Fairy Tail: El Dolor de la Traición y la Lucha por la Redención

La relación entre Natsu y Lucy se había deteriorado hasta el punto de la ruptura, marcada por la creciente distancia y la incomodidad mutua. La presencia constante de Natsu con su compañera de gremio y su hijo se convirtió en un doloroso recordatorio de lo que se había perdido. A pesar de la tensión, ambos mantenían un pacto silencioso, esperando el momento adecuado para revelar la verdad al gremio.

Una misión conjunta, orquestada por Erza, Gray y Wendy, buscaba reunir a Natsu y Lucy. El gremio entero había notado la frialdad entre ellos, pero la sonrisa forzada de Lucy y su evidente cansancio disuadieron a la mayoría de preguntar. Sin embargo, Erza y Gray, observando la situación y la presencia del niño, no podían evitar sacar sus propias conclusiones, les costaba creer que Natsu Dragneel, el protector de Lucy y el hombre que se casó con ella, pudiera haber hecho algo así.

Tras completar la misión, de regreso al campamento improvisado, la conversación tomó un giro decisivo. Lucy, con una serenidad forzada, preguntó cuándo le dirían al gremio sobre su divorcio y la existencia de su nueva familia. Natsu, sorprendido por su iniciativa, respondió con evasivas, pero Lucy insistió en que debían contarlo al día siguiente. Natsu, aunque temeroso por la reacción hacia su hijo, accedió a hablar con el gremio, prometiendo proteger al niño de ser la "oveja negra". La sonrisa de Lucy, un bálsamo para su corazón herido, le recordó la calidez que una vez compartieron.

Lucy expresó su pesar por lo sucedido y su deseo de volver a ser amigos, explicando que no quería que el gremio se preocupara y que, a pesar de las sospechas sobre la paternidad, era mejor seguir siendo amigos, aceptando que su relación no había funcionado. Natsu, devastado por sus palabras, se detuvo, incapaz de procesar la aceptación de Lucy de que su relación había terminado. Cuando Lucy se adelantó, Natsu gritó de agonía, arrepintiéndose profundamente de haberla hecho sufrir, reconociendo su pureza, amabilidad y el amor incondicional que ella le había ofrecido.

Meses después, Lucy anunció su divorcio al gremio, con Natsu a su lado. La reacción fue de reproche hacia Natsu, mientras Lucy intentaba mantener la calma, incluso acercándose a la nueva familia de Natsu. El gremio trataba al niño con amabilidad, pero la pareja de Natsu y su nueva esposa eran objeto de desprecio.

El tiempo pasó y el embarazo de Lucy se hizo evidente, explicando su cansancio y sus constantes misiones. El gremio, incluido Natsu, se preocupaba por su deteriorado estado de salud. Gray, sin embargo, confrontaba a Natsu cada vez que este mostraba preocupación, recordándole que no tenía derecho a saber quién era el padre, ya que él nada era para Lucy, excepto un viejo amigo. A pesar de su enojo, Natsu reconocía que se merecía esa indiferencia.

Gray, en una conversación, comentó la tristeza en los ojos de Lucy al mirarlo, sugiriendo que aún lo amaba y deseando que encontrara a alguien que la apreciara de verdad. Natsu, dolido, defendió su amor por Lucy, pero Gray lo acusó de ser un idiota y de no haberla amado realmente si hubiera sido capaz de tal infidelidad. Le recordó que tenía lo que siempre quiso: un hijo, y que debía conformarse con eso.

Una noche de tormenta, Natsu, inquieto, sintió una urgencia inexplicable. Ignorando a su actual pareja, se dirigió instintivamente a la casa de Lucy. Un grito de dolor lo alertó, y al irrumpir en la casa, la encontró en pleno trabajo de parto, sufriendo intensamente.

Mujer en trabajo de parto

Natsu, en shock pero decidido, envió a Happy en busca de ayuda. Tomando la mano de Lucy, intentó calmarla, pero el dolor y la falta de aire de ella lo llenaron de preocupación. El tiempo pasaba y Happy no regresaba. Lucy, debilitada, apenas podía hablar. Natsu se dio cuenta de que debía actuar rápido, ya que el pulso de Lucy se debilitaba.

En medio de la tormenta, los gritos de Lucy se mezclaban con las oraciones de Natsu. Él se sentía impotente, maldecía su propia inutilidad mientras Lucy luchaba por dar a luz. Finalmente, un pequeño sollozo rompió el silencio. Natsu vio a su hija, una bebé de cabello rubio y ojos que reflejaban los suyos. Al tomar su pequeña mano, sintió una conexión profunda.

Lucy, exhausta pero satisfecha, miró a su hija y luego a Natsu, con una sonrisa llena de amor. "Al fin, yo pude cumplir tu sueño. Te Amo", susurró antes de cerrar los ojos para siempre. Natsu, paralizado por el miedo y la desesperación, la abrazó, rogando por su regreso. Encontró una carta junto a la cama, escrita para su hija, llena de amor y esperanza para el futuro.

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La carta de Lucy hablaba de su deseo de que su hija tuviera una vida feliz y de su amor incondicional. Natsu, destrozado, prometió cuidar de su hija y honrar la memoria de Lucy.

Años después, la hija de Natsu y Lucy, ahora una joven llamada Nashi, se encuentra con su padre, quien ha estado ausente durante mucho tiempo. La historia se centra en su reencuentro y en cómo Nashi, a pesar del dolor de la ausencia de su padre, busca su lugar en el mundo y en el gremio de Fairy Tail, enfrentando nuevos desafíos y descubriendo la fuerza que heredó de sus padres.

Natsu y su hija Nashi

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