La historia de Makomo está inevitablemente ligada a la de su hermano Sabito. Para superar la prueba tenían que estar durante siete días en el monte. Sin embargo, durante este tiempo se encuentra con un demonio que se ha vuelto mucho más fuerte y tiene una fijación por los alumnos de Sakonji.
Sabito es un personaje al que vimos por primera vez durante la primera temporada del anime de "Kimetsu no Yaiba". Como un espíritu, su presencia temporal era solo lógica, pero al centrarse la trama en la figura de Giyu Tomioka, el Pilar del Agua, se ha hecho inevitable que Sabito volviera a aparecer como un elemento central.
Por eso, en el día de hoy voy a repasar todo lo que se conoce acerca de uno de los cazadores de demonios con más potencial que se recuerda.
¿Quién era Sabito? Vida y relaciones del personaje
Sabito es una persona a la que se puede ver con un carácter bastante distinto dependiendo de si hablamos de su 'yo' en vida o su 'yo' en muerte. En vida, Sabito era una persona amable y con un carácter verdaderamente positivo. No solo eso, sino que se caracterizaba por contar con un fuerte sentido de la justicia, lo que le llevó durante el examen de la selección final de los cazadores de demonios a intentar destruir a todos los demonios por su cuenta y salvar a todo el mundo. Lo segundo lo logró, lo primero no.
Asimismo, de los recuerdos de Tomioka se puede ver que Sabito era alguien verdaderamente determinado. Cuando Tomioka parecía falto de confianza en sí mismo, era Sabito quien le recordaba por qué debía seguir adelante.
Después de su muerte, el Sabito que entrena a Tanjiro como espíritu es alguien mucho más serio y con un carácter notablemente más apagado. Esto posiblemente derive de su muerte a manos del Demonio Mano, que fue quien impidió que Sabito saliera del examen final como el héroe que realmente era.
Pero, ¿por qué Sabito se mantiene como un espíritu en los confines de Sakonji Urokodaki y qué clase de relación guarda con Tomioka? Pues bien, resulta que Sabito era un huérfano que fue acogido junto a otra aprendiz de Urokodaki, siendo esta Makomo.

Sabito: Apariencia y Vestimenta
Sabito tiene un aspecto de chico joven con un tono de piel clara y una destacada y característica cicatriz que le ocupa casi el lateral de una mejilla, pues va desde la esquina derecha de la boca hasta la oreja derecha. Sus ojos inspiran amabilidad y son de un curioso color gris lavanda, con una línea horizontal de color púrpura más claro visible a través de ellos cerca del fondo. Su cabello tiene un aspecto que imita a las púas, y es de un color melocotón cortado en diferentes longitudes, con un mini flequillo en el lado izquierdo.
En cuanto a su ropa; Sabito suele llevar un yukata verde, estampada con un diseño cuadrado geométrico de amarillo y verde oscuro, atado a la cintura con un trozo de tela negra, y debajo de esto también lleva unos pantalones hakama, acaba el conjunto con un haori blanco liso. Son llamativas las telas que lleva en sus pantorrillas con el mismo estampado que su yukata, para los pies; usa sandalias japonesas.
Su máscara protectora es de color blanco y fue tallada a mano por su propio maestro, tiene el aspecto de la cara de un zorro, y curiosamente está decorada con una gran cicatriz en el mismo lugar que la de su rostro. La córnea de los ojos y la nariz de la máscara eran de color negro oscuro, siendo las pupilas de los ojos de un blanco pálido, mientras que las orejas eran más de color rojo grisáceo, con el interior pintado del mismo color que su cabello.
Makomo: Apariencia y Vestimenta
Makomo es de baja estatura y tiene la piel pálida. El color de sus ojos es cian, y sus pupilas son rectangulares y blancas, con un tono turquesa más pálido en la parte inferior. El color de su cabello es negro y lo lleva por encima de los hombros con forma puntiaguda en los extremos y un flequillo en miniatura en la frente.
En cuanto a la indumentaria que suele usar normalmente es un yukata rojo con un patrón de flores de color rosa y blanco, sobre el cual lucía un haori sin mangas de color púrpura oscuro y un trozo de tela marrón clarito atado a la cintura. Para los pies usa sandalias atadas a los tobillos.
Como el resto de los aprendices del maestro Sakonji Urokodaki lleva la máscara protectora de color blanco con la forma de la cara de un zorro y decorada con dos flores azules pintadas en su lado izquierdo.

El Entrenamiento y la Tragedia
La historia de Makomo y Sabito se remonta a la época en la que se estaban preparando para convertirse en Cazadores de Demonios. Ambos eran aprendices de Sakonji Urokodaki. Ambos acaban volviendo al monte en el que entrenaron al no poder dejar atrás su fracaso y el dolor causado a Urokodaki... hasta que Tanjiro demuestra ser lo suficientemente fuerte como para tomar su lugar.
Durante la prueba de Tanjiro, Sabito y Makomo se presentan en el monte en forma de espíritu y ayudan a Tanjiro a superar la prueba, sobre todo teniendo en cuenta que existe un fuerte demonio que tiene una fijación por los alumnos de Sakonji.
Makomo no fue demasiado habilidosa, por lo que, en un momento de distracción, el demonio acaba arrancándola las extremidades y matándola al instante. Desde este momento el alma de Makomo, junto a la de su hermano, Sabito, regresan a la Montaña Sagari.
Durante sus siete días en el monte Fujikasane, Sabito, después de atravesar muchos demonios y salvar a muchos de los otros asesinos, se encontró con un poderoso demonio transformado que deseaba devorar a todos los estudiantes de Sakonji. En un intento por matarlo, la espada de Sabito se rompe en el grueso cuello del demonio, y él muere por las manos del Demonio.
Sabito entiende entonces que debe acabar con él y comienza a luchar, y en su empeño de querer matarlo, la espada de Sabito golpea contra el cuello de demonio y se rompe sin remedio. Este intento se vuelve en su contra, ya que el demonio aprovecha este momento, para atacar sin piedad a Sabito y el enfrentamiento tristemente acaba con la terrible muerte del propio a las manos del demonio. Tras esto, el alma de Sabito junto a la de su hermana Makomo regresan a la Montaña Sagari.
Las almas de Makomo y Sabito regresan a la Montaña Sagiri, ya que no pueden descansar debido a su fracaso y al dolor de Sakonji.
Las Habilidades de Sabito
Si bien lógicamente Sabito no llegó a ser ni mucho menos tan poderoso como uno de los Pilares de "Kimetsu no Yaiba", lo cierto es que contaba con muchísimo más talento que el cazador promedio. Sabito se entrenó en su momento en el arte de la Respiración del Agua, de la cual se le llega a ver la tercera y novena forma. Se cree que por lógica Sabito debía de saber utilizar todas las formas conocidas de la misma respiración, aunque a diferencia de Tomioka no llegó a la posibilidad de desarrollar su propia forma.
Lo más característico de las habilidades en combate de Sabito es que era un verdadero prodigio en el dominio de su Nichirin. De hecho, hasta que aparece Tanjiro se le considera el pupilo más poderoso que ha entrenado jamás Urokodaki. Eso sí, es importante tener en cuenta que para cuando Tanjiro supera a Sabito, el protagonista de Kimetsu no Yaiba tiene 15 años, mientras que Sabito muere con 13. Esto pone en perspectiva el enorme potencial que tenía como cazador de demonios.
Dada la temprana muerte de Sabito, este no llegó a desarrollarse de forma avanzada como los Pilares. Por esa razón no consigue esos 'extras' de fuerza, velocidad y demás características físicas tan típicas de las puntas de lanza de los cazadores de demonios (y ni hablemos ya de una hipotética Marca del Cazador).
El Simbolismo de las Máscaras de Zorro
Otro dato importante es que tanto Sabito como su hermana, Makomo y Tanjiro, llevan una máscara, como símbolo identificativo de que han sido entrenados por Sakonji Urokodaki. Esto hace que sea mucho más fácil para el demonio identificar a los estudiantes de Sakonji y buscar venganza.
Los 狐(kitsune) representan el espíritu del bosque con forma de zorro y se encargan de cuidar los bosques y aldeas. Además, en la mitología japonesa los zorros destacan por su inteligencia y habilidades mágicas que incrementan con la edad, al igual que sus conocimientos. Mientras más viejo, se vuelve más poderoso y también van aumentando la cantidad de sus colas. Finalmente, la máscara de zorro no solo representa sabiduría y poder, sino que además son conocidas por traer la buena suerte.

El Legado de Sabito y Makomo
Al final, Sabito es uno de esos personajes por los que uno siente una enorme curiosidad sobre lo que podría haber sido. Está claro que poseía un talento excepcional como cazador de demonios, y de haber sobrevivido al examen de la selección final seguramente hubiera contado con una trayectoria que le habría convertido eventualmente en Pilar. Aun así, no se le puede quitar valor a su impacto, tanto por lo visto con Tanjiro como por lo que llegó a marcar a Tomioka.
Makomo era una joven de baja estatura con piel pálida, que poseía unos ojos suaves de un profundo color cian, sus pupilas eran rectangulares y blancas, ademas de tener un turquesa notablemente más pálido en la parte inferior. Tambien llevaba una yukata roja con un patrón de flores de color rosa y blanco, sobre el cual lucía un haori sin mangas de color púrpura oscuro y un trozo de tela marrón pálido atado alrededor de su cintura. En sus pies, llevaba un par de sandalias de un diseño similar a las que usaba Mitsuri Kanroji, atadas alrededor del tobillo desde el talón y cerradas en la punta.
Completamente opuesto a la personalidad agresiva de Sabito, Makomo era una chica de naturaleza tranquila, paciente y amable. Siempre estaba ayudando a Tanjiro Kamado señalando cualquier error en su technique y corrigiendo los malos hábitos que había desarrollado inconscientemente durante su entrenamiento con Sakonji.
Makomo y los otros espíritus de los hijos de Sakonji le confían a Tanjiro que tranquilice a su padre adoptivo.
Dicho entrenamiento la llevo a La Selección Final en donde se encontró a un demonio mutante, constituido por una masa de manos y brazos enrollados en su cara, el cual la reconoció al instante que era una estudiante de Urokodaki, ya que este último siempre forjaba una máscara protectora para sus estudiantes.
La historia de Sabito (錆兎 Sabito) y Makomo (真菰 Makomo) es un recordatorio del potencial perdido y del impacto duradero que pueden tener incluso aquellos que no alcanzan la cima.