Los mitos y leyendas son relatos que explican cambios naturales, a la sociedad y las virtudes o vicios de la humanidad. Las sociedades del Este Asiático no son la excepción, en China, Japón y Corea del Sur comparten la leyenda de un ser místico, que se asemeja a un zorro con nueve colas.
El Gumiho en Corea del Sur
No obstante, en Corea del sur esta criatura es reconocida como Gumiho y al contrario de las concepciones de sus países vecinos, estos zorros suelen ser malvados, ya que en ellos residen espíritus que se encargan de aterrorizar a la humanidad a través de su transformación a cuerpos femeninos muy atractivos con la finalidad de consumir la energía de aquellos hombres que deseen subir al cielo.
Después de muchos años, la forma real de los Gumiho - un zorro con 9 colas- no ha sido rastreada hasta su origen, sin embargo, se tiene como referencia que los zorros son animales relativamente longevos, explicando por qué en varias versiones de esta leyenda se menciona que cualquier zorro que cumpla los 100 años puede convertirse en esta criatura.
En muchas manifestaciones artísticas, los Gumiho han sido representados con collares de perlas en panteones con corazones de personas que yacen en estos lugares, o incluso en bosques solitarios en la noche devorando a hombres.
Estos últimos datos se deben a que la leyenda más reproducida cuenta que un joven salió por hielo con el fin de preparar fideos fríos en horchata para su madre, sin embargo, cuando salió encontró a una zorra de nueve colas devorando a un hombre, el joven le prometió no decir nada a nadie si lo dejaba ir, a lo cual la zorra aceptó. Después, el muchacho de casó con una mujer con la que sufrió dificultades económicas con sus dos hijas; la madre se ausentaba todas las noches en busca de dinero, regresando siempre con perlas para cambiarlas por algunos bienes; una noche, regresó herida por una flecha que le había dañado la espalda. Su esposo le contó que hace mucho tiempo había visto una escena terrorífica, su amada le dijo que hoy era su décimo aniversario y que si hubiera esperado un día más ella habría alcanzado su completa transformación para ser humana.
La leyenda ha sido contada de generación en generación para incitar la confianza y el compromiso dentro de la sociedad surcoreana.
Por otro lado, los dramas, videojuegos y libros de Corea del Sur han retomado esta figura para crear personajes consumibles para todo tipo de público.
En los k-dramas, la serie My girlfriend is a Gumiho y My Roommate is a Gumiho son las representaciones más populares, pues combinan el romance y la importancia de la leyenda con un toque de humor; por otro lado, Tale of the Nine Tailed, Gu Family Book y Grudge: The Revolt of Gumiho han incorporado a esta figura como eje central del drama.
En el ámbito musical, la cantante surcoreana Sunmi ha incluido varias referencias en su video musical y coreografía para su sencillo Tail, en el cual ella representa a la Gumiho, quien busca seducir a varios hombres.
Por otro lado, en los videojuegos de League Of Legends, Ahri, uno de los personajes principales está inspirado en los Gumiho, ya que en sus habilidades dentro del juego manipula las emociones antes de devorar su esencia.
En My girlfriend is a gumiho vemos cómo se trata el tema de la discriminación racial. A lo largo del drama se muestra en reiteradas ocasiones cómo se rechaza a la protagonista por ser una gumiho. No hay nadie que la acepte por quién es, si no que todos la juzgan por qué es.
The jewel of the fox tongue’s cuenta la historia de un gumiho que, para ascender a los cielos, tiene que conseguir la energía de 100 hombres. Para ello debe pasar una joya de su boca a la del hombre, puesto que la joya se encargará de arrebatarle la energía. La gumiho, guiada por su deseo, se hace pasar por estudiante y consigue hacerse con la energía de 99 alumnos varones. No obstante, cuando intenta hacer lo mismo con el número 100, el joven se traga la joya. Al hacerlo consigue el conocimiento necesario para acabar con la gumiho.
The fox girl and her brother o The fox sister cuenta la historia de un matrimonio que solo había tenido hijos y que deseaban tener una hija. Por ello, le piden a los cielos que les bendigan con una hija y sus plegarias son escuchadas. Todo parece ir bien hasta que la niña se hace mayor (las versiones difieren en este dato). De pronto los animales de la granja donde viven comienzan a aparecer muertos, sin que nadie sepa el motivo. Hasta que un día uno de los hijos ve a su hermana comiéndose el hígado de uno de los animales. Sus otros dos hermanos también son testigos en otra ocasión y se lo cuentan a sus padres. No obstante no les creen y acaban haciendo que se marchen. Los tres hermanos visitan a un monje que, al oír lo ocurrido, les habla de la verdadera naturaleza de la hermana y les obsequia con tres botellas mágicas para acabar con la gumiho. Con esta idea en mente los tres hermanos vuelven a la granja, pero solo encuentran devastación. La gumiho ha acabado con todos.
En ambas historias, pese a que las gumiho tienen poderes sobrenaturales, son retratadas como seres que se sienten inferiores. En ambas historias el final trágico de las gumiho está relacionado con un objeto de gran valor. Estos elementos que hemos visto reflejados en estas dos historias aparecen prácticamente en toda la tradición folclórica coreana.
Pese a que la figura de la gumiho se ha tratado como un espíritu malvado, no deja de ser la historia de un ser sobrenatural que desea ser humano. Una historia trágica que se encuentra en casi todas las culturas, no hay que olvidar La sirenita.

El Kyūbi no Kitsune en Japón
El universo de Naruto está profundamente influido por la cultura y la mitología japonesa, y uno de los elementos más fascinantes de esta conexión es el zorro de nueve colas, o Kyubi. Pero, ¿qué hace que este personaje sea tan especial?
En la tradición japonesa, los kyubi no kitsune (zorros de nueve colas) son seres mágicos que alcanzan su máxima forma tras mil años de vida. Cada cola adicional representa un incremento en su poder y sabiduría, y cuando un kitsune alcanza su novena cola, su pelaje se vuelve dorado o blanco, reflejando su estatus divino.
Mientras que los kitsune en Japón suelen tener una naturaleza ambivalente, a veces como protectores y otras como embaucadores, en China y Corea, sus equivalentes (huli jing y kumiho) tienden a ser más malévolos.
En el universo de Naruto, Kurama es la representación más directa del kyūbi no kitsune. Desde su aparición inicial como un antagonista temible hasta su desarrollo como un compañero crucial para Naruto, Kurama refleja el carácter dual del zorro mitológico. Sin embargo, a medida que avanza la historia, vemos cómo Kurama también encarna rasgos positivos del zorro mitológico: la lealtad, la sabiduría y, finalmente, la redención.
Un detalle ingenioso en el diseño de Kurama es cómo su poder se manifiesta a través de las colas de chakra. En la mitología japonesa, un zorro con más colas es más fuerte y sabio. El uso de las colas como indicador visual de la intensidad del poder no solo es un guiño al folclore, sino también un recurso narrativo efectivo para mostrar el crecimiento de Naruto como shinobi.
Otra conexión sorprendente con los mitos del kitsune es la famosa técnica sexy de Naruto. En el folclore japonés, los zorros son conocidos por transformarse en mujeres hermosas para engañar a los hombres.
En la mitología japonesa, los kyūbi no kitsune (九尾の狐 "zorros de nueve colas") son zorros que tienen mil años de edad. Físicamente, los kitsune sobresalen por su cantidad de colas, pues llegan a tener hasta nueve. Generalmente, un gran número de colas distingue a un zorro más longevo y más poderoso; de hecho, algunas narraciones populares mencionan que un zorro adquirirá colas adicionales cuando haya alcanzado los mil años. En las historias son comunes los kitsune de una, cinco, siete y nueve colas. Cuando un kitsune obtiene su novena cola, su pelaje se vuelve blanco o dorado.
Los kitsune tienen la habilidad de ver y oír cualquier suceso que ocurra en el mundo.
Muchos Kitsune son famosos en Japón por ser figuras traviesas pero sabias y que aconsejan a los hombres pero juegan travesuras a los viajeros y las Miko o sacerdotisas de los templos.
Tamamo-no-Mae era una cortesana japonesa bajo el mando del Emperador Konoe. Ella era una mujer muy bella e inteligente, quien debilitó la salud del emperador. Fue perseguida por Abe no Yasuchika, que había sido llamado a diagnosticar la causa de la mala salud del emperador. Abe no Yasuchika descubrió la verdadera naturaleza de Tamamo-no-Mae. Unos años más tarde, en la zona de Nasu, el zorro de nueve colas fue visto por matar y comerse a las mujeres y los viajeros. El Emperador Konoe envió a Kazusa-no-suke y Miura-no suke, fueron reclutados 10,000 soldados para matar al zorro de 9 colas. Estos dispararon flechas contra ella atravesando el cuello y corazón del zorro.
Algunos registros relacionan la historia de Tamamo-no-Mae con una de las múltiples formas de la deidad Amaterasu.
En la historia contada por Hokusai, creada en el periodo Edo, el zorro de nueve colas que poseyera a Daji no murió, sino que huyó a Magadha de Tianzhu (la antigua India). Allí, se convirtió en la concubina de un príncipe, provocando que cortase la cabeza de 1000 hombres. Fue derrotado de nuevo, y huyó del país. El zorro permaneció en silencio durante un cierto período. En 1113, Sakabe Yukitsuna (坂部行纲), un samurái sin familia, recogió una niña abandonada Mizukume (藻女 mujer de algas), que en realidad era el zorro de nueve colas transformado, y la crio durante 17 años.
En marzo de 2022 una extraña noticia apareció en medios de todo el mundo: una roca de la ciudad de Nasu, en la prefectura de Tochigi, conocida como Sesshōseki (“piedra que quita la vida”), se había partido. El origen de esa ruptura resultó ser un fenómeno natural: el agua se había ido colando por una grieta ya existente, y al congelarse se expandió y rompió la piedra. Cuentan que a finales de la era Heian (794-1185) se descubrió que Tamamo no Mae, una de las cortesanas favoritas del emperador emérito Toba, era en realidad un zorro de nueve colas venido de la India y China, donde había causado la destrucción de varios reinos; en Japón había tratado de hacer lo mismo tomando la forma de una hermosa mujer.

No obstante, el cuerpo del zorro se convirtió en piedra, y comenzó a liberar un gas venenoso que mataba a cualquier ser vivo que se acercara. La roca pasó así a llamarse Sesshōseki, y la gente la evitó hasta el periodo Muromachi (1333-1568), cuando un monje llamado Gennō la quebró, exorcizando su espíritu y rompiendo su maleficio.
Los campos de Nasu se hallan sobre las laderas del volcán Chausu, y durante sus erupciones la tierra expulsa gases tóxicos que pueden acabar con la vida de pájaros y otros animales que se acerquen, lo cual explicaría el origen de la leyenda de Sesshōseki.
Al propagarse la noticia de que la piedra se había roto, en las redes sociales se pusieron muy de moda todo tipo de elucubraciones sobre el resurgimiento del gran zorro de nueve colas. Sin embargo la roca era supuestamente el propio yōkai convertido en piedra, y no una prisión donde se había visto encerrado.
En ninguno de los que quizá sean los tres libros de historia más antiguos y famosos de Japón, el Kojiki, el Nihon shoki y el Fudoki, los tres recopilados en el siglo VIII, hay apenas mención de los zorros. En ellos se cuentan historias rurales sobre ciertos animales que poseían poderes misteriosos, y a los que se adoraba como a dioses, pero el zorro no era uno de ellos. Se habla de serpientes, ciervos, jabalíes, lobos e incluso de tiburones; las serpientes a menudo llegaban a ser consideradas dioses, y se creía que podían tomar forma humana.
Y sin embargo el Nihon ryōiki (Registro de fenómenos extraños de Japón), la recopilación de parábolas budistas más antigua del país, escrita en el año 823, sí que contiene historias de zorros que cambian de apariencia o poseen a humanos.
En el Nihon ryōiki aparece una historia sobre una serpiente a la que se trata como si fuera un dios, pero que no toma forma humana. En el registro se cuenta cómo la serpiente trata de conseguir una mujer humana como esposa, y cómo la serpiente termina por perecer debido a las buenas obras de la mujer. Por el contrario se habla también de un zorro que se transforma en mujer y se casa con un hombre, llegando incluso a tener un hijo suyo.
Entre los siglos XI y XII se comenzó a adorar a los zorros como deidades. En el siglo XIV fueron vinculados a Inari, dios de la agricultura.

Por otro lado, cada vez eran más numerosas las historias en las que un zorro yōkai tomaba la apariencia de una persona, o la poseía. Cuando el cielo está despejado pero de pronto empieza a llover se habla de una “boda de zorros” (kitsune no yomeiri); antes se pensaba que esa ceremonia se celebraba, entre zorros, solo en días así de extraños. Pero lo cierto es que las “bodas de zorros” se referían antiguamente a las hileras de luces que aparecían a lo lejos, en la montaña.
De este modo se pasó a llamar a las extrañas luces nocturnas kitsunebi (fuego de zorros). En el Chōjū jinbutsu giga (Caricaturas de animales antropomorfos), obra del siglo XII considerada el manga más antiguo de Japón, se pueden ver dibujos de zorros con sus colas encendidas como antorchas.
Se cree que la idea de que los zorros pueden convertirse en hermosas mujeres para engañar a los hombres puede provenir también de China. Ese país se halla dividido en dos grandes energías: el yin y el yang (la sombra y la luz, lo femenino y lo masculino), y el kitsune pertenece al yin.
Tamamo no Mae, de quien hablamos al principio del artículo, es un ejemplo perfecto de esto; sin embargo, la idea de que fuera un zorro de nueve colas es algo relativamente moderno, que se incorporó a su historia en la época Edo. En un principio solo tenía dos colas.
En China se relataba que Daji, la consorte predilecta del rey Zhou de la dinastía Shang, era un zorro de nueve colas que trataba de destruir el reino. Esa historia comenzó a contarse en Japón desde mediados de la época Edo por medio de una traducción, y al parecer se fue mezclando en el imaginario popular con la historia de Tamamo no Mae, con lo que pasó de tener dos colas a tener nueve.
El Huli Jing en China
Las historias folclóricas chinas relatan acerca del huli jing, un espíritu de zorro parecido al kitsune y que posee 9 colas.
En China el Huli jing (狐狸精) puede ser un espíritu benigno o maligno.
La creencia era que los zorros, con forma humana, solían ser depredadores y unos estafadores.
Representaciones en la Cultura Popular
El kitsune es una figura mitológica que ha servido de modelo para crear personajes como el zorro de nueve colas que aparece en mangas como One Piece o Naruto, o Ninetails, el famoso zorro de la serie Pokémon. En la obra más popular de Kishimoto Masashi, Naruto, el protagonista vive poseído por el espíritu de un zorro de nueve colas. También existe un pokémon llamado Ninetails (“nueve colas”; Kyūkon, en su versión original) basado en el famoso kitsune, así como un yōkai de similar aspecto llamado Kyūbi, en la serie Yōkai Watch.
El zorro de nueve colas aparece por todas partes en la cultura popular: manga, anime, videojuegos… La famosa serie de Oda Eiichirō One Piece cuenta con una pirata llamada Catarina Devon, capaz de convertirse en un zorro de nueve colas.
Kakashi Hatake: Un Vínculo Indirecto
Kakashi es hijo de Sakumo Hatake y creció sin hermanos y sin su madre, que murió muy joven, por ello disfrutó de toda la atención para el como hijo único. Es conocido también como “El Colmillo Blanco de Konoha”. Porque desde muy pequeño mostraba una aptitud innata para las artes ninja, llevándolo a recibir la máxima calificación posible, siendo, además, el primero en graduarse a la edad de cinco años, y luego convertirse en Chunnin al año siguiente.
Kakashi tiene un fuerte
Kakashi, muestra un rostro impasible y su apariencia es de una persona medio dormida, con una voz relajada y tranquila. Se cree que este personaje lleva la mascara siempre puesta para ocultar las hemorragias nasales que sufre a menudo, y en cualquier momento, por ejemplo, mientras lee su serie de libros favorita, «Makeout Tactics».
Este tiene una personalidad intrépida y audaz, pero a la vez se muestra calmado y sereno. A pesar de que la perdida de su ojo izquierdo es una tragedia para este.
El ojo izquierdo Sharingan que le dio Obito Uchiha es uno de los detalles que hizo famoso a Kakashi y permitió a este personaje destacar en el mundo de Naruto. Pues esto le daba la capacidad de imitar los movimientos y jutsus de los demás, lo que le aporta una gran ventaja en las batallas. La parte negativa es que, cada vez que Kakashi lo utiliza su energía se agota rápidamente pues consume muchísima energía.
Aunque la mayoría de las habilidades de Kakashi fueron

En resumen, la figura del zorro de nueve colas es un elemento recurrente y fascinante en las mitologías de Asia Oriental, con variaciones significativas entre China, Japón y Corea. Su presencia en la cultura popular moderna, especialmente en el anime y los videojuegos, demuestra la perdurabilidad y adaptabilidad de estas antiguas leyendas.