La relación entre Kaneki y Touka había florecido con el tiempo, y aunque realmente parecía como si fuera ayer que empezaron su relación, los meses habían pasado sin que pudieran compartir momentos íntimos. Sin embargo, una noche especial se presentó como la oportunidad perfecta para reavivar su pasión.
El día, aunque horrible para salir a pasear, facilitó las cosas de cierto peli blanco. El pastel de Touka era esencial en esa preparación, un detalle que demostraba su cariño y dedicación. Con ternura, Kaneki guió a Touka hacia la mesa, sentándola enfrente del gran pastel que se hacía postular como su favorito. Kaneki, como si fuera flash, acomodó los platillos en la mesa rápidamente. Definitivamente estar con él era lindo para ella; le hacía perder la noción del tiempo.
Aunque los dos sabían cómo terminarían después de la exitosa cena, se tomaron un tiempo para que todos sus platillos bajaran. La atmósfera se cargó de una tensión palpable, una anticipación que prometía una noche inolvidable. Agradecían que Hinami no estuviera presente, permitiéndoles explorar su intimidad sin interrupciones.

Las manos de Touka viajaban por los botones de Kaneki, desatando cada uno de ellos con desespero. Tan pronto como ambos estaban sin ropa, la pasión se desbordó. Touka se arrodilló en el piso, ofreciendo besos húmedos a Kaneki, descendiendo lentamente hacia su miembro. Ante el gran sonido que produjo su amado, Touka lo recibió en su boca, subiendo y bajando su cabeza, acompañada de leves chuponeadas.
-Espera aquí- Dijo sonriente mientras se alejaba a quien sabe dónde, meneando sus caderas y dejándole a Kaneki ver gran parte del espectáculo. Kaneki, sintiendo una excitación muy grande en su cuerpo, solo pudo preguntar: -¿Q-Qué?
-Dije que yo mandaría- respondió Touka con sensualidad, dándose la vuelta y dándole la espalda a Kaneki. Se sentó en sus piernas, estirando hacia atrás su trasero, haciendo rozar el miembro de Kaneki con su entrada ya toda mojada. Sus paredes apricionaban el miembro de Kaneki como si fuera algo glorioso. Sin previo aviso, las caderas de Touka se empezaron a mover bruscamente, marcando el inicio de un encuentro apasionado que ambos habían anhelado durante meses.

Kaneki y Touka: la mejor pareja del manga
