Sakura: El encuentro con Itachi

Las voces comenzaron a resonar por todo el edificio con lamentos y gruñidos de ninjas, cuyas voces destilaban odio y pavor. Los otros, quienes vigilaban, quienes no gritaban, observaban la catástrofe en la que participaban con la apatía demoledora de un rostro sin emociones.

De lo que una vez fue una gran puerta ahora hecha jirones, apareció una joven pelirosa sujetada por dos ANBU, cada uno atrapando un brazo, al final del cual intrincadas cuerdas mordían sus muñecas.

Entonces aquellas voces, encerradas tras celdas, empezaron a corear su nombre.

A su paso por el vestíbulo, ella agachó la mirada. La vergüenza y el coraje que inundaba su ánimo empañaron sus orbes verdes, ahora vidriosos y desgastados. ¿Qué podia hacer por ellos? ¿Qué podía hacer por una ciudad en ruinas?

En cierto momento, los dos ANBU que la sujetaban detuvieron su paso para abrir una celda y aventarla dentro de ella, sin reparos, procurando un raspón más a los incontables que ya presentaba su cuerpo.

Las lágrimas pujaban por salir de sus ojos, y ni siquiera se sentía merecedora de ellas. Se sentía como una traidora. En su aldea. En su casa.

-La ejecutarán mañana -dijo uno de los ninjas.

-Ya no necesitan nada más de ella.

Cerraron la celda con un sonoro golpe y se marcharon. La joven se quedó tirada, inmóvil en el piso, como si fuera una extensión más de este.

Entonces una mano manchada por la suciedad y la sangre seca salió de la celda de al lado, estirándose hasta tocar la suya.

La pelirosa abrió los párpados con esfuerzo para encontrarse con unos ojos de color avellana que la observaban con aprehensión y ligero miedo. Y volvió a cerrar los ojos, esta vez, para caer presa del agotamiento.

Hace dos años

Se encontraba enterrada entre el mar de papeles de su amplio escritorio. El hospital se había convertido en su segunda casa, aunque las líneas purpuras bajo sus ojos demostrasen que lo último que se permitía allí era descansar.

No es para menos, ya que la mayor parte de la investigación en venenos y antídotos, además de su labor como médico en el hospital, recaía en ella. Las aplicaciones de los venenos y la forma de contrarrestarlos se estaba convirtiendo en su especialidad, cuyo destino sería el uso para la medicina y, sobre todo, en batalla.

Había transcurrido varios años desde que Orochimaru había atacado la aldea durante los exámenes chunin. Entre Itachi y los ANBU fue finalmente derrotado, pero no pudieron evitar la muerte del Hokage. Todos habían sufrido aquella inesperada pérdida y las consecuencias del ataque, sobre todo su familia, nunca encontraron el cuerpo de su abuelo. Ahora solo quedaban su hermana y abuela paterna, ambas civiles.

Aquellos exámenes habían cambiado muchas cosas. No sólo Konoha tuvo que recuperarse, sino que ella misma dio de bruces con la realidad. No podía seguir escondiéndose detrás de sus compañeros de equipo y de su maestro, siempre a la sombra de sus espaldas. Y tampoco podía seguir persiguiendo ingenuamente a un amor no correspondido.

Fue igualmente desgarrador ver cómo sus dos compañeros de equipo tomaron sus caminos para fortalecerse, separados del de ella. Sasuke, marcado con la maldición del sannin, fue a entrenar con Kakashi y Anko fuera de la ciudad con el beneplácito de la familia Uchiha, mientras que por otro lado Naruto se fue a entrenar con el sannin Jiraya, y él aún no lo sabía, pero aquellos entrenamientos servirán para combatir contra Akatsuki algún día. Y, lo que todos pensaron que sería un corto periodo de tres años, acabó por alargarse hasta cinco.

Cinco años. Cinco años sin equipo ni maestro, sin aquellas personas con las que compartió tanto. Aquello la dejó devastada y con un sentimiento de soledad que pronto fue revocado por la necesidad de dejar atrás aquellos sentimientos. No quería ser más una niña protegida, así que insistió a la tercera sannin de Konoha, a la nueva Hokage, para que esta la aceptase bajo su tutela. Y ella aceptó.

Sudó, sangró y desfalleció para convertirse en quien quería ser, para salir brillando de entre toda la oscuridad que había opacado su potencia, para ser vista. Y los duros entrenamientos tuvieron fruto, porque ahora arriba del laboratorio, en una de las salas del hospital, hay un despacho en cuya puerta se podía leer un letrero con su nombre y su ocupación, "doctora de cabecera" del hospital de Konoha. Sin embargo, su ambición no cesó ahí, y el hecho de pasar mucho tiempo con Shizune hizo que pronto se involucre en la investigación con venenos y antídotos, sin duda, otro reto para ella ante el cual no se pudo detener.

Un par de meses atrás llegó aquel día que tanto había esperado. Ellos habían regresado. En ese momento la gran pila de papeles que sostuvo rebaló de sus manos cuando abrió la puerta de la oficina de su shishou. Tres rostros la recibieron con una sonrisa, y fue en aquel momento que sintió como si estuviera tomando una gran bocanada de aire después de haber permanecido bajo el agua demasiado tiempo.

El equipo 7 estaba de vuelta. Nunca más tendría que ser una extraña acoplada en las misiones de otros equipos, ni ver cómo todos parecían estar completos menos ella, que tendría que sonreír forzosamente viendo cómo no formaba parte de ningún sitio, esperando con nostalgia el regreso de aquella parte que completaba su vida.

Desgraciadamente, a su regreso, sus misiones con el recién unido equipo 7 no duraron mucho, sobre todo a partir de la primera y última misión juntos. Nunca esperaron encontrarse con aquellos ninjas renegados sorprendentemente fuertes, y menos aún ella esperaba acabar siendo protegida por sus compañeros. De nuevo, sus espaldas fue lo último que vio antes de desvanecerse y despertar dos semanas más tarde en la cama del hospital de Konoha.

Una frustración más obstaculizando todo aquel progreso que sentía que había logrado. El simple hecho de recordar los rostros llenos de preocupación del equipo cuando despertó solo la hizo sentir patética e inútil.

Agarró un vial que tenía junto a sus anotaciones y lo levantó lánguidamente observando sus coloridos tonos. De pronto, la pereza de sus acciones se detuvieron cuando su rostro se vio sacudido por un repentino ataque de tos, mientras todo su cuerpo se convulsionaba ligeramente. Dejando el delicado vial con cuidado en la mesa, acercó su mano a la boca para sofocar la tos, y al cesar miró con extrañeza las pequeñas gotas carmesí que había en la palma de su mano.

Frunciendo el ceño, examinó aquellas manchas. Sangre. No es la primera vez que tenía esos episodios, pero no había podido encontrar nada preocupante en sus análisis, ni siquiera a través de su propio examen con chakra. Su cuerpo no detectaba nada peligroso.

-¡Sakura!

La pelirosa se exaltó al reconocer aquella voz chillona tan particular. Con rapidez, cambió la expresión de su rostro y escondió su mano de la vista de la chica, que aparecía a través de la puerta del laboratorio.

-Ino -le devolvió el saludo.

La joven rubia plantó con fuerza su mano en la mesa haciendo que algunas hojas amenazaran con caerse.

-¿Qué quieres? -gruñó molesta, abalanzándose a las hojas para evitar su caída. Había tardado horas en organizar todo aquello.

-¿Cómo qué quiero? ¿Sabes qué hora es? -le alzó la voz. Sakura abrió la boca para contestar, mirando con cierta molestia a aquellos ojos transparentes, pero fue detenida antes de musitar una excusa-. No, seguro no, ¡te la has pasado toda la maldita semana en esta cueva! Necesitas un descanso. Mírate, estás demasiado andrajosa -apuntó la rubia.

Sakura frunció el ceño, no estaba tan mal. Tenía ropa de sobra en su casillero para sus largas jornadas en el hospital, y, aunque la comida del hospital no fuera la mejor del mundo, podía sobrevivir de esta y café.

-Ino, estoy en medio de una investigación muy importante que, por cierto, podría ayudar a los ninjas de Konoha como tú y como yo -suspiró hastiada. Tenía demasiado trabajo que hacer y los retrasos no estaban permitidos, menos aún cuando debía remitir todos aquellos informes a Tsunade y al consejo.

Echándose las manos a las sienes, ahogó un gemido de frustración, Ino podría llegar a ser tan terca cuando quería como Naruto cuando se empeñaba en comer ramen o su shishou escondiendo sus botellas de alcohol.

-No me importa, te vienes conmigo -resolvió la rubia mientras sostenía su codo con fuerza, levantándola de la silla para sacarla de aquel laboratorio-, es un desperdicio que te quedes ahí dentro, necesitas una vida Sakura, un novio. No, mejor aún, tú lo que necesitas urgentemente es alguien con quien tener sexo.

-¡Ino!

-le recriminó. Sakura bufó mientras se dejaba arrastrar por su mejor amiga a través de los pasillos del hospital, pregonando sus necesidades por todo lo alto para que quien quisiera pudiera saber los pormenores de la vida sexual de Sakura Haruno.

-Vamos Sakura, no me mientas. Hace un año desde que terminaste con Shikamaru, y mucha más desde que dejaste a Kiba, y no me digas que no te acostaste con ellos porque eso sería otro desperdicio -la Yamanaka continuó con sus divagaciones en voz alta-. Aunque, siendo Shikamaru, no me sorprendería que él esperara que tú movieras un dedo, sin conocer lo mojigata que eres. De Kiba me creo lo contrario -concluyó pensativa.

-¡Ino! -volvió a increpar a su amiga más fuerte. Las enfermeras estaban mirándolas a su paso por los pasillos, levantando pequeños susurros-. Lo que haya sucedido entre nosotros no te incumbe.

Una vez alcanzaron la salida del hospital, Sakura llevó su mano a la frente intentando tapar el exceso de luz para sus ojos. Ino seguía hablando mientras que ella continuaba sin escuchar su incesante e innecesario parloteo. Sin duda, toda esa luz y aquellas personas caminando con sonrisas pasajeras parecía algo casi irreal después de estar tanto tiempo en la penumbra del laboratorio. Dio una larga bocanada de aire fresco y agradeció secretamente el tesón de su amiga. Nunca lo diría en voz alta, pero Ino tenía razón cuando decía que ella era como una flor de sakura que necesitaba la luz para poder existir, o se marchitaría.

-¡Chicos!

-Ino gritó a su lado, despertándola del ensueño.

Frente a ellas se encontraban Shikamaru, Neji y Choji caminando por las calles sin aparente preocupación. Una gran sonrisa se dibujó en su rostro al verlos.

Todos saludaron a la joven rubia antes de fijarse en Sakura, que permanecía detrás, aún agarrada por su amiga.

-Vaya, Sakura. Pensaba que estabas en una misión -dijo Shikamaru enarcando una ceja al verla.

-Es bueno verte a ti también, Shikamaru -rodó los ojos sonriendo ante esa peculiar forma de saludarla después de tanto tiempo sin verse-. ¿Una misión?

El rostro de Shikamaru se agrió, y ella supo leer lo que pasaba por su mente. Entre las ventajas de haber salido con él por año y medio estaba la capacidad de saber su estado de ánimo con solo prestar ligera atención a sus expresiones, y ahora todo su rostro gritaba "¡problemático!".

-Ha estado metida en el hospital en toda la semana, no hemos tenido tiempo de entrenar -dijo Neji llamando la atención de Sakura. Esta le devolvió una sonrisa a modo de saludo.

Su amistad con el Hyuga era uno de los pequeños regalos que la vida en soledad le había hecho. Últimamente los dos se estaban acercando mucho, para el disgusto de sus celosos compañeros de equipo.

Con el tiempo había descubierto que Neji, a pesar de aquella fachada seria, era una persona atenta que escuchaba todo lo que podía decirle y, además, había accedido a ayudarla con sus entrenamientos a pesar de sus ocupaciones como ANBU, rango que compartía únicamente con Shikamaru de los doce novatos que salieron de la academia con ella. Lo último que supo es que Kiba también se postularía a los exámenes.

-Sí, he estado muy ocupada -contestó-, ha habido casos de envenenamiento por los alrededores del País del Fuego y Tsunade-sama ha dejado su resolución a mi cargo -apuntó algo agotada. Su cansancio aumentó conforme recordó cómo muchos de los pacientes envenenados habían llegado en estado crítico, entre ellos la joya ANBU de Konoha, Shisui, que llegó grave a sus manos un par de semanas atrás.

-Ni lo recuerdes, eso es problemático -rodó los ojos con pesadez Shikamaru.

Ino se interpuso en el centro del grupo, haciendo gestos con las manos para detener la conversación.

-Ustedes mismos lo han dicho, dejen de hablar de entrenamientos y misiones, ¿acaso no ven que estoy sacando a una adicta al trabajo de su trabajo? -Les frunció el ceño a los chicos, que se encogieron de hombros ante su repentino mal humor-. Así que, ¿qué les parece si vamos a comer a algún lado?

Sakura se detuvo en seco al escuchar las palabras de Ino, su mente comenzó a correr calculando el día y la fecha de hoy. Para su salvación, Neji pareció entender también y miró a Sakura enarcando una ceja.

-¿No hoy tenías una comida con tus compañeros de equipo en la casa de Uchiha?

¡Eso era! Sakura suspiró aliviada.

-Neji, me acabas de salvar de una muerte segura por Mikoto-san. Estoy tan agradecida, que te besaría -se rio ligeramente al evocar la imagen de la dulce matriarca del clan planeando su tortura.

Los labios de Neji temblaron levemente dejando escapar una ligera sonrisa que sorprendió a todos menos a Sakura, quien ya estaba acostumbrada a ellas.

-No me molestaría -espetó de golpe.

La cabeza de Ino estaba a punto de estallar, Choji dejó de comer del bento que llevaba consigo, y Shikamaru simplemente levantó una ceja, por dentro pensó que esto era problemático. El estoico Hyuga había dejado sin palabras al resto de los oyentes. Sin embargo, Sakura se rió levemente ante la broma del moreno, dándole un ligero toque en el hombro.

-Te puedo ofrecer que me acompañes a mi casa para que me pueda arreglar, debo lucir horrible -dijo Sakura pasando sus brazos por detrás de su espalda.

Neji se quedó parado por un momento, meditando la oferta, hasta que se encogió de hombros y asintió con la cabeza. Sin una palabra más, se colocó al lado de la Haruno, dispuesto a acompañarla.

Con un gesto cómplice, ambos dirigieron su paso hacia el hogar de la medic-nin, no sin antes virarse hacia el grupo de amigos que dejaban atrás, mientras Sakura se despedía agitando el brazo.

-¡Lo siento, cerda, nos reuniremos en otra ocasión! -se dio la vuelta y comenzó a parlotear al lado del pelinegro en la distancia, quien solo la observaba atento, como siempre, con un gesto serio.

La reacción de Ino no se hizo esperar. Sentía a partes iguales orgullo y envidia por su amiga.

-¡Maldita frente de marquesina! -gritó emocionada, haciendo aspavientos con los brazos-. ¡Primero Kiba, luego Shikamaru y ahora Neji! No te creas que por tener la atención de tres ninjas guapos estarás a mi altura, porque además eres lo sufic...

Sakura y Neji caminando juntos

La Misión Persecución de Itachi

La Misión Persecución de Itachi (イタチ追跡任務, Itachi Tsuiseki Ninmu), conocida en el anime como La promesa del maestro y la venganza (師の予言と復讐, Shi no Yogen to Fukushū), es el sexto arco de la Segunda Parte de la Serie, que abarca desde el Capítulo 343 hasta el Capítulo 367 y desde el Episodio 113 hasta el Episodio 118 y posteriormente desde el Episodio 121 hasta el Episodio 126. Trata sobre los intentos separados de Sasuke y Naruto para encontrar a Itachi Uchiha.

En una de las guaridas de Orochimaru, el Sannin y Kabuto hablan sobre Sasuke, recordando el miedo que tuvo la primera vez que vio a Orochimaru, el potencial que escondía al controlar el Sharingan a su temprana edad por lo que el Sannin le otorgó el Sello Maldito esperando que fuera a él en busca de su poder, comentando lo increíble que fue que derrotara a Yoroi suprimiendo el poder del Sello Maldito y lo mucho que mejoró en poco tiempo hasta su batalla contra Gaara. Kabuto precisa que Orochimaru lo enseñó modelándolo como quiso, y le dice que le preparara la medicina para que use la Reencarnación del Cadáver Vivo en perfectas condiciones.

Sasuke entrenando su Chidori Nagashi

Mientras en Konoha, Tsunade es informada sobre la pérdida de comunicación con los ANBU que custodiaban al Tres Colas y que ahora deben enviar otros Ninjas para investigar sobre lo ocurrido. En la guarida, el cuerpo de Orochimaru se va consumiendo más y más, por lo que Kabuto va en busca de la medicina más potente que pueda mientras piensa en el poder que alcanzará su señor cuando consiga el cuerpo del Uchiha.

Algo más alejado, Sasuke imita el entrenamiento de Shurikens que una vez vio hacer a su hermano, añadiendo la destrucción de las dianas con su Chidori Nagashi, tras esto sale de la sala de entrenamiento.

Sasuke ataca a Orochimaru. Orochimaru admite que el dolor que siente es justo en comparación con la grandeza que está obteniendo, entonces, desde la puerta aparece el Chidori Eisō de Sasuke, el Sannin se defiende usando sus brazos y el Uchiha rompe la puerta, diciendo que ya no tiene nada que aprender de su maestro y se puede permitir ser despiadado, refiriéndose a una ocasión anterior donde Sasuke derrotó a cientos de Ninjas sin matarlos diciendo a su maestro que solo sería despiadado con los que quisiera matar.

Sasuke desata el segundo nivel del Sello Maldito del Cielo. Las pequeñas serpientes que componen el cuerpo gigante persiguen al Uchiha que se defiende con la espada, pero entonces despierta el segundo nivel de su Sello Maldito y destroza a todas las serpientes que lo rodean, diciendo que él fue la presa de la serpiente cuando era un polluelo pero ahora se ha convertido en el halcón, el cazador de la serpiente.

Orochimaru recuerda que cuando era un niño, se encontró, junto a la tumba de sus padres, la piel de una serpiente blanca, e Hiruzen que se encontraba junto a él le dijo que eran consideradas precursoras de buena suerte y renovación, y que quizá era una señal de que sus padres se habían reencarnado y se los podría encontrar algún día. Cuando era maestro de Anko, ella le preguntó que era la piel de serpiente que tenía en una vitrina y él le dijo lo que sabía; la niña pregunta que si se puede revivir a los muertos, a lo que el maestro responde diciendo que es difícil pero él ha conseguido una pista para llegar a ello. Un día en la Academia Ninja de Konoha, Orochimaru descubrió a Itachi entrenando con Kunais, quedando sorprendido del poder del Sharingan, lo que le llevó a entrar en una biblioteca prohibida donde se encontraban escritas cientos de técnicas ninjas y descubrir que le llevaría muchísimo tiempo aprenderlas todas, y aunque lo hiciera todo se perdería cuando muriese, a menos que fuera inmortal; esta revelación le llevaría a comenzar sus experimentos, los cuales descubriría el Tercer Hokage, haciendo que huyera de Konoha tras enfrentarse a Jiraiya.

Sasuke derrota a Orochimaru. Sasuke acaba con Orochimaru, cortando en trozos a la serpiente gigante. Pero la sangre del Sannin comienza a evaporarse creando un gas anestésico, él se levanta diciendo que es inmortal por lo que las técnicas no lo pueden matar y que ahora el Uchiha será suyo. Sasuke entra en el mundo dentro de Orochimaru, donde se encuentran los anteriores cuerpos del Sannin, con lo que cae en la Reencarnación del Cadáver Vivo. Sasuke hace suya la Reencarnación del Cadáver Vivo. El Uchiha sale de la habitación y Kabuto le pregunta quién es ahora, entonces mediante el Sharingan le muestra lo ocurrido en el ritual, donde Sasuke consigue hacer suya la Reencarnación del Cadáver Vivo. En otro lugar, Anko mata a una serpiente blanca entre los arbustos, entonces se palpa el Sello Maldito sospechando que algo ha ocurrido. Naruto, Tsunade y Jiraiya ven el atardecer, rojo como la sangre, presintiendo lo que acababa de pasar; al igual que Itachi al ver un halcón sobrevolar el horizonte.

Sasuke derrotando a Orochimaru

Suigetsu amenaza con matar a Sasuke. Sasuke libera a Suigetsu de su prisión acuática y le solicita unirse a él en su búsqueda. Suigetsu responde que él con mucho gusto lo haría, con la condición que él le ayude a encontrar la Kubikiribōchō de Zabuza a lo que Sasuke accede. Ambos llegan a las Tumbas de Haku y Zabuza, donde se encuentra la espada, pero en el anime no se encuentra allí, por lo que continúan con su búsqueda en otros lugares y, tras dirigirse a la casa de Tazuna uno de sus obreros les dice que quien la tomó fue un hombre llamado Tenzen Daikoku. Se dirigen hacia su fortaleza, pero Sasuke advierte a Tenzen sobre la llegada de Suigetsu para que prepare algunos soldados, con el objetivo de probar al Hozuki. Tras derrotar a un sinnúmero de soldados, Suigetsu llega a la habitación donde se encuentra Tenzen Daikoku asustado y sorprendido ya que Suigetsu había derrotado a todos sus soldados; uno de sus guardaespaldas aparece usando la Kubikiribōchō pero Suigetsu usando simplemente el Jutsu de Hidratación logra esquivar el ataque y derrotarlo sin mucho esfuerzo.

Karin trata de seducir a Sasuke. El segundo miembro del equipo de Sasuke es una mujer llamada Karin, la cual se encuentra en la Guarida del Sur, una de las tantas guaridas de Orochimaru. Karin se ha encargado de mantener a los prisioneros a pesar de la muerte de Orochimaru, ya que ella no lo creía, además de matar a los que regaron la noticia. Después de la llegada de Sasuke y Suigetsu a la Guardia, el Uchiha le pide a Karin que los acompañe. Karin se niega pero Sasuke le ordena a Suigetsu que libere a los presos, la chica se molesta mientras Suigetsu libera a los presos pidiéndoles que cuando estén fuera expandan un mensaje, les pide que digan que Sasuke ha matado a Orochimaru, los ha liberado y que ha aparecido un hombre que traerá estabilidad y justicia al mundo, con una risa un tanto malévola y burlona. Karin cambia de opinión de repente, tanto que comienza a insinuarse a Sasuke y a decirle que no necesitan a Suigetsu, Sasuke se niega a pesar de esto y de sus vacilaciones y peleas con el Hozuki, Karin acepta finalmente después de recordar su encuentro con Sasuke, el cual fue durante una misión para capturar a fugitivos de una de las prisiones de Orochimaru en donde Sasuke la recato cuando iba a ser dañada.

Sasuke detiene a Jugo y Suigetsu. Karin explica que la Guardia del Norte es un sitio para realizar experimentos horrorosos a humanos. Dice que Jugo es una persona con impulsos anormales homicidas y además es el portador exclusivo del Sello Maldito de Orochimaru. A su llegada, Karin se da cuenta de que todos los guardias están muertos, Sasuke y su equipo son atacados por un número masivo de prisioneros portadores del Sello Maldito. Sasuke le pregunta a Karin que si dentro de ese grupo está Jugo a lo que está le dice que no, entonces Sasuke y Suigetsu deciden derrotarlos, pero el Uchiha prohíbe matarlos. Siguen su camino hacia la celda de Jugo, Karin se fastidia tanto de la presencia de Suigetsu que le indica que siga un camino incorrecto para deshacerse de él y estar sola con Sasuke. Finalmente ambos llegan a la celda del prisionero, donde Jugo se encuentra con una apariencia muy desesperada y psicótica dudando de quién sería el primero en abrir la puerta de su prisión, afirmando que si entra un chico le matará. Al abrir la celda, Sasuke es atacado por éste, pero el Uchiha expresa que solo quiere hablar con él. Mientras tanto, Naruto y Sakura se enteran que Sasuke ha matado a Orochimaru. El nuevo equipo Hebi se prepara para partir.

Tras encerrar de nuevo a Jugo, este recuerda que Kimimaro lo encontró y lo que experimentó con él, ya que conseguía calmarlo y evitar que matara a personas inocentes. Después de recordar como Kimimaro decidió morir por Sasuke, Jugo está de acuerdo con ir con ellos, creyendo que el Uchiha es la reencarnación de Kimimaro. Después de compartir la información sobre el objetivo de matar a Itachi Uchiha, Sasuke llama a su equipo recién formado "Hebi".

Shikamaru crea la formacion para el rescate de Sasuke

La Caída del artista: Sasuke vs. El Escuadrón de Ocho Hombres se forma. Después de la captura de Jinchuriki de Cuatro colas, Itachi y Kisame son convocados por Pain e informados sobre la muerte de Orochimaru. Son advertidos sobre los movimientos de Sasuke y que irá tras Itachi. Más tarde, los Jinchurikis de Tres y Cuatro colas son sellados, Deidara y Tobi estaban dispuestos a ir por Naruto, o Sasuke. Mientras tanto, Hebi junta provisiones en un depósito abandonado Uchiha. Kakashi invoca sus perros ninja dándole dos a cada miembro para mantener las comunicaciones a excepción de Naruto y Kiba ya que este contaba con Akamaru y a Naruto se le sería acompañado por Yamato y Hinata junto con un perro ninja cada uno parte en direcciones diferentes para comenzar la búsqueda. Mientras tanto Hebi se dispersa para buscar información de Akatsuki. Suigetsu busca con uno de los subordinados de Kakuzu y Karin se cruza con Sakura pero ninguna de las dos se percata de esto.

Sasuke es atacado por Deidara con dos aves de arcilla pero este sale ileso debido a que utilizó serpientes blancas para protegerse. Tobi preparando el campo de minas de arcilla. Deidara se lanza sobre Sasuke provocando una explosión, Sasuke se protege de la explosión de Deidara mediante la invocación de una serpiente, y se dispone a pelear contra los Akatsuki, activando su Sharingan.

Sasuke corta al Dragón de Arcilla con su Chidori Eisō. Deidara activa el C2 y comienza a hacer numerosos ataques desde el aire y con unas minas plantadas por Tobi ataca desde el suelo, sin embargo Sasuke siempre logra esquivar las explosiones y para evitar las minas Sasuke pasa de la defensiva a la ofensiva utilizando su espada como punto de apoyo parándose sobre ella para lanzar su Chidori Eisō logrando alcanzar y desequilibrar el C2 de Deidara, luego utiliza unas Shurikens Gigantes y logra herir en los dos brazos a Deidara, a lo que este cae sobre sus propias minas pero logra salvarse sin muchos problemas a pesar de la fuerza de la explosión.

Sasuke atraviesa a Deidara. El último arte: Deidara se suicida tratando de llevarse a Sasuke con él. Sin embargo, la realidad era que Sasuke se había dado cuenta que con su Espada y el jutsu Eléctrico (Chidori) puede repeler los ataques de las bombas de arcilla, de esta forma sobrevivió al C4 y apareciendo por la espalda de Deidara lo golpea fuertemente demostrando que Deidara no puede contra él, Deidara se molesta mucho y da a conocer un secreto, una cuarta boca en su pecho, comiendo la arcilla restante, expresando que su arte es una explosión, se suicida desatando una gran explosión. Deidara explota llevando consigo en la explosión a Sasuke y probablemente a Tobi, los ninjas cercanos se percatan de la explosión y quien lo habría provocado, surgiendo preocupación por el equipo de Sasuke.

Sasuke y Suigetsu junto al cadáver de Manda. La búsqueda para encontrar a Sasuke continúa; Tobi aún vivo, se encuentra con Pain y su compañera Konan expresando que Sasuke mostró el poder de su Sharingan y que sus ojos sobrepasaran a los de Itachi Uchiha, además se autoproclama como Uchiha Madara. El equipo de Konoha rápidamente se dispone a perseguir a Sasuke por su olor, aprovechando que él está recuperándose de sus heridas, sin embargo Karin se percata de esto, e inmediatamente Sasuke emprende la huida. Naruto utiliza varios clones para hallar más fácilmente a Sasuke, uno de los clones se encuentra con Itachi, quien solo dice que quiere hablar con él. Mientras tanto en Konoha, Jiraiya le informa a Tsunade que ha hallado el escondite del líder de Akatsuki. Tras una conversación se revela que el Cuarto Hokage es el padre de Naruto.

Arcos Argumentales de la Segunda Parte de Naruto Shippuden
Periodo Título del Arco Capítulos Episodios Tema Principal
Feb. 2007 - Sep. 2007 Hero's Come Back!! 343-367 113-118, 121-126 Búsqueda de Itachi Uchiha por Sasuke y Naruto.

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