En el fragor de la batalla, la distancia entre Neji y Sasuke se desvaneció en un instante. Con un grito de guerra, Neji desató su técnica: ¡Ocho trigramas: sesenta y cuatro palmas! Sin tiempo para reaccionar, Sasuke intentó retroceder, pero Neji, ya encima del Uchiha, continuó su asalto. Los golpes resonaban en el cuerpo de Sasuke: ¡¡Dos palmas!!, ¡¡Cuatro palmas!!, ¡¡Seis palmas!! A pesar de la velocidad y la precisión de Neji, los ojos de Sasuke se abrieron, el Sharingan girando. Intentó lanzar un golpe, pero Neji lo esquivó con agilidad, colocándose de nuevo en posición frontal y continuando su implacable ataque. ¡¡Diez palmas!! Sasuke dio un paso atrás, pero Neji cortó la distancia una vez más en un estampido. ¡¡Quince palmas!!, gritó Neji, y luego respondió con un contundente ¡¡Vente palmas!! El Sharingan intentaba descifrar el patrón, pero la rapidez de los golpes y la falta de aliento dejaban a Sasuke con pocas opciones más que intentar bloquear, un esfuerzo inútil contra la defensa de Neji.
“¡Necesito romper su ritmo!”, pensó Sasuke, impulsándose con chakra. Neji hizo lo mismo, y ya estaba frente a Sasuke, conectando dos golpes más. Neko se preparó para lanzar otros dos a las piernas, pero al acercarse, sintió un agudo dolor en las manos. ¡¡¡Arg!!! Neji gritó de dolor mientras un kunai ensangrentado caía frente a él, junto a un Sasuke arrodillado que sostenía su mano sangrante. La sangre goteaba de los dedos faltantes que ahora yacían en el suelo.

Sasuke sonrió levemente. “1 entre 10 millones de décimas de segundo”, murmuró, una sonrisa dibujándose en su rostro. Neji, frunciendo el ceño por el dolor, miró a su rival con duda. “Es el tiempo entre cada golpe. Y ese tiempo solo existe porque tus pies son más lentos que tus manos”, explicó Sasuke. El Uchiha se puso de pie lentamente, aunque un impulso hizo que escupiera sangre descontroladamente. “Cerró cerca de 30 puntos de tenketsu”, dijo, sosteniendo su propia sangre en su palma.
Neji intentó recomponerse. Con el dolor de la pérdida de dos dedos en su mano, miró al Uchiha con furia. “Los Hyuga tienen 3 puntos débiles. Uno es la brecha de los pies, otro son los dedos y el último es…” Sasuke sacó su mano del bolso y lanzó tres shuriken. Neji los esquivó y se lanzó al ataque para golpear al Uchiha. Sasuke giró, contraatacando con una patada lateral inversa. Neji colocó su antebrazo, chocando con el tobillo del Uchiha. Sosteniendo el brazo, intentó bloquear un tenketsu, pero solo chocó con el muñón de los dedos.
Sasuke sonrió mientras sacaba un kunai. “El tercero es que no puedes alterar el juego de pies de técnicas tan avanzadas y difíciles como Ocho Trigramas, ¿no? No importa qué tan prodigio seas, hay cosas que no podrías cambiar”. Neji bufó. “Solo tengo que usar Ocho Trigramas una vez, y aunque sea la mitad, aún terminarás muerto”. “Puedes intentarlo”, replicó Sasuke.

Sasuke hizo sellos de manos que Neji reconoció. “¡Otra vez!”. Neji comenzó a girar mientras Sasuke se lanzaba contra él. El Chidori apareció en su mano, aunque tuvo que morderse el labio mientras la técnica parpadeaba varias veces. Recordó las palabras de su maestro: solo tenía dos Chidori. El primero y el segundo eran normales, el tercero parpadearía y podría fallar, y el cuarto no aparecería, lo que significaría su muerte. Ya había usado el primero en su entrenamiento antes de venir, así que estaba en zona peligrosa. “No puedo fallar, tengo que pensar en algo. ¡¡Necesito algo que me deje alcanzar más!!” Las técnicas chocaron, y el Chidori no tuvo un resultado diferente; Sasuke fue rechazado. Sin embargo, esta vez, la rotación lo lanzó violentamente hacia la derecha. Sasuke jadeó de dolor, y entonces… ¡¡¡Estilo de Fuego: Llamarada aliento de dragón!!! Sasuke exhaló una llamarada de fuego, cinco veces más grande que antes, dirigida hacia la rotación de chakra de Neji. A diferencia de simplemente rechazar el fuego, este lo hizo girar a su alrededor. Luego, por el vacío interior, el fuego y el aire comenzaron a ser absorbidos, concentrándose en una esfera que terminó implosionando, para luego explotar en una gran detonación. Neji salió volando, cubierto de quemaduras en rostro, manos y pies.
Sasuke, con marcas en el lado izquierdo de su rostro, sonrió al ver que su estrategia había funcionado y había dañado seriamente a Neji, lo cual era suficiente para él. Sasuke cayó, desmayado. Las quemaduras en manos y pies eran graves, las de su rostro menos intensas. Había logrado protegerse de la explosión con sus manos, pero las vendas y la piel habían pagado el precio. Y ese resultado no le disgustaba.

El presentador apareció al lado de Sasuke y se agachó para tocar su cuello. “¡El peleador Uchiha Sasuke queda fuera de combate! ¡El ganador es Neji Hyuga!” Los aplausos, abucheos y gritos de emoción no se hicieron esperar. El resultado fue, como mínimo, estimulante y asombroso. La forma en que todo escaló de 0 a 100 en los últimos segundos generó la respuesta de todas las gradas. Y Neji, en medio de todo, no hizo más que cruzarse de brazos y comenzar a retirarse por el gran túnel.
En otro lado, el Kazekage comentó al Hokage: “Gran desenlace, ¿no cree, Hokage-dono?”. Hiruzen asintió. “Diferencia notoria de poder. Pero logró cortar esa brecha con simple estrategia y gran análisis. Una pena que este combate no sea más que un espectáculo”. El Kazekage asintió. “Sí, una lástima. El Uchiha mostró mucho para ser un Chūnin, ¿no?”. Hiruzen no respondió, apenas dando una pequeña carcajada. “Creo que sí. Pero bueno, ¿qué sentido tiene hablar de eso?”. “Cierto”, respondió el Kazekage, mientras ambos se miraban fijamente.
En las gradas, Kakashi observaba cómo los doctores se llevaban a su alumno. Sakura e Ino dijeron que volverían a la enfermería, quizás para ver al Uchiha. “Eso sí fue una gran batalla, como esperaba de mi alumno y el alumno del rival”, dijo Kakashi, asintiendo. Recordó ese último momento de Sasuke, algo que activó la marca por un instante, dándole el chakra para lanzar esa gran llamarada de fuego, que por su tamaño, calculó que era hasta dos veces más fuerte que la anterior. El problema era que la marca no debía usarse independientemente de la ocasión, sino solo terminaría en el ojo del huracán de la aldea, no de los civiles, sino del consejo. El miedo a Orochimaru hacía que el simple hecho de usar la marca pusiera a Sasuke en una mala posición para los consejeros, y eso no era bueno. Suspiró. Sasuke realmente era un niño problemático, no diferente de Naruto. Aparentemente, sin importar el tiempo o la apariencia, serían igual de problemáticos sin duda.
“Tenten, si quieres ir, ve”, dijo Kakashi a su alumna. Tenten, que hasta ahora estaba concentrada en sus pensamientos, lo miró con sorpresa. “No creo que deba, además. No son grandes heridas, puede recuperarse muy bien”. Tenten negó a su maestro, quien le dedicó una sonrisa de dientes brillantes. “Nada de eso impide que lo visites, son compañeros de equipo”. Tenten, dudando unos minutos, al final se puso de pie y se dirigió corriendo hacia la enfermería. Aunque realmente no sabía si lograría visitar al Hyuga. Su personalidad siempre hacía difícil charlar con él, a diferencia de Rock Lee, pero podría intentarlo al menos una vez.
En otro lado, el silencio de la sala era más denso que el humo que había rodeado el campo por la explosión. Neji, con las manos y los pies completamente vendados, contemplaba el vendaje parcial sobre su rostro reflejado en una bandeja metálica. Sus dedos, o lo que quedaba de ellos. “Golpe limpio y preciso. Un kunai a mitad de la secuencia de 64 palmas. Solo un loco se arriesgaría a algo así”. Había ganado, pero en su mente, esa palabra tenía un sabor amargo. Su confianza lo había dejado en ese estado, y eso lo maldecía. ¿Victoria? ¿Cuántos de sus movimientos fueron expuestos y explotados? ¿Cómo alguien como el Uchiha, que no le llegaba ni por los talones, lo acorraló hasta una explosión causada por él mismo y su estupidez?
Neji cerró los ojos. “Sasuke Uchiha… Fue más débil, pero no el perdedor”, apretó su puño. No se suponía que debía ser así. “Es cierto, él no tiene tanto poder. Pero al menos se adapta bien. Yo… ¿Por qué sigo aquí parado si se supone que soy el mejor?”. Sus ojos cambiaron a ira. Primero, Rock Lee, a quien siempre llamó perdedor, consigue tal nivel. Naruto tiene un cambio que lo hace mejorar a pasos agigantados. Y ahora el Uchiha le muestra que, desde hace un año, él no había avanzado. ¿De qué importa ser tan bueno, tener tanto control, si le faltaba el arma más importante para evolucionar… la adaptabilidad? Él se estancaba aquí, mientras los demás se adaptaban y evolucionaban. Personas que estaban debajo de él se mostraban superiores porque sabían adaptarse. A este paso, el prodigio Hyuga no sería más que uno más del montón. ¿De qué sirve ser un prodigio si simples genios lo sobrepasan por saber cómo avanzar? “¡El destino… es una mierda!” El vendaje sobre su puño punzó. El dolor se volvió más claro, pero más clara era la humillación de ver sus inseguridades reveladas por personas más débiles que él.

Hiashi entró sin tocar. Su andar era tan recto y firme como siempre. El líder Hyuga observó a su sobrino unos segundos, antes de dar a notar su presencia. “Las quemaduras parecen graves”. Neji no respondió. Si se sorprendió por su presencia, no lo dejó notar. Observó a su tío con la misma expresión estoica Hyuga de siempre. “¿Dos dedos… los recuperarás?”. “El médico dijo que probablemente”, contestó el joven sin tono alguno. “Mientras no esté muerto o desmembrado, es tratable. Y lo último incluso es ocasional”. Hiashi asintió con gravedad. Los dedos que perdió eran el centro del Jūken. “Entonces es aceptable…”
Un silencio incómodo se extendió como una nube densa por el aire entre los dos Hyuga. “Tuviste una gran batalla. Aparentemente todos quedaron… impresionados”. Neji no alzó la vista. No buscaba su aprobación, y tampoco la necesitaba. “Puedo asegurar que la impresión no es mía”, pensó, recordando la batalla donde él nunca estuvo en completo dominio. “¿Y usted?”, preguntó Neji de provisto. Ni él sabía por qué, pero al menos quería saber la impresión que dio. Si fue tan patética como su mente le hacía creer. “Fue una batalla digna del nombre Hyuga”, asintió Hiashi, metiendo sus manos en las holgadas mangas de su kimono. Neji se congeló un instante, y por primera vez, bajó los ojos sin la ira que sentía de sí mismo. No había rencor, pero tampoco orgullo ni satisfacción. “Descansa”, dijo Hiashi al girarse. “Y recupérate con la cabeza en alto”. Y sin otra palabra, el líder del clan se fue, cerrando tras de sí la puerta, dejando a un sorprendido Neji dentro.
“…Justo cuando el silencio volvió a caer, la puerta chirrió lentamente. El sonido de un bastón tocando el suelo interrumpió la atmósfera de incertidumbre que Neji había construido. Rock Lee entró con su pierna enyesada al aire, apoyándose del bastón que golpeaba el suelo a cada paso. Con una sonrisa torpe, sus ojos brillaban de entusiasmo como siempre. “¡Yo, Neji!”, dijo con su entusiasmo habitual contenido. “¡He venido de visita!”.
Está noqueado, lo único que lo mantiene de pie es el poder de su voluntad.
En otro lado, Tenten caminaba por el pasillo largo de la enfermería, su mirada pensativa, sin prisa pero sin vacilación. Había pasado un rato desde la batalla. Sabía que Neji no estaba grave, pero aún quería ir. Aunque no esperaba una charla amistosa tampoco. Al doblar una esquina, se encontró con Sakura e Ino, saliendo de las gradas también. “Oh, Tenten, ¿no?”, preguntó Sakura. Tenten asintió. “Vas a ver a Neji, supongo”. Tenten asintió con una sonrisa ligera otra vez. “Sí… Pensaba pasar un momento”. “Podemos acompañarte”, ofreció Sakura, y sin esperar respuesta, Ino se adelantó a ambas. “Pensábamos ir a ver a Sasuke, pero tenía ganas de pasar primero a ver a Naruto”, dijo la rubia Yamanaka, recordando al actual pelinegro. Su actitud era tan soportable que dejaba brillar su apariencia un poco más que antes. Sakura la miró con una ceja arqueada. “¿Otra vez? Ya lo vimos hace rato”. “Y quiero volver a verlo”, dijo sonriendo. “Espero si te molesta, puedo ir yo sola”. Sakura la fulminó con la mirada. Su voz se volvió más baja y seria. “¿Cómo puedes pensar en estas cosas…?”. Naruto apenas y puede respirar sin morir. Ino se detuvo. “¿Eh? ¿De qué hablas?”, preguntó con la cara en blanco y confundida. “Estaba bien hace unos momentos. Ignorando sus ojos, solo estaba cansado”. Sakura frunció los labios. “No, no está bien”. Sabía que no era así, Naruto siempre se hacía el fuerte, pero estaba peor de lo que incluso él quería admitir. Apenas y podía sonreír sin gemir de dolor, leve, pero aún estaba ahí. Ino parecía confundida, pero luego soltó una risa nerviosa. “Tienes celos o algo así”, susurró al oído de Sakura. “¿¡Qué!?” Sakura cruzó sus manos en forma de X delante del pecho. “¡Ni en sueños!”, la chica negó. No importa que tanto cambie, siempre vería a Naruto como ese amigo molesto y extrañamente agradable. Hubo un segundo de silencio entre ellas. Sakura se resignó y suspiró. “Pero, por cierto… Él no va a verte de esa manera, Ino. No ahora”. La rubia se detuvo de sus pasos, y Sakura causó lo mismo un segundos después. “Solo es que… Él pasa demasiado tiempo con Kin, la chica del Sonido. Se nota. Su relación no es solo amistad”. Ino cruzó de ella y siguió caminando, con una mueca en la cara. “hmph… Lo que sea”. La chica siguió adelante, sin responder directamente. Tenten, hasta ese momento en silencio, las observó de reojo. Su mente no estaba en Naruto.
Resumen del encuentro: Neji Hyuga demostró una estrategia superior y una sorprendente adaptabilidad frente al poder bruto de Sasuke Uchiha. A pesar de sufrir heridas significativas, Neji logró superar las técnicas de Sasuke, aunque la batalla concluyó de manera abrupta y con ambos combatientes gravemente afectados. La lucha puso de manifiesto las fortalezas y debilidades de ambos ninjas, marcando un punto de inflexión en su desarrollo.