Hansel y Gretel: Un Cuento Clásico y su Profunda Simbología

Hansel y Gretel (en alemán, Hänsel und Gretel) es un cuento de hadas alemán recogido por los hermanos Grimm y publicado en 1812. Este relato, que ha cautivado a generaciones, narra la historia de dos hermanos que son abandonados en un bosque y caen en manos de una bruja que vive en una casa de pan de jengibre, pasteles y caramelos. La bruja, con intenciones caníbalicas, pretende engordar a Hansel para luego comérselo.

La historia comienza con dos hermanos, una niña llamada Gretel y un niño llamado Hansel, hijos de un leñador. Viven con su padre y su madrastra cerca de un bosque, y la madrastra odiaba a los niños. Debido a la pobreza extrema, la madrastra ideó un plan para llevar a los niños a lo más profundo del bosque y abandonarlos allí. El padre, a pesar de amar a sus hijos, fue convencido por su esposa tras mucha insistencia.

Una noche, mientras los niños se preparaban para dormir, escucharon la cruel decisión de sus padres. Una vez en el bosque, los pequeños, agotados, se durmieron. Al despertar en la oscuridad, se dieron cuenta de su soledad. Sin embargo, gracias a las piedrecitas que Hansel había ido arrojando, les fue posible encontrar el camino de regreso a casa. No obstante, en una ocasión posterior, Hansel intentó marcar el camino con migas de pan, pero los pájaros se las comieron. Perdidos y sin poder regresar, los hermanos anduvieron errantes durante tres días.

De pronto, llegaron a una extraña casita hecha de chocolate, bizcochuelos y ventanas de azúcar. Hansel, impulsado por el hambre, subió al tejado y le dio un mordisco. Gretel, por su parte, comenzó a comer los cristales de azúcar de una ventana. En ese instante, la puerta de la casa se abrió y apareció una mujer muy anciana, apoyada en un bastón. A pesar del susto inicial, la aparente bondad de la anciana los convenció para entrar. Les sirvió una cena deliciosa y les preparó dos camas muy cómodas para dormir.

Casa de pan de jengibre con dulces

Sin embargo, esa mujer era en realidad una bruja malvada. Con su casa de golosinas atraía a los niños incautos, los encerraba, los mataba y los asaba para devorarlos. Al día siguiente, la bruja encerró a Hansel en un corral y ordenó a Gretel que le llevara agua y comida para engordarlo. Después de cuatro semanas, Gretel se vio obligada a ayudar a la bruja en los preparativos para matar y cocinar a su hermano.

Cuando la malvada mujer metió la cabeza en el horno para comprobar si estaba lo suficientemente caliente, Gretel, con valentía, la empujó, la hizo caer dentro y cerró la puerta del horno. Acto seguido, buscó a su hermano y lo liberó. Antes de abandonar la casa de la bruja, los hermanos se apropiaron de las perlas y brillantes que la bruja tenía escondidos.

Tras caminar muchas horas, llegaron a un río. Un patito les ayudó a cruzar a la otra orilla, y desde allí, les fue fácil reconocer el camino de regreso a casa. Al llegar, su padre lloró de alegría, ya que, según se revela, había quedado viudo nuevamente (la madrastra había fallecido). Los niños vaciaron sus bolsillos, y las piedras preciosas rodaron por el suelo, llenando de felicidad al padre y a los hermanos.

Ilustración de Hansel y Gretel cruzando un río con ayuda de un pato

Orígenes y Interpretaciones del Cuento

Según el folclorista Jack Zipes, el cuento se originó en la Alemania de la Baja Edad Media (1250-1500). En la edición original, la mujer del leñador era la madre biológica de los niños, pero a partir de la cuarta edición (1840) se la denominó "madrastra". Los hermanos Grimm introdujeron este término, aunque mantuvieron "madre" en algunos pasajes.

La escena en la que un pato ayuda a los niños a cruzar el río es una adición posterior. Zipes argumenta que el cuento celebra el orden simbólico del hogar patriarcal como un refugio seguro frente a los peligros exteriores, mientras que denigra sistemáticamente a los personajes femeninos adultos. La muerte de la madre o madrastra poco después de que los niños maten a la bruja sugiere que podrían ser, metafóricamente, la misma figura.

Zipes también explica la importancia del cuento en la tradición oral y literaria europea por su temática de abandono y abuso infantil. En la Europa medieval, las hambrunas y la falta de control de la natalidad hacían común el abandono de niños no deseados.

El lingüista Edward Vajda ha propuesto que estas historias son remanentes de cuentos de ritos de paso de la sociedad protoindoeuropea.

HANSEL Y GRETEL - SIMBOLISMO INICIÁTICO

Perspectivas Psicológicas y Simbólicas

El psicólogo Bruno Bettelheim sostiene que el motivo principal gira en torno a la dependencia, la avidez oral y los deseos destructivos que los niños deben superar para alcanzar la madurez. La situación inicial, según Bettelheim, refleja el miedo infantil a ser abandonado y a pasar hambre. La señalización del camino con guijarros es adecuada, pero al recurrir al pan, la imagen de la comida y la regresión oral cobran protagonismo. La casa de pan de jengibre simboliza el vientre materno, del cual los niños deben emanciparse.

La gran agua que cruzan al regresar, y que no habían encontrado antes, simboliza el rito de paso hacia la madurez, donde los niños toman su destino en sus propias manos. Gretel, al final, demuestra la capacidad de actuar por sí misma. El hecho de que Hansel sea el salvador al principio y Gretel al final enseña a los niños a confiar en sí mismos y en los demás, convirtiéndose en un "apoyo" para el hogar paterno e incluso contribuyendo a la prosperidad familiar.

Para el antroposofista Rudolf Steiner, la paloma y el "viento" representan el espíritu que entra en el cuerpo, siendo maltratado por la materia hasta que el alma lo purifica. Hedwig von Beit interpreta a la bruja como la Gran Madre en las fantasías infantiles de deseo. El horno, en este contexto, es un símbolo de la Gran Madre, y al destruirse en él, la bruja también destruye su contraimagen de madrastra fracasada.

Friedel Lenz ve al leñador como un "pensador gris" cuya alma viva ha muerto, dejando al sentimiento y la voluntad huérfanos y vulnerables a la tentación. El deseo ardiente se convierte en fuego purificador, y la visión se amplía al enfrentarse a la "gran agua".

Hansel y Gretel en la Cultura y el Arte

La historia de Hansel y Gretel ha trascendido las páginas de los cuentos para convertirse en una obra de arte, inspirando adaptaciones en diversos formatos. La ópera Hansel y Gretel de Engelbert Humperdinck, estrenada en 1893, es un claro ejemplo. La combinación de canciones populares alemanas con una orquestación inspirada en Wagner resultó una fórmula magistral, convirtiendo esta Märchenoper (ópera de cuento de hadas) en una de las más representadas del repertorio lírico.

Richard Strauss, quien dirigió el estreno de la ópera en Weimar, la calificó como una "obra maestra de eximia calidad, original en todo, nueva y auténticamente alemana". Esta versión, con libreto de la hermana de Humperdinck, conquistó rápidamente al público. Fue pionera en ser retransmitida íntegramente por radio desde el Covent Garden y también la primera en ser radiada en directo desde el Metropolitan Opera House.

Póster de la ópera Hansel y Gretel de Humperdinck

En la literatura, la historia de Hansel y Gretel ha sido objeto de análisis y reinterpretación. La consideración de los dulces como lujos inaccesibles para las clases bajas en épocas pasadas contrasta con la visión actual, donde su consumo moderado se recomienda debido a los problemas de obesidad, sobrepeso y diabetes infantil.

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