En el vasto y a menudo brutal mundo de Nanatsu no Taizai, las líneas entre el bien y el mal se desdibujan, y las lealtades se ponen a prueba de las maneras más extremas. Uno de los conflictos más impactantes y trágicos es el enfrentamiento entre los hermanos Meliodas y Estarossa, un choque que va más allá de la mera rivalidad, entrelazando destinos, maldiciones y la intrincada historia del Clan Demonio.
El Legado del Rey Demonio y la Traición
Hace tres mil años, el panorama estaba marcado por una guerra implacable entre el Clan Demonio y el Clan de las Diosas. En ese entonces, Meliodas no era solo un guerrero formidable, sino también el líder de los Diez Mandamientos, una élite de guerreros demoníacos. Su crueldad y poder lo señalaban como el sucesor más probable al trono del Rey Demonio. Sin embargo, su destino dio un giro inesperado al enamorarse de Elizabeth, una diosa. Este amor prohibido lo llevó a traicionar a su propio clan, asesinando a dos de los Diez Mandamientos, Aranak y Zeno, durante su huida. Esta traición desequilibró el poder entre los clanes, incitando a las otras razas a unirse a las Diosas y desatar la Gran Guerra Santa.

La Maldición de la Inmortalidad y el Ciclo de la Pérdida
En los últimos días de la Guerra Santa, Meliodas y Elizabeth se enfrentaron al Rey Demonio y a la Deidad Suprema, quienes buscaban castigarlos por su traición. A pesar de su lucha, ambos fueron asesinados. Pero su final no fue definitivo. El Rey Demonio, en un acto de crueldad, maldijo a Meliodas con la inmortalidad, condenándolo a resucitar cada vez que moría y a nunca envejecer. La maldición se extendía a Elizabeth, quien renacía una y otra vez, solo para morir trágicamente poco después de recuperar sus recuerdos. Meliodas vagó por el mundo, afligido por la pérdida de Elizabeth en cada ciclo, hasta que finalmente descubrió la verdadera naturaleza de su condena: reencontrarse eternamente con las reencarnaciones de su amada, solo para presenciar su muerte una y otra vez.

Estarossa: El Mandamiento del Amor y el Dolor Fraternal
Estarossa, cuyo verdadero nombre es Mael, es uno de los Cuatro Arcángeles del Clan de las Diosas. Hace 3000 años, sus memorias fueron alteradas, haciéndole creer que era Estarossa, el segundo hijo del Rey Demonio. A diferencia de otros demonios, Estarossa se presenta como un individuo tranquilo y relajado, aunque capaz de una crueldad sádica. Admiraba la crueldad pasada de Meliodas y disfrutaba torturando a su hermano como castigo por su traición. Sin embargo, a pesar de su aparente frialdad, lloró al matar a Meliodas, revelando un amor fraternal persistente bajo su fachada.
El mandamiento del Amor, que ostenta Estarossa, le confiere una personalidad aparentemente amable, pero con un trasfondo sádico. Su naturaleza enigmática, donde sus verdaderos pensamientos y sentimientos son imposibles de descifrar, lo convierte en un oponente impredecible. A pesar de su poder, sus motivaciones a menudo son poco claras, llegando incluso a ceder el trono del Rey Demonio para "ganarse" a Elizabeth Liones.
El Enfrentamiento Definitivo
El conflicto entre Meliodas y Estarossa culmina en varios enfrentamientos devastadores. En una ocasión, Estarossa se enfrenta a Meliodas en Vaizel, donde, a pesar de la fuerza de Meliodas, Estarossa bloquea su ataque con suma facilidad. Estarossa confronta a Meliodas sobre su traición a los Diez Mandamientos, recordando su glorioso pasado como el sucesor más digno del Rey Demonio. Posteriormente, Estarossa asesina a Melascula y, a pesar de las súplicas de Ban, procede a clavar siete espadas negras en Meliodas, cada una apuntando a uno de sus siete corazones, un método de tortura diseñado para los demonios superiores. Antes de asestar el golpe final, Estarossa llora, despidiéndose de su hermano.

Más tarde, Estarossa lidera un ataque contra el Reino de Liones, enfrentándose a los Caballeros Sagrados y a Ban. Sin embargo, su poder se ve desafiado por la aparición de Escanor. A pesar de la resistencia de Estarossa, Escanor lo supera en combate, provocando que el mandamiento del amor sea lanzado al fondo del Lago Penace. Tras recuperarse de sus heridas gracias a su materia oscura, Estarossa se enfrenta de nuevo a Escanor en una batalla épica, utilizando técnicas como Blackout y Full Counter. A pesar de su inmenso poder, Estarossa finalmente es derrotado por Escanor, quedando en coma.
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El Despertar y la Absorción de los Mandamientos
Tras su coma, Estarossa despierta con fragmentos de memoria, incluyendo un encuentro con Elizabeth. Se reencuentra con sus hermanos Meliodas y Zeldris, y se revela que Estarossa, a pesar de su poder, no puede igualar la fuerza del Rey Demonio. Meliodas explica que la única forma de romper la maldición de Elizabeth es absorbiendo los diez mandamientos del Rey Demonio. Estarossa, inicialmente alarmado, acepta ayudar a su hermano menor, aunque el proceso de remover los mandamientos resulta complicado, requiriendo el consentimiento del portador o su incapacidad para luchar.
En su búsqueda de los mandamientos restantes, Estarossa se enfrenta a Galand y luego a Derieri y Monspeet. En un acto de crueldad, quema y asesina a la mujer que había salvado a Derieri y Monspeet. Se revela que Estarossa nació sin el poder de la oscuridad, siendo un cobarde en su juventud. Fingiendo su muerte, Estarossa ataca a Derieri, pero Monspeet se sacrifica para salvarla. Posteriormente, Estarossa se enfrenta a los Arcángeles Sariel y Tarmiel, quienes lo envían a una dimensión de bolsillo. Estando atrapado, Estarossa absorbe el mandamiento de la Verdad de Galand, logrando escapar con cambios en su apariencia.

La historia de Estarossa y Meliodas es un testimonio del poder del destino, el amor y la inevitable lucha contra las sombras del pasado. Sus enfrentamientos no son solo batallas físicas, sino también choques de ideologías y lealtades, que definen el curso de su mundo.