Superlópez es una serie de historietas protagonizada por el personaje homónimo, creada en 1973 por el dibujante español «Jan» (seudónimo de Juan López Fernández). Este se ha ocupado de su desarrollo desde entonces, con excepción de los guiones iniciales -entre los que destacan los escritos por Efepé-. Nacida como una parodia de Superman, ha acabado convirtiéndose en un vehículo de su dibujante para abordar multitud de temas.
Mientras que en las primeras entregas se encuentra más presente el componente paródico, con un humor disparatado, en adelante la serie adquiere una mayor profundidad, con la intención de crear varios niveles de lectura o incluir una mayor carga social.
Orígenes y Primeras Etapas
En 1973, el dibujante Juan López Fernández «Jan» recibió el encargo de realizar un libro de historietas cómicas, muy breves, en el que se parodiara a Superman. La obra se incluyó dentro de la colección Humor siglo XX, dedicada a la sátira de personajes del cómic, literatura y cine estadounidense, como King Kong, Tarzán o Frankenstein.
Al año siguiente, y hasta 1975, Jan recuperó a Superlópez para una nueva etapa en la editorial Bruguera, al proponer el personaje a Rafael González, entonces director artístico de la editorial. Bruguera, sin embargo, registró el personaje, con lo que desposeyó a Jan de su propiedad. Estas historietas, autoconclusivas, tenían una longitud en su mayoría de una o dos páginas -tal y como era usual en el estilo de la editorial-, con muchas viñetas pequeñas; Antonio Martín comentó, en su prólogo de El génesis de Superlópez, que estas estaban construidas sobre argumentos mínimos y temas banales, y giraban en torno a las viejas y ya desgastadas anécdotas del humor Bruguera.
Jan consideraba este estilo anticuado, y más tarde recordaría estas tiras «como una colección de tonterías dibujadas sin ganas y con los ojos puestos en el futuro». El dibujante llegó incluso a declarar a Rafael González que veía estúpidas las historietas de la editorial, pero, a pesar de la deteriorada relación entre ambos, continuaba colaborando gracias al apoyo de Miguel Pellicer -director del departamento de Infantiles- y el beneplácito de Francisco Bruguera -dueño de la editorial-. Aunque el formato no era de su agrado, esperaba -confiando en una renovación de la empresa en busca de sobrevivir a la crisis en la que estaba sumida- que esta se modernizara, para así poder desarrollar posteriormente el personaje a su gusto.
En estas circunstancias, ante las imposiciones marcadas por Bruguera sobre guiones y humor se negó a realizarlos, y parte de ellos -entregados al dibujante generalmente en hojas amarillas mecanografiadas- recayeron en Conti, quien los firmó en ocasiones con el seudónimo de Pepe, mientras que otros se dejaron incluso sin firmar. Francisco Pérez Navarro, conocido como Efepé, se hizo cargo también de algunos guiones, los cuales Jan definiría posteriormente como «menos bobos y en general mejores». En estas aventuras se presenta a un Superlópez casado, más torpe y humano, preocupado en mayor medida por sus problemas en la oficina que por sus peleas con supervillanos. Las historietas aparecieron publicadas en revistas como Tío Vivo (2.ª época), Zipi y Zape o Mortadelo Gigante, y se realizó una recopilación de estas en el álbum n.º 13 de la colección Olé!
El Despegue de la Serie y la Evolución del Personaje
En 1978, Rafael González se jubiló, y fue sustituido en el cargo de la dirección editorial por Ana María Palé. Jan, gracias a su amistad con Miguel Pellicer, retomó el personaje en 1979 para Bruguera, con Efepé como guionista. Las aventuras contaban con un formato más extenso, primero en historietas cortas fraccionadas de ocho páginas en la revista Mortadelo Especial y más adelante en álbumes 'Olé!', con publicaciones regulares de cada aventura recopilada. Estos álbumes permitieron el despegue de la serie, y comenzaron a su vez a publicarse recopilados en tapa dura en la colección Súper Humor.
A partir de esta etapa, las historietas de Superlópez siguieron una línea argumental con una continuidad más sólida entre ellas, en unos cómics iniciales donde cobraba mayor protagonismo un humor disparatado y paródico. Efepé, conocedor del mundo de los superhéroes, ideó para Las aventuras de Superlópez una trama inicial en la que se parodia al Superman de DC Comics, con numerosas referencias al original. Lejos de detenerse en ello, en los siguientes álbumes se continuó con la parodia de multitud de héroes y villanos de los comic-books de superhéroes estadounidenses. De esta forma, en los dos números siguientes (El supergrupo y ¡Todos contra uno, uno contra todos!) entraba en escena «El supergrupo», una sátira consistente de los grupos de superhéroes, tales como los Vengadores, los 4 Fantásticos, X-Men o los Defensores, donde cada integrante del grupo constituye una parodia de superhéroes estadounidenses.
Ricardo Aguilera y Lorenzo F. Más de 30 años después de su última colaboración, Jan y Efepé recuperan el Supergrupo y vuelven a trabajar juntos en 2013 para publicar el álbum Otra vez el supergrupo.
Reírse de Superman en clave española permitió a Jan descubrir una herramienta para contar sus historias. Con el personaje ya definido en los números anteriores, sucedía que a Jan no le interesaba en especial la crítica continuada de superhéroes, «ya que en realidad eso equivalía a hacer otra más», y prefería trabajar con sus propias ideas, más enfocadas al mundo real que le rodeaba que a las coordenadas típicas de estos.
Cambios Estéticos y Presiones Editoriales
En 1980, tras diversas circunstancias personales y algunos retrasos en la entrega de los guiones por parte de Efepé, el dibujante decidió tomar las riendas de estos y desligar a Superlópez de la trama de superhéroes iniciada con el supergrupo, a partir del cuarto número, Los alienígenas. En Los alienígenas también se produjo un cambio sustancial en la estética del personaje, debido a su condición inicial de parodia: el traje de Superlópez se asemejaba al de Superman, de tal forma que el anagrama del original ocasionó problemas entre DC Comics y Bruguera.
La editorial estadounidense, que distribuía Superman en España también a través de Bruguera, alegó ante la posibilidad de perder ventas que Superlópez se trataba de un plagio y, aunque no hubo problemas legales, DC Comics ejerció presiones que impidieron publicar el personaje en otros países como Francia o Bélgica, así como también presionó a Bruguera para que dejara de utilizar al Supergrupo. El asunto del logo le causaba, sin embargo, indiferencia a Jan y, tras alcanzar un compromiso entre las editoriales, la S se modificó finalmente por otra con un trazo mucho más simple -aunque el autor afirma que no lo hizo porque fuera más fácil y rápida de dibujar-, que es el usado desde entonces. A pesar de que este cambio se realizó durante la aventura de Los alienígenas, en la portada de ¡Todos contra uno, uno contra todos!

Nuevas Editoriales y Diversidad de Formatos
La quiebra de la editorial obligó a Jan a detener la creación de nuevas aventuras del superhéroe hasta 1987, cuando Ediciones B asumió finalmente los fondos y licencias de Bruguera, y con ello los derechos de Superlópez. Al mismo tiempo, la nueva editorial creó otra publicación con la cabecera Superlópez que se mantuvo durante 4 años. En 1990 el personaje se incorporó fugazmente a la revista Yo y Yo para acabar recalando al año siguiente en Mortadelo. Asimismo, Superlópez se ha publicado en otras revistas o publicaciones como la colección Gran Festival Del Cómic de Ediciones Bruch, el suplemento Gente Menuda del diario ABC, El Periódico de Catalunya o el diario El Mundo.
Desde el nacimiento del personaje, con la edición en 1973 del tomo apaisado Superlópez por parte de la editorial Euredit, la serie se ha publicado en diversos formatos y colecciones, primero de forma seriada en revistas y más tarde y principalmente en formato álbum. En 1979 comienzan a publicarse por capítulos las aventuras de Superlópez en la revista Mortadelo Especial de Bruguera. La caja de Pandora se publica por su parte en Mortadelo, mientras que La gran superproducción no llega a publicarse íntegra en la nueva revista Superlópez, de la que solo se llegaron a editar tres números de marzo a mayo de 1985.
Más tarde, Ediciones B comienza a incluir desde 1987 las aventuras del personaje en una nueva publicación con la cabecera Superlópez, la cual desaparece en 1990. Superlópez pasa a formar parte entonces de la plantilla de personajes de Yo y Yo y, en 1991, de Mortadelo, alternando entre sus ediciones Extra y Súper hasta el año 1996 cuando, apenas comenzada la serialización de El infierno, las revistas de tebeos de Ediciones B dejan de editarse.
Por otra parte, a partir de 1980, Bruguera había comenzado a publicar las aventuras de Superlópez en álbumes en la colección Olé!, la cual se convertiría más tarde en la edición más larga y popular de las aventuras del personaje. La siguiente etapa de la colección continuó en 1987, con la publicación por parte de Ediciones B de volúmenes con formatos de diversos tamaños y portadas con y sin relieve. Las distintas ediciones mantuvieron las características básicas de publicación en tapa blanda con 64 páginas y venta, principalmente, en quioscos de prensa.
En 2002 la colección Olé! fue sustituida por la colección Fans, separándose de esta forma de la presentación conjunta con Mortadelo y Filemón. Bajo la nueva colección se publicaron las nuevas aventuras, de 48 páginas y, al mismo tiempo, se fueron reeditando algunos números antiguos, manteniendo la numeración y las características de los últimos Olé!
Además, en 1981 Bruguera publicó el número 6 de Oye Mira, dedicado a los superhéroes del cómic y que contenía diverso material de Superlópez, como algunos chistes de 1973 redibujados, o información sobre el personaje que luego sería a su vez recopilada en 25 años de Superlópez. Bruguera, en 1982 y bajo la colección Súper Humor Superlópez, editó también un tomo que recopilaba las cinco primeras aventuras del personaje. Se trataba de una edición en tomos de tapa dura y con lomo rojo, si bien algunos ejemplares se editaron con lomo de color verde. Ediciones B retomó la colección, reeditando el primer volumen de Bruguera y manteniendo el mismo formato inicial de cinco aventuras y lomo rojo. A partir del quinto número, coincidiendo con el cambio de formato de la colección Olé!, se aumentó las dimensiones de los tomos de la colección Súper Humor, y posteriormente se volvieron a reeditar los tres primeros volúmenes bajo este mismo formato.
Entre 1989 y 1990 Ediciones B lanzó además una edición de las primeras aventuras de Superlópez -con guiones de Efepé- en una colección de álbumes de varios personajes denominada Magos del Humor, aunque la mayor parte correspondía a entregas de Mortadelo y Filemón. Los álbumes venían en tapa dura, 48 páginas y bajo la misma numeración conjunta, y para adaptar las aventuras a las características de la colección, tuvieron que eliminarse algunas historias de Las aventuras de Superlópez, El supergrupo se dividió en dos álbumes, y ¡Todos contra uno, uno contra todos! no llegó a aparecer entero.
Por otra parte, el diario ABC reeditó en la 3.ª época (1989-1999) de su suplemento Gente Menuda muchas de las aventuras del personaje, con un ritmo de publicación de dos páginas por número, utilizando también varias portadas de la revista Superlópez. Se realizaron otras ediciones para venderlas como promoción junto a periódicos como Las Provincias o La Verdad (con formato grapa y 48 páginas), y El Mundo (en 2005 y 2006, en edición de bolsillo).
Internacionalización y Filosofía del Autor
A partir de la edición de Los alienígenas los signos de admiración de las onomatopeyas se eliminaron para facilitar la traducción a otros idiomas de forma que hubiera que modificar únicamente el texto de los bocadillos. Sin embargo, solo se tradujeron a Alemania con el nombre de Super-Meier apenas doce números entre 1980 y 1986, un número en Dinamarca (impreso en Bélgica) con el título de Superdan y en Noruega con el título de Superegon. Esta poca difusión fuera de las fronteras se debe a la presión ejercida por DC Comics; Bruguera no cedió en cuanto a España y Alemania, pero en los demás países hubo que dejarlo, y la editorial americana consiguió evitar su publicación en francés en países como Francia o Bélgica. En la revista Superlópez n.º 37 de Ediciones B, además, se indica una edición sueca con el nombre de Super Nilsson. Existen asimismo ediciones en catalán de los primeros números con el nombre de «Super Llopis» en la colección Mestres de l'humor, que la Generalidad de Cataluña se comprometió a subvencionar.
En 2005 el Comú de Canillo, en Andorra, encargó y repartió entre sus habitantes una edición limitada a 1000 ejemplares de «Les Muntanyes Voladores».
Jan prefiere definirse como narrador de historias antes que como humorista, y para la realización de cada historia parte de algún mensaje que transmitir; no quiere hacer siempre lo mismo, pues al repetirse estas pierden contenido. Así, cada una es distinta en su elaboración, en busca de desarrollar una idea en particular enfocada al mundo que rodea al autor. No quiere sentirse encorsetado por la condición de superhéroe del protagonista, el cual pasa a menudo a un segundo plano, pues considera el entorno de los superhéroes más propio de la cultura norteamericana.
De esa forma, lo importante no es que Superlópez reivindique nada ni resuelva injusticias, es el sentido de las historias lo que le interesa al autor. En contraposición del humor disparatado de los números iniciales, intenta profundizar más allá para crear varios niveles de lectura para sus historietas, no le atrae «entretener por entretener», e intenta dirigirse al amplio espectro de lectores con los que la serie cuenta.
Un ejemplo ilustrativo es la aventura La caja de Pandora, donde el lector más pequeño podrá ver una divertida historia de monstruos, pero alguien más culto podrá advertir alusiones a los mitos griegos, aztecas, hindúes y egipcios, así como referencias a la parapsicología o la ufología. Esta voluntad de proporcionar múltiples lecturas fue recibida, sin embargo, con escepticismo por la editorial Bruguera, influida por su subcultura propia.
Sin embargo, al incluir aspectos literarios o viajes en sus historietas, Jan no pretende culturizar a los lectores ni suplantar otras artes, sino introducir elementos reales para darle más dimensión a las historias. Se encuentra muy presente además la influencia de obras literarias tales como Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, o de otros autores tales como H. G. Wells.
