La obra de Javier de Isusi, "La Divina Comedia de Oscar Wilde", es una novela gráfica que surge de la profunda fascinación del autor por la figura del escritor irlandés. Esta obra no solo ilustra los últimos y turbulentos años de Wilde, sino que también se sumerge en su filosofía, su arte y su compleja personalidad, todo ello a través de una narrativa visual impactante.
Tras haber ilustrado "El retrato de Dorian Gray" en 2011, Javier de Isusi regresa al universo de Oscar Wilde con una obra que explora los tres últimos años de vida del autor, cuando residía en París bajo la identidad de Sebastian Melmoth. En este periodo, Wilde se encuentra en su punto más bajo, incapaz de escribir, sumido en el alcoholismo y frecuentando los estratos más bajos de la sociedad parisina. Sin embargo, incluso en esta decadencia, conserva su innegable genialidad.
Un Paralelo con Dante
La novela gráfica establece un paralelismo entre la vida de Wilde y "La Divina Comedia" de Dante Alighieri. Al igual que el peregrino de Dante viaja por el Infierno y el Purgatorio en busca de la salvación, Wilde, en la obra de Isusi, atraviesa un París que se convierte en el último nivel de su propio infierno personal. La diferencia crucial radica en que Wilde no se considera merecedor de salvación, a pesar del sufrimiento que padece.
Javier de Isusi no busca juzgar el pasado, sino mostrar el alma fragmentada del escritor y su proceso de autodestrucción, sin jamás apagar la chispa de su genio. De Isusi convierte a Wilde en el protagonista de la obra teatral de su propia vida, una idea que sin duda habría encantado al propio Wilde. Esto se logra a través de escenas iniciales y finales magistrales que subrayan la idea de que la vida es un gran teatro y la caída del telón es inevitable.

Profundidad y Documentación
"La Divina Comedia de Oscar Wilde" es mucho más que un simple homenaje; es un compendio de la filosofía y la visión del mundo y del arte de Wilde. La obra de Isusi destaca por su exhaustiva labor de documentación y su profunda pasión por el autor irlandés, plagándose de citas de sus obras que enriquecen la narrativa.
Javier de Isusi logra un equilibrio excepcional, haciendo que su voz resuene con la misma fuerza que la imponente presencia de Wilde. La fusión de ambos creadores da como resultado una obra destinada a perdurar en el tiempo. Isusi aborda la figura de Wilde con respeto, sin ocultar sus momentos más oscuros y desagradables. Se muestra su brillante conversación, pero también su tendencia a aprovecharse de sus conocidos.
Entre estos conocidos se encuentran genios de la talla de Gide, los hermanos Machado y Toulouse-Lautrec, así como las personas que compartieron los últimos años de vida del escritor. Estos personajes cobran vida en uno de los aciertos de la novela gráfica: la inclusión de entrevistas que, a modo de documental, narran su relación con Wilde. Estas interrupciones sirven para separar capítulos, variar el ritmo de lectura y evitar la monotonía.
Un Apartado Gráfico Magistral
En el apartado gráfico, Isusi realiza un trabajo excepcional. El uso de acuarelas le permite plasmar tanto la belleza de París y sus monumentos como la sordidez del papel pintado de la casa de Wilde. El tono general de la obra evoca la melancolía y la decadencia que envolvían al escritor.
Destaca especialmente una escena onírica donde el espíritu de Wilde se encuentra con el de Rimbaud, reflejando la dualidad de belleza y sordidez de sus vidas. Isusi dibuja a los personajes con rasgos ligeramente caricaturescos pero perfectamente reconocibles. La figura de Wilde se erige como un tótem icónico que domina las escenas en las que aparece. El autor maneja el ritmo de la historia de manera experta, permitiendo al lector disfrutar plenamente de su arte.

La editorial Astiberri presenta una edición cuidada, con un formato que recuerda a las novelas y un diseño muy atractivo. El libro se complementa con una biografía de Oscar Wilde y un glosario de los personajes que pueblan la obra.
Otras Visiones de la Divina Comedia en el Arte Gráfico
La obra de Javier de Isusi no es la única adaptación gráfica de "La Divina Comedia". Seymour Chwast, un referente de la ilustración y el diseño, también ha abordado el poema de Dante con una perspectiva contemporánea. Su versión, publicada por Libros del Zorro Rojo, condensa la complejidad del clásico de una manera audaz y efectiva, alejándose de la convención del arte secuencial para ofrecer páginas sorprendentes.
Al igual que en el poema original, el Dante de Chwast, acompañado por Virgilio, recorre los círculos del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. La obra de Chwast es una invitación a redescubrir el clásico, haciendo que su poesía se adapte a un lenguaje visual moderno y accesible.

Otra interpretación notable es la del dibujante estadounidense George Cochrane, quien ha estado trabajando durante seis años en una edición especial de "La Divina Comedia" concebida como un códice iluminado del siglo XXI. Publicada por Facsimile Finder, esta obra integra texto e imagen de manera colaborativa, emulando el estilo de los manuscritos medievales para una experiencia narrativa directa e inmersiva.
La Filosofía de Wilde a Través de la Ficción
Javier de Isusi aborda los últimos años de Wilde con una perspectiva que va más allá de la simple biografía. Se centra en el "Wilde roto", no por regodearse en la autodestrucción, sino por el interés que le suscita la caída de un personaje público inmenso. Esta temática resuena con argumentos de sus obras anteriores, como "Los viajes de Juan Sin Tierra" y "He visto ballenas", explorando qué sucede cuando el personaje público se desmorona.
Isusi sugiere que, a pesar de la ruina social y económica, los últimos años de Wilde pudieron tener un componente de liberación. El fin de la necesidad de mantener su elaborado personaje le permitió descubrir aspectos de sí mismo que de otro modo habrían permanecido ocultos, conectando con la idea de Wilde de que "el secreto de la vida está en el dolor".
La incapacidad de Wilde para escribir en sus últimos años se explica, según el autor, no solo por la falta de luz o la preocupación por el dinero, sino por una profunda reflexión del propio Wilde: "Yo escribía cuando no conocía el sentido de la vida. Ahora que conozco su significado ya no tengo nada qué escribir". Esta frase subraya la idea de que los creadores de historias son buscadores y que la resolución de las preguntas existenciales puede mermar el impulso creativo.
Para Isusi, el París de Wilde fue más un Purgatorio que un Infierno. A pesar del dolor, existía belleza, luz y pasión. La obra explora la renuncia a ciertos aspectos de la vida, pero no a las pasiones románticas y al cariño encontrado en diversas relaciones, además del apoyo de un pequeño grupo de amigos leales.
La Divina Comedia de Dante Alighieri
Una Ficción Casi Documental
La estructura de la novela gráfica se asemeja a un documental, entrelazando la narración de los últimos años de Wilde con entrevistas a las personas que lo acompañaron. Aunque la base son hechos reales, Isusi se permite licencias narrativas y se inventa escenas, insertándolas en el marco conocido de la vida de Wilde. Esta aproximación se alinea con la idea de André Gide de que la realidad interesa como materia plástica, y lo que "puede ser" tiene más valor que lo que "ha sido".
Las entrevistas, que actúan como transiciones entre escenas, aportan un segundo grado de ficción y se ajustan a los testimonios de quienes conocieron a Wilde en sus últimos momentos. Esta dualidad narrativa permite explorar la historia con un ritmo dinámico y delicado.
Personajes y Anécdotas
La novela gráfica presenta a numerosos personajes célebres que fueron importantes en la vida de Wilde. Isusi menciona a todos los fundamentales, incluyendo a aquellos que, a pesar de su cercanía, no aparecen dibujados, como su esposa Constance, cuya influencia fue crucial a pesar de no verse tras su salida de prisión. También se da relevancia a las cuatro personas, además de las más cercanas, que asistieron al entierro de Wilde, cuya presencia resulta curiosa dado que otros más allegados no estuvieron presentes.
Un personaje que aparece de manera fantasmagórica es Rimbaud, incorporado a la narrativa a pesar de no haber podido coincidir físicamente con Wilde en ese periodo. La inclusión de estos personajes y sus historias añade capas de profundidad y misterio a la obra.
El Legado Literario y el Humor de Wilde
La obra está impregnada de la literatura y el humor característicos de Oscar Wilde. El libro está repleto de citas literales del autor, asegurando que su voz sea la protagonista. Se hace referencia a la mayor parte de su obra, incluyendo reflexiones de ensayos como "El crítico como artista" y "La decadencia de la mentira".
Isusi utiliza la idea de Wilde de que la vida imita al arte para mostrar cómo muchos de los sucesos en la vida de Wilde ya habían sido prefigurados en su obra literaria. Como una trama subterránea, se incluye la referencia al cuento "El gigante egoísta". El humor, un elemento esencial en la vida y obra de Wilde, también está presente, destacando la figura de Reggie Turner, descrito por Somerset Maugham como "el hombre más divertido que había conocido".
Una Técnica y un Formato Innovadores
La exhaustiva labor de documentación de Javier de Isusi, apoyada en gran medida por internet, le permitió rastrear biografías, aspectos físicos de personajes y detalles curiosos que enriquecen la narrativa. A pesar de la investigación, Isusi buscó no estar excesivamente atado a los hechos para poder contar la historia desde su perspectiva.
Para abordar una historia tan extensa y compleja, Isusi adaptó su estilo y el formato del cómic. El libro presenta un tamaño más reducido de lo habitual, pero con mayor grosor, evocando el aspecto de una novela clásica, específicamente una novela decimonónica rusa. El uso de lápiz y acuarela, con un dibujo cada vez más suelto y tonos sepia, busca remitir al París bohemio de finales del siglo XIX, sugiriendo la creación artística más que una recreación periodística minuciosa.

Esta técnica permite a Isusi ser rápido y eficiente en la fase de dibujo, ideal para una obra de tal envergadura. La colaboración de Luis Antonio de Villena en el prólogo añade un valor literario adicional, reforzando la atmósfera de novela.