La Historia de Freezer, Bulma y Vegeta en Namek: Un Encuentro Inesperado

Las tropas de Freezer llegaron a la Tierra con la intención de atacar a los pobres terrícolas y a un Saiyajin. Bulma, aterrorizada, instó a sus amigos a huir para no ser aniquilados. Sin embargo, Krilin y Gohan decidieron quedarse para buscar las Esferas del Dragón, a pesar de que Bulma recordó que su nave había sido destruida, impidiendo su regreso.

Comenzaron entonces su búsqueda, encontrando un panorama desolador de muertos. Bulma, consternada, preguntó qué había sucedido, y Krilin especuló que alguien los había matado. Gohan creyó haber visto a Vegeta, pero Krilin lo descartó, confundiendo el traje con el de los atacantes. Al darse cuenta de que eran aliados de Vegeta, Bulma y Krilin se mostraron sorprendidos.

La incertidumbre sobre qué hacer se apoderó de ellos, y Krilin le pidió a Bulma que se escondiera. Tras un tiempo indeterminado, Bulma se sintió sola y encontró consuelo en una amiga rana, a quien le confió sus pensamientos. La rana, en un giro inesperado, poseyó el cuerpo de Bulma y se dirigió hacia la batalla. Aunque Bulma había soñado con un ataque de Vegeta y su nombre la hacía temblar, no comprendía la razón. En ese momento, Krilin y Vegeta llegaron. Al verse, ambos sintieron una conexión innegable, aunque la negaban. Vegeta pensó que conocía a ese terrícola, pero lo descartó, pues solo había visto a Kakaroto y sus extraños compañeros. Bulma, por su parte, admitió que, aunque no creía poder enamorarse de Vegeta, no podía negar que era muy atractivo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la aparición de Zarbon. Bulma se dio cuenta de lo atractivo que era, lo que provocó celos en Vegeta, quien aún pensaba que la conocía. La situación también le causó risa a Vegeta al recordar la transformación de Zarbon. Vegeta lo provocó para que se transformara, y al hacerlo, Bulma se asustó, perdiendo el interés. Posteriormente, Zarbon fue asesinado por Freezer, al igual que Krilin. Finalmente, Goku se enfrentó a Freezer tras revivir a todos los que habían muerto a causa de él.

El siguiente capítulo no sería una continuación directa, sino un especial por el Día de Muertos. Vegeta se encontraba jadeando, escupiendo sangre, con el cuerpo adolorido y el ojo izquierdo cegado tras la batalla. A pesar de la pérdida de su cola, no se preocupaba, pues sabía que la recuperaría en las máquinas de regeneración de un planeta Freezer.

En otro momento, Bulma cuestionó a Lanch y Yaridobai sobre sus intenciones, mientras Krilin y Gohan exploraban. Vegeta sobrevolaba el mar de Namek cuando vio a Gohan y Krilin huyendo de Dodoria. Impactado por cómo llegaron a Namek con la tecnología primitiva de la Tierra, notó que Krilin se tocaba la frente, lo que significaba un ataque. Vegeta se dio la vuelta rápidamente y cerró su ojo izquierdo.

Vegeta cuestionó a Dodoria sobre la falta de un Scouter, y Freezer preguntó por Dodoria, mientras Zarbon se preguntaba por Nappa y Raditz. Un período de 130 días cambió la historia, y el autor de este fic, escrito en 2016, buscaba llenar el vacío narrativo entre la batalla contra Freezer y la partida de Vegeta de la Tierra.

Los personajes de DBZ pertenecen a Toei y Akira Toriyama. En la Tierra, todos estaban consternados con la noticia de que ni Goku ni Krilin podían revivir en otro lugar que no fuera donde murieron, según Kaio Sama. La mirada de Bulma se volvió sombría al comprender que no había forma de revertir la situación. Sin embargo, una voz la sacó de su pesimismo: Vegeta, recostado sobre un árbol, preguntó por qué no usaban el cerebro.

Vegeta explicó que podían pedirle a Porunga que trasladara las almas de Goku y Krilin a la Tierra, lo que resultó ser una idea factible. Bulma, sorprendida, sonrió y exclamó que tenía razón, contagiando su alegría a Gohan, quien gritó que su papá iba a volver. Bulma, contagiada por la felicidad del niño, miró a Vegeta de una manera diferente, ya no con temor. Su percepción del Saiyajin había cambiado; no esperaba que los ayudara ni que fuera tan listo. Agradeció a Vegeta por su estupenda idea, lo que provocó que el Saiyajin bajara la mirada con algo de vergüenza, pues nunca lo habían elogiado de manera tan honesta.

La confusión de Vegeta duró poco, pues Gohan, con timidez, le extendió la mano y le agradeció por ser generoso. Vegeta, molesto por la interrupción, le gruñó al niño y le dio un manotazo, diciéndole que no creyera que lo hizo por ayudarlo. Volvió su vista a Bulma, quien lo miraba preocupada. Vegeta pensó que necesitaba volver a ver a Kakaroto como Super Saiyajin para superarlo y que esta vez lo aniquilaría.

Bulma, confundida por el comportamiento de Vegeta, optó por no darle importancia y se dirigió a los namekuseijin para pedirles prestadas sus Esferas del Dragón. El nuevo Patriarca de los namekuseijin intentó excusarse, pero Bulma presionó, argumentando que podrían esperar en la Tierra hasta que las esferas estuvieran listas y que podrían alojarse en su casa para evitar problemas con otros humanos. El Patriarca aceptó, reconociendo que se lo debían por la ayuda de sus guerreros.

Bulma saltó de felicidad, mientras Vegeta la observaba con recelo, pensando que era una buena negociadora pero tonta si creía que podía tratarlo con familiaridad. Bulma, al oír la respuesta del Patriarca, sintió la necesidad de invitar también a Vegeta, pensando que no era tan guapo como Goku, pero sí muy fuerte y no tan malvado. Le preguntó directamente si quería ir, insistiendo en que se quedaría en su casa y le daría mucha comida, prohibiéndole enamorarse de ella.

Vegeta, ofendido por la vulgaridad de Bulma, la llamó escandalosa y chillona, sin entender por qué no la mataba por su insolencia. Bulma, sonriendo al ver que había cumplido su cometido, se giró para decirle a los demás que iría a buscar un teléfono para llamar a su padre, pidiéndole ayuda a Gohan. Vegeta los observó alejarse, pensando en lo extraños que eran los terrícolas, especialmente esa mujer, y si todas eran iguales, lo que le causaría dificultades.

Unos minutos más tarde, Bulma y Gohan regresaron, y Bulma anunció que su padre llegaría en una hora para llevarlos a casa. Todos celebraron. Bulma volteó a ver a Vegeta, quien permanecía inmóvil con los ojos cerrados, preguntándose si estaría molesto y si había sido una buena idea invitarlo.

Cuando la nave descendió, una mujer morena, Milk, bajó desesperada para reencontrarse con su hijo. Todos la observaron atónitos. Bulma los llamó para que ingresaran a la nave, indicándoles la plataforma. Milk, molesta por la actitud de Bulma, le dijo a Gohan que esperaba que no se le hubieran pegado sus malos modales. Gohan bajó la vista y siguió a su madre.

Bulma esperó a que subiera el último namekuseijin y le gritó a Vegeta, preguntándole si pensaba quedarse. Vegeta frunció el ceño, molesto por las órdenes de Bulma, pero pensó que si quería volver a ver a Kakaroto, debía ir con ella. Se acercó a Bulma con calma, sorprendiéndola y haciéndole sentir un escalofrío. Bulma subió a la nave, saludando a su padre, el Sr. Brief, quien le preguntó por el viaje y las personas que llevarían a casa. Bulma le explicó que eran los habitantes de Namekusei, que se habían quedado sin hogar, y que necesitaban utilizar sus esferas del dragón para revivir a sus amigos.

El Sr. Brief aceptó sin problema. En ese momento, Vegeta ingresó a la cabina, negándose a viajar con los namekuseijin. Se acercó al Sr. Brief y a Bulma, observándolos en silencio. Bulma, nerviosa, presentó a Vegeta a su padre, diciendo que también se quedaría un tiempo en su casa. Vegeta avanzó hacia el fondo de la cabina, se sentó junto a una ventana, cruzó los brazos y cerró los ojos, pensando en cómo matar el tiempo mientras esperaba que revivieran a Kakaroto.

Bulma y su padre lo miraron, y el Sr. Brief le preguntó preocupado si estaba segura de llevar a Vegeta a casa, sabiendo que todo el mundo lo había visto por televisión. Bulma respondió que no se preocupara, que él no haría nada malo y que, además, no tenía a dónde ir. Pensó que era mejor saber dónde estaba antes de que anduviera suelto haciendo alguna barbaridad.

Milk la interrumpió, preguntándole si no había pensado en lo peligroso que era invitar a ese monstruo a su casa. Bulma se volteó y la miró confundida, recordando que Vegeta venía con ellos. Lo miró por encima del hombro de Milk; Vegeta se mantenía con los ojos cerrados y los brazos cruzados, pareciendo dormir. Bulma le respondió a Milk que se preocupaba demasiado, que él no haría nada malo y que, además, no tenía a dónde ir. Pensó que prefería saber dónde estaba antes de que anduviera suelto haciendo alguna barbaridad.

Milk la calificó de optimista e ingenua, recordándole que la gente no cambia de la noche a la mañana. Vegeta, escuchando la conversación, se sintió incómodo, pensando que se arrepentiría de haberlo invitado y que le haría la vida miserable por haberlo llamado "pequeño". Se preguntó si esa era la mujer de Kakaroto y la calificó de arpía chillona.

Bulma se quedó pensativa, considerando que Milk tenía razón. Se preguntó qué haría si a Vegeta le daban ganas de conquistar el planeta aprovechando la ausencia de Goku. Su padre le preguntó si estaba bien, a lo que Bulma respondió que solo pensaba en que ojalá el tiempo pasara rápido para revivir a los muchachos, y que no creía que hubiera problema con Vegeta, aunque no estaba muy convencida de sus palabras.

Unas horas más tarde, llegaron a la Corporación Cápsula. Vegeta fue el primero en bajar, asombrado por lo espacioso del lugar. Pensó que la familia de Bulma vivía bien y que no le haría mal descansar allí mientras encontraba la manera de hacerse más fuerte. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una mujer alta y rubia, la Sra. Brief, quien se le pegó tanto que lo hizo tensarse. La Sra. Brief pensó que era el nuevo novio de Bulma y que era muy guapo y estaba a la moda. Vegeta, confundido, tartamudeó ante sus palabras.

Su sorpresa duró poco, ya que divisó algo que llamó su atención. Se apartó de la Sra. Brief y caminó hacia una enorme esfera. Preguntó qué era, y el Sr. Brief le comentó que era una nave espacial, la última que había hecho, y que aún no decidía dónde poner el estéreo. Vegeta se alejó y subió a la nave, dando una rápida ojeada al interior.

Freezer atacando la Tierra

Vegeta y Bulma se enamoran

La Propuesta de Vegeta y la Negociación de Bulma

La mirada de Bulma se volvió sombría al comprender que no había forma de revertir la situación. Sin embargo, una voz la sacó de su pesimismo, sorprendiéndola. Vegeta, recostado sobre un árbol, preguntó en voz alta: "¿Y por qué no usan el cerebro?". Ante la extrañeza de Bulma, el Saiyajin se explicó: "Me refiero a que ¿Por qué no le piden a ese tal Porunga que traslade las almas de esos sujetos a la Tierra?... Podría ser factible…".

Bulma abrió sus ojos en sorpresa, evaluando las palabras del hombre en solo unas centésimas de segundos, mientras que en sus labios se formaba una enorme sonrisa. "¡Es cierto! ¡Él tiene razón!", exclamó, volteando hacia los demás. Gohan, dando saltitos de alegría, gritó: "¡Mi papá va a volver!". La peli turquesa sonreía, contagiada por la felicidad del pequeño, pero volteó nuevamente para mirar a Vegeta, esta vez de una manera diferente, ya no con temor. Su percepción de aquel hombre había cambiado por completo: "Vaya, no me esperaba que nos ayudara… ni tampoco esperaba que fuese tan listo… ¿Por qué lo habrá hecho?... Tal vez no sea tan malo como parece…". Decidió no cuestionarse más y disfrutar la felicidad del momento. "Gracias - le dijo a Vegeta - ¡Tuviste una estupenda idea!".

El Saiyajin sintió tal vuelco en su estómago que lo obligó a bajar la mirada con algo de vergüenza. Jamás en su vida lo habían halagado de manera tan honesta, lo que lo había descolocado por completo. "¿Qué mierda me pasa? Nunca había rehuido la mirada de alguien…". Pero su confusión solo duró un momento, ya que una voz infantil lo volvió a la realidad. "Gracias por ser tan generoso…", le dijo el pequeño Gohan, con algo de timidez, mientras le extendía una mano. Vegeta lo miró a los ojos, le molestó sobremanera que el niño lo interrumpiera. "Bah, cállate… ¡No creas que lo hice por ayudarte, mocoso!", le gruñó, dándole un manotazo. Volvió su vista a Bulma, que lo miraba preocupada, intentando esta vez no desviar la mirada. "Hmn… No quiero aceptarlo, pero necesito volver a ver a Kakaroto convertido en súper saiyajin para poder superarlo… Esta vez sí lo haré añicos".

Bulma pestañeó confundida: "¿Pero qué le pasa?... - murmuró, optando por darlo por su lado, desviando enseguida su mirada hacia los namekuseijin - Oigan… ¿Qué tal si nos prestan sus esferas del dragón para revivir a nuestros amigos? ¿Qué dicen ustedes?". El nuevo Patriarca de los namekuseijin intentó de excusarse. "Vamos - presionó ella - además, deberán esperar en la Tierra hasta que las esferas estén listas para marcharse... y lo podrían hacer en mi casa… Ya que si los demás humanos los ven podrían meterse en muy graves problemas… Es un trato justo si lo piensan…".

Vegeta sin querer volvió a mirarla. Cada vez se le hacía más interesante aquella mujer, aunque intentase negarlo. A pesar de haber pensado que era una tonta al fijarse en ese imbécil de Zarbon, podía apreciar que era bastante astuta y que poseía un carácter bastante peculiar, el cual posiblemente le traería problemas. Decidió que lo mejor era mantener cierta distancia con ella y tratarla como lo que era: una insignificante criatura a la cual podría destruir con solo desearlo. "Tienes razón - dijo finalmente el patriarca - Iremos con ustedes y los dejaremos usar nuevamente nuestras esferas del dragón para que revivan a sus amigos. Después de todo, se los debemos por lo que hicieron sus guerreros por nosotros…".

"¡Sí!", exclamó Bulma, dando brincos de felicidad. Vegeta entrecerró su mirada sobre la mujer: "Hay que aceptar que esa terrícola es muy buena negociadora… Pero es una tonta si cree que puede volver a tratarme con tanta familiaridad…".

Bulma se sonrió al oír la respuesta del Patriarca, pero de inmediato sintió la necesidad de invitar también a ese atormentado Saiyajin. "Bueno, no es tan guapo como Gokú, pero es un sujeto muy fuerte, y no me parece que sea tan malvado como antes… Después de todo nos dio la idea de cómo revivir a nuestros amigos y no tiene donde ir… Y, ¿quién sabe?... Tal vez resulte que se una al grupo, al igual que Pikkoro…". Amplió su sonrisa y le preguntó, descaradamente, con la clara intención de molestarlo: "¿Y tú, pequeño? Te llamas Vegeta, ¿verdad? Bueno, tú también puedes venir, si quieres…". El Saiyajin le hizo un desprecio. "Vamos - insistió ella - Puedes quedarte en mi casa también mientras esperamos a revivir a los muchachos… Estoy segura de que tragas tanto como Gokú, por lo que te prometo que te daré muuuucha comida, pero, eso sí, te prohíbo que te enamores de mí, aunque creas que soy una mujer muy atractiva JA JA JA JA JA…".

Los ojos de Vegeta se abrieron a más no poder: "Argg… maldita hembra vulgar…". "¡Qué mujer escandalosa… ¡y cómo chilla!", exclamó, para sí mismo, sin entender por qué no mataba a esa terrícola por su insolencia.

Bulma lo miró sonriente, al ver que había cumplido su cometido y giró, para decirle a los otros: "Bueno, ya que estamos de acuerdo, iré a buscar un teléfono para llamar a mi casa y decirle a mi padre que venga a buscarnos… ¿Me ayudas Gohan?". "Sí, Bulma…", respondió el niño de inmediato, con su amabilidad característica. Vegeta volteó su mirada, viendo por donde se alejaban: "Los terrícolas son seres muy extraños… sobre todo esa hembra… Me pregunto si será todas iguales. De ser así estaré en dificultades…".

Unos minutos más tarde regresaron. Bulma saltó de los brazos del pequeño apenas estuvieron a un metro del suelo y les comunicó de inmediato las buenas nuevas: "Uff… ¡Mi padre llegará en una hora y nos llevará a todos a mi casa!". Todos celebraron.

Bulma sonrió y volteó a ver la reacción del saiyajin mayor. Él estaba con los ojos cerrados y permanecía en la misma posición que cuando se marcharon: "¿Acaso ¿Estará molesto?... Creo que me sobrepasé un poco… ¡Bah! Se lo merece por ser tan descortés con Gohan ¿Quién se cree que es?... Sin embargo, ¿Habrá sido una buena idea invitarlo?" terminó pensando, con algo de preocupación.

Cuando al fin la nave descendió y se abrió la enorme plataforma, una mujer morena brincó por ésta de manera desesperada, con una sola idea en su mente: reencontrarse con su hijo. Todos los presentes la observaron atónitos, pero enseguida la dieron por su lado, al ser llamados por Bulma para que ingresaran a la nave: "¡Vengan, amigos! Es por aquí…", les gritó, indicándoles la enorme plataforma. Enseguida volteó hacia donde estaba Milk y Gohan: "¡Vamos, que quiero llegar lo antes posible a mi casa!". "¡Ya vamos!", le respondió la madre del menor, bajando enseguida la voz para agregar con molestia: "Bulma es muy maleducada, espero que no se te hayan pegado sus malos modales, Gohan". El pequeño bajó su vista y siguió a su madre hacia la nave, diciendo muy bajito: "No, mamá…".

Bulma esperó hasta que subió el último namekuseijin y miró a Vegeta, que parecía no querer moverse de su sitio: "¡Oye!", le gritó, para agregar después, de manera coqueta: "¿Que acaso ¿Piensas quedarte?". El Saiyajin frunció profundamente: "¿Qué se cree esta mujer queriendo darme órdenes?... No es más que una maldita vulgar y sus gritos son bastantes molestos… Hmn, pero si quiero volver a ver a Kakaroto definitivamente debo ir con ella… Ya me las pagará después". Se despegó del árbol en el cual estaba recostado para enseguida avanzar hacia ella, con calma, sin quitarle los ojos de encima. Bulma se sorprendió un poco, sintiendo un leve escalofrío recorrerle la espalda, pero después soltó una risita y ascendió por la plataforma: "Vaya, sí que es intimidante ese tal Vegeta… Mmm, definitivamente es un sujeto muy fuerte… Espero no meterme en problemas invitándolo a vivir en mi casa…", pensó, mientras subía por una escalerilla que llevaba directo a los mandos de la nave, donde saludó con un gran abrazo a su padre. "¡Qué bueno que llegaste, papá! No estaba muy segura de las coordenadas, pero como siempre debo decir que ¡eres un genio! No sabes cuánto te extrañé…".

El viejo científico respondió con un afectuoso abrazo y la apartó para decirle: "Cariño, nosotros también te extrañamos mucho y estábamos muy preocupados... Ahora dime, que tal estuvo el viaje y además ¿qué hay de todas estas personas que llevaremos a casa?". Bulma lo miró como una niña descubierta haciendo una travesura: "Papá, el viaje estuvo increíble, llegando a casa les contaré los detalles, pero tal como te comenté, debo pedirte que por favor alojemos a estas personas en la casa por una temporada… Ellos son los habitantes del planeta Namekusei, se quedaron sin hogar y además necesitamos utilizar sus esferas del dragón para revivir a nuestros amigos". El anciano la miró perplejo por sobre las gafas: "Ah, por eso no hay problema, no te preocupes…".

Justo en ese momento ingresó Vegeta al área de la cabina. Él era un príncipe y ni muerto viajaría junto con los namekuseijin. Observó el lugar y avanzó hasta quedar frente al científico y su hija, quedándose en silencio, mientras los observaba. Solo parecía serio y evaluando la situación. Bulma se puso bastante nerviosa, pero atinó a decir: "Este… Papá, él es Vegeta", dijo muy confiada a su padre, a modo de presentación, mientras gesticulaba - y también se quedará un tiempo en nuestra casa…". "Hmn - hizo el saiyajin, y acto seguido, avanzó hacia el fondo de la cabina y se sentó junto a una ventana, cruzando los brazos, mientras cerraba los ojos para relajarse. "Hmn!… Debo idear una forma de matar el tiempo mientras espero que revivan al estúpido de Kakaroto. Estoy seguro de que conseguiré derrotarlo a pesar de que sea un súper saiyajin…".

Bulma y su padre lo miraron unos segundos, ella se volteó hacia el anciano y éste le preguntó en voz baja, con algo de preocupación: "¿Estás segura de que es una buena idea llevarlo con nosotros, Bulma? Sabes que todo el mundo lo vio por televisión…". "No te preocupes por él, en serio, papá…", respondió, en voz baja. "Sé que es uno de los malos, pero es que estaba tan feliz por todo lo que ocurrió, que no pude evitar invitarlo también… Además, parece que no es tan terrible como parece", tras esto le guiñó un ojo cómplice a su padre, quien relajó el ceño y se dispuso a despegar.

Bulma bajó su vista y pensó: "Creo que también me dio algo de lástima… Después de todo, y a pesar de lo malvado que es, él también fue una víctima de Freezer… No puedo imaginar a qué clase de humillaciones lo sometió ese desgraciado como para que lo odiara de esa manera… Él mismo lo dijo, y aunque en su momento pensé que solo eran divagaciones de un loco, pude sentir su dolor".

Después de unos minutos de tensión, el ambiente comenzó a relajarse. De fondo se escuchaba a Milk regañando a Gohan por haber perdido sus libros y Bulma conversaba con su padre sobre lo que había ocurrido en la Corporación durante su ausencia, sabiendo que en casa su madre querría hablar de todo menos de trabajo. De un momento a otro la conversación entre padre e hija fue interrumpida por la morena. "Bulma", dijo Milk, apoyada en el asiento de la peli turquesa, "¿no pensaste en lo peligroso que es haber invitado a ese monstruo a tu casa?".

Bulma se volteó y la miró confundida, hasta que recordó de quién hablaba. "¡Vaya! Casi olvido que Vegeta venía con nosotros… es tan silencioso…". No pudo evitar mirarlo por encima del hombro de la mujer que la interrogaba. El hombre se mantenía con sus ojos cerrados y de brazos cruzados sobre el pecho, lo que hizo pensar a Bulma que dormía. "Ay, Milk, tú te preocupas mucho por todo", le respondió, de manera relajada. "Él no va a hacer nada malo y, además, no tenía tampoco a donde ir… Y si estaba invitando a los demás a mi casa ¿Cómo lo iba a dejar a su suerte? "Prefiero saber dónde está, antes de que ande por ahí suelto haciendo alguna barbaridad solo por ocio"", terminó pensando para sí misma.

"Eres demasiado optimista e ingenua", remarcó Milk, mientras fruncía levemente. "Ambas sabemos que la gente no cambia de la noche a la mañana". Vegeta, que escuchaba bastante bien la conversación, se acomodó un poco en su lugar como sintiéndose incómodo. "Esa tonta se arrepentirá de haberme invitado a su hogar, le haré su vida miserable por haberme humillado llamándome "pequeño"… Hmn, ¿Así que esa es la mujer de Kakaroto?... es una maldita arpía chillona, mejor sería que se quede muerto, jajajajaja". No pudo evitar que se formara una leve mueca parecida a una sonrisa en sus labios.

Bulma, ante las palabras de la morena, se quedó pensativa unos momentos. "Milk en cierta forma tiene razón… ¿qué voy a hacer si le dan ganas de conquistar el planeta aprovechando que ahora no está Gokú?… Voy a tener que hacer alguna clase de trato con él para evitarlo… pero ¿cuál?". Terminó atormentándose, buscando alguna rápida solución en su cabeza. Su padre la vio por el rabillo del ojo y le preguntó: "¿Estás bien? Al parecer no soy el único que busca una solución a este pequeño "dilema"". Bulma lo miró desconcertada: "No pensaba en eso, papá, solo pensaba en que ojalá el tiempo pase rápido para poder revivir a los muchachos, eso es todo. Pero, con respecto a ese "dilema" al que te refieres, no creo que haya problema, en serio", dijo no muy convencida de sus palabras.

Unas horas más tarde, llegaron a la Corporación. Increíblemente el primero de los invitados en bajar, fue Vegeta, que quedó asombrado con lo espacioso del lugar. "Vaya al parecer esta humana y su familia viven bastante bien… No me haría mal descansar unos días aquí mientras encuentro la manera de hacerme más fuerte y derrotar a Kakaroto cuando lo traigan de vuelta a la vida…". Sus pensamientos fueron interrumpidos por una mujer alta y rubia que, para su sorpresa, se le pegó tanto que lo hizo tensarse por completo. "¡Oh! Hola, tú debes ser el nuevo novio de Bulma, ¡qué guapo eres y veo que estás muy a la moda!". Vegeta la miró confundido, logrando solo tartamudear ante las palabras de la señora. "¿Eh? ¿Q-qué estoy a la moda?".

Su sorpresa solo duró un segundo, ya que divisó algo que llamó su atención. Se apartó de la rubia y caminó hacia la enorme esfera. "¿Qué es esto?", dijo, acercándose al objeto esférico. El señor Brief, que lo vigilaba desde hace un rato, se le acercó y le comentó: "Esta es una nave espacial y es la última que he hecho… Lamentablemente aún no decido donde poner el estéreo…". No alcanzó a terminar de hablar, ya que Vegeta se alejó y subió a la nave. Vegeta ingresó con calma, dando una rápida ojeada al interior: "Por lo visto si…".

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