One Piece: Un Análisis Detallado de su Adaptación Live-Action

Primero fue uno de los manga más famosos de todos los tiempos y luego se convirtió en un anime de lo más exitoso, pero lo cierto es que mi primer contacto real con 'One Piece' no llegó hasta la serie en imagen real que Netflix estrenó en 2023. Algo no cuadraba al ver los tráilers de “One Piece”: personajes con peinados cosplayers, maquillajes con reminiscencias a “Xena: La princesa guerrera” y el logo de Netflix después de producir varios de los peores live-action de animes de la historia. Sin embargo, estamos en un punto mediático en el que las adaptaciones de aquellas narrativas que tienden a nichos más oscurecidos para el público común, como los videojuegos, cómics y mangas, están haciéndose respetar en la pequeña pantalla. “The Boys”, “Invincible” y "The Last Of Us" fueron pioneros de este fenómeno y, aunque no esté a su altura, “One Piece” ha sido una agradable sorpresa.

One Piece es un manga creado por Eiichiro Oda que va por el tomo 106 y, en su versión animé televisivo, supera los 1.070 episodios en veinte temporadas. La historia está ambientada en un pseudo Caribe, en la Gran Era Pirata. El protagonista de One Piece es un chaval llamado Monkey D. Luffy. Luffy sueña con conseguir el tesoro y convertirse en el Rey de los Piratas. Para él ser pirata es ser libre y perseguir sus sueños, nada de robar ni matar, tal es el mensaje de la serie. Esta primera temporada cuenta el origen de Luffy y su extraña habilidad, estirarse como si fuera de goma. También veremos cómo consigue un gran barco y recluta una magnífica y folclórica tripulación: una ladrona singular llamada Nami y Roronoa Zoro, un magnífico espadachín y un encantador mentiroso.

Desde hace años se hablaba del traslado de One Piece a imagen real y, siendo un tema atractivo, los fans de la serie temblaban. La mayoría de los manga no pasan bien a la imagen real, como bien sabe la propia Netflix, que fracasó con Death Note y Cowboy Bebop. A la tercera va la vencida, esta vez han logrado una versión sobresaliente. Responsables son los guionistas Steven Maeda (Perdidos) y Matt Owens (Luke Cage). También el propio Eiichiro Oda, quien atormentó durante meses a todo el equipo que trabajaba en la adaptación de su criatura.

El mayor mérito de esta versión es llegar sin problema a un público que no conoce las historias originales de Oda y se limitan a disfrutar de una historia de piratas clásica -a lo Capitán Blood- y moderna a la vez -a lo Piratas del Caribe-. Los efectos son magníficos, sobre todo porque no se abusa de ellos, sino que cumplen con su misión en los momentos necesarios. Los actores, especialmente los tres principales -Iñaki Godoy (Luffy), Emily Rudd (Nami) y Mackenyu (Roronoa Zoro)-, encarnan a la perfección a sus personajes. Serie de TV. Aventuras. Acción. Comedia. Serie de TV (2023). 8 episodios. El joven pirata Monkey D. Luffy y su variopinta tripulación emprenden un viaje épico en busca de un tesoro. Versión live-action de la serie anime 'One Piece', basada en el manga creado por Eiichiro Oda, también productor de esta adaptación. (FILMAFFINITY)

La adaptación de carne y hueso me ha entretenido, tiene sus cosas buenas, es posiblemente la mejor adaptación posible, teniendo en cuenta que narra una historia que no está pensada para este medio. El mayor problema viene de base, y es que adapta una obra inabarcable. One Piece tiene una historia inusualmente compleja para un Shōnen, hay miles de personajes, con miles de subtramas, que a su vez son granos de arena de una trama principal que se desarrolla durante varios años, y que tiene de trasfondo una mitología de más de 900 años, y que en realidad es el eje central del misterio argumental. Son más de 1000 episodios. Lo que quiero decir con esto es que… ¿Cuáles son las probabilidades de que un 'live action' adapte todo eso? ¿Serían qué, 20 temporadas, más? Eso es inviable.

Por otro lado es una historia que queda muy bien en animación, es su elemento natural, un mundo de fantasía repleto de personajes con diseños estrambóticos y poderes aún más estrafalarios. Eso es inadaptable, por mucho que intentes acercarte. Además es capaz de mezclar el humor más absurdo y tonto que te puedas imaginar con un profundo drama trágico que te llega al corazón. Con esto en mente, la serie de Netflix hace un loable intento, respetuoso, muy fiel, que le resultará curiosa a los que ya conocen el anime por ver a los personajes en la realidad, y que no sé que le parecerá a quien se acerque sin saber nada. A estos segundos se la podría definir como un ‘Piratas del Caribe’ bizarro con samuráis, donde todo el mundo tiene poderes extraños, y que se inclina hacia la comedia dramática, con mucha acción, aventura y una temática central que habla sobre la amistad y la ambición.

Sorprende que Netflix haya decidido lanzar estos ocho nuevos episodios de 'One Piece' un martes, pero ahí quizá tenga algo que ver el hecho de que en Estados Unidos, Canadá y Japón podrán ver también los dos primeros capítulos en cines, lo que habrá sido más fácil de conseguir siendo ese día de la semana. Obviamente, el arranque de esta temporada 2 de 'One Piece' está marcado por la llegada de nuevos personajes y por la creciente importancia de otros, que Smoker, interpretado por un Callum Kerr que parece estar canalizando su Jensen Ackles interior, ya tuvo una breve aparición al final de la primera. Es cierto que el primer episodio tiene bastante de nuevo de inicio y que incluso sus protagonistas acaban zarpando literalmente buscando una nueva aventura, pero es un buen arranque, sobrado de acción y que ya empieza a poner las primeras semillas de cara a lo que vendrá después. Es así como 'One Piece' vuelve a demostrar su habilidad para equilibrar la necesidad de ofrecer suficiente diversión con voz propia en un único episodio y al mismo tiempo ir desarrollando el nuevo objetivo de los Sombreros de Paja.

Dados sus orígenes, 'One Piece' era una serie que visualmente podría haber sido un desastre absoluto o que simplemente haya momentos tan ridículos que saquen al espectador de lo que sucede en pantalla. Por mi parte, creía que los poderes de Luffy iban a ser el principal problema, pero la serie ha sabido manejarlos con soltura en todos loas aspectos. Sí es verdad que hay algunos momentos un poco digitales de más, sobre todo en el segundo capítulo y en lo referente la criatura sobre la que gira la historia, pero tampoco es algo que haga daño a la vista. Eso también se traduce en una tan variopinta como simpática galería de personajes secundarios. Dicho esto, es perfectamente posible que esas señas de identidad generen rechazo en algunos espectadores, pero para el resto va a ser un plus en una serie cuya única debilidad relativa es ya algo habitual en las series de Netflix -episodios demasiado largos pero temporadas demasiado cortas-. Por lo demás, me lo pasé pipa con la primera entrega y con la segunda me ha vuelto a pasar lo mismo.

Análisis de la Primera Temporada

Temporada 1. Con sus más y sus menos, se adapta el arco inicial de la historia. Cada episodio es como una aventura de este maravilloso mundo, lo que sirve para introducir a los personajes principales, indagar en su pasado y sus motivaciones, y crear química entre los miembros de la banda. El reparto es perfecto, la verdad, gran trabajo de casting y mejor caracterización. La banda sonora es original y no está mal, aunque es una pena perder las composiciones del anime porque eran muy buenas. El diseño de producción es una pasada y los efectos especiales más que decentes. En cuanto a la trama, creo que está bien dentro de lo posible. En concreto la historia de Usopp y el pasado de Zoro me parecen mejores aquí que en el anime, por raro que parezca. La parte de Usopp está enfocada desde el terror con el villano haciendo de Freddy Kruegger, convirtiendo en interesante lo que era un simple trámite en la animación. En el extremo opuesto tenemos la historia de Sanji, mucho peor desarrollada aquí. El problema es que la serie mete la quinta marcha combinando el Baratie con el inicio de la saga de Arlong Park, y el cocinero pierde el foco de la historia, no se indaga en su relación con los cocineros o sus motivaciones, pareciendo que se une a la banda porque sí. Su pasado tampoco hiere al espectador como debería, lo que resulta extraño porque eso sí que está prácticamente calcado. ¿Tal vez falla la música?

Donde no decepciona la música es con Arlong. Me ha molado bien el tema que le han puesto, rollo trap mafia, le pega. Su caracterización es un poco esmirriada, pero bueno, es de esos diseños imposibles de llevar a cabo de forma realista. El arco de Arlong es, como no podía ser de otro modo, el clímax de la temporada, y creo que han hecho un buen trabajo con él, en especial en la icónica escena donde Luffy le pone su sombrero a Nami, a la cual se llega de forma diferente pero mantiene la carga emocional.

Más cosas. Han rebajado el grado de idiotez de Luffy, lo que era de esperar para no caer en el ridículo. También hay ciertas inconsistencias con sus poderes, pues la goma viene y va a conveniencia. A Garp lo han fusionado un poco con Smoker y queda súper raro, porque Garp no tiene sentido que se obsesione con Luffy a los niveles que aquí presenciamos, aunque luego lo enderecen. Mihawk y Buggy espléndidos. Shanks tampoco está mal.

Puntos Fuertes y Débiles de la Adaptación

No obstante, estos elementos no impiden que otros personajes y situaciones dejen buen poso durante sus ocho episodios. Nami (Emily Rudd) se convierte en el vehículo emocional de la historia e Iñaki Godoy abraza con vehemencia al personaje más estúpido y épico que se ha escrito y dibujado. Otra mención especial es para Garp (Vincent Regan), que se come la pantalla cada vez que aparece debido a que aporta su propia versión del personaje.

Realmente, en los momentos en los que la serie se toma sus propias licencias y se separa con levedad de la historia original deslumbra. El circo de Buggy o convertir la trama de Kuro en una historia de miedo son ideas geniales y refrescantes, ya que es en esas escenas en las que se junta lo mejor de ambos mundos. Los creadores de la serie demuestran las posibilidades que tienen entre manos, mientras juegan a ser emocionales.

Sin duda la primera vez que sale algo decente de una adaptación occidental de un anime. En el spoiler comento algún detalle para los fans. SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. - En el pasado de Luffy con Shanks, de fondo suena la canción del Sake de Binks. - Termino con el más sutil, en el primer minuto del primer episodio, en la ejecución de Roger, durante un segundo, entre la multitud podemos ver de espalda a un misterioso personaje oculto tras una capa verde. No puede ser otro más que Monkey D.

Cabe destacar que no todo es celebración. Varios de los elementos técnicos y narrativos no funcionan. Al CGI le falta madurar, algunos de los arcos no ajustan bien el peso dramático por decisiones poco justificadas (entre ellas, la ausencia de Don Krieg en el Baratie) y la dirección no se asienta con comodidad al medio live-action en su lucha contra natura por ser más manga de lo que puede. Y lo mismo sucede con varios de sus personajes. Lo ridículo de Usopp (Jacob Gibson) no funciona, Sanji (Taz Skylar) se vuelve poco icónico y Zoro (Mackenyu) pasa de ser el personaje más molón del manga, a alguien que se esfuerza por serlo.

Es innegable que “One Piece” toca muchas fibras sensibles al mismo tiempo que se muestra como una entrada bastante accesible para quienes rehúyen los diseños caricaturescos del manga. Por eso, aunque no dé en todas las dianas, asienta las bases de un futuro prometedor. Toca cruzar los dedos para que reciba el presupuesto capaz de reinterpretar las locuras que Eiichiro Oda ha ideado para la Grand Line. ¡Ah, la vida del pirata!

Mapa del mundo de One Piece

El Futuro de One Piece en Netflix

En septiembre de 2023 fue renovada por una 2ª temporada, y en verano de 2024 se confirmó que también había sido renovada por una 3ª temporada.

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Personajes principales de One Piece live-action

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