El Misterio del Supositorio Desaparecido: Una Aventura en la Isla Liocott

No hace mucho tiempo, una historia que circulaba en la página de amor-yaoi salió a la luz, y ahora, tras un tiempo de ausencia, regresa para deleitar a nuevos y antiguos lectores. Esta aventura se desarrolla en la Isla Liocott, durante el torneo de fútbol internacional.

Este relato se sitúa en la línea temporal original, sin conexión alguna con las series de Ares u Orion. Se trata de un oneshot, y como es habitual, el personaje principal es Kazemaru, un favorito eterno.

Una Semana de Festival y un Resfriado Inesperado

Aquella semana era especial porque ¡era libre! Se celebraban festivales y conmemoraciones, y además, los equipos tenían la oportunidad de conocerse más allá del fútbol, dando la bienvenida a los turistas que llegaban a la Isla Liocott. Todo era felicidad para el equipo japonés, aunque el entrenador Kudou había mencionado que aprovecharían la semana para entrenar. Algunos estaban desanimados, otros (como Endo) estaban animados. De todas formas, Kudou fue flexible y les concedió las tardes libres, reservando las mañanas para entrenamientos arduos.

Todo el equipo estaría allí ahora, disfrutando de las ferias, si no fuera por las bromas y descuidos de Endo. Pero, ¿quién faltaba? Nada menos que Kazemaru. Endo, entusiasmado por recorrer un sendero en el bosque y contar historias de terror, se entusiasmó demasiado y, sin querer, empujó a Kazemaru a un lago un poco lodoso. Había empujado a varios más, pero el único que cayó al agua fue Kazemaru. Claramente, Ichirouta no estaba de buen humor después de eso, especialmente porque desde que habían iniciado la excursión al bosque, le había pedido a Endo que se calmara, pero este no hizo caso. Por eso, Kazemaru terminó persiguiendo a Endo todo el camino de regreso. Endo terminó con varios raspones y moretones leves, más que nada por las caídas. Kazemaru no llegó a hacerle nada, pero sí contrajo un resfriado y una fiebre alta después de aquella maratón.

Y por eso, el único que permanecía en su habitación de alojamiento era Kazemaru. El capitán del equipo se sentía culpable. Ya iban dos días con fiebre y Kazemaru se iba a perder toda la semana. El doctor lo había examinado y solo recomendó descanso, líquidos y medicina, asegurando una pronta recuperación, incluso antes de que comenzaran los partidos. Por lo tanto, el entrenador le ordenó reposo. A pesar de todo, Endo deseaba que Kazemaru disfrutara del festival y de todo lo demás.

Endo era Endo. Un Endo preocupado y culpable pensaba en cualquier solución, aunque fuera estúpida o incómoda. ¿Tenía esta solución un poco de ambas? De todas formas, era una locura.

La Extraña "Solución" de Endo

Antes del anochecer, todos habían regresado al alojamiento. Endo fue rápidamente a visitar a Kazemaru para ver cómo estaba, y allí lo encontró durmiendo plácidamente. Ichirouta dormía con el cabello suelto, cuyos mechones decoraban casi toda la almohada, y con mejillas sonrosadas. Era algo que no se veía todos los días, por lo que no quería despertarlo. Incluso Endo pensó que tomarle una foto no estaría mal; se veía extremadamente adorable, pero apenas tuvo la idea, se arrepintió de inmediato. Ya conocía a Kazemaru enojado y no quería arriesgarse a ser perseguido y caer por las escaleras mientras huía, al menos eso imaginaba que pasaría. Así que esperó simplemente a que despertara.

-¿Uh? ¿Endo? - Kazemaru despertó somnoliento. Se veía mucho mejor que ayer, pero aún tenía algo de fiebre.

-Kazemaru, qué bueno que despiertas. - Endo no ocultó su linda sonrisa al ver despertar a su compañero, con una cara de alivio total.

-¿Uhm? ¿Cuánto tiempo llevas aquí? - preguntó Ichirouta, acurrucado entre sus mantas, volteando a verlo.

-No lo recuerdo. - soltó una pequeña risa, como si no fuera nada importante. -Pero lo más importante es que te traje algo para que te mejores, después de todo, es mi culpa que estés así. - exclamó, sacando una caja de su bolsillo.

-¿Medicina? Gracias, Endo. - sonrió él. Estar enfermo era bueno y malo. Lo malo era no poder ir a ninguna parte; lo bueno era que parecía que Endo había madurado por todo este hecho, quizás ya no sería tan despistado como antes, ya que estaba siendo muy responsable con algo que no fuera el fútbol.

-Es un supositorio. - exclamó Endo, feliz de la vida, mientras Kazemaru se ponía blanco solo de escuchar aquello.

-¿Disculpa? Un supositorio.

Un silencio se instaló después de aquello, con un Endo todo sonriente y feliz, y un Kazemaru sonriendo con algo de miedo por lo que había escuchado.

-Gra-gracias, Endo, déjalo por allí… - le dijo enseguida Ichirouta.

-No te preocupes, te ayudaré a ponértelo.

-¡Espera, espera! ¿Qué? - Kazemaru se preguntaba mentalmente si la fiebre lo estaba haciendo escuchar cosas o si de verdad Endo había dicho aquello.

-No es necesario, En-endo… - le dijo nervioso.

-Es por tu bien, Kazemaru.

-Ya te dije que está bien así como está. - exclamó, sentándose en la cama. Tenía que ser el Endo de siempre, no había cambiado para nada. -Tú solo recuéstate boca abajo y yo haré lo demás. - le insistía Endo de una manera bastante feliz e inocente.

-Ya te dije que no quiero. - Kazemaru estaba empezando a perder la paciencia. Pero sintió que una sombra se acercaba.

-¿Qué haces? ¡Endo, no te acerques!

La Intervención Inesperada

Justo en ese instante, Goenji y Kido iban a ver a Kazemaru. También estaban preocupados por su salud. Después de todo, Kido había sido el ideólogo del paseo al bosque y se sentía un poco culpable de haberle dejado todo el trabajo a Endou y a Kazemaru. Goenji estaba allí porque realmente estaba preocupado por la salud de Kazemaru, ya que era un buen amigo suyo y también uno de los pilares del equipo.

-¡Suéltame! ¡No me toques! - Fueron los gritos que escucharon en ese momento.

-¡¿Qué ocurre?! - ¡Kazemaru! - Gritaron Kido y Goenji al mismo tiempo, entrando sin avisar por la puerta, con la única intención de salvar a su amigo de quien le estuviera haciendo daño. Se quedaron en silencio al ver a Endo sobre Kazemaru, ambos en la cama. Kazemaru se protegía con una almohada, como si fuera un escudo, para que Endo no se acercara a él.

Endo dejó lo que estaba haciendo para observar a los dos chicos, pero no se movió de su lugar.

-¿Qué estás haciendo, Endo? - preguntaron Goenji y Kido al mismo tiempo. Verdaderamente no sabían qué otra cosa decir o hacer, solo sentir vergüenza por la escena que estaban presenciando y pensar muy mal de las intenciones de Endo.

Ya más calmados, cada uno sentado o de pie en algún lado de la habitación del defensa del equipo, y no sobre el pobre chico. Endo comenzó a explicar su idea y lo que había estado tratando de hacer.

-Pero Kazemaru no quiere cooperar. - decía un desanimado Endo.

-¡Ya te dije que no quiero! ¡Deja de insistir! - se exaltó Kazemaru, bastante acalorado, no sabía si por la fiebre o por la vergüenza que sentía en ese momento. -Kido, Goenji, por favor, digan algo. - Agradecía que ambos chicos estuvieran allí; eran más listos, más razonables, maduros y, sobre todo, buenos amigos.

-Pensándolo un poco mejor, funciona bastante bien como antipirético. - exclamó Goenji, quien había estado analizando la situación. -Si lo comparamos con los medicamentos comunes para beber.

-¿Esperas qué…? - Ichirouta no creía lo que estaba oyendo de Goenji.

-¡Eso es! - saltó Endo, dejando sus berrinches a un lado, estaba feliz porque alguien lo apoyaba.

-También he escuchado lo mismo, es mucho más rápido. - habló Kido. Los tres estaban ignorando a Kazemaru olímpicamente, quien estaba confundido por el peligroso camino que estaba tomando aquella conversación.

-Después de todo, Kazemaru quiere regresar pronto a las actividades, sería bueno para él que su fiebre se quitara pronto.

-¡Además, se está perdiendo de nuestros días libres! - hizo hincapié Endo.

-Me siento mal por eso… - comentó por último. Los tres parecían haber llegado a un acuerdo.

-Oigan… ¿chicos? - intentó llamar Kazemaru, que aún seguía en la cama, allí presente, siendo ignorado por los tres.

-Entonces… - comentó Endo, esta vez bastante serio.

-Solo nos queda una sola cosa que hacer. - completó Kido por él, quien también tenía una expresión seria, aunque por sus gafas no se notaba.

-Empecemos. - Goenji también estaba tan serio como ellos.

Kazemaru sintió un escalofrío. Cuando los tres chicos le miraban fijamente de esa manera, los ojos de los tres parecían brillar con malicia. Incluso los de Kido, a pesar de sus lentes.

-¿Eh? ¿Q-q-qué piensan hacer? - les preguntó asustado, mientras veía cómo los tres se acercaban cual depredador a su presa. Kazemaru solo pensó en cubrirse con su manta, pero ni eso lo ayudaría. Si ya antes estaba un poco pálido por su resfriado, ahora estaba mucho más pálido.

-… No, esperen… No… No… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

El grito que dio debió haber bastado para asustarlos, pero eso no ocurrió. Cuando se dio cuenta, los tres estaban en la cama con él: Goenji sosteniéndole los brazos por encima de la cabeza. Kido intentando que no moviera mucho su cadera y Endo intentando que Kazemaru no le diera una patada.

-¡De-deténganse! - les gritó, casi completamente inmovilizado. No supo cómo, pero Endo ya estaba entre sus piernas, quitándole el short que usaba de pijama.

-Listo, falta la ropa interior… - exclamó Endo victorioso, con la prenda de vestir sobre su mano.

-N-gh… pa-paren… por fa… vor. - rogó Ichirouta.

Endo volteó a ver a Kazemaru, quien tenía las manos sobre su cabeza, debido a que Goenji las estaba sujetando. El pobre de Kazemaru temblaba, respiraba agitado y se notaba que estaba a punto de llorar, ni hablar de sus mejillas que estaban arreboladas. Fue por solo esa milésima de segundo que los tres chicos estaban comenzando a arrepentirse de lo que estaban haciendo. Digo milésima, porque justo después de eso, la puerta se abrió abruptamente.

-¡¿Kazemaru, qué ocurre?! - fue el grito de Sakuma, que había corrido hasta la habitación de su amigo. No venía solo, junto a él venía Tsunami, Tobitaka y Fudo comiendo una banana. Este último se había unido a ellos solo por curiosidad y quería saber qué era lo que había provocado que Kazemaru gritara tan desgarradoramente hace unos segundos atrás. Pero fue una gran sorpresa ver la escena que presenciaban los ojos de los cuatro chicos.

Goenji fue el primero en reaccionar y soltó a Kazemaru. Quien ya con sus manos libres, ocultó su rostro enseguida al sentir que las lágrimas comenzaban a salir, al parecer por el alivio de que se hubieran detenido.

-Esperen… no es… - el hecho de escuchar los llantos de Ichirouta no ayudaba en mucho a que el goleador de fuego comenzara a explicar la situación. Goenji, ni Kido, ni siquiera Endo, pudieron decir nada cuando una tormenta de pingüinos, golpes, una tabla de surf y la cáscara de una banana los golpeó. Eso último cayó justo sobre el rostro de Kido.

-¡¿QUÉ DEMONIOS HACEN?! - gritaron Tsunami, Tobitaka y Fudo, al mismo tiempo que golpeaban a los "abusadores".

Y mientras ocurría eso, Sakuma corrió hasta donde estaba Kazemaru y lo abrazó. Kazemaru estaba más que agitado, incluso pensó que su fiebre le había subido. El pobre solo se quedó apoyado en el pecho de Sakuma, intentando tranquilizarse e incapaz de levantar su rostro, por la humillación que sintió.

-Capitán, nunca lo pensé de ti. - Tobitaka parecía herido en lo muy profundo de su ser, decepcionado era la palabra correcta.

-Lo hubiera imaginado de Goenji. - exclamó Akio.

-Pero no de ti, Kido.

-¡Oye! - se exaltó Goenji.

-Esperen, esto tiene una explicación. -

-¿Qué clase de excusa darás? ¿Qué se supone que hacían tres personas contra un enfermo? - preguntó Sakuma, quien no quería soltar al pobre de Kazemaru, que parecía sentirse protegido, aunque seguía respirando agitadamente.

-De verdad tiene una explicación. - insistió Kido.

-Muy bien, ¿entonces por qué te sangra la nariz, Kido? - preguntó Tsunami con los brazos cruzados.

-Eso fue por sus golpes. - Kido ahora sí que estaba inventando una excusa, les mentía vilmente.

-¡Eso es mentira! ¡Yo solo te lancé mi banana! -

-Por favor, Fudo, eso sigue sonando mal. - exclamó Tsunami.

Tobitaka incluso se sintió incómodo por ese comentario.

-¡Callate! - le gritó Fudo, sonrojado.

-¡Tú déjate de avergonzarte! - le dijo a Tobitaka.

-¡Y tú aprende a defenderte! - ese grito fue para Kazemaru.

-¡Y tú deja de ser tan pervertido! - eso último se lo gritó a Goenji.

-Que no soy un perv… - Goenji iba a decir algo, pero justo Endo se levantó, tenía un chichón en la cabeza y claro, aún tenía el short de Kazemaru en su mano.

-Esperen, solo queríamos meterlo en su trasero… - fue la inocente frase de Endo, como si eso fuera a salvarlo. Incluso Kido y Goenji le miraron con una cara de ¿Enserio? ¡¿Vas a hacer ese comentario tan ambiguo?!

La habitación se quedó en completo silencio después de eso. Y tanto Tobitaka, como Tsunami y Fudo, parecían haber llegado a un mutuo acuerdo silencioso de echarlos de la habitación, pero no tuvieron que hacer nada.

-Ejem. - un carraspeo detrás de los tres "abusadores" los asustó. Conocían muy bien ese sonido, esa presencia, esa aura.

-¡Entrenador Kudou! - gritaron los tres al voltearlo a ver. Solo allí Kido y Goenji recién comenzaron a sentir el verdadero terror.

-Endo, ¿por qué Kazemaru parece que está llorando? ¿Y qué tienes en tu mano? - solo esas preguntas del entrenador bastaron para que Endo finalmente hiciera funcionar esas neuronas que tenía. Mamoru volteó a ver a Kazemaru, quien seguía con Sakuma, incluso cuando sus ojos se posaron en la figura de su amigo de la infancia, parecía que Sakuma quería ocultarlo de sus ojos. Luego, el portero observó el short que tenía en su mano y recordó cuando estaban forzando a Kazemaru.

-¡No espere, Entrenador! ¡No es eso! - exclamó sonrojándose al máximo. Goenji y Kido soltaron un suspiro, ya estaba todo perdido, pero por lo menos parecía que Endo había entendido lo que estaban haciendo; era el punto bueno de todo esto.

Así que, allí estaban los tres: Goenji, Endo y Kido, sentados en la posición tradicional japonesa en el pasillo donde se alojaban. Llevaban ahí más de una hora, por lo que les dolían las piernas; estar en esa posición era un martirio para ellos.

-No entiendo cómo se les ocurrió hacer eso. - exclamó Hiroto. El entrenador lo había dejado allí para que vigilaran que cumplieran su castigo, incluso Fudo se invitó, solo para hacerlos sufrir más y vigilarlos de verdad.

-No debimos hacerlo. - exclamó Kido.

-Pero era una buena idea. - exclamó Endo. Por lo menos los tres habían podido explicar la situación, incluso pudieron mostrarle los supositorios al entrenador, quien los confiscó. A pesar de eso, de todas formas estaban castigados hasta que comenzaran los partidos...

Personajes de Inazuma Eleven en un festival

Naruto: Chrono Break Capitulo 1 (Naruto x Inazuma Eleven) (Naruto x Harem)

Endo ofreciendo un supositorio a Kazemaru

Tras la confusa y cómica intervención de los amigos de Kazemaru, la situación se tornó aún más embarazosa. El entrenador Kudou, al presenciar el caos, confiscó los supositorios y castigó a Endo, Goenji y Kido con una hora de meditación en el pasillo. A pesar de la vergüenza, Kazemaru comenzó a sentirse mejor, aunque la anécdota del supositorio se convirtió en una leyenda dentro del equipo.

tags: #fanfic #no #quiero #supositorio #yaoi