El misterio de "Sapristi" y otras interjecciones olvidadas en los cómics

Las palabras definen a las personas y también, en gran medida, las épocas. Si has sido, como supongo, lector de literatura infantil, novelas de aventuras o cómics clásicos seguro te habrás tropezado a lo largo de los años con infinidad de expresiones curiosas que, incluso en su momento, parecían ya vetustas. Insultos, interjecciones y exclamaciones de todo tipo que, en su mayoría, nadie de tu entorno utilizaba pero que en boca de Guillermo Brown, Tintín o, el mismísimo Capitán Trueno, se diría que encajaban a la perfección.

Si bien solo con el catálogo de improperios del Capitán Haddok recogidos en los álbumes de Tintín tendríamos para varias entradas, en esta ocasión he preferido centrarme en aquellas interjecciones que a lo largo de los años han colmado las páginas de nuestras lecturas. Y si complicado lo tenían los escritores, algo parecido o peor ocurría con los traductores que tenían que buscar o “inventar”, como en el caso de la expresión “Troncho” en las aventuras de Guillermo Brown de Richmal Crompton (que por cierto era mujer y no hombre), todo tipo de eufemismos para sortear la férrea censura franquista. Por no hablar de los cambios sutiles y no tanto que se veían obligados a introducir en las tramas como ocurría, en el mismo caso, con los pastores protestantes que generaban especial mortificación a los censores de la época. Ya lo decía en una entrevista en El País de hace ya unos años el administrador de la editorial Molino, Luis Antonio del Molino, «En los años cuarenta tuvimos que parar la publicación [de los libros de Guillermo Brown] porque cada vez que salía un pastor protestante, se lo cargaba la censura y así no podíamos seguir».

Las definiciones de la mayoría de los veinte términos seleccionados están extraídas, cuando ha sido posible por contemplarse el uso señalado, del Diccionario de la lengua española de la RAE.

"Sapristi": Un eufemismo francés en los tebeos

"Sapristi" es una exclamación del francés, proveniente de un "Sacristi" (Sacré, Sacré Christ) deformado. Un eufemismo a mitad de camino entre el juramento y la interjección remilgada, que en nuestra infancia acostumbraban a pronunciar bastante los personajes de tebeo.

Un ejemplo de su uso lo encontramos en la siguiente anécdota:

«Por la tarde Ana Isabel regresa a casa cargada con las bolsas de la compra. Estaba introduciendo la llave en la puerta cuando vio que la puerta del vecino se abría al tiempo que oyó un tremendo golpe, y el chasquido de algo que se rompe y toda la sinfonía de ruidos que acompañan esas pequeñas catástrofes de un jarrón, o un espejo que se hace añicos;; pero lo que no esperaba a oír por segunda vez en el día fue un sonoro y contundente: ¡Sapristi!»

Aunque la historia lleva colgada en la red casi un año, me ha hecho pensar en esas palabras que envejecen con nosotros y tal vez morirán también cuando nos vayamos. "Sapristi" era una expresión que, a muchos, en nuestra infancia nos hacía mucha gracia.

Ilustración de un personaje de cómic exclamando

Otras interjecciones y expresiones curiosas

En el mundo del cómic y la literatura infantil, abundan las interjecciones y expresiones que, con el tiempo, caen en desuso o son reemplazadas por otras más modernas. Algunas de ellas:

  • "¡Cáspitas!": Interjección coloquial.
  • "¡Diantre!": Interjección coloquial, sinónimo de diablo.
  • "Par Dios": Durante varios siglos fue un término ampliamente utilizado como eufemismo por aquellos que querían realizar un juramento o exclamar algo en nombre de Dios sin necesidad de «blasfemar».
  • "¡Canastos!": Utilizada por el personaje de Esther, en la versión original en inglés de las historietas de Esther, la expresión que se tradujo como 'canastos' era 'gosh!'.

En el caso de los cómics de Francisco Ibáñez, a menudo se recurría a onomatopeyas y signos incomprensibles para expresar enfado o insultos, como "GRFTJX" o "GRMBLFJ". Estas expresiones, a menudo acompañadas de dibujos de humo, espirales o incluso figuras escatológicas, buscaban sortear la censura y añadir un toque de humor a la vez que incomodidad.

Viñeta de Mortadelo y Filemón con expresiones incomprensibles

Otras expresiones extrañas de Ibáñez incluyen la representación de la boca con una semi-sonrisa en forma de zigzag, que a menudo indica que el personaje está disimulando o aguantándose lo que quiere decir.

En ocasiones, para evitar problemas con el público infantil-juvenil, los bocadillos de insultos se dejaban incompletos, sugiriendo la palabra sin pronunciarla explícitamente, como un "Serás....".

El mundo editorial y la censura

La censura franquista obligó a realizar numerosos cambios en las publicaciones, desde la omisión de personajes hasta la alteración de tramas. La editorial Molino, por ejemplo, tuvo que parar la publicación de los libros de Guillermo Brown en los años cuarenta porque la censura eliminaba sistemáticamente a los pastores protestantes.

Los traductores se veían en la tesitura de buscar o inventar eufemismos para sortear estas restricciones, lo que a veces daba lugar a expresiones tan curiosas como "Troncho" en las aventuras de Guillermo Brown.

La censura en literatura durante el franquismo

"Sapristi Comics" y obras destacadas

La editorial Sapristi Comics ha publicado obras notables, como:

  • "El príncipe y la modista" de Jen Wang: Galardonada con el Premio al Mejor Cómic de las Librerías de Madrid, es un cuento de hadas moderno sobre identidad, amor y familia, que se aleja de los clichés sexuales y sexistas.
  • "Los Wrenchies" de Farel Dalrymple: Una compleja novela gráfica postapocalíptica que explora dimensiones espacio-temporales y ofrece múltiples interpretaciones.

"Cruzando El Bosque", de Emily Carroll, editado por Sapristi Comics, fue aclamado como uno de los mejores tebeos de terror del año, destacando por su atmósfera inquietante y su enfoque en los miedos instintivos.

"El príncipe y la modista" fue elegido por Jesús Marugán, de la librería Akira Cómics de Madrid, como uno de los cómics protagonizados por mujeres, destacando su giro argumental moderno y su distanciamiento de los clichés masculinos tradicionales.

Portada del cómic

"Los Wrenchies" es un cómic con 302 páginas que narra la historia de un mundo apocalíptico con una estética muy del estilo Fallout, en el que todos los adultos han muerto en horrendas circunstancias tras una invasión alienígena/demoníaca.

El verdadero protagonista de la historia de "Los Wrenchies" es Sherwood, un tipo que, tras un accidentado encuentro, se verá con la capacidad de viajar por las distintas dimensiones del espacio-tiempo, pudiendo observar el pasado y el futuro de la Tierra. La lectura de este cómic puede ser un desafío por su complejidad, pero ofrece una experiencia profunda y gratificante.

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