Kaguya Ōtsutsuki: La Progenitora del Chakra y la Madre Demonio

Kaguya Ōtsutsuki, una princesa de un planeta desconocido, vivió mucho antes de la fundación de las aldeas ocultas, en una era de guerras interminables. Criada como una princesa por sus amorosos padres, anhelaba abandonar su planeta y encontrar un lugar de paz. Cansada de la continua pérdida de vidas, decidió obtener la divinidad y poderes divinos para poner fin a todos los conflictos. Para ello, desafió el tabú más sagrado al consumir el fruto prohibido del Shinju, fusionándose con el poder divino del árbol sagrado.

Kaguya puso fin a todas las guerras en el mundo y, por su hazaña, fue adorada como la Diosa Conejo. Sin embargo, con el tiempo, su inmortalidad y el poder que ostentaba corrompieron su mente. Buscando evitar que la humanidad causara más daño al mundo, que consideraba su guardería, los atrapó en uno de los genjutsu más poderosos de la historia: el Tsukuyomi Infinito, y convirtió a las víctimas en el Ejército de Zetsus Blancos. Estos actos aterradores hicieron que Kaguya fuera temida como un demonio.

Posteriormente, Kaguya dio a luz a dos hijos: Hagoromo Ōtsutsuki y Hamura Ōtsutsuki, quienes heredaron su poderoso chakra y dojutsu únicos. Al verlos crecer, Kaguya se enfureció por el poder que habían adquirido sus hijos. Ella y el Shinju se fusionaron en una sola entidad, el Diez Colas, con el objetivo de recuperar el chakra que sentía que le pertenecía. El Diez Colas asoló las tierras hasta que los hijos de Kaguya lograron derrotarla, sellando a la bestia y a su madre con el fuinjutsu más poderoso.

Antes de que sus hijos pudieran sellarla por completo, Kaguya utilizó su técnica de Materialización de la Voluntad, manifestándose como el ahora conocido y casi antiguo Zetsu Negro, quien comenzó sus maquinaciones para revivirla. Su hijo Hagoromo enseñaría a la humanidad a usar el chakra como una forma de conexión y expresión, en lugar de como un arma. Con el único objetivo de revivir a su madre, Zetsu Negro manipuló a los hijos de Hagoromo, Indra y Asura, y a sus descendientes, los clanes Uchiha y Senju, en un intento por despertar el Rinnegan y romper el sello.

Kaguya con sus dos hijos

El Ascenso de Kaguya y la Corrupción del Poder

Kaguya Ōtsutsuki, miembro del Clan Ōtsutsuki, llegó a la Tierra hace mucho tiempo con el objetivo de plantar un Dios Árbol y cosechar su fruto de chakra. En el anime, Kaguya llegó a la Tierra y fue llevada ante el emperador Tenji, a quien manipuló para que olvidara su encuentro. Se estableció entre su gente, convirtiéndose en concubina de Tenji y quedando embarazada. Cuando el País de Ese amenazó con la guerra, Kaguya, para ganar tiempo, consumió el fruto del Dios Árbol, obteniendo el poder del chakra y activando el Tsukuyomi Infinito, atrapando al mundo entero y uniéndolo al Dios Árbol.

Tras dar a luz a sus hijos, Hagoromo y Hamura, Kaguya comenzó a perder la fe en la humanidad. El inmenso poder que poseía la corrompió, llevándola a la locura y a ser temida como un demonio. Temiendo la represalia de su clan, Kaguya convirtió a las personas atrapadas en el Tsukuyomi Infinito en Zetsus Blancos para defenderse de posibles invasores. Deseando recuperar el chakra de sus hijos, se fusionó con el Dios Árbol, dando origen al Diez Colas. Tras ser sellada por sus hijos, su voluntad se manifestó en Zetsu Negro, quien inició un plan para su resurrección.

Kaguya comiendo el fruto de chakra

Apariencia y Habilidades

Kaguya poseía rasgos faciales delicados, cabello blanco extremadamente largo que rozaba el suelo y dos protuberancias en forma de cuerno en la cabeza. Tenía el Byakugan en ambos ojos, con una visión casi de 360 grados y la capacidad de ver el sistema de circulación de chakra. En el centro de su frente, un tercer ojo, el Rinne Sharingan, le otorgaba poderes del Sharingan y el Rinnegan, incluyendo la capacidad de lanzar el Tsukuyomi Infinito. Su Rinne Sharingan le permitía realizar el Cambio Dimensional y viajar a través de portales espacio-temporales.

También poseía la habilidad de manipular su propia estructura ósea, creando ataques como los Huesos de Ceniza que Desintegran. Su técnica más poderosa era la Bola de la Búsqueda de la Verdad Expansiva, formada por el chakra acumulado de todas las víctimas del Tsukuyomi Infinito. Kaguya podía absorber ninjutsu, anular técnicas y regenerar extremidades perdidas. En combate, utilizaba puños de chakra gigantescos y su cabello, que podía endurecer o usar como arma. Al perder el control de su chakra, se transformaba en una gigantesca criatura similar a un conejo con el cuerpo del Diez Colas.

Ojos de Kaguya con el Rinne Sharingan

La Rebelión de los Hijos y el Legado de Zetsu Negro

A pesar de su deseo de paz, Kaguya se volvió despótica y desarrolló un complejo de dios, creyendo que el chakra le pertenecía solo a ella. Aunque decía odiar a sus hijos por lo que le hicieron, lloraba al ver a Naruto y Sasuke, quienes le recordaban a ellos. Su profunda conexión con la Tierra la llevó a querer protegerla de la humanidad, a la que consideraba destructiva. A pesar de su poder, Kaguya podía ser sorprendida por eventos inesperados, como el jutsu pervertido de Naruto, que la dejó vulnerable a un golpe.

Durante la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, Zetsu Negro, la manifestación de la voluntad de Kaguya, traicionó a Madara Uchiha y la revivió. Kaguya, al ver a Naruto y Sasuke, reconoció en ellos el chakra de sus hijos y nietos, creyendo que Hagoromo les había legado sus poderes. A pesar de su deseo de proteger el mundo, su intención era someter a todos a su voluntad. Luchó contra Naruto y Sasuke, quienes, con la ayuda de Zetsu Negro y el conocimiento de su plan, lograron sellarla una vez más.

🔴Otsutsuki: Toda La HISTORIA al Detalle en 1 VIDEO | Resumen Completo

El legado de Kaguya perdura a través de Zetsu Negro, quien continúa manipulando eventos para lograr su resurrección. Su historia es un recordatorio de cómo el poder absoluto puede corromper incluso las intenciones más nobles y cómo el deseo de control puede llevar a la destrucción.

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