La pasión por los tebeos, los álbumes de cromos y el coleccionismo en general encuentra su espacio en eventos dedicados que atraen a aficionados de todas las edades. Estos encuentros son puntos de reunión donde se comparten experiencias, se adquieren piezas únicas y se revive la nostalgia de épocas pasadas.
Luis Pérez Calvo, un artista cuya infancia transcurrió entre los barrios madrileños de Lavapiés y Embajadores, creció rodeado de un universo fascinante de tebeos, álbumes de cromos, enciclopedias ilustradas y discos de vinilo. En el Madrid en plena expansión, con sus andamios y grúas, forjó una mirada curiosa y detallista, siempre atenta a los aspectos más luminosos de la vida cotidiana: desde los programas de televisión y los letreros de los comercios hasta los grandes carteles de cine, la llegada del circo o las verbenas populares.
La obra de Pérez Calvo se caracteriza por la fusión de elementos dispares, creando composiciones donde los envoltorios de chicles Bazooka se entrelazan con las pinturas negras de Goya, y los Beach Boys y AC/DC conviven con platos de raciones castizos. Los dibujos animados de los Looney Tunes, por su parte, deambulan por las calles de Carabanchel. Toda su creación se sustenta en la fuerza de la imaginación, no como una vía de escape, sino como la capacidad de percibir las relaciones íntimas y secretas entre las cosas.
Durante la última década, Pérez Calvo ha dado forma a una serie de pequeñas obras pictóricas, denominadas "cromos de artista", que suman más de quinientas piezas. Estas obras son el resultado de su incesante recorrido por exposiciones madrileñas y, en ocasiones, por otras latitudes. Más que documentar lo visto en cada muestra, el artista lo recrea incorporando asociaciones libres, juegos sonoros y semánticos, anécdotas, rumores y ecos del entorno que rodea a cada creador. De este modo, se adentra en los discursos, reinterpreta estilos y establece diálogos con otros horizontes estéticos.
El término "cromos de artista" evoca la forma primera de coleccionismo popular, con sus álbumes y sobres sorpresa, que Pérez Calvo practicó en su infancia -y más tarde con sus hijos- en la madrileña plaza del Campillo, los domingos en El Rastro. A diferencia de las imágenes digitales, intangibles, infinitas e inmediatas, el cromo se busca, se espera y aparece por azar. Posee peso y tacto. Este universo no es solo una referencia sentimental, sino que estructura el propio modo de trabajar de Pérez Calvo. Su aproximación al arte es entusiasta, curiosa, situada y relacional, similar a aquellos primeros juegos de colección. Frente a los sistemas de validación del mercado, propone una poética lúdica, deliberadamente humilde en escala y materialidad, construida sobre papeles y cartones de pequeño formato.
Una selección de estas imágenes se presenta en CentroCentro, articulada en torno a dos murales realizados in situ. En ellos, el artista ha desarrollado un mapa de un Madrid imposible, a medio camino entre lo galdosiano y lo apocalíptico, donde conviven viejos museos, nuevas galerías, edificios ultratecnológicos, hormigoneras, anuncios de neón, autopistas elevadas y pantallas gigantescas. Su mirada es la de un cronista cuyo recorrido funciona como contrapunto a los relatos dominantes de la escena artística. No responde a criterios académicos, institucionales o comerciales, sino que se guía por afinidades estéticas y vínculos personales. Pérez Calvo nos ofrece así una contra-historia abierta y polifónica, una invitación a leer la historia reciente del arte y sus exposiciones desde un ángulo inesperado, a reconstruir de manera colectiva aquello que vimos o dejamos pasar.
Luis Pérez Calvo (Madrid, 1962) es un artista multidisciplinar cuya trayectoria se caracteriza por una intensa recuperación de la iconografía popular española de los años 60, 70 y 80 a través del dibujo, el collage, la pintura y la cerámica. Ha realizado exposiciones individuales destacadas en espacios como La Gran (Madrid y Valladolid), Museo Patio Herreriano o la Galería Marisa Marimón. Su obra ha formado parte de numerosas exposiciones colectivas tanto en España como en el extranjero -Francia, Reino Unido, Alemania, Corea del Sur, Cuba o Estados Unidos- en instituciones como la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, el CAC Málaga, Centro Conde Duque, La Casa Encendida o el Instituto Cervantes de Chicago. Además, ha participado en ferias como Estampa, Urvanity, Mulafest y en proyectos internacionales como Imago Mundi (colección Luciano Benetton). Licenciado en Historia del Arte por la UCM y Máster en Arte, Literatura y Cultura Contemporáneas por la UOC, ejerce actualmente como Director Artístico de la Fundación Cultural Las Rozas. Compagina esta labor con la crítica de arte en ABC Cultural y con la docencia universitaria, entre otros, en el Máster de Mercado del Arte de la Universidad Nebrija.
El propio artista recuerda su infancia: "De niño me gustaban mucho los tebeos y los cromos (las estampas que decíamos nosotros) aunque ni de lo uno ni de lo otro pude disfrutar demasiado, pues ambos eran caros y no estaban al alcance de mi mano. Los tebeos me los dejaban mis primas, Rosa y Mari Cruz, junto con las fotonovelas que también me gustaban. En cuanto a las estampas, aunque compré algunas, nunca fui capaz de completar un álbum entero, pues además siempre había unas cuantas que eran muy escasas y apenas salían en aquellos sobres que comprábamos en el kiosko del Labiopartío, justo debajo de La Farola. Los muchachos pobres del barrio debíamos conformarnos con las cifras, que eran la cara y el envés de las cajas de cerillas (de los mixtos las llamábamos nosotros) y con ellas también jugábamos a la pared o a la bola. Es posible que buena parte del enigma hubiese desaparecido, pero también se habían eliminado la incertidumbre y la injusticia."

Estos eventos, como la feria de tebeos, álbumes y cromos, no solo son una oportunidad para adquirir piezas únicas, sino también para conectar con una comunidad de apasionados y preservar la memoria cultural a través del coleccionismo.
El autodidacta Luis Pérez Calvo desvela su mapa futurista 'Cromos de artista' en Centro Centro
Además de las exposiciones y ferias dedicadas al coleccionismo, existen encuentros específicos para aficionados al modelismo. Por ejemplo, el primer domingo de cada mes, excepto en agosto, el Museo del Ferrocarril de Madrid acoge a los aficionados al modelismo en general y al ferroviario en particular. Esta actividad, de carácter gratuito, ofrece a los principiantes la posibilidad de recibir asesoramiento y consejo de expertos, mientras que los coleccionistas pueden encontrar piezas exclusivas para sus vitrinas. La reserva se realiza por riguroso orden de inscripción, con un máximo de dos personas por reserva.
Otro evento relevante que se celebra en el Museo del Ferrocarril de Madrid, y que atrae a coleccionistas de juguetes, cómics y modelismo, tiene lugar los primeros sábados de cada mes, de 10:00 a 20:00 horas. La única excepción es cuando el día 1 del mes cae en domingo, en cuyo caso el encuentro se traslada al último sábado del mes anterior. El precio de la entrada a este evento es de 2,50 euros, e incluye el acceso al Museo.
| Tipo de Evento | Frecuencia | Horario | Precio | Notas |
|---|---|---|---|---|
| Encuentro de Coleccionistas (Juguetes, Comics, Modelismo) | Primer sábado de cada mes (excepto si cae en domingo, se traslada al último sábado del mes anterior) | 10:00 - 20:00 | 2,50 euros (incluye entrada al Museo) | |
| Encuentro de Aficionados al Modelismo (Ferroviario y general) | Primer domingo de cada mes (excepto en agosto) | Consultar horario específico | Gratuito | Reserva obligatoria por orden de inscripción. Máximo dos personas por reserva. |

Estos eventos subrayan la importancia de los tebeos y los álbumes de cromos como elementos culturales que trascienden el tiempo, sirviendo como fuente de inspiración artística y como catalizadores de comunidades de coleccionistas.