Joan Margarit: Arquitecto de Versos y Refugios Emocionales

Joan Margarit i Consarnau, nacido el 11 de mayo de 1938 en Sanaüja (Lleida) y fallecido el 16 de febrero de 2021 en Sant Just Desvern, fue un poeta y arquitecto español, además de catedrático jubilado de Cálculo de Estructuras de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona. Es uno de los poetas en lengua catalana más leídos, con una treintena de libros publicados desde finales de la década de 1970. El flamante premio Cervantes abre el programa 2020 con la lectura «Todos los poemas (1975-2015)».

La obra de Margarit es un reflejo de su vida, marcada por la arquitectura, la pérdida y la búsqueda de refugio en la palabra. Su obra poética podría compararse con una catedral, donde las estructuras que levantó como arquitecto se entrelazan con la profundidad de su experiencia vital. El catalán, su lengua materna, representa la cripta fundacional, mientras que la pérdida de su hija Joana se erige como una herida habitada, iluminada en el atardecer de sus versos. Le costó 'una guerra' construir estos refugios, versos que hoy nos protegen de la intemperie, como la casa de Sant Just Desvern donde recibía a Archiletras.

Con los ojos vivos, severos e inocentes, Margarit irradiaba la tranquilidad de quien no debe nada al futuro, ajeno a las distracciones, risueño y cálido, pero vehemente si se tocaba su poesía. Para él, la poesía era la única herramienta poderosa de consuelo que tenemos, junto con la música. No un consuelo mayestático, sino algo pequeño, pero lo único que poseemos.

Retrato de Joan Margarit

La poesía, más que literatura, se acerca a la música, alejándose del diccionario más que la prosa. Margarit criticaba la visión académica de la poesía, señalando a Platón y a los expertos como figuras nefastas. La poesía, para él, era un género literario que debía vivirse y sentir, no diseccionarse fríamente.

Su trayectoria poética estuvo marcada por un profundo conflicto lingüístico y emocional. Nacido en plena posguerra, su conocimiento se forjó en un contexto de represión de las lenguas cooficiales. Su lengua materna, el catalán, fue prohibida, y el castellano le fue impuesto. Esta dualidad marcó su vida y su obra. Comenzó a escribir en castellano, obteniendo reconocimiento, pero sintiendo que no era su verdadera voz. Tras veinte años, dio un giro radical y empezó a escribir en catalán, buscando la autenticidad de su lengua materna. Este proceso, aunque arduo, le permitió encontrar su verdadera voz poética, publicando once libros en catalán y logrando premios importantes. Sin embargo, no abandonó el castellano, sino que aprendió a crear simultáneamente en ambas lenguas, descubriendo que se complementaban a la perfección.

El método de Margarit siempre fue coherente: comenzar con un tema no lingüístico, una mezcla de todo menos concreción. El poema surgía de un "agujero de la cripta", un material que se iba extrayendo con palabras, primero en la lengua materna, y luego incorporando la segunda lengua. La poesía, para él, era un acto de construcción, de levantar estructuras que resistieran el peso del mundo, como las vigas de una casa antigua soportando la nieve. La poesía era un consuelo que venía de otro, un poema enviado por alguien que te conocía íntimamente a través de sus versos.

La pérdida de su hija Joana fue un punto de inflexión en su vida y obra. El poemario "Joana" es un testimonio desgarrador de este duelo, escrito en "caliente", algo que él mismo consideraba una norma del escritor. Sin embargo, en un momento tan crucial, la poesía se convirtió en su forma de acompañarla y acompañarse. Los poemas de "Joana" no son un lamento lúgubre, sino un reencuentro, donde la hija sonríe desde la muerte, consolando a los que la cuidaron y proclamando "Soy feliz". Incluso en la agonía, la belleza puede despuntar, mostrando que el alma puede más que la biología.

Ilustración abstracta representando la dualidad lingüística y emocional en la poesía de Margarit

Margarit, un hombre de profunda humildad, no creía en la gloria ni en la vanidad del escritor. Consideraba que los premios solo eran valiosos si aumentaban el número de lectores y, por ende, de consolados. Su poesía era un espejo donde reflejarse, una herramienta para la vida que protege de la "intemperie moral".

La conversación con Margarit era un placer profundo, una charla amistosa en la cripta de la poesía. Aprendió de su padre la importancia de la construcción y de su maestro de arquitectura que una casa no debe ser ni independiente, ni hecha en vano, ni suntuosa. Creía que la bondad es más importante que las literaturas y que el poema es un espejo en el que reflejarse. Su obra es inteligible, transparente y amable, conjurando el riesgo del severo moralismo con una sensualidad mediterránea y un humanismo de amplio aliento.

La poesía de Margarit no es un desgarro, sino armonía, proporción y mesura. Hay un estoicismo en su concepción de la vida, pero sin antipatía. Su obra es un testimonio de la resistencia humana, de la búsqueda de refugio en la palabra y de la capacidad del arte para consolarnos en los momentos más difíciles. El poeta nos enseña a medir el paso del tiempo en luz y a encontrar belleza incluso en el dolor más profundo.

Joan Margarit Documental

Margarit también tradujo a otros poetas, como Thomas Hardy y Elizabeth Bishop, porque fueron un consuelo tremendo para él. Reconocía que los grandes maestros también son peligrosos, ya que uno puede entregarse tanto a ellos que desaparece. El último Juan Ramón le consoló por el derecho y por el revés.

Para Margarit, la poesía era un acto de valentía, una lucha contra el miedo a la muerte, que él consideraba una invención humana. "Uno no es dueño de sus miedos. Puedes aprender a vivir con ellos, pero no suprimirlos". Su poesía nos invita a convivir con nuestros miedos, a ser fuertes y a encontrar consuelo en la belleza de las palabras.

La poesía es un consuelo que viene de otro, un poema enviado por alguien que te conocía íntimamente a través de sus versos. El consuelo llega cuando te lo manda otro. Cuando descubrió esto, respiró bastante. En eso cada uno tiene lo suyo. Él fue muy amigo de Miquel Martí i Pol, gran poeta catalán. Miquel tenía una esclerosis en placas y no podía escribir más que una versión de un poema. Tanto esfuerzo le costaba ponerse en una máquina de escribir que se sentaba en una silla y le daba al pensamiento, y cuando tenía el poema bien hecho en su cabeza, iba y lo escribía. ¿Cómo se escribe un poema? Como puedas.

Joan Margarit se definía como poeta bilingüe, capaz de escribir tanto en catalán como en castellano. Su obra es un testimonio de la riqueza y complejidad de la experiencia humana, un refugio emocional construido con la solidez de la arquitectura y la delicadeza de la poesía.

Portada del libro

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