Katsuki se siente nervioso, muy nervioso. Le sudan las manos y quiere irse. ¿Por qué demonios dejaron pasar a reporteros y camarógrafos a un tribunal? ¿Qué circo mediático se estaba formando?
-A la gente le encanta el morbo -susurró una voz conocida en su oído-. No tiene que afectarte.
Touya parecía hablar por experiencia, y el cenizo no dudó que él y toda la familia Todoroki la tuvieran. Estaba sentado al final del pasillo junto con el azabache y, al lado del mismo, seguían sus hermanos igual de tranquilos, con expresiones de hielo.
El de ojos rojos a veces odiaba la debilidad que empezaba a experimentar por su esposo. En su defensa, tal vez podía decir que, como ex-virgen, el sexo seguía siendo algo alucinante para él.
-Trato de hacerlo, créeme, pero no es tan fácil como imaginé -se lamentó el mayor.
-¿Qué hay de ti?
Touya pasó un brazo por la cintura del cenizo y lo acercó hasta su hombro para que pudiera recostarse parcialmente en esa zona.
El Testimonio de Hawks y la Presión Mediática
Entre los testigos, el que más destacó fue Hawks. La fiscalía buscó atacarlo por todos los medios, sacando a relucir cosas del secretario que eran bastante privadas, como el hecho de que su padre era un criminal que falleció en la cárcel y su madre una prostituta.
Esas acusaciones hicieron enojar a la familia Todoroki, y en especial a Natsuo, quien quería sacar a su novio del podio para evitar que lo siguieran difamando de aquella forma. Pero pese a la presión por parte de la fiscalía, Keigo dio un buen testimonio y lo hizo de forma digna, lo que le valió la simpatía del jurado.
-Pueden tomar vacaciones cuando todo esto termine -declaró Touya fumando un cigarrillo-. Tú y Hawks.
-¿Esto?
-Idiota -rodó los ojos el albino.
Touya asintió. Pero el azabache ya había tomado medidas. Por ese día, dos oficiales de Endeavor estaban cuidando a Midoriya, quien hacía su vida como un estudiante universitario normal. Su hermano menor debía estar en el juicio -cosa que no le agradaba mucho porque preferiría estar protegiendo al pecoso-, pero le aseguró que su pareja estaría bien.
-Espero que esto termine pronto -deseó Natsuo-. Ya no aguanto a esos reporteros.
-Pueden irse a una isla del sur y desaparecer unos meses -sugirió Fuyumi.
-Mamá me dijo que si papá volvía al trabajo, ella quería ayudarlo, al menos en lo administrativo.
Natsuo intentó imaginarse a sus padres trabajando juntos y, al mismo tiempo, que la empresa no ardiera en llamas o se congelara como la Antártida por el carácter de Rei y Enji.
Mitsuki y Masaru les agradaban Touya mucho más de lo que el cenizo había esperado. Y eso que les había explicado que el azabache no era verdaderamente un empresario -por si lo malinterpretaron cuando lo vieron en la casa de traje elegante-, sino que era un fotógrafo con su propio estudio.
La llamada con su preocupada madre -que expresaba ese sentimiento mediante amenazas- duró unos diez minutos, y fueron minutos donde el cenizo ejerció su escasa paciencia para no cortarle en la cara. Su padre agregó a eso que deseaban conocer a los Todoroki. Masaru quería ser amable con ellos también y agradecer por hospedarlo en su casa. El de ojos rojos tenía el presentimiento de que el castaño y Rei se llevarían bien, contrario a lo que sería el encuentro entre su madre y Enji Todoroki. Esperaba que el pelirrojo le bajara a su arrogancia ante la rubia, sino quería que ella se la bajara de un golpe en las pelotas.
El cenizo rió ante esa imagen y sintió un peso en su hombro. No tenía que moverse para saber quién era y simplemente arrugó la nariz ante el olor amargo que había desde atrás. Shoto veía de forma aburrida la amorosa interacción de su hermano y su amigo. La forma en que el mayor le sostenía entre sus brazos y cómo el de ojos rojos, si bien parecía molesto, no hacía el menor intento por apartarse.
-Estaba aquí desde antes.
Shoto frunció las cejas por un segundo y Touya sonrió de forma inocente.
-Unos compañeros también dijeron algo parecido. Que Bakugou era muy lindo y caliente.
Touya hizo una mueca de disgusto y el menor se consideró triunfante.
Rei se veía horriblemente pálida y el vestido negro -color favorito de la mujer desde que tenían memoria- que usaba la hacía pasar por una esposa que acababa de quedar viuda. Los hermanos asintieron. Rei les sonrió agradecida por la muestra de apoyo y los tres procedieron a entrar una vez más a la sala de tribunales. La femenina les soltó la mano para ir hasta su lugar y ellos fueron al suyo.
La Verdad Detrás de las Apariencias
El de ojos azules dio todo de sí para creerle y se encontró con que eso no era difícil. Bakugou siempre había sido honesto, nunca le mintió en la cara. Cuando se casaron, él no le dijo que era Midoriya Izuku. Él caminó hacia el altar conteniendo los deseos asesinos de matar a quienes lo habían orillado a hacer eso y tomó sus manos sabiendo lo que estaba por hacer, pero no dijo que él era quien Touya suponía. Sus emociones desde el inicio fueron honestas y puras. Su enojo, su amabilidad, su risa. Todo eso.
El juez recibió en un papel la decisión del jurado y la aceptó con un asentimiento para después darle el papel a un miembro del mismo mediante un policía. Bakugou no soltó la mano del mayor, ni se quejó cuando él la apretó con fuerza. Se quedó en silencio y escuchó.
Fue un instante, pero todos pudieron verlo: Rei Todoroki, la matriarca de la familia que había permanecido en una posición derecha y digna durante todo el juicio, se inclinó sobre sí misma y sollozó de alivio, mientras que los hijos del medio soltaron gritos de victoria.

-Me alegra saber que la bestia no te hizo algo -dijo Touya a Bakugou, quien lucía aterrorizado.
-No es una bestia.
-Me da igual, Shoto. Por cierto… -se alejó un poco mirándolo a la cara-. Un arbusto castroso estuvo aquí ayer.
No tuvo que pensar mucho para saber de quién se trataba. Touya retomó el habla: -Estuvo llamando una y otra vez, Fuyumi contestó todas, se hartó, me dio el teléfono. Mandé al diablo al mocoso.
-Tampoco que llame a lo idiota a la casa y venir hasta aquí por la tarde, aun si estuviera a punto de llover -comentó Bakugou, sorprendido de que Midoriya pareciera un acosador.
-Hablaste con él.
-Oh, claro que hablé con él. No paraba de decir que Bakugou solo iba a lastimarte, que te rompería el corazón y tonterías así.
-Ese chiquillo está empeñado en algo que no me da buena espina. Sé que eres lo suficientemente maduro para saber con quién estás y con quién no, pero cuídate bien, ¿sí? -afirmó con la cabeza el bicolor.
-De acuerdo. Ve a saludar a Fuyumi y Natsuo.
-¿Está el viejo?
-Lo olvidé. Sí está y te necesita en la oficina.
-¡Ay!
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Continuaron hablando, pero fueron interrumpidos por el dueño del hotel donde Bakugou había llevado a Midoriya. El mismo hotel clandestino donde se ocultan parejas de ambos lados y Todoroki los llevó.
-Por favor, tienen que marcharse -les pidió temeroso.
-¿Marcharnos? -A Bakugou no le pareció la mejor idea.
-Señor Todoroki, le conozco de hace muchos años, sé que es un buen chico, pero no quiero tener problemas, problemas más graves -miró de reojo a Bakugou, que dio un paso hacia él, siendo detenido por el bicolor-. Aquí solo vienen betas, por favor… sé que lo que os estoy pidiendo es difícil de entender, pero mi hijo es omega, y no quiero que nadie lo descubra… y mucho menos los líderes… por favor… Os puedo decir muchos otros sitios donde los alfas y omegas son bien recibidos y es seguro, por favor…
Ambos chicos miraron al hombre con lástima.
-No se preocupe, nadie sabrá nunca que hemos estado aquí. Gracias por su hospitalidad -dijo Bakugou, regresando a la habitación donde Midoriya seguía totalmente dormido.
Ayuda a subirlo a la espalda de Todoroki, donde Iida los recogerá en coche.
-De momento vendrá a mi casa. Aunque su padre no esté, no quiero que nadie del servicio le vea, podrían unir cabos -Bakugou miró desolado a su chico-. Le diré que te llame en cuanto esté más calmado, y haz lo que te he dicho, o no dejaré que le veas de nuevo.
-¿Me estás prohibiendo ver a mi amante?
-Te estoy advirtiendo, Bakugou -gruñó-. Protégele, aunque hagas las cosas en un orden distinto a tus pensamientos caballerosos.
Cerró la puerta y el coche aceleró avenida arriba. No ha tardado ni un minuto en hacer una llamada.
-Te necesito.
-No sabes cuánto tiempo llevo esperando oírte decir esas palabras, amigo -respondieron al otro lado.

El juez recibió en un papel la decisión del jurado y la aceptó con un asentimiento para después darle el papel a un miembro del mismo mediante un policía. Bakugou no soltó la mano del mayor, ni se quejó cuando él la apretó con fuerza. Se quedó en silencio y escuchó.
Fue un instante, pero todos pudieron verlo: Rei Todoroki, la matriarca de la familia que había permanecido en una posición derecha y digna durante todo el juicio, se inclinó sobre sí misma y sollozó de alivio, mientras que los hijos del medio soltaron gritos de victoria.
La familia Todoroki, a pesar de las adversidades, se muestra unida. Rei, con su elegancia habitual, se quiebra de alivio ante el veredicto, mientras que sus hijos celebran la victoria.
-A la gente le encanta el morbo -susurró una voz conocida en su oído-. No tiene que afectarte.
Touya parecía hablar por experiencia, y el cenizo no dudó que él y toda la familia Todoroki la tuvieran. Estaba sentado al final del pasillo junto con el azabache y, al lado del mismo, seguían sus hermanos igual de tranquilos, con expresiones de hielo.
El de ojos rojos a veces odiaba la debilidad que empezaba a experimentar por su esposo. En su defensa, tal vez podía decir que, como ex-virgen, el sexo seguía siendo algo alucinante para él.
-Trato de hacerlo, créeme, pero no es tan fácil como imaginé -se lamentó el mayor.
-¿Qué hay de ti?
Touya pasó un brazo por la cintura del cenizo y lo acercó hasta su hombro para que pudiera recostarse parcialmente en esa zona.
Relaciones Complejas y Secretos Revelados
Entre los testigos, el que más destacó fue Hawks. La fiscalía buscó atacarlo por todos los medios, sacando a relucir cosas del secretario que eran bastante privadas, como el hecho de que su padre era un criminal que falleció en la cárcel y su madre una prostituta.
Esas acusaciones hicieron enojar a la familia Todoroki, y en especial a Natsuo, quien quería sacar a su novio del podio para evitar que lo siguieran difamando de aquella forma. Pero pese a la presión por parte de la fiscalía, Keigo dio un buen testimonio y lo hizo de forma digna, lo que le valió la simpatía del jurado.
-Pueden tomar vacaciones cuando todo esto termine -declaró Touya fumando un cigarrillo-. Tú y Hawks.
-¿Esto?
-Idiota -rodó los ojos el albino.
El de ojos azules dio todo de sí para creerle y se encontró con que eso no era difícil. Bakugou siempre había sido honesto, nunca le mintió en la cara. Cuando se casaron, él no le dijo que era Midoriya Izuku. Él caminó hacia el altar conteniendo los deseos asesinos de matar a quienes lo habían orillado a hacer eso y tomó sus manos sabiendo lo que estaba por hacer, pero no dijo que él era quien Touya suponía. Sus emociones desde el inicio fueron honestas y puras. Su enojo, su amabilidad, su risa. Todo eso.
-No permitiré que le ocurra nada malo -dijo Todoroki a Bakugou, refiriéndose a Midoriya.
-Entonces sé inteligente para que al que no le pase nada malo sea a ti -respondió Bakugou, reconociendo la verdad en las palabras de Todoroki.
Tiene razón. Ese idiota tiene razón. Le flojean las piernas y cae al suelo totalmente abatido.
-No sabía cómo reaccionar… por un momento creí que lo mejor sería tomarle y ya está.
-El ciclo de un omega no se calma con un polvo y ya. Y el de los alfas es muchísimo peor. Deberíais de acudir a un médico especialista en ello. Un médico no titulado.
-¿Cómo sabes tanto del tema?
Todoroki saca otro cigarrillo.
-Mi hermana es omega, por eso supe lo que Midoriya era el día que te conoció -toma aire-. No es un camino de rosas, Bakugou. No solo lucháis contra la sociedad de ser alfa y omega, sino que pertenecéis a familias rivales. Estáis en el punto de mira. Debéis tener más cuidado que nadie.
-¿Tú no esperarías a la graduación, verdad?
-Yo me habría marchado de aquí esa misma noche.
La mandíbula de Bakugou cruje.
-Yo opino igual que tú, pero Deku quiere cumplir la promesa de su madre, y yo quiero ver cómo la cumple -mira hacia el cielo-. Su abuelo va a ayudarnos.
-Es un hombre sabio.
-Y pervertido -murmura riendo-. Según Deku le ha dicho que le muerda mientras follamos y así consolidar nuestra relación.
-Lo dicho, un hombre sabio -Bakugou mueve la cabeza.
-¿No quieres acostarte con él?
-¡Claro que sí, imbécil! Me muero de ganas de empotrarlo contra la pared y arrancarle mi nombre a gemidos. Ya me pone duro nada más verlo… -Todoroki frunce el entrecejo. No necesitaba saber eso y al escucharle ha vuelto a recordar cierta escena que desea quemar-. Pero quiero hacerlo en el momento oportuno, y no por ser lo que somos. ¿Me entiendes?
-Yo solo entiendo que tenéis que follar para saciar vuestro deseo y no atraer la atención de otros con vuestros ciclos repentinos, y más te vale que lo hagas o busques supresores porque ya te digo que tu ciclo será muchísimo peor. Enloquecerás, te enfurecerás, y arrasarás con todo lo que tengas por delante hasta no someter a Midoriya -a Bakugou se le ha puesto la piel de gallina-. Perderás la cordura, no sabrás reaccionar, y solo querrás metérsela como un animal en celo.
-No soy un sádico animal. Quiero tratarle como se merece.
-Ay que joderse, le ha tocado el alfa romántico.
-Vete a la mierda, capullo.
Ambos chicos miran al hombre con lástima.
-No se preocupe, nadie sabrá nunca que hemos estado aquí. Gracias por su hospitalidad -dice Bakugou regresando a la habitación donde Midoriya sigue totalmente dormido.
Ayuda a subirlo a la espalda de Todoroki, donde Iida los recogerá en coche.
-De momento vendrá a mi casa. Aunque su padre no esté, no quiero que nadie del servicio le vea, podrían unir cabos -Bakugou miró desolado a su chico-. Le diré que te llame en cuanto esté más calmado, y haz lo que te he dicho, o no dejaré que le veas de nuevo.
-¿Me estás prohibiendo ver a mi amante?
-Te estoy advirtiendo, Bakugou -gruñe-. Protégele, aunque hagas las cosas en un orden distinto a tus pensamientos caballerosos.
Cerró la puerta y el coche aceleró avenida arriba. No ha tardado ni un minuto en hacer una llamada.
-Te necesito.
-No sabes cuánto tiempo llevo esperando oírte decir esas palabras, amigo -respondieron al otro lado.
