Raro es el producto de éxito que se queda sin su correspondiente adaptación a videojuego, y más raros son todavía aquellos que acaban disfrutando de un buen título de calidad a la altura de la licencia a la que pertenece. Pero esto no evitó que nuestras expectativas se mantuvieran bien altas cuando Koei Tecmo anunció que Omega Force estaba preparando un nuevo título de Shingeki no Kyojin para consolas domésticas, PS Vita y PC. Ahora, y tras haberle dedicado una buena cantidad de horas a su versión final, podemos confirmar que si sois fans de las aventuras de Eren y el resto de miembros de la Legión de Reconocimiento estáis de enhorabuena, ya que A.O.T. Attack on Titan 2 es un título que consigue capturar la esencia de la serie, ofreciendo una experiencia de acción frenética y satisfactoria.
Para quienes no sepáis nada sobre este manga, decir que en él nos cuentan la historia de un mundo amenazado por unos extraños titanes que solo buscan comer humanos. Por ello, la humanidad se refugia en el interior de unas mastodónticas murallas, lo que les ha permitido sobrevivir y prosperar durante 100 años libres del voraz apetito de estos seres. Para hacerles frente se crearon equipos de maniobras tridimensionales que permiten el desplazamiento a toda velocidad y a distintas alturas.

De esta forma, a lo largo de su Modo Historia seguiremos el argumento de la primera temporada del anime con mucha fidelidad, reviviendo sus principales secuencias de acción y sus momentos más épicos, como la defensa de Trost o todo el arco argumental del titán femenino. En Attack on Titan 2, esta trama se narra mediante secuencias de vídeo, pero la novedad principal radica en que encarnaremos a nuestro propio explorador, un personaje que crearemos desde el principio con un amplio abanico de opciones de personalización. Este avatar se convertirá en el protagonista de la historia, formando parte de todos los acontecimientos y ofreciendo una perspectiva fresca a la narrativa, a pesar de que los momentos clave de la historia se mantengan intactos.
Jugabilidad: Movimiento Tridimensional y Combates Estratégicos
Entrando ya en lo que es su jugabilidad, una de nuestras mayores dudas y temores con el título residía en cómo se habían resuelto los controles para permitirnos hacer todo lo que estamos habituados a ver en la obra de Isayama. La clave del título es que lo principal, que es el acto de ataque y matanza de Titanes, es mejor que en la primera entrega, más ágil y directa. Divertida, gratificante y violenta.
Batallar contra los titanes tampoco tiene mucha complicación, ya que con R1 los fijaremos y con el stick apuntaremos a la parte a la que queremos atacar (brazos, piernas o nuca), pudiendo lanzar nuestros ganchos contra ellos para realizar nuestra ofensiva. Para golpear tenemos que pulsar el botón triángulo y el daño que realicemos dependerá de la velocidad a la que vayamos a la hora de realizar el ataque. Como veis, la mecánica principal de juego no tiene ningún misterio y permite realizar todo tipo de virguerías y acciones de lo más espectaculares, por lo que enfrentarse a los titanes resulta una experiencia muy divertida y gratificante.

Además, merece la pena destacar lo bien que suelen funcionar las físicas de nuestros ganchos, ya que si estos chocan con un árbol, obstáculo o incluso otro titán, lo más probable será que perdamos el punto de agarre, añadiendo un pequeño toque de profundidad para que busquemos el mejor ángulo desde el que atacar. La mecánica de combate se basa en atacar los puntos débiles de los Titanes, principalmente su nuca, pero también podemos optar por desmembrar sus extremidades para limitar su movilidad y hacerlos más vulnerables. Cada acción que efectuamos tiene una consecuencia lógica que debemos valorar y medir en cada caso.
Sin embargo, el sistema cuenta con algunos problemas serios que pueden llegar a resultar en situaciones muy frustrantes. Estos se deben principalmente al deficiente sistema de fijación de objetivos en el momento en el que se juntan más de dos titanes, consiguiendo que sea una auténtica odisea el apuntar al enemigo al que queremos atacar, ya que esto se realiza de forma automática según el que más cerca tengamos, impidiendo que podamos priorizar unos blancos sobre otros. Además, a veces la cámara tampoco ayuda cuando hay algún elemento cercano a nuestra posición, consiguiendo que el caos sea todavía mayor.
La estructura de los niveles nos ha recordado muchísimo a lo que estamos acostumbrados a ver en los musous de Omega Force: mapas relativamente grandes en los que irán apareciendo distintos objetivos para cumplir, obligándonos a ir de un lado a otro completando estos encargos, como escoltar a alguien, defender una posición o matar una cantidad determinada de titanes. Esto no nos parece tanto culpa de la desarrolladora como de la propia serie, ya que esta no da para mucho más. Attack on Titan va de matar titanes, y eso es lo que haremos aquí de principio a fin (tanto es así que para conseguir el rango S en la mayoría de pantallas tendréis que acabar con absolutamente todos los enemigos del nivel, una tarea bastante pesada y tediosa). Quizás con una mayor variedad de titanes esta sensación se podría haber aliviado, pero al final, por mucho que hagan un movimiento u otro, a casi todos los combatiremos de la misma forma, a excepción de los que podríamos considerar como los "jefes", que sí cuentan con alguna que otra mecánica concreta que nos obligarán a cambiar un poco el chip a la hora de enfrentarnos a ellos.

Más Allá del Combate: Vida Urbana y Relaciones
A pesar de que el combate es el núcleo de la experiencia, Attack on Titan 2 introduce elementos que van más allá de la simple acción. La vida urbana se presenta como un paso ineludible antes de sumirnos en una expedición. En estas zonas, podremos acceder a tiendas para comprar y mejorar equipamiento, crear nuevas espadas u otras piezas superiores, y desarrollar nuestro personaje. Al igual que en muchos otros juegos de acción con toques de rol, será imprescindible ir subiendo de nivel para mejorar las habilidades, poder equiparnos de mejores armas tanto por la compra de nuevas herramientas como por el incremento de las características de las que ya dispongamos.
Pero sin duda el aspecto que más nos ha sorprendido del juego en la faceta alejada de la acción pura es el desarrollo de relaciones con los personajes secundarios. Tendremos que mantener conversaciones y elegir qué responder para mejorar la amistad con personajes como Eren, Mikasa o Armin. El objetivo es que, a la hora de ir de expedición, sea más fácil compenetrarnos con ellos y ordenarles acciones que se ejecuten con éxito. No vale responder cualquier cosa, ya que cada personaje cuenta con sus propias preocupaciones, sus filias y fobias. A través de estas conversaciones, también podremos aprender nuevas habilidades que equipar a nuestro personaje, aumentando su fuerza, agilidad o capacidad de liderazgo.
Attack on Titan 2 Final Battle - PS4 Gameplay
Apartado Audiovisual y Variedad de Modos
Entrando ya en lo que son sus gráficos, estamos ante un juego que capta muy bien la esencia de la serie gracias a un cel shading muy resultón y efectivo, manteniendo muchos sombreados y unos colores más o menos apagados y marrones que lo acercan más al estilo del manga que del anime. El modelado de los personajes es muy correcto y sus animaciones son bastante buenas, especialmente cuando nos desplazamos a toda velocidad por el escenario, emulando perfectamente las mismas poses y movimientos que vemos en el anime. Sin embargo, los escenarios nos han parecido bastante pobres, con unos efectos de destrucción de hace varias generaciones y que no afectan a todos los elementos que vemos en pantalla (resulta ridículo que podamos derribar edificios y no árboles). Además, la tasa de imágenes por segundo no es del todo estable (aunque las caídas no ocurren con mucha frecuencia y son tolerables) y existe muchísimo popping (aparición repentina de elementos), sobre todo cuando nos movemos muy rápido, como si no le diésemos tiempo al juego a cargar.
En el sonido nos hemos llevado una gran decepción al encontrarnos con que no se ha mantenido la genial banda sonora de la serie. En cambio, tenemos una serie de composiciones que, aunque no son malas y ambientan correctamente, resultan un tanto genéricas, por mucho que intenten emular el estilo de lo escuchado en el anime en cuanto al tono. Afortunadamente, los textos sí se han localizado al castellano, y aunque no se libra de algunas erratas, es un detalle que se agradece muchísimo.
A pesar de todo esto, A.O.T. Wings of Freedom consigue divertir y enganchar, aunque os recomendamos jugarlo en sesiones relativamente cortas para no quemaros de su fórmula demasiado pronto, ya que así es como más hemos disfrutado la aventura. Completar la historia principal (es decir, hasta terminar el arco del titán femenino) os llevará unas cinco horas aproximadamente y alternaréis de un personaje a otro sin poder seleccionar con quién queréis jugar. Además, tendréis por delante una enorme cantidad de misiones adicionales para cumplir y gracias a ellas podréis desbloquear más todavía, así como los capítulos de epílogo de los que os hablamos previamente.
Destacar que estas misiones en el Modo Historia solo se pueden jugar de forma individual, aunque con el Modo Exploración las podréis cumplir en cooperativo online con hasta tres jugadores más, una opción muy recomendable para completarlas en poco tiempo con rango S, ya que entre varios liquidaréis titanes a muchísima más velocidad. El juego cuenta también con un sencillo sistema de progresión, mediante el cual nos animan a que desarrollemos nuevo equipo con los materiales que consigamos de las misiones que realicemos, al más puro estilo Monster Hunter. Cada pantalla que completemos nos recompensará con experiencia tanto para la Legión de Reconocimiento como para el personaje que hayamos usado. Al subir de nivel la primera desbloquearemos nuevo equipo y materiales para comprar, así como nuevos tipos de caballo. Como decimos, el sistema de desarrollo es tremendamente simple, por lo que no resulta ni muy satisfactorio ni especialmente adictivo.
Hablando de personajes, tenemos diez distintos disponibles: Eren, Mikasa, Armin, Jean, Sasha, Connie, Krista, Levi, Hange y Erwin. Por ejemplo, Eren no es un gran combatiente pero tiene la posibilidad de convertirse en Titán para arrasar con todo, Mikasa es una máquina de picar carne, aunque suele desgastar las espadas rápidamente y quedarse sin gas a gran velocidad, además de que sus aliados no son demasiado efectivos cuando ella lidera. Muchas de estas habilidades son compartidas entre varios personajes, de modo que, por ejemplo, Mikasa a cierto nivel acaba aprendiendo el movimiento giratorio de Levi, pero al final cada uno cuenta con su propio estilo y técnicas que nos harán encarar a los titanes de un modo u otro.
Conclusión
A.O.T. Wings of Freedom es probablemente la adaptación más fiel que se podría haber realizado de este exitoso manga, captando genialmente su esencia para ofrecernos una aventura de acción muy divertida y frenética que nos tendrá entretenidos durante horas despedazando a un titán tras otro. Por desgracia, la fórmula no consigue mantenerse fresca con el paso de las horas por culpa de su nula variedad y acaba cansando antes de lo deseable, aunque esto no evitará que queráis volver de forma periódica para echaros una partida de vez en cuando, ya que es un juego muy agradecido para sesiones cortas y rápidas. Si eres fan de la serie, aquí tenéis una opción de compra muy interesante y recomendable que probablemente no te querrás perder.
