Maus: La Novela Gráfica que Redefinió el Testimonio del Holocausto

Maus, de Art Spiegelman, es una novela gráfica única en su género: la historia real de Vladek, un superviviente del Holocausto, narrada por su hijo con trazos en blanco y negro que combinan la memoria personal con la tragedia colectiva.

La obra recurre a una alegoría visual -ratones, gatos, cerdos- para representar las relaciones entre judíos, nazis y polacos. Con esta forma innovadora y profundamente humana, Spiegelman nos ofrece un testimonio desgarrador sobre el peso de la memoria, la herencia del trauma y el dolor que nunca desaparece del todo.

Maus no es solo una novela gráfica imprescindible: es una obra maestra de la literatura contemporánea. En sus páginas, Art Spiegelman reconstruye la historia de su padre, Vladek, judío polaco superviviente de Auschwitz, y lo hace desde una perspectiva tan íntima como brutal. La elección narrativa es audaz: Spiegelman convierte a los judíos en ratones, a los nazis en gatos y a los polacos en cerdos, componiendo una alegoría visual que logra acercarnos al horror sin perder profundidad ni rigor.

Maus fue la primera novela gráfica en ganar el premio Pulitzer. Su originalidad, su potencia simbólica y su honestidad radical marcaron un antes y un después en la narrativa visual. Es también un recordatorio necesario: de lo que fuimos capaces como especie, de lo que aún podríamos llegar a ser.

El Origen de una Obra Maestra

El reconocido dibujante de cómics Art Spiegelman narra en esta obra la historia real de su padre Vladek Spiegelmann, judío polaco superviviente del holocausto y la compleja relación personal existente entre ambos. El viejo le cuenta al hijo, con un marcado acento del Este europeo, su testimonio vital y las secuelas físicas y psíquicas que lo que vivió le han dejado.

Una tira de tres páginas, dibujada por Spiegelman en 1972, fue el punto de partida del autor para entrevistar a su padre sobre su vida durante la Segunda Guerra Mundial. Las entrevistas grabadas se convirtieron en la base para la novela gráfica, que Spiegelman comenzó en 1978.

Maus: El relato de un superviviente (V/1989). Editado por Norma Editorial y Muchnik Editores en tapa blanda con solapas. Traducido del inglés por Eduardo Goligorsky. (ISBN 84-7669-093-2). Maus: Historia de un sobreviviente (1994). Editado por Emecé Editores (Argentina) en tapa blanda con solapas, en dos volúmenes (Maus I y Maus II). Traducción del escritor argentino César Aira. Maus: Relato de un superviviente (XI/2001). Editado por Planeta DeAgostini, en tapa dura, en su colección Trazado. Traducido del inglés por Roberto Rodríguez. En esta edición se recogen las dos partes de la obra. Maus: Relat d'un supervivent (2003). Editado por Inrevés SLL (Palma), con varias reediciones. Maus: Relato dun supervivente (2008). Editado por Inrevés SLL (Palma). Traducido al gallego por Diego García Cruz. Maus (VI/2007). Editado por Mondadori. Traducido por Cruz Rodríguez Juiz (ISBN 84-397-2071-3).

La obra completa tiene casi 300 páginas y se publicó en dos volúmenes: Mi padre sangra historia (1986) e Y allí empezaron mis problemas (1991).

La Alegoría Animal: Una Mirada Profunda al Horror

En Maus las caras de los personajes son representadas como ratones (judíos), gatos (alemanes), cerdos (polacos), animales antropomórficos cargados de simbolismo (quizá nos recuerde a Rebelión en la Granja de G. Orwell) y que ayudan a la narración, como lo hace también el trazo expresionista en blanco y negro del autor.

Art Spiegelman usa animales antropomorfos: ratones para representar a los judíos (Maus significa ratón en alemán), gatos para los alemanes, cerdos para los polacos, ranas para los franceses, ciervos para los suecos y perros para los estadounidenses, así como peces para los británicos. Aparte del evidente componente fabulístico, el empleo de esta convención de representación colectiva enfatiza visualmente la "desindividuación" propiciada por el Holocausto, con la reducción del individuo a una mera identidad nacional, étnica o racial (v.gr., alemanes, judíos, polacos) que determina su destino en ese contexto histórico.

Sin lugar a dudas una de las novelas gráficas o cómics o como queráis llamarla, más cautivadoras que jamás haya leído. Y eso que todos los personajes son animales antropomorfos o quizás sea mejor decir, humanos animalizados. Algo parecido a una fábula sin serlo, puede que como a mí os recuerde en algunos aspectos a ese gran libro que también recuperé de la destrucción, Rebelión en la Granja. Con el que comparte varias características, aparte de la evidente diferencia del medio, relatan hechos históricos con la afable apariencia animal de las fábulas.

Representación de judíos como ratones en Maus

Dos Líneas Temporales: El Pasado y el Presente

La historia se basa en dos momentos, el primero en la que Vladek Spiegelman le cuenta su vida a su hijo Art, el autor de la novela gráfica y una segunda, en la que a través de flashbacks, vemos las vivencias del propio Vladek en la Polonia de los años 30 y durante la II Guerra Mundial… casi se me olvida un dato básico, los Spiegelman son judíos, así que el Holocausto nazi está más que presente en la obra (no diré nada más al respecto).

La historia se desarrolla por una parte en Rego Park (Nueva York), donde Vladek Spiegelman cuenta su historia a su hijo Art, que está desarrollando un cómic. Y, en otro plano, se narra en los flash-backs de Vladek sobre sus vivencias durante la guerra.

En la narración en presente, que comienza en 1978 en Rego Park (Nueva York), Spiegelman habla con su padre acerca de sus experiencias durante el Holocausto con la intención de reunir material para su proyecto Maus. En la narración en pasado, Spiegelman muestra estas experiencias, comenzando con los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

La mayor parte de la historia gira en torno a la complicada relación de Spiegelman con su padre y a la ausencia de su madre, que se suicidó cuando él tenía veinte años. Su marido, Vladek, destruyó los escritos de esta sobre Auschwitz.

La mayor parte del libro oscila entre dos líneas de tiempo. En 1958,[6] en Rego Park, un joven Art Spiegelman se queja a su padre de que sus amigos se han ido sin él. Su padre responde en un inglés no estándar: "¿Amigos? ¿Tus amigos? Si los encerraran una semana en una sala sin comida... Art quiere que Vladek rememore su experiencia del Holocausto.[9] Vladek le habla de su época en Częstochowa[10] y describe cómo llegó a casarse en 1937 con Anja, de familia adinerada, y cómo se mudó a Sosnowiec para abrir una fábrica. Vladek ruega a su hijo que no incluya esta parte de la historia en el libro, y Art acepta de mala gana.

La historia salta hasta 1986, después de que los seis primeros capítulos de Maus se publicaran en un solo volumen. Art se encuentra abrumado por la atención inesperada que recibe el libro[7] y admite estar «totalmente bloqueado».

Personajes y su Representación

Vladek Spiegelman

Vladek[nota 5] (Czestochowa1906-Nueva York 1982)[28] es un polaco judío superviviente del Holocausto que se trasladó posteriormente a Estados Unidos a principios de la década de 1950. Se expresa en un inglés incorrecto, propio de un extranjero,[29] y aparece como un individuo como tacaño, austero, de personalidad anal-retentiva, ansioso y obstinado, rasgos que le pudieron haber servido para sobrevivir en los campos, pero que sacan de sus casillas a su familia.

Anja Spiegelman

También una judía polaca superviviente del Holocausto, Anja[nota 6] (Sosnowiec 1912- Nueva York 1968)[28] es la madre de Art y la primera esposa de Vladek. Nerviosa, sumisa y dependiente, tuvo su primera crisis nerviosa tras dar a luz a su primer hijo.[33] En ocasiones habló a Art acerca del Holocausto cuando este era joven, a pesar de que su padre no quería que supiera acerca de ello.

Françoise Mouly

Françoise (1955)[24] está casada con Art. Es francesa y se convirtió al judaísmo[36] para complacer a Vladek.

El Impacto de Maus en la Novela Gráfica y la Literatura

El cómic se convirtió en todo un fenómeno mediático y se hizo merecedor del prestigioso premio Pulitzer en 1992, siendo incluso objeto de una exposición en el MOMA de Nueva York.

La crítica ha dicho: «Lo cierto es que Maus es un libro que no se puede dejar de leer, ni siquiera para ir a dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueven; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este pequeño cuento que incluye sufrimiento, humor y superar las pruebas de la vida cotidiana, quedas cautivado por el lenguaje de esta vieja familia del Este de Europa y atrapado por su ritmo gradual e hipnótico. Cuando terminas Maus te da pena haber abandonado este mundo mágico (suspiras por la secuela que te hará regresar...).» Umberto Eco

«En el mundo del cómic hay un antes y un después de Maus. […] Fue una revolución.» Vanessa Graell, El Mundo

«Un viaje a las consecuencias de lo peor que puede desencadenar el ser humano. […] Los años no pasan por estas páginas. Es un clásico que, a todas luces, sigue siendo necesario». Antonio Santaliestra, Cuántica Gráfica

«Hay libros que no se leen, se heredan. Maus es uno de ellos: un testimonio del Holocausto convertido en fábula de ratones y gatos, tan íntima como brutal».

Portada de Maus de Art Spiegelman

Art Spiegelman tardó nada menos que once años en transformar los recuerdos de su padre, un judío polaco, sobre el Holocausto, en una historia de viñetas en papel. Ya hemos dicho que en el universo de Spiegelman los gatos son nazis y los judíos son ratones. Asímismo están los polacos, que son cerdos, y también aparece alguna que otra rana francesa. Sin embargo, a pesar de estas fantasiosas metáforas, Maus resulta realista e íntima, además de dura y cruel. Cuando dos ratones hablan de amor, te commueven; cuando sufren, lloras, como cualquier otra obra basada en la realidad.

Apartándose de las formas de literatura creadas hasta la publicación de Maus, Art Spiegelman se aproxima al tema del Holocausto de un modo absolutamente renovador, y para ello relata la experiencia de su propia familia en forma de memoir gráfica, utilizando todos los recursos estilísticos y narrativos tradicionales de este género y, a la vez, inventando otros nuevos. La radicalidad narrativa de esta obra marcó un antes y un después en el universo de la novela gráfica.

Arena: Maus de Art Spiegelman (1987)

Spiegelman nació en Suecia de una familia de inmigrantes judíos polacos, supervivientes del campo de concentración de Auschwitz. Ya de muy pequeño, con 11 años, comenzó a hacer dibujos imitando el estilo de sus cómics favoritos, como Mad. De adolescente, comenzó a colaborar en fanzines como Smudge y Skip Williamson’s Squire. Aunque inmediatamente consiguió vender sus tiras, los padres de Spiegelman querían que buscara la seguridad económica y lo animaron a estudiar Odontología. Su trabajo como consultor creativo en Topps le dio la ansiada seguridad económica que deseaban sus padres. En 1972, le encargaron una tira de tres páginas para el primer número de Funny Aminals (sic). Sin embargo, pronto cambió de idea y decidió contar la historia que mejor conocía, la de su familia.

Como reacción, Françoise Mouly convenció a Spiegelman para lanzar una nueva revista que editarían ellos mismos. Con Mouly como editora, Spiegelman lanzó Raw en 1980. Si bien incluía el trabajo de caricaturistas underground tan reconocidos como Crumb o Griffith, Raw se centró en publicar artistas que eran prácticamente desconocidos, caricaturistas de vanguardia como Charles Burns, Lynda Barry, Chris Ware, Ben Katchor y Gary Panter. Spiegelman comenzó a trabajar en la creación de una obra del tamaño de un libro, basada en los recuerdos de su padre sobre el Holocausto. Tras su publicación, Maus ganó multitud de premios, incluido un premio Pulitzer especial. En 1992, Spiegelman fue contratado como artista colaborador para The New Yorker, donde publicó durante 10 años.

Art Spiegelman ha declarado en repetidas ocasiones que no se ve a sí mismo como un artista visual, sino más bien como escritor. Pese a su autocrítica feroz, Art Spiegelman está considerado uno de los autores de cómics más importantes de la historia.

El Legado de Maus

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) implicó a decenas de países y causó la muerte de entre 50 y 60 millones de personas en todo el mundo. Bajo las órdenes de Adolf Hitler, millones de judíos fueron recluidos en campos de concentración. Supervivientes como Vladek Spiegelman, un judío polaco que estuvo encerrado en el campo de Auschwitz-Birkenau (Polonia).

Por un lado, cuenta las vivencias del padre Spiegelman durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial y hasta el final del Holocausto, en 1945. A través de las viñetas, descubrimos el peso que Vladek carga sobre sus hombros: sobrevivió, sí, pero vio más horror y miserias de lo que una persona puede soportar.

Un capítulo negro de la historiaAlemania fue uno de los grandes perdedores de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Cuando ganó las elecciones de 1932, Adolf Hitler, el líder del partido nazi, se propuso recuperar la grandeza del país. No existen documentos oficiales que permitan cifrar todos los judíos que fueron asesinados en campos de concentración, en las cámaras de gas o frente a pelotones de fusilamiento, o a manos de los grupos de exterminio nazi.

Con un estilo irónico y trágico a la vez, el autor nos cuenta unos hechos durísimos que ocurrieron de verdad.

Mapa de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial

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