En el universo de Naruto, la protección de los líderes de las aldeas shinobi, conocidos como los Kages, es una tarea de vital importancia. Estos líderes, al frente de las Cinco Grandes Naciones Shinobi, a menudo se reúnen para discutir asuntos cruciales que afectan a todas las aldeas. Durante estas cumbres, la presencia de guardaespaldas dedicados subraya la seriedad de sus responsabilidades y la necesidad de seguridad.
La estructura de los Kages y sus escoltas ha evolucionado a lo largo del tiempo. En la primera reunión de los Kages que se conoce, cada líder estuvo acompañado por un solo escolta. Sin embargo, en reuniones posteriores, esta cifra aumentó a dos guardaespaldas por Kage, demostrando una mayor necesidad de seguridad o una delegación de tareas más específica.
La Primera Reunión de los Kages, aunque poco documentada, tuvo como tema principal la repartición de las Bestias con Cola, un asunto de gran envergadura que requería la presencia de los líderes más poderosos.
La Segunda Reunión de los Kages fue convocada por A, el Cuarto Raikage, y se centró en la amenaza que representaba Akatsuki. Esta reunión, celebrada en el País del Hierro, vio a los escoltas ubicados estratégicamente detrás de sus líderes, protegidos por cortinas con los símbolos de sus naciones. La reunión se vio interrumpida por la aparición de Zetsu Blanco y el grupo Taka, lo que obligó a los escoltas a intervenir y defender a sus Kages, demostrando su valía en combate.

Entre los escoltas destacados en estas reuniones se encuentran Ao, con su actitud analítica y estricta; Chōjūrō, uno de los legendarios Siete Espadachines de la Niebla, conocido por su timidez y habilidad con la espada; y Kankurō, especializado en el Jutsu de Marioneta. También se menciona a Mifune, un Samurai que, junto a sus propios guardaespaldas como Okisuke y Urakaku, brindó apoyo durante las reuniones.
La Cuarta Reunión de los Kages, celebrada tras la Cuarta Gran Guerra Shinobi en una Konohagakure reconstruida, contó con una nueva generación de líderes y sus respectivos guardaespaldas. Naruto fue escoltado por Shikamaru, Darui por Omoi, Chōjūrō por un shinobi desconocido, Kurotsuchi por Akatsuchi, y Gaara por Kankurō. Esto resalta la continuidad de la tradición de escolta a los líderes de las aldeas.
Raidō Namiashi: Un Guardaespaldas Leal y Habilidoso
Dentro de Konohagakure, Raidō Namiashi se destacó como un guardaespaldas y asistente del Tercer Hokage, Hiruzen Sarutobi, especialmente durante los exámenes Chūnin. Su característica cicatriz en la mejilla izquierda y su presencia habitual junto a Genma Shiranui y Aoba Yamashiro lo identificaban como un ninja confiable y experimentado.
Raidō no solo servía al Tercer Hokage, sino que también había sido uno de los guardias personales del Cuarto Hokage, Minato Namikaze. De Minato, Raidō aprendió el Jutsu Volador del Dios Trueno, una técnica de teletransportación de élite. Aunque su dominio de esta técnica difería del de Minato, requiriendo la colaboración de otros ninjas para formar un círculo y ejecutar los sellos de manos, demostraba su capacidad para trabajar en equipo y su compromiso con la seguridad.

Con una apariencia alta y cabello castaño puntiagudo, Raidō portaba el uniforme jōnin y una banda metálica con el símbolo de Konoha. Sus accesorios, como anillos metálicos y vendajes negros, complementaban su atuendo. En cuanto a su personalidad, se le describe como tranquilo, reservado y serio, pero seguro de sí mismo y muy hábil con la espada. Su profunda amistad con Genma Shiranui, forjada desde la infancia, era un testimonio de su lealtad y compañerismo.
Misiones y Combates de Raidō
Durante las rondas finales de los exámenes Chūnin, Raidō se mantuvo al lado del Tercer Hokage, informándole sobre los acontecimientos y transmitiendo sus instrucciones a los participantes. Su papel era crucial para mantener el orden y la comunicación.
En una misión de regreso, Raidō y Genma se encontraron con Los Cuatro del Sonido. Para superar a Raidō, Los Cuatro del Sonido recurrieron a la segunda fase de sus Sellos Malditos, infligiéndole heridas graves que requirieron la intervención de Shizune para su tratamiento. A pesar de esta derrota, la necesidad de que sus oponentes usaran tal poder para vencerlo subraya la formidable destreza de Raidō.
En la Parte II, Raidō se unió al Niju Shotai para ayudar al equipo de Asuma Sarutobi en su lucha contra Akatsuki. Intentó un ataque sorpresa sobre Kakuzu con su espada negra, demostrando su audacia y habilidad en combate.
Tras el inicio de la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, Raidō se encargó de la vigilancia en una casa de seguridad para el Daimyō del País de las Aguas Termales, junto a Genma. Durante este tiempo, discutieron la confianza que los Daimyō depositaban en la guerra.
En un momento crucial, Raidō, junto con Genma e Iwashi Tatami, ejecutó el Jutsu: Formación Trueno Volador para teletransportar a Mei Terumī, la Quinta Mizukage, al campo de batalla. Más tarde, se le vio persiguiendo a un Mū controlado por Kabuto.
Aunque sus habilidades de combate no se han mostrado en su totalidad debido a su participación limitada en batallas, el hecho de que Los Cuatro del Sonido necesitaran activar sus Sellos Malditos para derrotarlo es una clara indicación de su poder. Raidō es reconocido en Konoha como un "maestro asesino" y un ninja de gran experiencia, cuya capacidad de liderazgo y habilidades nunca han sido puestas en duda.

Hiruzen Sarutobi: El Tercer Hokage y su Legado
Hiruzen Sarutobi, el Tercer Hokage de Konohagakure, fue una figura central en la historia de la aldea. Estudiante de los dos primeros Hokages, Hashirama y Tobirama Senju, y maestro de los legendarios Sannin: Jiraiya, Tsunade y Orochimaru. Su sabiduría y liderazgo marcaron una era.
Desde joven, Hiruzen demostró ser un prodigio, destacando por su talento y habilidades excepcionales. Siempre mantuvo una rivalidad con Danzō Shimura, aunque Hiruzen solía salir victorioso. Durante la Primera Gran Guerra Mundial Shinobi, se ofreció como señuelo para proteger a su equipo, demostrando su valentía y sacrificio.
La Historia del TERCER HOKAGE en 1 VIDEO
Como Hokage, Hiruzen se enfrentó a numerosos desafíos, incluida la invasión de Konoha por Orochimaru. A pesar de la traición de su antiguo alumno, Hiruzen luchó valientemente, incluso resucitando a Hashirama y Tobirama por medio del Jutsu de Resurrección Impura. En un acto de sacrificio supremo, utilizó el Sello Consumidor del Demonio de la Muerte para sellar las almas de los dos Hokages y, con sus últimas fuerzas, inmovilizó los brazos de Orochimaru para evitar que siguiera causando daño. Murió con una sonrisa, sabiendo que había protegido a su aldea.
Hiruzen también desempeñó un papel crucial en la vida de Naruto Uzumaki. Tras la muerte de Minato y Kushina, se vio obligado a retomar el puesto de Hokage y se encargó de Naruto, a quien prometió proteger. Investigó las misteriosas desapariciones en Konoha, descubriendo que Orochimaru era el responsable, pero no pudo tomar la decisión de matarlo.
A pesar de su posición, Hiruzen era conocido por su sabiduría y su deseo de paz. Intentó encontrar una solución pacífica a la masacre del Clan Uchiha, pero las negociaciones fracasaron. Fue un hombre que amaba profundamente a sus estudiantes, incluso a Orochimaru, y admiraba a sus maestros.
Su apariencia evolucionó de un joven de estatura baja a un anciano sabio con barba y cabello canoso, pero su espíritu y determinación permanecieron inquebrantables. Incluso después de su muerte, su espíritu fue resucitado para ayudar a defender Konoha durante la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, demostrando su lealtad eterna a su aldea.
El Tercer Hokage y la Protección de Konoha
En su juventud, Hiruzen Sarutobi era un hombre de baja estatura, piel morena y cabello castaño oscuro. Con el tiempo, se convirtió en un anciano respetado, con barba y cabello de color marrón oscuro, y líneas verticales debajo de sus ojos. En combate, vestía un traje negro con armadura de hombro gris y un guante en su brazo derecho, además de su protector de frente y casco de ninja.
Durante la Primera Gran Guerra Mundial Shinobi, usaba una armadura metálica negra con amplias hombreras, camiseta negra de manga larga, protectores de antebrazos y un cinturón con herramientas ninja. Su pantalón era negro y portaba un porta armas sobre vendas en la pierna derecha, junto con sandalias de correa negras.
Hiruzen era la persona más respetada y admirada de Konoha, y actuó como narrador al inicio de la serie. Fue él quien envió ninjas tras Naruto cuando robó el pergamino del primer Hokage, y tras la victoria de Naruto, anunció que el pergamino estaba a salvo.
Al día siguiente, Hiruzen reprendió a Naruto por su foto de identificación y se sorprendió con su Jutsu Sexy. Fue testigo de cómo Konohamaru, su nieto, intentaba retarlo para convertirse en Hokage, y cómo Naruto se convirtió en su discípulo. Hiruzen asignó a Kakashi Hatake para liderar el Equipo 7 y les encomendó misiones de nivel 'D', hasta que Naruto solicitó una misión más desafiante.
En el anime, Hiruzen renunció a su cargo para buscar un sucesor, pero la codicia de Orochimaru por el poder frustró sus planes. Cuando Kushina Uzumaki estaba a punto de dar a luz, Hiruzen envió a su esposa Biwako y a un ANBU para protegerla, pero un hombre enmascarado atacó, liberó al Nueve Colas y Hiruzen lideró los esfuerzos para contener a la bestia hasta la llegada de Minato.
Tras la muerte de Minato, Hiruzen retomó el puesto de Hokage y comenzó a investigar las desapariciones, descubriendo a Orochimaru. A pesar de no poder matarlo, logró sellar sus brazos, un castigo justo por su obsesión. Hiruzen murió con una sonrisa, sabiendo que su pueblo estaba a salvo.
Resucitado junto a los anteriores Hokages, Hiruzen se sorprendió al ver a Sasuke Uchiha y al conocer la verdad sobre la Masacre del Clan Uchiha. Confirmó la misión de Itachi y se alivió cuando Hashirama detuvo a Sasuke. Se enteró de la guerra, la resurrección de Madara Uchiha y luchó junto a los otros Hokages para contener al Diez Colas, demostrando su fuerza y determinación incluso en la muerte.

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