LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN MANGAKA RUMIKO TAKAHASHI. LA HISTORIA EN CAMBIO ES MÍA.
Este fic participa en el reto "Relaciones Prohibidas" del foro "Hazme el Amor".
BAJO EL MISMO TECHO
La mirada desanimada de una joven azabache de aproximadamente dieciocho años, se posó con un rastro de desilusión, en la vieja y sucia casa que tenía en frente. Dejó caer su maleta al suelo, solo de pensar en el trabajo que le iba a costar dejarla habitable. -“¿No me digas que viviremos en esta casucha?”- refunfuñó el joven peliplata de peculiares ojos dorados al ver también el lamentable estado de la casa en la que habitarían a partir de ese día.
-“Vamos Inuyasha, se ve mal, pero la arreglaremos”- mencionó animosamente una joven mujer pelinegra. -“Pero Hitomiko, esto es un desastre”- aceptó la azabache que a pesar de ser optimista, sabía ver la realidad. Inuyasha ladeó el rostro y negó en silencio mientras se cruzaba de brazos al darle la razón a su hermana.
-“Es todo lo que pude conseguir, Kagome. Cuando finalicen sus estudios irán conmigo a Hong Kong, allá tengo mi casa, la muerte de sus padres fue una tragedia que no esperaba”- se lamentó la mujer un par de décadas mayor al dúo de jóvenes.
-“Aun no entiendo por qué no podemos vivir en la mansión”- mencionó el orgulloso ojidorado, que con eso veía más difícil mantenerse alejado de sus dilemas emocionales. -“Ya se los dije, las finanzas de sus padres no eran muy buenas, y tendremos que estar aquí hasta que se resuelvan los asuntos legales. Por lo pronto la hipoteca que pesaba en la casa había vencido antes del fallecimiento, por eso se hizo válida. Lo siento”- explicó la mujer.
-“Descuida Hitomiko, ni siquiera tendría por qué estar ayudándonos”- disculpó la azabache y sonrió agradecida -“lo agradecemos ¿verdad Inuyasha?”- mencionó y forzó una sonrisa al voltear a ver su hermano. -“Sí, lo que digas”- dijo desanimado y volvió su vista a la casa.
-“Andando entonces”- mencionó Hitomiko ya con mejor ánimo. Ambos jóvenes se voltearon a ver, y Kagome le sonrió al molesto peliplata que solo pudo sonreír forzadamente… ella tomó su maleta y dejó el resto para su molesto hermano. Seguro venir a vivir con ella, en lugar de hacerlo en los departamentos universitarios, lo estaba incomodando, para ella también sería difícil esa nueva cercanía, pero tenía que enfrentarlo. Y lo haría.
Al entrar a la casa comprobaron que el estado era el mismo, había mucho polvo, pero por fortuna la casa estaba amueblada, varias mantas cubrían antiguos muebles. -“Esta casa era de su abuela materna. Isayoi creció aquí, pero al casarse con Inu no, obviamente se fue con él, y al morir sus abuelos la casa quedó en desuso. Fue una suerte que el abogado de sus padres me permitiera usarla, es uno de las pocas propiedades que no están en litigio”- comentó Hitomiko al verlos igual de desanimados, alzando una de las mantas que cubrían los muebles y sonrió al ver que se conservaban en buen estado.
Kagome dejó su maleta en el pequeño recibidor, sacó su celular y tras mandar un mensaje se dispuso a ver por dónde empezar a limpiar. El día iba a ser largo. -“Voy arriba, supongo que tenemos que tener limpias las habitaciones para pasar la noche”- avisó y se dirigió a las escaleras -“…le dije a Sango y a Miroku que vinieran a ayudarnos… espero que Kouga pueda venir también”- informó al comenzar a subir.
-“¿Por qué invitas a ese imbécil?”- reclamó el peliplata al seguir sus pasos. -“Porque es mi novio… y porque necesitamos mucha ayuda por aquí”- obvio su respuesta al voltear a verlo. -“¡Feh!”- mencionó y ladeó su rostro. Odiaba al imbécil de Kouga y la manera en que se creía con derecho sobre Kagome…
Luego de unos pasos no pudo evitar volver a alzar su vista, y mientras seguía avanzando observó las largas y torneadas piernas de Kagome, continuó un poco más arriba y vio el pequeño short de mezclilla que usaba, abrió los ojos más de la cuenta al percatarse que le estaba prestando más atención de la que debía.
Una vez que Kagome llegó al final de la escalera, se detuvo y el peliplata no pudo evitar chocar con ella. -“¡Tonta! ¿Por qué te detienes así?”- regañó molesto al haberla rosado sin intención en el trasero. Kagome dejó pasar el hecho sin darle importancia.
-“¿Te parece si le dejamos a Hitomiko la habitación principal?”- cuestionó al ver varias puertas, la final supuso, que sería la mencionada. -“Eso es lo que menos importa, Kagome”- aseguró y la adelantó para observar el interior de las habitaciones. Kagome lo siguió curiosa.
-“Esta será la mía”- mencionó la azabache que luego de haber visto las tres únicas habitaciones, decidió que tomaría la que se encontraba al lado del baño. -“Bien, entonces yo tomaré aquella”- dijo sin darle mayor importancia, quedándose con la que se encontraba enfrente del baño y contigua a la habitación principal.
Kagome se encogió de hombros y optó por comenzar con la tarea de la limpieza… se quitó el delgado y holgado blusón que vestía para quedar en una pequeña blusa de tirantes negra. Observó desganada el lugar y prosiguió a quitar las mantas que cubrían la cama y el pequeño tocador, abrió la ventana para permitir que el polvo saliese. Esa sería su nueva vida, e intentaría comenzar bien, olvidar todo.
-“Chicos iré al supermercado, necesitamos llenar el refrigerador ¿no les molesta avanzar aquí?”- les preguntó Hitomiko al subir. -“Por supuesto que no”- respondió desde su habitación Kagome sin siquiera asomarse. La mujer mayor sonrió y observó al peliplata comenzar a mover los muebles en la que supuso sería su habitación, y salió de la casa en el único auto que tenían.

… . …
-“Mira, es aquí”- informó una delgada joven castaña al revisar la dirección, mientras se estacionaba fuera del lugar. -“¿Segura?”- cuestionó un joven ojiazul de pequeña coleta. Sango volteó a verlo ofendida -“Por supuesto, ¿o qué? ¿Creías que me perdería?”
Miroku sonrió nervioso -“No, yo solo digo que…”- La chica dejó de prestarle atención cuando del auto que los seguía, vio bajar al joven moreno de coleta alta y entrar por el portón abierto de la cochera. -“¡Ey! Es de mala educación entrar a un lugar sin que te inviten.”- gritó la chica casi indignada.
-“Kagome nos invitó ¿no? Además soy su novio, no creo que haya problema”- respondió con simpleza el ojiceleste y entró despreocupado a la casa. -“Aish, por eso Inuyasha no lo soporta”- la castaña frunció los labios en desacuerdo. Miroku sonrió -“No creo que sea por eso.”-“¿Mh?”- “Nada, solo olvídalo”- respondió con simpleza y entraron tras el joven moreno.
… . …
Después de arrancar con poco cuidado la vieja sábana que cubría un pequeño mueble en la que sería su habitación, el peliplata frunció el ceño al ver caer una pequeña fotografía amarillenta por el paso del tiempo, y al prestarle más atención vio que eran sus padres de jóvenes, tal vez, cuando iniciaban su noviazgo. -“¡Kyaa!”- el grito de Kagome lo hizo soltar la foto y correr hasta el cuarto donde ella se encontraba.
-“Kagome ¿Qué ocu…?”- y se detuvo abruptamente al ver a su hermana sonreír y abrazar al estúpido de su novio. -“¡Eres horrible! Pude haber muerto del susto”- reprochó la chica mientras se abrazaba de pies y manos al cuerpo del chico que la cargaba. -“Solo era…”-
-“¿Quieres soltarla?”- interrumpió el peliplata molesto al ver cómo el joven la sostenía -“…a mi hermana la respetas, idiota.”- dijo y de un brazo obligó a Kagome a soltarlo. -“¡Ey! Tranquilo Inuyasha, todo está bien”- intervino la azabache. Kouga era su novio y el único que lograba distraerla.
Kouga frunció el ceño también molesto -“Cualquiera diría que estás celoso, Inuyasha”- soltó lo que pensaba. -“Por supuesto que está celoso”- intervino divertida la castaña -“Kagome es su hermanita.”- “No me refería precisamente a eso”- aclaró el ojiceleste y le sostuvo la mirada al peliplata -“creo que te interesas demasiado en Kagome ¿o no Inuyasha?”- quiso enfrentarlo.
-“¿Qué demonios insinúas?”- el peliplata avanzó hasta él y lo sostuvo de la camisa. -“Tranquilo Inuyasha, Kouga es mi novio y es normal que nos abracemos así, además él y yo ya…”- quiso dejar de lado el asunto y aclarar todo de una vez. -“¡Cierra la boca Kagome!”- la calló y la vio molesto.
-“Vamos Inuyasha, no es para tanto ¿cierto?”- intervino Miroku, y lo vio molesto al sujetarlo del brazo para que soltara al joven moreno. El peliplata resopló frustrado y soltó al chico para retirarse molesto del sitio. Sango alzó ambas cejas -“creo que tienes que acostumbrarte a este tipo de bienvenidas”- le dijo al ojiceleste y sonriendo se fue de ahí. Kouga tenía la culpa de todo, era un tonto, no podía comportarse como todo un posesivo y menos, frente a la familia de su novia. ¿Qué esperaba? ¿Qué le aplaudieran?

… . …
-“Tienes que relajarte, tú mismo dijiste que fue una tontería y por lo que veo, te sigue inquietando”- mencionó el joven ojiazul estando en la planta baja. Inuyasha le sostuvo una mirada recriminatoria. -“¿Qué?”- cuestionó ofendido el chico -“Es lo que estás demostrando, aunque intentes lo contrario.”
El ojidorado resopló frustrado -“Esto de la muerte de nuestros padres y la aparente ruina vino a complicarlo todo. Kagome está muy sensible y no la puedo dejar sola”- confesó derrotado -“tú sabes que haberme mudado a la universidad me había ayudado bastante… ahora…”-
-“No dejes que te sobrepase”- aconsejó Miroku y apoyó una mano en su hombro conciliadoramente -“es solo una etapa… una rara etapa”- aceptó y sonrió al intentar demeritar el hecho. -“Eso espero… he intentado dejar de pensar en eso desde que ocurrió”- añadió y desvió el rostro frustrado.
-“¡Ey! ¿Comemos? Traje comida”- interrumpió la castaña sonriente, luego de unos segundos. Inuyasha frunció el ceño -“¿Comer? Pero si todavía no empezamos a limpiar”- informó cerrando el incómodo tema. La chica rodó los ojos haciéndolos sonreír -“Bien…”, cedió y se adentró a la pequeña cocina -“¿Por dónde empezar?”
Al pasar de las horas, Hitomiko había llegado ya con la despensa surtida y los jóvenes habían adelantado bastante en la limpieza de la casa, desayunaron y comieron juntos, ya para la hora de la cena estaban todos agotados. -“Ya casi está todo listo”- mencionó orgullosa la castaña. -“No saben cómo les agradezco esto”- comentó la mujer mayor estando sentada a la mesa con todos los jóvenes -“…en unos días regresaré a Hong Kong y quería dejar a mis ahijados instalados.”-
-“¿Se va?”- cuestionó extrañado el ojiceleste. -“Mjum”- asintió la mujer antes de beber un sorbo de té. Kouga miró con desconfianza al peliplata -“Tal vez quieras que me quede contigo”- le comentó a su novia como algo natural, haciéndola enrojecer y a Inuyasha verlo molesto.
-“¡De ninguna manera jovencitos!”- intervino Hitomiko -“no quiero fiestas ni nada inmoral, ¿me entendieron?” Inuyasha desvió el rostro sin contestar y Kagome solo asintió en silencio, mientras reprochaba a su novio con la mirada. Sango y Miroku no ocultaron su sonrisa.
-“Bueno, y viendo que la comida se ha agotado, creo que lo mejor será irnos”- comentó Miroku al levantarse -“…creo después del día de trabajo todos necesitamos un baño.” Sango lo imitó al levantarse y Kouga tuvo que hacerlo de mala gana -“Te veo mañana, hermosa”- mencionó el ojiceleste y se inclinó a besar los labios de Kagome sin problema alguno. -“¡Chicos!”- regañó divertida Hitomiko.
-“Ya ya, si ya se van”- comentó una sonriente azabache al levantarse con ellos de la mesa, para acompañarlos a la salida. -“Inuyasha”- llamó Hitomiko al tiempo que vio a los jóvenes retirarse. El ojidorado detuvo sus pasos pues también se retiraba, pero éste, a preparar su baño -“¿Sí?”- cuestionó con poco ánimo.
-“Quiero agradecerte que vinieras a vivir con Kagome y dejaras los departamentos de la universidad… ella te necesita”- mencionó seriamente. -“Kagome es mi hermana y haría cualquier cosa por ella”- respondió y tras ver la sonrisa agradecida de la mujer, siguió su rumbo y comenzó a subir. Ya no era como hace años… ahora pensar y saber a Kagome su hermana lo molestaba. Reconoció.
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Su mirada dorada se perdió mientras se sumergía en sus pensamientos. Se sentía un poco hombre por haber tenido pensamientos indebidos por Kagome, si ella no lo hubiese besado y dicho que le gustaba en aquella primera ocasión que se embriagó en una fiesta junto a Sango y sus amigas, eso no habría ocurrido… habían pasado varias semanas y por su cabeza habían pasado muchas cosas, al principio fue fácil dejarlo pasar al creer que de verdad Kagome estaba desvariando… después, en las noches con insomnio su mente lo traicionaba, primero recordando ese torpe y tierno beso, después, con el tiempo, mezclando imágenes de la que consideraba su dulce hermana y él mismo en situaciones que jamás se habría permitido pensar… ahora, ahora solo buscaba mantenerse distante de todo ello.
-“¡Hola amor!”- saludó una delgada joven pelinegra, al llegar al lado de su joven novio. -“Te he estado esperando”- mencionó el ojidorado antes de besar sus labios -“…¿Te importaría si pasamos a recoger a Kagome, la dejamos en la casa y después salimos tú y yo?”- cuestionó mientras la tomaba de la mano y comenzaba a caminar en dirección al estacionamiento de la universidad.
La chica torció los labios -“¿Ya se fue tu tía?”- preguntó al abrazarse a su brazo. -“Madrina”- corrigió el ambarino -“Sí, salió hoy, me dejó el coche pero con la condición que llevara a Kagome a la preparatoria y la regresara a casa… ya sabes, por el cambio de domicilio todo nos queda más lejos”- explicó. -“Bien”- aceptó de mala gana.
El peliplata le abrió la puerta del coche y subió después… algo de música y charlas sin importancia los acompañó en los aproximadamente treinta minutos del recorrido del campus universitario, a las instalaciones de la preparatoria de la azabache. -“No debe tardar en llegar”- informó el peliplata y tras haberle mandado un mensaje de texto, se giró todavía dentro del auto y acarició la pálida mejilla de su novia. Kikyo lo había ayudado a ignorar en mucho, el perverso deseo que en alguna ocasión sintió por su hermana.
-“¿Sabes Inu?... extraño que vivas en el campus. Esas incursiones nocturnas a mi habitación”- mencionó melosamente mientras se acercaba a él y llevaba sus labios a los del chico que se torcían en una sonrisa de lado, por dichos recuerdos sacados al tema. -“No pienso estar mucho tiempo en casa… una vez que Kagome se acostumbre y mi madrina esté de regreso, volveré”- dijo mientras la gustosa chica volvía por sus labios y esta vez, llevaba su cuerpo ligeramente sobre el chico que solo enredó sus brazos en la cintura de la joven. -“¡Ey! Busquen un hotel”- mencionó Sango tras golpear la ventanilla del auto, divertida por haber fastidiado el momento de Kikyo.

Kagome miró con reproche a Inuyasha, todavía e...
“Sin ti… Contigo”
Los personajes le pertenecen 100% a la Rumiko Takahashi-sama... todo en cuanto a la historia sobre el Sengoku Jidai le pertenece a ella así como Inuyasha... Kagome... Sango... Miroku... Shippo... Kaede... Kikyo... Kohaku… La Sra. Higurashi... Sota... El Abuelo... Hoyo... Eri... Ayumi... Yuka... Naraku... Kagura... Kanna… Hakudoshi… Tsubaki... Kouga... Sesshomaru… Myoga… Rin… Jaken… Totousai… y todos los demás personajes son de ella...
Hola esta es la prometida continuación de "Contigo… sin ti" xD espero que les guste xDSolamente quería aclarar una cosa… en "Contigo… sin ti" las películas de Inuyasha… 1,2,3 y 4 NO habían sucedido y en este fic la 1 y 3 SI sucedieron xD la 4 no me gusta mucho x q hay mucha Kikyo así q NO se vale… y la 2 no xq su primer beso fue en "Contigo… sin ti" xD weno weno después de aclarar ese punto… aquí les va xD
"Sin ti… Contigo"
Inuyasha suspiró, se sumergió en el agua hasta dejar solamente su nariz, sus orejas y sus ojos afuera del agua, Miroku le sonrió y se metió en el agua junto con él, Shippo dio un grito y brincó también en el agua, habían estado trabajando en la construcción de la casa de Miroku y Sango, ya casi habían terminado, la boda sería en tres días…
-“Ah… nada mejor que un baño relajante después de un día de trabajo…”- -“¡Feh!”-
Él y Miroku, junto con otros aldeanos, estaban construyendo la casa del monje y la Taijiya rápidamente… y él… pues él le ayudaba a Miroku por dos razones… primero… era su amigo… y segundo… no tenía nada mejor que hacer estos días… nada más que… recordarla…
'Kagome…'
Sintió la mirada de Miroku pesada sobre él, así que de ninguna manera iba a mirarlo, cerró los ojos y trató de relajarse, sintiendo el agua cálida del agua termal relajar sus músculos.
-“Oye Inuyasha… te he querido preguntar dese siempre…”- El Hanyou no abrió los ojos. -“¿Qué sucedió cuando… estuviste atrapado en el pozo con Kagome-sama?”- -“Ya te dije… Kagome está a salvo…”-
Inuyasha suspiró mirando hacia el bosque… recordando los rostros con lágrimas y el olor a miedo y dolor del abuelo, Sota y la madre de Kagome… él les había estado quitando a Kagome durante un año… siempre llegando para traerla de este lado del pozo… con él… se sintió siempre egoísta… inmaduro… sin realmente ver cuánto ellos se preocupaban por ella… cuánto necesitaban a Kagome…
-“Además… hay quienes aman y necesitan a Kagome…”-
Inuyasha se puso de pie dándole la espalda al monje cuando este se sorprendió y Shippo gritó. -“¡Inuyasha! ¿¡Cuándo te lastimaste!?”- Las orejas del Hanyou dieron un tirón en su cabeza, y se volteó levemente mirando el rostro sorprendido de Shippo y Miroku.
Miroku se acercó al Hanyou mirando las pequeñas ocho marcas en la espalda del Hanyou, frunció el ceño mirando el ángulo, no eran garras, la posición entre los hombros del Hanyou dejaban claro que él no podía hacerse esas marcas él solo, y además, Inuyasha no había luchado con nadie desde hacía dos semanas, no había sido gravemente herido, y él no tenía cicatrices. -“Inuyasha… ¿Qué es esto?”-
El monje deslizó uno de sus dedos por la marca más cerca de la columna del Hanyou e Inuyasha abrió los ojos de par en par bajando su mirada hacia su erección, se sentó en el agua sintiendo sus mejillas arder… no sabía que tenía marcas de aquella noche… y sobre todo no sabía por qué sintió todo eso de golpe… por qué tanto calor… por qué su cuerpo reaccionó así… -“No tengo idea…”-
Brincó fuera del agua, tomó su ropa y huyó de las aguas termales, no podía permitir que Miroku descifrara nada, se vistió y fue a su rama favorita del Go-Shimboku… suspiró mirando hacia el cielo, la extrañaba, apenas había pasado un mes desde que habían destruido a Naraku, y cada momento pensaba en Kagome, estaba sana y salva en su época y con su familia, y él debía de esperar, quinientos años debía de esperar para verla de nuevo, pero Kagome valía la pena, cuando Sesshomaru le diera la oportunidad viajaría hacia sus tierras y haría algo en estas, lo que sea que pudiera considerarse honorable.
Suspiró escuchando a Shippo a lo lejos llamarle, pronto el zorrito llegaría donde él, estaba seguro… no podía dejar a Miroku y a Sango, además Miroku pedía de su ayuda para ir a exterminar Youkai, se habían empeñado en que harían esto para no perder el ritmo de antes, mientras Sango ayudaba a Kaede y estaba feliz organizando cosas para su boda.
Inuyasha suspiró, no podía dejar a los humanos, pero en algún momento morirían, y entonces podría comenzar su plan de hacerse de todo lo que pudiera, jamás le había resultado interesante acercarse a la sociedad de los inu-youkai, no quiso nunca reclamar su lugar dentro de esta gracias a la sangre de su padre, pero… pero no podía negarse ahora, necesitaba un título, tierras, conseguir riquezas y ser un Hanyou honorable, tanto como él podría llegar a serlo.
Shippo brincó en su regazo y se acomodó contra él, Inuyasha sonrió y envolvió una de sus mangas alrededor del zorrito, la noche era bastante fría y él ya no tenía a Kagome y su cómoda bolsa de dormir para que pasara la noche con él.
-“Inuyasha…”- -“Mmmm…”- -“¿Crees que Kagome regresará algún día?”- -“No lo sé, no creo.”- -“Pero yo quiero que regrese.”- -“Algún día la veremos de nuevo Shippo, tú eres Youkai, solamente debes esperar 500 años para verla de nuevo.”
Shippo levantó su mirada del pecho del Hanyou y le miró sorprendido, Inuyasha... ¡Inuyasha estaba hablando de esperar para ver a Kagome! ¿Eres estúpido o qué?
'Suspiró y cerró los ojos recostándose en el techo, detestaba tanto sentir aquella esperanza carcomiéndole por dentro, tanto que había construido esta pequeña cabaña con la esperanza de que un día ella regresara…
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-“¡Oe vamos Kagome! No seas así…”- Kagome suspiró, Yuka, Ayumi y Eri querían salir a celebrar el fin de año con ella a una discoteca, Yuka tenía novio, Ayumi no, ella se la pasaba más tiempo estudiando que en alguna otra cosa, y Eri quería encontrar un novio desesperadamente, Kagome suspiró… ella no quería ni escuchar esa palabra, pero era inevitable que sus amigas no hablaran de eso, y se sentía una completa aguafiestas al decirles que no, dos años, dos completos horrorosos dos años habían pasado y no lo soportaba…
No podía ver a una pareja porque se deprimía, no podía ver a alguien besándose porque sabía que lloraría esa noche, no podía ver una película romántica o una escena demasiado romántica porque lloraba de inmediato, y lo peor del caso, era que si le mencionaban sexo no solamente lloraba, sino que por las noches luego de tomar su baño a veces… solamente a veces… trataba de complacerse a sí misma… cosa que si independientemente funcionaba o no funcionaba terminaba llorando a mares y no dormía en toda la noche, llegando a la escuela como una zombi al día siguiente…
-“Porfa Kagome… ¿sí? ¡Ven! ¡Anímate!”- -“Está bien… iré.”
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Inuyasha gruñó con fuerza al abrir los ojos, furioso consigo mismo, el bulto en su Hakama no solamente era incómodo sino que deprimente… ¿Por qué tenía que soñar algo así? Lo peor era despertarse antes de poder…
-“Kagome…”-
Suspiró y supo que solamente tenía una solución, solución que no le agradaba en absoluto, nada que él pudiera hacer con sus manos se compararía a lo que las pequeñas y tibias manos de Kagome le habían hecho aquella noche… suspiró y supo que si no arreglaba el asunto en este momento amanecería y seguiría igual…
-“Kagome…”-
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-“¡Dolió mucho! ¡No sabía que sería así! Y él ni siquiera se atrevió a preguntar… estaba desesperado… y terminó taaaaaan rápido… no me gusta.”- Kagome veía sonrojada a Eri quien les contaba lo que acababa de perder la virginidad con su novio el domingo, Kagome bajó la mirada suspirando, sabiendo que no dormiría en toda la noche, tendría los ojos rojos e hinchados, y las lágrimas se le acabarían nuevamente.
-“Eso dices ahora Eri, pero cuando tengas un orgasmo no pensarás lo mismo.”- Kagome sintió sus ojos llenarse de lágrimas una vez más, no, no podía quebrarse delante de sus amigas, la última vez que mencionaron a Inuyasha no pudo aguantarlo y les dio todo un acto llorando desconsoladamente a la hora del almuerzo, lo extrañaba a cada momento y que sus amigas se lo recordaran era peor.
-“Sí Eri, lo que Ayumi dice es cierto.”- Eri suspiró. -“Bueno, si ustedes dicen…”- Todas voltearon a ver a Kagome y se dieron cuenta en ese momento que la muchacha luchaba por contener las lágrimas. -“¿Kagome?”- Yuka colocó una mano sobre el hombro de Kagome, seguramente estaba pensando en su ex-novio. -“No llores Kagome, ya encontrarás a alguien que te quiera y a quien valga la pena entregarse.”- -“Es que ya lo hubo y nunca habrá nadie más Yuka, ese es el problema.”
Las tres muchachas abrieron más los ojos y se contuvieron de no atacar a Kagome con preguntas, Ayumi supo que tenía que preguntar con mucho tacto y si ella no lo hacía Yuka o Eri podían hacer llorar a Kagome si decían lo incorrecto. -“¿Acaso lo hiciste con tu chico?”- Kagome asintió sosteniendo las lágrimas en sus mejillas con sus manos. -“¿Cuándo?”- Ayumi miró a Yuka con cara de advertencia y Eri también comprendió. -“Antes de los exámenes de admisión, solo una noche, y él podría rehacer su vida en otro lago, yo se lo pedí, fue mi culpa.”
Las muchachas abrazaron a Kagome sin saber qué decir.
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-“Inuyasha?”- -“Mmmm?”- -“¿Para qué necesitas dos yukatas de boda?”- Inuyasha no dijo nada y colocó las cajas con cuidado en una esquina de la habitación, sobre el futon.
-“Inuyasha… ¿Le confesaste tus sentimientos a Kagome-sama?”- Inuyasha movió suavemente su cabeza de un lado a otro destapando una de las cajas, mirando la hermosa yukata blanca… Kagome luciría tan hermosa en ella…
-“¿Piensas que regresará?”- -“No lo sé Miroku…”-
Inuyasha finalmente cerró la caja y se puso de pie dándose la vuelta y sacando al monje de la cabaña, Inuyasha cerró la puerta y comenzó a caminar despacio de vuelta a la aldea con el monje. -“Inuyasha… ¿Por qué visitas tanto la tumba de Kikyo?”-
Inuyasha se tensó y dejó de caminar, había estado yendo a la tumba de Kikyo frecuentemente, en su mente él hablaba con ella, era como su amiga, podía decirle cuánto extrañaba a Kagome… cuánto la necesitaba… las primeras veces que fue le pidió perdón por haberle fallado… pero en cuanto mencionó a Kagome y empezó a hablarle de ella se sintió tan bien… que desde ese día iba bastante seguido a su tumba, se sentaba frente a esta depositando flores y hablaba con "Kikyo" por horas, se reía solo contándole cosas graciosas que pasó con Kagome… lloraba al recordar momento triste… hablarle a la tumba de Kikyo le hacía sentirse mejor… era como si todo lo que dolía dentro de su ser saliera aunque sea esos momentos… y sentía Kagome tan cerca de él… recordaba tanto sus ojos… su sonrisa… su aroma… su…
Inuyasha cerró los ojos gruñendo, no podía mostrarle a Miroku lo que le pasaba al pensar demasiado en Kagome… suspiró y siguió caminando…
-“Hablo con ella.”- -“¿Y de qué hablas con ella si se puede saber…?”- -“De Kagome.”
Miroku dejó de caminar, mirando a Inuyasha con los ojos abiertos de par en par, al ver cómo el Hanyou se molestaba grandemente con ellos y con Sesshomaru y cualquiera que mencionaba a Kagome había creído que estaba tratando de evitar todo lo relacionado con ella lo más posible… y que la visitara tanto la tumba de Kikyo quería recordarla a ella para olvidarse de Kagome… pero su respuesta…
-“¿Hablas con Kikyo-sama de Kagome-sama?”- Inuyasha dejó de caminar también y se volteó hacia el monje. -“No me mires así Miroku… sé que no debería de hacerlo… pero me siento tan bien… es como si… como si Kikyo fuera… lo que nunca fue… porque no puede regañarme por maldecir… porque no me responderá… porque… no sé Miroku… siento como si aprobara mi relación con Kagome… me siento feliz hablándole de ella.”
Miroku pudo ver claramente la mirada soñadora y a la vez dolida de Inuyasha… no le estaba mintiendo… suspiró y se acercó al Hanyou colocando una mano en su hombro. -“Inuyasha… no te lo he dicho porque pienso que ya lo sabes… pero si quieres hablar de cualquier cosa… de lo que sea… aquí estoy… puedes hablar conmigo también… acerca de Kagome-sama…”
Inuyasha evitó su mirada y Miroku se sintió mal… sabía que Inuyasha no acostumbraba hablar de sus sentimientos… sabía que Inuyasha no mostraría su debilidad ante nadie… pero que se desahogara en la tumba de la sacerdotisa no le parecía lo más indicado…
Miroku abrió sus ojos de par en par al ver a Inuyasha levantar una de sus manos y cubrir su rostro… limpiándose con la manga de su Haori… podría ser que Inuyasha estuviera… ¿llorando?
-“¡Feh! Como si hablaría de algo así con un libidinoso como tú.”- Inuyasha se dio la vuelta ignorándolo y supo que estaba tratando de evitar que le mirara quebrarse… decidió que Inuyasha necesitaba un tiempo a solas así que hizo lo único que supo podía hacer… le dio tres palmadas en el hombro al Hanyou y siguió su camino hacia la aldea… cuando ya se había alejado al menos cinco pasos del Hanyou escuchó… muy pero muy bajo…
-“Gracias Miroku.”
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Kagome estaba mortificada en su habitación, tenía que estudiar para dos exámenes que tenía el lunes, y su familia se había marchado todo el fin de semana, ya había estudiado para un examen, pero le faltaba lo del último, y le tocaba pasar la noche sola en su casa, durante el día se pudo mantener ocupada, pero ahora que era de noche no pudo evitar sentirse deprimida.
Casi tres años sin él y sentía que ya no podía, en lugar de mejorar iba empeorando, otros dos chicos habían tenido el valor de declararle sus sentimientos y ella había tenido que rechazarlos, se sentía tan vacía, tan sola, su familia era muy importante, el abuelo gozaba de salud, Sota ya iba cerca de tres años saliendo con Hitomi y ella no podía verlos, tan solo les miraba las lágrimas acudían a sus ojos y tenía que salir de la habitación, y se sentía mal por el hecho de que Sota no pudiera llevar a Hitomi a la casa porque ella actuara de esa forma.
Sabía bien que su madre no estaba contenta, sabía que se preocupaba mucho, sabía que ella también se acercaba al pozo, el mes pasado se despertó soñando-recordando cuando había hecho el amor con Inuyasha y le había dado por correr al pozo… había amanecido llorando en el fondo del pozo escarbando y nada había sucedido… ese día no fue a la escuela… y su madre le había pedido que acudiera a terapia… ya había pasado un mes y solamente empeoraba… en lugar de sentirse mejor con sus sesiones se sentía peor… seis sesiones fueron suficiente para que su madre le pidiera que las dejara… se había deprimido extremadamente…
Pero es que explicarle a la psicóloga que Inuyasha estaba enamorado de Kikyo… que Inuyasha estaba lejos y no podía ni hablarle ni verlo era demasiado doloroso… era horrendo pensar en todo lo relacionado con él… y peor aún tener que explicarle sobre ellos a esa mujer a quien no le importaba lo que sintiera…
Sabía que su madre no quería dejarla sola… pero era una reunión por el templo donde necesitaba firmar unos papeles con el abuelo… y Sota se había quedado en casa de un amigo... y planeaba pasar todo el domingo con Hitomi… no llegaría hasta la noche del día siguiente… su madre le había llam...
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