El Rey Demonio, gobernante supremo del Clan de los Demonios, es una figura de inmenso poder y crueldad en el universo de Nanatsu no Taizai. Su influencia se extiende a través de las eras, marcada por la imposición de mandamientos, la creación de maldiciones devastadoras y una profunda conexión con el origen del mundo.
Este ser colosal, cuya figura parecía alcanzar el cielo, portaba una armadura oscura y una capa desgarrada. Al manifestarse, a menudo adoptaba formas imponentes, desde una sombra gigantesca hasta la apariencia de un guerrero formidable, recuperando su juventud para encarnar un poder aún mayor. Su personalidad, aunque en gran parte desconocida, se caracteriza por una devoción absoluta al poder y la maldad, castigando severamente a quienes traicionan a su clan, incluso a su propio hijo, Meliodas, por su amor con una diosa.
Orígenes y Creación del Mundo
El Rey Demonio nació de una entidad primordial conocida como el Caos. Junto a la Deidad Suprema y el Árbol Sagrado, estas entidades dieron forma a los clanes y establecieron sus respectivos reinos. El Caos, una fuerza imparable, creó el mundo y, posteriormente, al Rey Demonio y a la Deidad Suprema. Decepcionado por la naturaleza salvaje de los gigantes, el Caos creó a los humanos, otorgándoles una dualidad de bondad y maldad, amor y odio, considerándolos su creación más perfecta. Sin embargo, el Rey Demonio y la Deidad Suprema, temiendo perder la devoción de sus razas, se unieron para encarcelar al Caos, desatando así la Gran Guerra Santa.

El Poder de los Mandamientos
Como gobernante del Clan de los Demonios, el Rey Demonio es el ser más poderoso de su especie. Su habilidad más destacada es la imposición de los Mandamientos, fragmentos de su propio poder que otorgan maldiciones únicas a quienes rompen las reglas asociadas. Estos mandamientos son aparentemente absolutos y solo aquellos que poseen un mandamiento propio son inmunes a sus efectos. Las maldiciones solo desaparecen con la muerte de la víctima o del portador del mandamiento.
Los Diez Mandamientos y sus Maldiciones:
- Amor (慈愛, Jiai): Quien albergue odio en presencia del portador, perderá todo su poder y será incapaz de lastimar a otros.
- Desinterés (無欲, Muyoku): Quienes construyan relaciones basadas en el deseo mutuo, perderán sus recuerdos, sentimientos y sentido de sí mismos.
- Fe (信仰, Shinkō): Quema los ojos de los desleales en su cercanía.
- Paciencia (忍耐, Nintai): Si alguien muestra dolor, sentirá un dolor mucho mayor con el tiempo.
- Pacifismo (不殺, Fusatsu): Si alguien comete un asesinato en su presencia, envejecerá rápidamente hasta morir.
- Piedad (敬神, Keishin): Darle la espalda es un acto de traición, sometiendo al infractor a sumisión y obediencia.
- Pureza (純潔, Junketsu): Quien cometa un acto impuro en su presencia, sufrirá graves enfermedades.
- Reticencia (沈黙, Chinmoku): Expresar emociones ocultas en su presencia sellará el poder mágico.
- Reposo (安息, Ansoku): Pelear sin cesar durante 24 horas sellará el poder mágico.
- Verdad (真実, Shinjitsu): Quien mienta delante del portador, se convertirá en piedra.

Maldiciones Devastadoras
La Maldición de la Reencarnación Eterna fue impuesta a Elizabeth, hija de la Deidad Suprema, por su amor con Meliodas, condenándola a reencarnar sin recuerdos y a morir tres días después de recuperar su memoria, obligando a Meliodas a presenciar su muerte una y otra vez. El propio Meliodas también recibió una maldición de inmortalidad por parte del Rey Demonio, diseñada para hacerlo sufrir al ver morir a Elizabeth repetidamente. Esta maldición, junto con la de Elizabeth, solo puede ser rota por un poder equivalente al del Rey Demonio o el de la Deidad Suprema.
Confrontaciones y Legado
El Rey Demonio ha sido una fuerza antagonista recurrente en la historia. Se enfrentó a su hijo Meliodas en el Purgatorio, donde luchó por recuperar su poder y apoderarse de su cuerpo. También se enfrentó a los Siete Pecados Capitales en múltiples ocasiones, demostrando una superioridad abrumadora.
El Rey Demonio 「魔神王, Majin-ō」 era el gobernante del Clan de los Demonios y escogió a los Diez Mandamientos, brindándoles sus respectivos Mandamientos. Era un ser gigantesco, con armadura oscura y capa rota. Al manifestarse, adoptaba formas imponentes, como una gigantesca sombra de oscuridad o la apariencia de un guerrero formidable. Durante su confrontación con Meliodas en el Purgatorio, el Rey Demonio perdió su brazo derecho. Cuando se apodera del cuerpo de Meliodas, luce como un hombre alto y musculoso de cabello rubio, vestido con un leotardo blanco y adornos dorados. Tras apoderarse del cuerpo de Zeldris y recuperar su juventud, se transforma en un hombre musculoso aún más alto, con cabello y barba negra, una marca de demonio en forma de U en la frente, túnica negra y armadura. Su personalidad se caracteriza por un absoluto desprecio por la debilidad y la traición, castigando severamente incluso a su propio hijo, Meliodas, por su relación con una diosa.

El Rey Demonio nació de una entidad primordial conocida como Caos, junto a la Deidad Suprema y al Árbol Sagrado. Creó al Demonio Original, su mano derecha, quien se rebeló y fue castigado con su alma dividida en Chandler y Cusack. Posteriormente, el Rey Demonio formó a los Diez Mandamientos con fragmentos de su poder. En los últimos días de la Guerra Sagrada, luchó contra Meliodas y Elizabeth, matándolos y maldiciéndolos eternamente. En el Purgatorio, se enfrentó a Meliodas, absorbiendo sus emociones para fortalecerse. Intentó apoderarse del cuerpo de Meliodas, pero fue enfrentado por los Siete Pecados Capitales y el arcángel Mael. A pesar de su poder, fue derrotado en el plano físico. Sin embargo, encontró un nuevo recipiente en Zeldris, y aunque fue derrotado espiritualmente, se manifestó nuevamente utilizando parte de Britannia como recipiente, siendo finalmente destruido por los Siete Pecados Capitales.
La historia del Rey Demonio | Nanatsu No Taizai
El Rey Demonio es el demonio más poderoso, experto en maldiciones y creador de los Mandamientos. Puede otorgar inmunidad a la posesión de las Diosas, transferir poderes y comunicarse telepáticamente incluso estando sellado. Su poder es tal que solo un poder equivalente al suyo o al de la Deidad Suprema puede romper las maldiciones que él impone.
Los Diez Mandamientos son una manifestación de su poder, cada uno con una regla y una maldición asociada. Solo aquellos bendecidos con una Gracia de la Deidad Suprema son inmunes a su poder. Levantar las maldiciones requiere derrotar a su poseedor, y absorber el decálogo otorga un poder comparable al del Rey Demonio y la Deidad Suprema.
Aunque muchos de los Diez Mandamientos originales cambiaron de portador, su poder y las maldiciones asociadas permanecen. Fraudrin, Melascula, Grayroad, Galand, Gloxinia, Derieri, Monspeet, Drole, Zeldris y Estarossa son algunos de los portadores más conocidos de estos poderosos mandatos.

Arthur Pendragon, el Rey de Camelot, se convierte en el recipiente del Caos, una entidad primordial con un poder similar al del Rey Demonio y la Deidad Suprema. A pesar de su transformación hacia la oscuridad, Arthur empuña la Espada Sagrada Excalibur, convirtiéndose en un oponente formidable capaz de enfrentarse a seres de inmenso poder.