El Chavo del Ocho es una serie de televisión de comedia situacional mexicana creada y protagonizada por Roberto Gómez Bolaños, y producida por Televisión Independiente de México (más tarde, Televisa).
Originalmente, la serie fue un sketch que formaba parte del programa Chespirito, transmitido por Canal 8, que inició en el año 1971 y terminó en 1973.
El programa trata sobre las vivencias de un grupo de personas que habitan una vecindad mexicana donde su protagonista, el Chavo, lleva a cabo travesuras junto con sus amigos que ocasionan malentendidos y discusiones entre los mismos vecinos, por lo general de tono cómico.
El guion surgió de un sketch escrito por Gómez Bolaños en donde un niño pobre de ocho años discute con un vendedor de globos en un parque, dicho sketch se emitió por primera vez el 20 de junio de 1971.
Para la serie, se le prestó una mayor importancia al desarrollo de los personajes, a los cuales se les asignó una personalidad distintiva.
El elenco principal estuvo integrado por Gómez Bolaños, Ramón Valdés, Carlos Villagrán, María Antonieta de las Nieves, Florinda Meza, Rubén Aguirre, Angelines Fernández y Édgar Vivar, que interpretaron al Chavo, Don Ramón, Quico, la Chilindrina, Doña Florinda, el profesor Jirafales, Doña Clotilde y el señor Barriga, respectivamente.
El éxito de El Chavo del 8 fue tal que, para 1973, era transmitido en varios países de Hispanoamérica y tenía altos índices de audiencia televisiva.
Se estimó que en 1975, el programa era visto por más de 350 millones de televidentes cada semana.
Dada la popularidad, el reparto realizó una gira internacional que abarcó varios de los países en los que se transmitía el programa en ese entonces, en una serie de presentaciones donde bailaban y actuaban en vivo frente a un público.
En 1978, Villagrán dejó el programa de forma definitiva debido a conflictos con Gómez Bolaños respecto a la autoría del personaje de Quico, y al año siguiente hizo lo mismo Valdés debido a motivos personales. A pesar de ello, este último se reincorporó al programa tiempo después.
A pesar de su conclusión en 1992, la serie ha sido retransmitida de forma ininterrumpida en varios países desde entonces.
En 2011, al menos veinte países aún la emitían como parte de su programación habitual.
En 2006, debutó El Chavo animado, un programa de animación basado en El Chavo del 8 y producido también por Televisa.
Su éxito, equiparable al del formato original, ha permitido que la franquicia se haya expandido en cuanto a mercadotecnia y productos comerciales.
El Chavo del 8 aborda las interacciones de un grupo de personas que habitan una vecindad.
El protagonista, el Chavo, es un niño huérfano que suele meterse en problemas con los demás habitantes, entre ellos Don Ramón, Doña Clotilde y Doña Florinda, debido a malentendidos, a distracciones o a sus travesuras.
Ahí convive también con sus amigos Quico y la Chilindrina.
Cada capítulo hace uso de bromas, slapstick, ironía, cómicos de repetición y situaciones graciosas en las que el elenco se involucra.
También se incluye el uso de risas grabadas para dar énfasis en las escenas cómicas.
La trama transcurre en su gran mayoría en el patio de una vecindad, donde se aprecia un barril y un lavadero.
En dicha vecindad habitan la mayoría de los personajes principales, excepto el señor Barriga, su hijo Ñoño, Godínez, el profesor Jirafales y Popis.
Se observa también, a primera instancia, el departamento 14 donde residen Quico y Doña Florinda, y justo a su derecha se encuentra la habitación 71, hogar de Doña Clotilde, y el departamento 72, donde viven Don Ramón y su hija la Chilindrina.
Si bien existen unas escaleras que conducen al departamento 23, el interior de este nunca se muestra en ninguno de los capítulos.
Hay segmentos que ocurren en otros lugares ajenos a la vecindad, tal es el caso de un reducido predio donde, en uno de los episodios, los personajes aprenden a jugar fútbol americano con Jirafales y Don Ramón, y en Acapulco, al cual acuden a pasar unas vacaciones.
Existe igualmente una escuela, a la que asisten los niños de la vecindad y donde imparte clases Jirafales.
No obstante, en la serie sólo se ve un aula y no todo el edificio como tal.
En otros capítulos aparecen el restaurante de Doña Florinda, una peluquería en donde en una ocasión trabaja don Ramón y la banqueta donde se ubica la entrada a la vecindad.

Personajes Principales
Roberto Gómez Bolaños como el Chavo:
Es el protagonista que da nombre a la serie; un niño de ocho años de edad que llega a la vecindad después de escaparse de un orfanato, una vez que su mamá lo abandonó.
Si bien acostumbra meterse en el interior de un barril situado casi en la entrada de la vecindad, vive en el departamento 8.
En ninguno de los capítulos se menciona su nombre verdadero.
Carlos Villagrán como Quico:
Es un niño de nueve años de edad, cuyo nombre verdadero es Federico.
En uno de los capítulos se menciona que su padre era marinero, por lo que él acostumbra vestir siempre una indumentaria reminiscente a él.
Vive en el departamento 14 junto con su madre Doña Florinda.
María Antonieta de las Nieves como la Chilindrina:
Es la hija de Don Ramón, una niña «traviesa, pecosa e inteligente» de 8 años, y amiga del Chavo y de Quico.
Ramón Valdés como Don Ramón:
Vive en el apartamento 72 de la vecindad, junto con su hija la Chilindrina.
Rubén Aguirre como el Profesor Jirafales:
Es el maestro de la escuela primaria a la que asisten los niños de la vecindad.
Tiene una relación romántica con Doña Florinda.
Una de sus expresiones más características es «¡Ta, ta, ta, taaaa, tá!» al enfadarse.
Édgar Vivar como el Señor Barriga:
Es el dueño de la vecindad a la que acude a cobrar la renta de los inquilinos.
En la mayoría de los capítulos, el Chavo acostumbra a «recibirlo con un golpe».

El Escenario: La Vecindad
La vecindad es el escenario principal de la serie.
El Primer Patio es donde ocurre toda la acción principal, y aquí está el Barril del Chavo.
El Segundo Patio cuenta con la fuente de agua de la Vecindad.
Sólo se mostró el interior de un departamento de este patio en el episodio El puesto de aguas frescas de 1974.
El Tercer Patio es donde estaría el Departamento 8 del Chavo.
La escuela Benito Juárez es donde enseña El Profesor Jirafales.
Todos los niños y niñas aparecen en el mismo salón.
En ocasiones, también se podía ver el patio de la escuela y en un capítulo el parque.
El restaurante/fonda de Doña Florinda es un lugar recurrente.
La calle, con su acera, suele ser otro escenario mostrado.
El departamento de la escalera, que tuvo varios números, la mayoría del tiempo es el número 23, y vivieron allí varios personajes como Doña Eduviges Fajardo, Gloria y Paty, y Jaimito el Cartero.
La casa de Don Ramón y la Chilindrina, y posteriormente Doña Nieves, fue escenario de muchos capítulos.
El cuarto de la Chilindrina también apareció en varios episodios.
La cocina de Don Ramón apareció en el episodio Los Espíritus Chocarreros.
La casa de Doña Florinda y Quico, y posteriormente la Popis, también fue escenario de muchos capítulos.
El cuarto de Quico aparece en el capítulo que recuerdan momentos mientras el Profesor Jirafales, Quico y Doña Florinda ven el álbum de fotografías.
La casa de Doña Cleotilde no se llegó a ver por dentro durante la serie, a excepción de cuando los niños se imaginaron que entraban.
La casa del Chavo no se llegó a ver en ninguno de los episodios durante la serie, pero se da a conocer que el Chavo ha vivido en este dichoso departamento desde que tenía aproximadamente 4 años.
La Mansión Barriga no estaba ubicada dentro de la vecindad; todos se mudaron a esta casa a causa de las reparaciones que se tenían que hacer en la vecindad.
En Acapulco se grabó un capítulo especial de tres partes en el año 1977, donde los personajes se van de vacaciones.
La casa de las tías ricas es mencionada en el episodio El regreso de la Chilindrina, pero nunca apareció.

El Legado de Chespirito y sus Personajes
Roberto Gómez Bolaños, más conocido por el apodo de Chespirito, debutó en el canal 8 con la serie El ciudadano Gómez.
Gran parte de estos segmentos eran conocidos por el propio creador como «chespirotadas», en alusión a su apodo.
Uno de estos se tituló La mesa cuadrada, que más tarde adoptaría el nombre de Los supergenios de la mesa cuadrada.
Los supergenios dio origen a Chespirito, un nuevo programa conformado por varios segmentos cómicos, entre ellos El Chapulín Colorado, Los Caquitos y Los Chifladitos.
El Chapulín Colorado es una serie de televisión de comedia situacional mexicana creada y protagonizada por Roberto Gómez Bolaños.
Su nombre se refiere a un chapulín (el nombre dado en México a una especie de saltamontes) de color rojo o colorado.
El personaje protagonizó su propio cómic, que tuvo gran éxito en México y otros países de habla hispana, y también se lanzó una serie animada en 2015.
La serie sigue las hazañas de un superhéroe poco común, que siempre acude al llamado de los más necesitados cuando estos dicen la frase ¡Oh! Y ahora, ¿Quién podrá defenderme?
El Chapulín es torpe, miedoso y no posee superpoderes, aunque sí varios artefactos de apoyo como el chipote chillón, la chicharra paralizadora o las pastillas de chiquitolina.
El fuerte del Chapulín realmente es su determinación, la cual le ayuda a solucionar los problemas a pesar de su cobardía y debilidad.
Roberto Gómez Bolaños, señaló en una visita al Perú en 2008, que el final del Chavo del 8 iba a ser extremadamente trágico e iba a tratarse de la muerte del Chavo atropellado tratando de salvar a otro niño.
El Chavo del 8 Según Petro - Jhovanoty
El Chavo del Ocho se llamó así porque el programa se transmitía en el Canal 8 de México.
En el libro "El diario de El Chavo del Ocho", escrito por Roberto Gómez Bolaños en 1995, se deja bien claro el hecho de que el personaje vive en un departamento (el Número 8).
El Chavo del Ocho es la historia de un niño prácticamente huérfano, pobre y muy humilde, al que se lo conoce simplemente como El Chavo (ya que se desconoce su nombre verdadero), que vive en una vecindad de la Ciudad de México, en el departamento número 8, y que tiene como "escondite secreto" un barril situado en el patio principal de la vecindad.
Allí, éste debe convivir con los particulares vecinos de la vecindad, con los que siempre se ve envuelto en divertidas situaciones.
El programa ha sido muy popular en México y otras partes de Hispanoamérica, incluso entre la comunidad hispanohablante de los Estados Unidos y Canadá y en España.
En Colombia, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y el Perú, Rubén Aguirre junto con Carlos Villagrán disfrutaron de un gran éxito interpretando sus personajes en un circo.
En Brasil y Portugal (donde el personaje fue renombrado Chaves), se han creado varios videojuegos con los personajes de El Chavo y de El Chapulín Colorado.
El programa es televisado por la estación televisiva SBT desde principios de los años 80.
En este país es muy popular a pesar de la barrera idiomática (que fue superada por medio del doblaje al portugués).
Su sintonía es incluso superior a la de la propia Xuxa Meneghel.
En Chile, un caso peculiar se da con la emisión de El Chavo del 8.
Además del español y portugués, El Chavo del 8 también estuvo disponible en otros idiomas, incluyendo chino, francés, alemán, italiano, hindú, árabe, ruso, inglés, entre muchos otros idiomas más.
La música de apertura del programa es una composición original de Ludwig van Beethoven. Se llama Marcha Turca en honor a la obra Las Ruinas de Atenas Op.113.
A partir de esta música, el artista Jean-Jacques Perrey creó The Elephant Never Forgets en 1970.
Es justamente de aquí de donde procede la apertura del programa de El Chavo.
Sin embargo, nunca se acreditó a Jacques Perrey por la composición.
Me ocuparé de argumentar que el programa de El Chavo del Ocho, como comedia de situación arraigó su formato y producción industrial en una matriz cultural importante en México y América Latina: la vecindad.
La idea de la vecindad supone un espacio comunitario frente a otras alternativas de vivienda como los edificios de tipo multifamiliar.
Pero esta suposición se asocia a la vivienda pobre, retrasada, insalubre y degrada con el paso del tiempo.
En estas viviendas la convivencia entre familias era parte de la vida cotidiana, los niños jugando en el patio compartido y las mujeres por lo regular en los lavaderos.
Si concebimos la vecindad como esos espacios comunitarios generadores de cohesión colectiva, ideológica y creación de identificaciones conjuntas de sus habitantes en torno al espacio físico que responde a la condición social de sus individuos y al cruce de valores, podemos observar entonces la función del patio central como lugar de convivencia y de actividades cotidianas.
La memoria de la vecindad de El Chavo del Ocho, se configura también de manera física o escenográfica: es rectangular y con dos pisos “acartonados”.
En la parte de abajo, hacia las orillas, las viviendas forman un tipo de herradura, que es el espacio de la estructura física donde se ubica un gran patio central ocupado por un lavadero y diferentes artículos como tanques de gas, cajas y plantas.
En el corazón de esta vecindad televisiva existe una clara articulación de roles y responsabilidades.
Una línea sutil de autoridad que fluye desde una ama de casa con temperamento fuerte y un viudo desempleado, hasta unos niños obedientes pero traviesos.
Con este apunte sobre la vecindad podemos continuar considerando dos aspectos de la dinámica de la vecindad de El Chavo que prevalecen a lo largo de 194 episodios entre 1973 y 1980: a) la solidaridad y búsqueda del bien común; y b) los conflictos cotidianos.
El Chavo del Ocho fue resultado de un sketch “suelto”, en razón de que “no tenía continuidad temática temporal”.
El sketch era sobre un niño pobre “que andaba por un parque público y tenía un breve altercado con un vendedor de globos”.
Como resultado de este sketch “suelto”, empezó a darle forma al personaje con el nombre del Chavo: un niño huérfano extremadamente pobre, de aproximadamente ocho años de edad, con un estómago vacío y motivado por comer una torta de jamón, y siempre con buenas intenciones: “el mejor ejemplo de la inocencia e ingenuidad propias de un niño”.
La Chilindrina es el personaje más travieso de la vecindad, Chespirito diseñó a la Chilindrina un tanto desdentada debido a su “hiperactividad que los induce a correr riesgos”, enamorada ingenuamente del Chavo, y portadora de anteojos como signo de inteligencia y astucia para engañar a los demás niños de la vecindad.
La Chilindrina figura como la hija de Don Ramón, un viudo subempleado que se caracteriza por ser uno de esos personajes pícaros “que ocultan sus múltiples insuficiencias tras una mampara de arrolladora simpatía. Era holgazán, inculto, comodino, etcétera”.
Quico, otro personaje infantil de la vecindad, funge como contraparte del Chavo: “Al decir contraparte me refiero al hecho de que tal niño sería rico (en comparación con el Chavo), caprichoso, testarudo, consentido, envidioso, etcétera”.
Para justificar el personaje de Quico, Chespirito diseñó a Doña Florinda, una madre que avala y consiente desmesuradamente la conducta de su hijo.
El personaje de Doña Florinda lucha, además, por recuperar los remanentes de una anterior vida de clase media al darle juguetes a Quico, quien los presume con los otros niños, y que cubren el hecho de que vivan y quieran dejar algún día la vecindad: “¡Vámonos Quico! No te juntes con esa chusma”.
Doña Florinda vive enamorada del único personaje con capital cultural en la serie: el Profesor Jirafales.
Este personaje es el maestro de escuela primaria que sufre por las travesuras de los niños, pero “que siempre termina soportándolas con la bondad y el estoicismo que caracterizaba a aquellos auténticos apóstoles de la docencia”.
El propietario de la vecindad, el Señor Barriga, encarna al dueño que acude regularmente a cobrar la renta de los habitantes.
Víctima de las travesuras de los niños de la vecindad.
El último personaje que conforma el grupo es Doña Clotilde o “La Bruja del 71”, según la apodaban los niños de la vecindad.
Este personaje representaba a la “quisquillosa solterona … [que] suspiraba de amor por el simpático Don Ramón”.
El Chavo del Ocho, como comedia de situación, reformuló el formato para hacer una serie cómica “a la mexicana”.
La serie se sostendrá finalmente sobre un solo gag: el adulto que viste y habla como niño.
El formato de la comedia de situación dilata la acción en un programa de media hora y fragmenta el contenido con base en el humor.
Esto se debe en gran medida a que cada escena tiene un gag de acción (golpe de efecto cómico u observación graciosa) o de diálogo, un punto divertido que provoca la risa instantáneamente.
Al hecho de que El Chavo del Ocho reitere expresiones y situaciones en su formato implica la utilización de un running gag o gag recurrente.
Esto es, un recurso cómico que Chespirito como guionista del programa incluyó reiteradamente en situaciones que finalizaban en: ¡Eso, eso, eso! ¡Es que no me tienen paciencia! ¡Chusma, chusma!, y propios de cada personaje.
La noción de vecindad proporciona un telón de fondo contra el cual podemos considerar la vida urbana en la Ciudad de México durante las décadas de 1930 a 1980.
La razón por la cual la vecindad posee relevancia en la vida urbana del siglo XX es porque se vincula a las viviendas más comunes y accesibles para la mayoría de la población en un contexto de rápida industrialización y crecimiento poblacional.
Considero que estos elementos, entre otros, son los que resultan visibles como dispositivos de interpelación emocional y cognitiva para las audiencias.
La serie ha sido un referente cultural y un espejo de la sociedad mexicana, trascendiendo generaciones y fronteras con su humor universal y personajes entrañables.