Ai Weiwei: Un Artista que Desafía Fronteras y Conecta Culturas

La obra de Ai Weiwei se define por la contradicción, al igual que la interjección hispana "ay". En una galería de su exposición en la Fundación Proa de Buenos Aires, se exhibe el registro fotográfico de una performance donde destruye una valiosa vasija de la dinastía Han; en otra, protegida por un cristal, se muestra su suntuosa fundición de objetos en jade chino.

La muestra "Inoculación", la primera retrospectiva de Ai Weiwei en Latinoamérica, presentada en la Fundación Proa en diciembre de 2017, ofrece una selección de sus trabajos más representativos. Sin embargo, la exhibición de piezas seminales a menudo se prioriza en detrimento de su totalidad, resultando en versiones abreviadas de algunas obras, como "He Xie", una montaña escultórica de cangrejos de cerámica que conmemora un banquete tras la destrucción de su estudio en Shanghái por el gobierno chino, evento al que no pudo asistir debido a su arresto domiciliario.

A pesar de la aparente intención retrospectiva de la exposición, un subcorriente subversivo fluye bajo los textos biográficos y las etiquetas didácticas. La creencia en el arte como herramienta de movilización y defensa ha sido una constante en el canon cultural latinoamericano, dando lugar a colectivos artísticos como CADA (Colectivo Acciones de Arte) en Chile y "Tucumán arde" en Argentina, así como a figuras icónicas como el conceptualista brasileño Cildo Meireles.

La misión de Marcello Dantas, curador de la exposición, de llevar el enfoque de Ai a Argentina y posteriormente a Chile y Brasil como parte de la gira de la muestra, resulta monumental. En la obra de Ai Weiwei se reconoce una disposición a confrontar los sentimientos reales y matizados que definen la identidad cultural.

Instalación de bicicletas

La monumental escultura "Forever Bicycles" de Ai Weiwei, compuesta por 1.254 bicicletas reutilizadas, se alza imponente frente a la fachada de vidrio de la Fundación Proa, en el histórico barrio de La Boca. El edificio de Proa se encuentra en la esquina de Avenida Pedro de Mendoza y Caminito, esta última una apreciada calle peatonal que aparece en todas las postales de Buenos Aires. La historia de Caminito está ligada al pintor portuario y boquense Benito Quinquela Martín, quien en la década de 1950 transformó un antiguo ferrocarril abandonado en la calle multicolor, bautizándola Caminito en honor al tango homónimo.

Separados por la historia, Ai Weiwei y Quinquela Martín se encuentran ahora como vecinos en La Boca, dos artistas reconocidos cuyas vidas en sus países de origen comenzaron de manera fría y difícil. De niño, Ai Weiwei observó a su padre limpiar baños públicos en Xinjiang, castigado por el régimen; Quinquela Martín fue abandonado en un orfanato y obligado a trabajar desde niño, arrastrando sacos de carbón hacia y desde el puerto.

Fotografía de Ai Weiwei en la exposición

En una entrevista con The Guardian, Ai Weiwei reafirmó su postura sobre China con su franqueza habitual: "No hay libertad de expresión, no hay sistema judicial independiente. Si eso no existe... ¿cómo se puede ser un país?". En la misma pieza, reconoce que estas luchas fueron, en parte, responsables de su decisión de convertirse en artista.

La dualidad de Ai Weiwei se ve quizás mejor reflejada en la vida de su padre, Ai Qing, quien pasó años escribiendo poesía comunista para luego ser brutalmente castigado y marginado por el régimen de Mao. El viaje de Ai Weiwei a Argentina en 2017 para planificar la exposición en Proa representó su primera visita a Sudamérica.

El curador brasileño Marcello Dantas nombró "Inoculación" a la exposición, explicando al artista que la palabra proviene del latín y significa "en tus ojos". Weiwei sugirió que "en tus ojos" debería ser el título de la exposición. Sus obras poseen una sensibilidad monumental, marcadas por el amor y la violencia. Él declara que "ser un artista es más una mentalidad, un modo de ver las cosas; ya no tiene tanto que ver con producir algo".

Ai Weiwei es un admirador de Duchamp, precursor del arte conceptual. En la Fundación Proa, cautiva el espacio expositivo y se extiende más allá: comienza en la vereda con la instalación "Forever Bicycles". La muestra de quien también fue consultor de diseño arquitectónico del estadio para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (comúnmente conocido como el Nido de Pájaro) está atrayendo a un público muy amplio; conviene llegar temprano para evitar colas.

Al inicio del recorrido, se presenta una fotografía gigante del artista detenido por la policía china. El circuito expositivo tiene un ritmo intenso que intercala la historia personal de Ai Weiwei con problemas sociales globales. Se pueden observar objetos creados a mano por el artista que hacen referencia al tráfico de órganos y a la privación de libertad, así como fotografías de las ruinas de su estudio, demolido por el gobierno chino.

Ai Weiwei busca trascender las fronteras, no solo políticas sino también culturales. La humanidad como valor, la moral y la libertad son el leitmotiv de su obra. Para él, las redes sociales representan el espectro democrático más grande, ya que pueden ser utilizadas tanto por gobiernos como por grupos o personas de diversas clases sociales.

El artista utiliza internet como herramienta creativa. Tras el terremoto de Sichuan, donde murieron miles de escolares, el gobierno silenció a los familiares de las víctimas que criticaron la construcción de baja calidad de los edificios estatales y buscó mantener a las víctimas en el anonimato. Ai Weiwei y su equipo lanzaron una lista en línea para que los padres pudieran inscribir el nombre de sus hijos. La página fue cerrada por el gobierno, pero una lista de 5.196 nombres fue presentada en la Tate Modern de Londres, y el artista creó una serpiente gigante con las mochilas de los estudiantes fallecidos.

En un hotel de Sichuan, Ai Weiwei sufrió una brutal paliza por parte de la policía, lo que le provocó una cirugía en la cabeza debido a una hemorragia interna. Ai Weiwei, que actualmente reside en Berlín, estuvo años sin poder salir de China. Como protesta contra el gobierno, que le confiscó el pasaporte, cada mañana durante 600 días colocó un ramo de flores en la cesta de su bicicleta y le tomó una foto. De ahí surge la serie "Flores para la libertad", impresa en papel de bambú y expuesta en la cafetería de la Fundación Proa.

"Todo es arte, todo es política" se lee en un panel de frases de su autoría en la primera sala. "El arte tiene que ver con la estética, con la moralidad, con nuestras creencias en la humanidad. Sin eso no es arte" es otra de sus máximas. Estas declaraciones sirven como herramientas para descifrar sus obras y procesos creativos.

Ai Wei Wei, el arte de la denuncia

El artista uruguayo Federico Arnaud, autor de "Lo que mata es la humedad", considera que Ai Weiwei no es político tanto por su activismo como por su biografía. "La política lo traspasó totalmente, marca su vida. Su padre, poeta del partido comunista, fue deportado al desierto por haber escrito un poema considerado anticomunista. Ai Weiwei es hijo de Ai Qing, considerado uno de los más grandes poetas chinos modernos, y amigo de Pablo Neruda. En 1958, cuando Weiwei tenía un año, su padre fue castigado con trabajos forzados y exiliado junto a su familia a una zona desértica en la provincia de Sinkiang. Tuvieron que construir su casa en un pozo en la tierra."

Las imágenes de Ai Weiwei son más elocuentes que las informadas en los noticieros. Sus instalaciones hacen que lo físico sea tangible: el impacto tridimensional enfrenta al espectador con la realidad que viven los refugiados. La instalación "La ley del viaje" es una enorme balsa de PVC negro inflado, con figuras humanas negras gigantes que rozan el techo, haciendo sentir al espectador la misma asfixia que experimenta quien cruza el Mediterráneo, quien abandona su país en busca de algo mejor. Las paredes de la sala están empapeladas con dibujos donde Ai Weiwei narra los viajes que estas personas deben emprender, atravesando guerras, mares, tormentas y campamentos, para llegar a un lugar incierto sin garantía alguna, escapando de conflictos en los que los únicos beneficiarios son los comerciantes de armas. La migración es uno de los temas centrales del artista.

En cuanto a la identidad cultural, el texto menciona la experiencia personal de la autora, quien creció en Estados Unidos tras emigrar de Argentina durante la época del "corralito". A pesar de mantener su español, su identidad cultural era fluida y amorfa. Resentía la corrupción política de su país natal, pero tampoco veía con buenos ojos a la nación que la acogió.

La obra "MAREA HUMANA" de Ai Weiwei, descrita como un viaje épico, da una expresión visual de gran alcance a la migración humana masiva, un fenómeno que ha obligado a más de 65 millones de personas a abandonar sus hogares para escapar del hambre, el cambio climático y la guerra, constituyendo el mayor desplazamiento humano desde la Segunda Guerra Mundial.

Mapa de rutas de migración humana

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