Esta entrevista tuvo lugar en 2009, durante el 10mo aniversario de Naruto, y ofrece una mirada profunda a la mente de Masashi Kishimoto, creador de la icónica serie de manga.
Kishimoto-sensei compartió sus experiencias durante la creación de Naruto, mencionando que inicialmente tuvo dificultades para desarrollar el manga. Expresó nerviosismo al conocer a su colega Togashi, pero la amabilidad de este último le permitió hacerle preguntas importantes.
Togashi, a su vez, recordó cómo un asistente le presentó el primer capítulo de Naruto. Al leer la escena donde Kakashi pelea con el equipo 7 mientras sostiene su libro, Togashi quedó impresionado por la creatividad de Kishimoto al usar pequeños detalles para mostrar la diferencia de experiencia entre los personajes. También destacó las impresionantes habilidades de dibujo de Kishimoto, quien confesó que le gusta concentrarse en una sola parte del cuerpo y que, en preparatoria, tenía un cuaderno lleno de dibujos de manos y piernas. Togashi consideró que esto era beneficioso para su trabajo.
Kishimoto mencionó sentirse últimamente más restringido por las bases que estableció al comienzo de la historia. Togashi le aconsejó que, mientras no rompiera las reglas esenciales para la historia, los cambios que introdujera funcionarían sin problemas.

La conversación giró hacia las técnicas de narración y la inspiración. Kishimoto admiraba la forma en que Togashi creaba escenas inesperadas que representaban la amenaza de los enemigos. El Kagebunshin no Jutsu, por ejemplo, estuvo fuertemente inspirado por la técnica de Suzaku en Yu Yu Hakusho. La idea de tener imágenes remanentes que fueran reales fue muy innovadora para Kishimoto, emocionándolo al pensar en cómo los enemigos serían derrotados. Otra cualidad que le gustaba eran las expresiones de los personajes al presenciar a los enemigos revelar su verdadero poder. Kishimoto estudió el delicado balance de expresiones de los personajes en situaciones de sorpresa o peligro, y para ello, se inspiró en Hunter x Hunter, un manga que re-lee hasta el día de hoy.
Kishimoto también era un gran fan de Hiei y lo tomó como fuente de inspiración para crear sus propios personajes. Otra cosa fantástica sobre el trabajo de Togashi, según Kishimoto, era la cantidad de ideas y temas presentados en sus obras.
Togashi explicó que no es un mangaka enérgico que sacrifica su cuerpo y alma, sino que tiene la habilidad de analizar de manera detallada películas, novelas y otros mangas, expresando sus partes interesantes a su propia manera. Al decidir dedicarse al manga, se prometió a sí mismo hacer algo bueno, algo que pudiera conmover a alguien con su habilidad de mangaka.
Kishimoto compartió sus propios métodos de análisis y técnicas, como el Santakuho (tercera alternativa, sorprender al lector con una tercera alternativa de conclusión aunque en el pasado solo hubieran dos). Sentía una fuerte aura entre él y Togashi-sensei. Sin embargo, enfatizó que, aunque el análisis es importante, no se pueden dejar de lado las emociones y la autoridad como escritores. Por ello, mientras continúa analizando, trata de infundir sus propias emociones en sus historias tanto como le sea posible.
Togashi elogió los trabajos de Kishimoto, señalando que, a pesar de estar hechos cuidadosamente, logran cautivar a los lectores cuando es necesario. Kishimoto agradeció el cumplido.
Kishimoto expresó su profundo respeto por Togashi-sensei y se sintió cercano a él desde hace tiempo, incluso antes de trabajar bajo el mismo editor jefe. Estaba feliz de haberlo visto en persona después de mucho tiempo y, como lector, esperaba con ansias la conclusión del arco de las hormigas quimera.
En cuanto a las relaciones románticas en Naruto, Kishimoto confesó que le resultaba difícil representar escenas románticas y que sentía vergüenza al intentarlo. Esto se reflejó en la percepción de algunas parejas, como la de Sasuke y Sakura, cuya relación no quedó del todo clara para el público, a pesar de compartir una escena de despedida y terminar casados. Tampoco fue el caso de Naruto y Hinata, cuyo romance, aunque más claro, fue percibido por algunos como forzado. La pareja de Ino y Sai también generó incomprensión.

En una entrevista posterior publicada por The Asahi Shimbun, Kishimoto confesó que Naruto reflejaba la inferioridad que sintió en su infancia y que rompía tabúes en los cómics para chicos. Afirmó que la posición del protagonista, por debajo de sus compañeros, era un reflejo de sus días de infancia y no esperaba una carrera exitosa. "No pude hacerlo bien en la escuela y sentí un fuerte sentimiento de inferioridad", confesó. Al igual que Naruto, él también dijo a otros que sería un artista de manga, pero sin fundamento, diciéndose a sí mismo "podría ser posible". Le sorprendía estar trabajando como creador de manga, ya que era malo en la materia de japonés en la escuela y no podía responder preguntas que requerían adivinar los sentimientos de los personajes.
Kishimoto también consideró que poner fin a los conflictos mediante el diálogo podría haber sido un tabú en los cómics japoneses de aquella época. Quería contarles a los lectores que los enemigos que recurren a la violencia, probablemente, lo hacen debido a razones inevitables, y que derrotarlos sin entender sus motivos podría dar lugar a una repetición de lo mismo. En la batalla contra Pain, Naruto se enfrentó al reto de cómo crear un mundo sin conflictos, y Kishimoto pensó que haberlo hecho seguir su camino sin agonía habría sido un error en algunos aspectos.
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Sobre la creación de Sasuke, Kishimoto reveló que surgió de la necesidad de tener un rival para Naruto. Estudió la relación entre rivales en otros mangas, y la idea se reforzó al tener un hermano gemelo. A diferencia de otros creadores, Kishimoto no se basó en nadie en especial para crear a Sasuke, sino que buscaba un personaje que fuera el polo opuesto a Naruto: inteligente y altanero, mientras que él se sentía más cercano a la personalidad "tontorrona" y enérgica de Naruto.
Kishimoto enfatizó que el personaje principal y el rival siempre están compitiendo, lo que facilita el desarrollo de los personajes. Puso como ejemplo la relación entre Goku y Krillin de Dragon Ball, expresando su deseo de haber hecho a alguien como Krillin el personaje principal.
En relación con el beso accidental entre Naruto y Sasuke en el primer capítulo, Kishimoto aclaró que lo hizo para sorprender a los lectores y porque no creía que hubiera ningún otro manga donde dos rivales se besaran. Desmintió las interpretaciones del fandom NaruSasu sobre sentimientos románticos entre ambos, afirmando que su lazo era de amistad y fraternidad. Respecto a Sakura, Kishimoto indicó que ella veía a Naruto como un rival porque se interponía en su camino hacia Sasuke y la consideraba una molestia. Naruto, por su parte, consideraba a Sasuke un rival con el que quería superarse.
Kishimoto explicó que la ropa de Naruto se basaba en la que él usaba cuando era más joven, pero era un diseño original. Intentó que tuviera algo que lo diferenciara del resto de los personajes, sonando más infantil y machacón. También buscó infundirle un aire de chico travieso que transmitiera energía al lector y le diera ganas de esforzarse.
La relación entre Naruto y Sasuke, según Kishimoto, era más bien un círculo de rivalidad, donde Sakura quería ser la primera en besar a Sasuke y Naruto terminó siendo el primero. Kishimoto se refirió a la segunda temporada de Naruto como Shippuden, aclarando que ese nombre fue decidido por Pierrot para el anime.
En cuanto a la colaboración con Eiichiro Oda, creador de One Piece, Kishimoto mencionó que se enviaron mensajes al finalizar sus respectivas series. Oda, cuyo editor también fue el coordinador de medios de Kishimoto, decidió hacer algo especial para el final de Naruto. Ideó un mensaje oculto en los menús de Ichiraku Ramen que aparecían en la portada de One Piece, con la esperanza de que solo ellos dos lo descubrieran, aunque fue descubierto rápidamente por el público.

Oda reveló que originalmente quería usar toda la historia para escribir un mensaje, no solo la portadilla. En el capítulo 766 de One Piece, que se centraba en Corazón, Oda tenía la intención de dibujar símbolos de Naruto en los fondos e incluso líneas en el rostro de Luffy para que pareciera Naruto.
Kishimoto también comentó que le pidió a Oda si podía usar el símbolo de la tripulación de Sombrero de Paja en unos garabatos que haría el hijo de Naruto, a lo que Oda accedió sin problema.
En la creación de personajes, Kishimoto destacó la importancia de la energía y la faceta de "tontorrón" en Naruto, características que él consideraba básicas para un protagonista. Shikamaru le caía bien por ser pasota y tranquilo, a diferencia de personajes como Sasuke, a quienes encontraba altaneros. Kishimoto quería crear un chico algo infantil pero con una faceta triste, sin padres, siempre solo y con un destino difícil, pero que a pesar de todo, fuera alegre y se esforzara en todo lo que hiciera, con mucha energía como cualidad principal.
La entrevista también abordó la inspiración detrás de las palabras clave del libro de ilustraciones Uzumaki. El título del primer capítulo, "Naruto Uzumaki", reflejaba la idea de Kishimoto de un protagonista condicionado por los colores y el estilo de Shonen Jump, similar a Son Goku de Dragon Ball. La simplicidad, la inocencia y el aire de chico travieso de Naruto transmitían energía al lector y le daban ganas de esforzarse.

La relación entre Naruto y Sasuke se describe como una rivalidad fundamental. Kishimoto estudió detenidamente las relaciones entre rivales en el manga para crear sus personalidades. La tensión entre ellos, incluso en situaciones inesperadas como un beso accidental, se consideró una forma de añadir interés a la narrativa.
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