En Raven’s Bend, un pequeño pueblo de Míchigan, los días se suceden sin grandes sobresaltos. Pero una noche, dos delincuentes armados irrumpen en la cafetería de Tom McKenna, apacible hombre de familia que, para sorpresa de todos, neutraliza la amenaza con rapidez y contundencia. Convertido en héroe local, su historia suscita el interés de los medios de comunicación...
En Una historia de violencia, John Wagner y Vince Locke dan forma a un thriller psicológico sobre un hombre de misterioso pasado dispuesto a hacer cualquier cosa para proteger a su familia. Una novela gráfica trepidante que en 2005 inspiró la adaptación cinematográfica homónima dirigida por David Cronenberg.
La novela narra la historia de Tom McKenna, el dueño de un restaurante en un pequeño pueblo de Míchigan, quien se vuelve famoso después de defender su tienda de un par de matones que trataron de robarla. La noticia llega a la televisión nacional y atrae la atención de un grupo de mafiosos de Nueva York, quienes visitan el pueblo creyendo que McKenna es un tipo llamado Joey que los había ofendido 20 años atrás.
20 años atrás, McKenna junto a un amigo asesinaron y robaron a un grupo de mafiosos en venganza por la muerte de un pariente. Desafortunadamente, el amigo de Tom alardeó sobre el golpe y los mafiosos lo atraparon. Afortunadamente para McKenna, su abogada llega a la comisaría y descubre que la policía no le leyó sus derechos, por lo que su testimonio no puede ser usado en la corte. Sin embargo, McKenna acepta viajar a Nueva York para ayudar a resolver el crimen.
La película de 2005, "A History of Violence", dirigida por David Cronenberg y protagonizada por Viggo Mortensen, causó sensación gracias a su impecable dirección, un excelente guión y a un plantel de actores de lujo. Lo que no todos sabían es que la excelente, y violenta, historia estaba basada en un estupendo cómic: "Una historia de violencia".
Esta obra se basa en la dualidad de las personas y cómo es imposible llegar a conocer a los demás e incluso a nosotros mismos. Estamos seguros de que ese tema de la dualidad es lo que hizo que el director se apasionara por esta novela gráfica.
Nadie está a salvo de la violencia. Cuando aparece un asesino en serie o un loco que mata a su esposa, los vecinos casi siempre aseguran que era un tipo de lo más corriente y simpático. Y de eso trata esta historia del guionista John Wagner y el dibujante Vince Locke, sobre la verdadera identidad de las personas.
El protagonista, Tom, es un tranquilo padre de familia dueño de una cafetería de un pequeño pueblecito. Un hombre que pasa totalmente desapercibido hasta que dos "chorizos" intentan asaltar su cafetería y acaba contundentemente con ambos en un abrir y cerrar de ojos, convirtiéndose en un héroe local y llamando la atención de unos gángsters que creen reconocer en él a otro hombre, un delincuente llamado Joey, con el que tienen cuentas pendientes desde hace años.
A partir de ahí la historia se centra en esa dualidad del personaje, ¿Es el padre de familia que aparenta o el asesino despiadado con el que parecen confundirlo?. Tras un nuevo enfrentamiento con los gángsters, en el que deja claro su facilidad para matar, se pone de manifiesto que Tom tiene un violento pasado que su familia desconoce por completo y que puede dejarle sin futuro. Es cuando su esposa le hace la pregunta: ¿Quién eres, Tom?
Hasta ese punto de la historia la película es muy fiel al original, pero a partir de ese momento, la novela gráfica y la cinta de Cronenberg transcurren por caminos tan distintos como interesantes, ya que en el cómic se nos cuenta el pasado violento de Tom, que nos permite entender las motivaciones del personaje. Mientras que en la película, Cronenberg prefiere no contar casi nada de ese pasado para que dejemos volar nuestra imaginación y pensemos en las posibles atrocidades que haya hecho Tom en su juventud. Pero ambas finalizan con otra explosión de violencia.
Una violencia perfectamente reflejada por el trazo fuerte, sucio, realista y grotesco de Vince Locke. Un gran dibujante, experto en historias de terror, y que se ha hecho famoso por una serie de acuarelas para las portadas de varios discos de la banda de Death Metal Cannibal Corpse.
Tanto la novela gráfica como la película tienen influencias de grandes clásicos del western y la serie negra, como "Forajidos" o "Retorno al pasado", que también juegan con esa intriga de la verdadera identidad. Sin olvidar "Terciopelo azul", en la que el aparentemente tranquilo pueblo está realmente podrido en sus cimientos.
La novela gráfica recuerda a clásicos como "Érase una vez en América", "Uno de los nuestros" y "El Padrino 2", a la que Wagner y Locke homenajean con una escena en la que el joven Joey esconde la pistola de uno de sus amigos, tal y como hacía Vito Corleone en la película de Coppola.
Lo peor es que una vez desatado el monstruo, una vez que descubrimos que Tom es en realidad un asesino, ya no hay vuelta atrás. Y aunque triunfe, su vida ya no podrá volver a ser la misma. Un excelente cómic y una película apasionante que pueden disfrutarse por separado.
El cómic que inspiró la extraordinaria película de David Cronenberg, en una cuidada edición. Tom McKenna es un hombre de familia convencional que de la noche a la mañana se ve convertido en una celebridad, después de plantar cara a un par de delincuentes. Pero la fama que ha llamado a su puerta también despierta la curiosidad de quienes llevan siguiendo su rastro desde hace más de veinte años: terribles criminales que le devolverán a un pasado de violencia que creía olvidado.
El género negro o policiaco tiene su origen en la novela de misterio y detectivesca de mediados del siglo XIX que figuras como Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle cultivaron. Estas cualidades y características propias han sido desde entonces ampliamente imitadas y copiadas, pero no sería hasta principios del siglo XX cuando escritores como Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Jim Thompson o James M. Cain llevasen la propuesta original a un nuevo nivel en obras tan destacadas y renovadoras como "El Halcón Maltés", "El Largo Adiós", "El Cartero Siempre Llama Dos Veces" o "Extraños en un Tren".
En estas novelas, ya propiamente englobadas dentro del llamado género negro, encontramos personajes que se convertirán en prototípicos de este tipo de publicaciones; ambiguos y llenos de matices, supervivientes de un mundo corrupto y peligroso en el que no existen los héroes, sólo hombres duros, descreídos y curtidos en las frías calles con unos principios a prueba de balas.
El cine de la época ayudó a encumbrar este tipo de relatos, consolidando una cierta estética de «luces y sombras» en sus historias y haciendo famosos a actores como Humphrey Bogart, James Cagney y Robert Mitchum; para la posteridad quedarían películas como "El Hombre que Sabía Demasiado", "Retorno al Pasado", "Perdición", "La Dama de Shangai" o "La Jungla de Asfalto" que contribuirían a la popularidad del género negro entre los espectadores de la época.
El mundo del cómic no fue indiferente a esta moda, mucho más virulenta a partir de la Gran Depresión derivada del crack bursátil de 1929, y pronto harían acto de presencia series de corte policiaco como el "Dick Tracy" de Chester Gould o el "The Spirit" de Will Eisner, híbridos del género negro, el cómic de aventuras y el superheroico.
En décadas siguientes el género negro no haría más que expandirse en todos los sentidos posibles, asumiendo diferentes registros, categorías y perspectivas, como el estilo noir de los cuarenta y cincuenta o el blackxplotation de los años setenta, tomando por asalto la literatura, el cine y el cómic, pero manteniendo muy presente su legado pulp y las primeras historias del llamado hard-boiled estadounidense, como la definió en 1950 Raymond Chandler en su obra "El Simple Arte de Matar".
El género negro influiría y prosperaría cinematográficamente en la visión de multitud de directores contemporáneos hasta llegar a la actualidad, muchos de ellos englobados en lo que hoy se conoce como neo-noir que no necesariamente se relaciona con el género policiaco, de esta manera podemos citar cineastas tan dispares como Clint Eastwood (Mystic River), David Lynch (Mulholland Drive), Ridley Scott (Blade Runner), Michael Mann (Heat), Christopher Nolan (Memento) o Quentin Tarantino (Pulp Fiction).
Por otro lado, en la historieta norteamericana el género negro tendría una gran acogida en el trabajo de autores como Frank Miller (Sin City), Brian Michael Bendis (Alias), Brian Azzarello (100 Balas), Alan Moore (Watchmen), Max Allan Collins (Camino a la Perdición), Peter Milligan (Blanco Humano) o Ed Brubaker (Criminal), entre otros muchos.
Pero ahora hemos de retroceder un poco en el tiempo hasta los años noventa del ya pasado siglo XX. Estamos en 1993, fecha en la cual la editorial DC Comics crearía Paradox Press, un nuevo sello editorial dedicado a la historieta negra en el que vería la luz cuatro años después, en 1997, la novela gráfica "Una Historia de Violencia" del guionista John Wagner y el dibujante Vince Locke, obra que pese a pasar algo desapercibida en un primero momento, su posterior adaptación a la gran pantalla por parte de David Cronenberg y su reedición dentro de la línea Vertigo la acabarían restituyendo en el lugar que le correspondía por derecho, como una de las mejores historias del género publicadas de los últimos tiempos.
El guionista británico John Wagner es ampliamente conocido por los aficionados al noveno arte por la creación de "Juez Dredd", una serie de ciencia ficción publicada por primera vez en 1977 en la revista 2000 AD junto al dibujante español Carlos Ezquerra, una obra distópica cercana al género negro que ya avanza el interés de su autor por la violencia como elemento indivisible y moldeador de las sociedades establecidas.
La obra de John Wagner no se desligaría de la ciencia ficción en años sucesivos, ni a lo largo de su dilatada carrera, así lo demuestran series como "Strontium Dog", de nuevo uniendo fuerzas a Carlos Ezquerra, o "Robo-Hunter", con lápices de Ian Gibson y con la colaboración de Alan Grant en los guiones, obras publicadas en 2000 AD que lo consagrarían como uno de los autores más interesantes del panorama británico de finales de los años setenta y durante la década de los ochenta.
El primer «acercamiento frontal» de John Wagner al género negro sería con "The Bogie Man", junto a su inseparable Alan Grant y el dibujante Robin Smith, una serie en la que la figura de Humphrey Bogart resulta decisiva y determinante. "The Bogie Man" tendría varias secuelas, "Chinatown", "The Manhattan Project" y "Return to Casablanca", aunque su historial de publicación resulta algo confuso pues ha recalado en varias editoriales.
En 1998 incluso serían reeditadas algunas de estas historias en Paradox Press después de que su autor hubiese publicado un año antes en la misma editorial su novela gráfica "Un Historia de Violencia" que le había hecho compartir esfuerzos con Vince Locke, ilustrador, pintor y dibujante estadounidense.
Vince Locke es conocido por su trabajo en "Deadworld", un cómic underground de terror zombie creado de la mano de Stuart Kerr y Ralph Griffith en 1987 para Arrow Comics, aunque posteriormente pasaría a propiedad de Caliber Comics, en la que Vince Locke sigue colaborando en la actualidad. También destaca su aportación como ilustrador en series como "The Sandman", "American Freak", "Witchcraft: Le Terreur" o "The Spectre", así como su labor como dibujante en algunas historias para 2000 AD, entre ellos dos relatos en "Juez Dredd", "The Sexmek Slasher" de John Wagner y "Birthday Boy" de Pat Mills, y uno para la cabecera "Tharg's Future Shocks", "Yggdrassil" de Arthur Wyatt.
Por otro lado, cabría mencionar su experiencia en la línea Vertigo en un par de miniseries como "American Freak: A Tale of the Un-Men" del guionista Dave Louapre y "The Books of Faerie: Auberon´s Tale" de Bronwyn Carlton y compartiendo lápices con Peter Gross. Por último, Vince Locke, ha realizado un trabajo más o menos regular para las portadas de varios discos de la banda de death metal Cannibal Corpse que, por su violencia explícita, han sido censuradas en varios países.
Tom McKenna es una persona común y corriente, un hombre de familia dueño de una cafetería en Raven´s Bend, un pequeño pueblo del estado de Michigan, pero de la noche a la mañana, a su pesar, se convierte en un héroe local después de detener un intento de atraco en su negocio. La noticia llama la atención de todas las televisiones y medios de comunicación del país pero también la de un grupo de mafiosos de Nueva York que deciden hacer una visita a Tom McKenna. Estos parecen confundirlo con un hombre llamado Joey Muni que conocieron hace veinte años y con el que tienen algunas unas cuentas pendientes. La espiral de desmedida violencia, mentiras y secretos en la que se verá envuelto Tom McKenna y su familia hará que algunas preguntas sobre su misterioso pasado se hagan inevitables y las consecuencias de sus actos imprevisibles.
"Una Historia de Violencia" de John Wagner y Vince Locke es una obra compuesta por varios niveles, independientes unos de otros y al mismo tiempo complementarios, un mosaico o collage en el cual el espectador o lector puede disfrutar de sus aspectos más generales o centrarse en algunos más concretos y profundos. De esta manera, "Una Historia de Violencia" es un relato que puede funcionar como un sencillo ejercicio adscrito a la novela negra, el cine de acción o incluso el western, como más claramente se puede apreciar en la adaptación llevada a cabo por David Cronenberg; pero también es la plasmación de una realidad cotidiana y un estudio explícito, aunque no necesariamente manifiesto, de la violencia como instrumento vehicular de las personas y de la sociedad en la que vivimos; y por último, resulta un juego de dualidades que demuestra la imposibilidad, como bien apuntaba el periodista Jesús Jiménez en el blog Viñetas y Bocadillos del portal de RTVE , «de llegar a conocer a los demás e incluso a nosotros mismos», en definitiva, un análisis «sobre la verdadera identidad de las personas».
Pero dejando a un lado el trasfondo de la obra de momento, "Una Historia de Violencia" destaca por ser una historia contada con oficio, de forma detallada y pausada, sirviéndose de la habilidad de John Wagner para explorar la tensión del relato y de la capacidad expresiva de Vince Locke en virtud de su trazo sucio y desgarrado.
«Mario Puzo se encuentra con Norma Rockwell en este magnífico relato sobre crímenes pasados y consecuencias presentes», comentaría en su día Max Allan Collins, autor de "Camino a la Perdición", sobre "Una Historia de Violencia", ensalzando así el retrato costumbrista en forma de thriller y con tintes de novela negra que sus autores llevan a cabo en las páginas de la obra.
No es una comparación exagerada, aunque los referentes en el trabajo de John Wagner y Vince Locke parecen más cinematográficos que literarios, un género que nos ha legado excelentes films como la propia saga de "El Padrino" de Francis Ford Coppola, de la que podemos encontrar algún que otro homenaje y guiño en la trama de la presente novela gráfica, "Uno de los Nuestros" de Martin Scorsese o "El Clan de los Irlandeses" de Phil Joanou.
No obstante, en la narrativa de John Wagner se pueden evidenciar otras influencias más decisivas, no ligadas estrictamente al género negro, sino más bien enraizadas en su propios gustos como lector y que han acabado moldeando su faceta como guionista y autor a lo largo de las décadas. En este sentido debemos mencionar a John Steinbeck, escritor estadounidense de obras tan importantes como "De Ratones y Hombres" o "Las Uvas de la Ira" o las novelas navales del Capitán Jack Aubrey escritas por el británico Patrick O´Brian. John Wagner hereda de ellos la minuciosidad y detalle con la que viste sus relatos, algo muy evidente en "Una Historia de Violencia", y el tratamiento realista, moral y consecuente de sus personajes protagonistas.
El dibujo en este caso ayuda a la plasmación del marcado perfil psicológico de la trama, la experiencia de su responsable en publicaciones de terror sirve aquí perfectamente a la hora de retratar la crudeza, ambigüedad moral y emociones encontradas que propone el guión de John Wagner, es decir, en "Una Historia de Violencia" encontramos, como explica de nuevo Jesús Jiménez, «una violencia perfectamente reflejada por el trazo fuerte, sucio, realista y grotesco de Vince Locke« y ello acaba por convertir el experimento en una delicia que funciona en todas las cotas que sus autores no dejan entrever.
Todo ello desde una pragmática neutralidad, ajena a cualquier intromisión políticamente correcta, en "Una Historia de Violencia" no encontraremos juicios morales ni valoraciones personales, sólo diálogos, ideas y una epopeya violenta en la que no hay un blanco ni un negro determinados, más bien al contrario, los grises de Vince Locke se extienden por toda la historia reflejando una realidad, un mundo corrupto y cruel, sobre la cual dejan la responsabilidad al lector para que se forme su propia opinión.
En este sentido "Una Historia de Violencia" nos habla «sobre la cotidianeidad de los actos violentos», como la define certeramente Diego Matos Agudo en la introducción a la presente edición de la obra, reflejando sutilmente la fascinación de la sociedad moderna por este fenómeno tan humano y tan presente en los medios de comunicación y en las calles de nuestras ciudades.
En relación a esto último es curioso como el punto de partida de la acción se sitúa en un pequeño pueblo del medio oeste estadounidense, en una apartada zona rural del estado de Michigan, donde el protagonista de la historia se ha refugiado escapando de la violencia de su vida pasada ignorando que esta volverá a él para estallarle con terrible virulencia. Un planteamiento que recuerda poderosamente a la película "Perros de Paja" de Sam Peckinpah con la cual "Una Historia de Violencia" comparte intenciones en su descarnado tratamiento de la violencia.
También hay que tener presente que John Wagner y Vince Locke optan en la obra por dividir la trama en tres capítulos, "Matanza en un Pequeño Pueblo", "Los Asesinatos de Brooklyn" y "Con Malévola Intención", una decisión nada aleatoria ni trivial a través de la cual la acción bascula del presente del protagonista a su pasado para volver por último sobre el posible futuro que se abrirá después de la resolución final de la historia, a medio camino entre la tragedia shakesperiana y alguna producción menor de terror con alguna que otra escena gore para el recuerdo.
El trasfondo moral y ético que se deriva de ello es palpable y los autores no escatiman esfuerzos a la hora de acercarse a los límites de la crueldad humana, siempre desde una perspectiva realista y creíble, con un ritmo pausado, seco y punzante y con vueltas de tuerca y golpes de efectos compatibles con la cotidianeidad que intenta relatarnos y con la que sus autores pretende dejarnos clar...

Las mejores películas de William Hurt
| Título Original | A history of violence |
|---|---|
| Guionista | John Wagner |
| Ilustrador | Vince Locke |
| Editorial | ECC Ediciones |
| ISBN | 978-84-16945-12-2 |
| Idioma | Castellano |
| Páginas | 296 |
| Encuadernación | Tapa dura |
| Fecha de Lanzamiento | 30/11/2016 |
