La historia del boxeo está repleta de leyendas, pero pocas tan inspiradoras como la de James J. Braddock, un púgil que contra todo pronóstico se alzó con el título mundial de los pesos pesados en una de las mayores sorpresas de este deporte. Su vida, marcada por la adversidad y la resiliencia, lo convirtió en un símbolo de esperanza para una nación sumida en la Gran Depresión.
Los Inicios de un Luchador
James Walter Braddock nació en el seno de una humilde familia irlandesa en Nueva York. Su niñez no fue fácil, y las circunstancias lo obligaron a madurar a marchas forzadas, ganándose el pan con el sudor de su frente. Pronto se aficionó al boxeo, y sus primeras peleas contra compañeros de colegio demostraron su innato talento para este deporte. Antes de dedicarse por completo al boxeo, Braddock trabajó en diversos oficios: fue mensajero, trabajó en una imprenta y hasta de camionero.
Tras una exitosa carrera amateur, Jimmy Braddock se hizo profesional a los 21 años en la categoría de semipesados. Bajo el apodo de 'El Bulldog de Bergen', ganó reputación y algo de dinero, llegando a tener la oportunidad de pelear por el campeonato. Sin embargo, el tren de la gloria se le escapó al perder por un estrecho margen contra Tommy Loughran.

La Gran Depresión y la Lucha por la Supervivencia
El "crack" de la Bolsa de Nueva York en 1929 destrozó la economía de miles de norteamericanos, y Braddock no fue una excepción. Lo perdió todo. Al borde de la ruina y recién casado, Braddock afrontaría los años más dolorosos de su vida. Se rompió la mano en varias ocasiones, perdió confianza en sí mismo y acumuló derrotas ante rivales de medio pelo, perdiendo 16 de 22 combates. Fuera del ring, aceptó cualquier trabajo, por duro que fuera, para poder sacar de la miseria a su familia.
Padre ejemplar de tres hijos, se vio obligado a recurrir al Fondo Monetario del Servicio de Ayuda Social que ofrecía el Gobierno de los Estados Unidos. Los Braddock atravesaban una mala racha, y aquellos dólares le vinieron de perlas a Jimmy y su familia. Braddock ganaba 24 miserables dólares al mes por romperse la espalda en los muelles de Jersey.

El Milagro de "Cinderella Man"
Todo cambió en 1934. Espoleado por una corazonada de su entrenador, Joe Gould, a Braddock le llegó una gran oportunidad: pelear contra John "Corn" Griffin, aspirante oficial al título de los pesos pesados. Braddock necesitaba el dinero y aceptó el combate, jugando el papel de víctima propiciatoria. A pesar de estar lesionado de una mano, con problemas en las costillas y sin demasiado fondo, Braddock pensó que debía afrontar la contienda como una despedida honrosa a su carrera.
Pero Braddock no fue un saco al que Griffin pudiera golpear a placer. Un gancho de izquierda de Braddock explotó contra el mentón de Griffin, que nunca supo cómo aquel golpe había impactado con tanta violencia. Cuenta la leyenda que el trabajo como cargador en los muelles fue vital para que Braddock aprendiera a manejar su mano 'mala' y la utilizara para noquear a Griffin. La victoria de Jimmy dejó en entredicho a la Comisión de Boxeo de Nueva York, que ya tenía apalabrada una pelea entre Griffin y Max Baer, la auténtica estrella del momento.
Financiado por Joe Gould y tras rechazar trabajos como estibador, Braddock decidió volver al ring. Primero derrotó a John Henry Lewis y luego a Art Lansky. Tras salir prácticamente de la nada, aquel Braddock vivía una segunda juventud y se había convertido en una fuente de inspiración para miles de personas que veían en él a alguien que soñaba con una segunda oportunidad. Su conexión con los desfavorecidos hizo que Braddock se convirtiera en la gran esperanza de aquellos que se habían olvidado del significado de esa palabra. Cada vez que se escribía sobre Jimmy, aumentaba el número de la tirada de los diarios. Cada vez que Braddock ganaba una pelea, las ventas se multiplicaban en los barrios pobres. El periodista Damon Runyon bautizó al nuevo héroe del pueblo como "Cinderella man", en honor al cuento de "La Cenicienta".

La Pelea Contra Max Baer
El último peldaño para escalar a la cima era Max Baer, el campeón. Un boxeador demasiado bueno como para que el cuento de Cenicienta tuviera un final feliz. Baer era conocido por su brutalidad en el ring, habiendo noqueado a Primo Carnera en numerosas ocasiones y atribuido la muerte de dos de sus contrincantes. A pesar de su reputación de "matarife", Baer también tenía un lado artístico, alternando el gimnasio con pequeños papeles de cine.
Baer, que ya amasaba una jugosa fortuna, vio en Braddock un reclamo publicitario ideal. Se intuía que nadie sería capaz de destronarle, y una defensa más del título le permitiría seguir ganando dinero sin grandes riesgos. La batalla contra Braddock era perfecta: aseguraba llenar el Madison Square Garden y era un boxeador demasiado mayor como para poner en jaque a Baer. Los apostadores pagaban la victoria de Jimmy Braddock 10 a 1, y la prensa vaticinaba que Baer asesinaría a Braddock.
El 13 de junio de 1935, en Long Island, Nueva York, ante 35.000 almas en el viejo Madison Square Garden, James J. Braddock se coronó como nuevo campeón del mundo de los pesos pesados. Fue la noche de Braddock, un boxeador al que se daba por acabado, un hombre gris sin demasiado talento, pero que ofreció al mundo un recital de valor. Subestimar a Braddock fue el gran error de Baer. Braddock, que afrontaba aquella pelea como "un viaje directo al cementerio", presentaba un aspecto físico excelente. Estaba motivado, se había preparado para aguantar una tormenta de golpes y su entrenador había diseñado una estrategia para frenar los derechazos de Baer.
La jugada de Gould dio resultado. Braddock demostró un coraje extraordinario, aguantó el castigo en las cuerdas y acabó devolviendo golpe por golpe a un sorprendido Baer. Tras quince asaltos, James J. Braddock superó por puntos, con justicia, al hasta entonces invencible Max Baer. Joe Gould, manager de Braddock, comentó después de la pelea: "Esta noche he descubierto que el juego más difícil es el juego de la vida, y cuando un hombre puede hacer en ese juego lo que Jim ha conseguido, ¿qué significa una pelea, o un puñetazo en la barbilla?".

James Braddock vs Max Baer (FULL COLOR) (HD)
El Legado de "Caballero Jim"
Solventadas sus urgencias económicas, Braddock se preocupó de devolver al gobierno el dinero de la prestación sustitutoria que le había concedido. Esta actitud sirvió para que la prensa descubriera el lado más humano de "Caballero Jim". The New York Times escribió: "Con su suave voz, sonrisa torcida y comportamiento tímido, Braddock parece más un amistoso irlandés que un premiado boxeador. Es un tipo diferente al resto. Está hecho de diferente pasta".
Después de ganar a Baer, Braddock sufrió diferentes lesiones en las manos, lo que impulsó que su defensa del título ante Max Schmeling fuera cancelada. Una vez restablecido, Braddock, con 32 años, escogió defender su título contra Joe Louis, el "bombardero de Detroit". Lo hizo a sabiendas de que su rival era más joven, más potente y mucho más técnico. En el combate del 22 de junio de 1937, Braddock consiguió derribar a Louis en el primer asalto, pero éste se recuperó y pasó a dominar el combate, abatiendo a 'Cinderella Man' en el octavo round. Tras aquella pelea, Joe Louis no dudó a la hora de ensalzar a Braddock: "Es, no me cabe duda alguna, el hombre más valiente al que se había enfrentado en un ring".
Aconsejado por su esposa, Braddock decidió colgar los guantes. Compró una granja alejada del mundanal ruido de la ciudad y allí pasó el resto de sus días junto a su esposa Mae y sus hijos. En 1942, Braddock y su manager Joe Gould se alistaron en el ejército, sirviendo condecorados con honores. Años más tarde, se le concedió el James J. Walker Award en reconocimiento por su largo y meritorio servicio al boxeo.
Nueve años más tarde, en 1963, volvieron las vacas flacas para Jimmy. La prensa aireó unas fotos de Braddock trabajando como obrero en la construcción del puente Verrazano. Tenía 58 años y no le habían ido bien los negocios. Cuando le preguntaron qué hacía un ex campeón en un lugar como ese, Braddock respondió con sencillez y dignidad: "Qué demonios, soy un trabajador. Antes de ser boxeador trabajé en los muelles y ahora necesito dinero. No hay nada malo en ello".
James J. Braddock murió en 1974 en Englewood, Nueva Jersey. Dejó tras de sí un récord de 51 victorias en 85 combates y forjó la leyenda de un hombre-Cenicienta que inspiró a millones de personas durante una época donde escaseaban los héroes. Braddock fue incluido en el the Ring Boxing Hall of Fame y en el International Boxing Hall of Fame en 2001.
| Categoría | Resultado |
|---|---|
| Peleas Totales | 85 |
| Victorias | 51 |
| Victorias por KO | 27 |
| Derrotas | 24 |
| Nulos | 9 |
| Campeonatos Mundiales Pesados | 1 (1935-1937) |