La historieta argentina es un universo rico en historias, estilos y emociones, consolidándose como un pilar fundamental de la cultura popular y el arte en el país. Desde sus inicios, ha sido un reflejo de la sociedad, abordando temas que van desde la ciencia ficción y la aventura hasta la crítica social y la reflexión existencial. Cada obra, con su trazo y su narrativa, contribuye a un legado que sigue cautivando a generaciones de lectores y coleccionistas.
Los Clásicos que Marcaron una Época
La historia de la historieta argentina está plagada de obras maestras que trascienden el tiempo y el espacio. Estos cómics no solo entretuvieron, sino que también moldearon la identidad cultural y sirvieron como espejo de la realidad social y política del país.
El Eternauta: Ciencia Ficción y Resistencia
El Eternauta es una obra maestra de la ciencia ficción y la resistencia colectiva. Publicada originalmente entre 1957 y 1959, narra la lucha de un grupo de personas comunes frente a una invasión alienígena en Buenos Aires. La mayor aventura de ciencia-ficción escrita en el sur del mundo apareció serializada como un largo folletín en la revista Hora Cero Semanal entre 1957 y 1959. Obra de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, la epopeya de El Eternauta es una minuciosa radiografía de la historia argentina de los últimos cincuenta años. Metáfora alucinante del país arrasado, entregado a los intereses externos y dominado por el invasor. Una historia actual que continúa gritando su mensaje a los cuatro vientos: Cuando ya no importa si se gana o se pierde, lo único que prevalece es la dignidad con la cual se presente batalla. Para muchos, la mejor historieta argentina de todos los tiempos. Héctor German Oesterheld fue el guionista y Francisco Solano López el dibujante. Apareció en 1957 en la revista Hora Cero, de la editorial Frontera. Oesterheld había comenzado su carrera en la Editorial Abril, donde en 1952 hizo los textos de “Gatito”, una singular historia para chicos ilustrada por Hugo Csecs. Su versatilidad le permitió afrontar al mismo tiempo una tarea absolutamente distinta y desde 1953 a 1957 escribió en “Más allá”, la revista que inauguró el género de ciencia ficción en la Argentina. En la revista Misterix, de la misma Editorial Abril, Oesterheld escribía los guiones de “Bull Rocket”, un piloto de pruebas dibujado por el italiano Paul Campani. Cuando éste dejó la tira, su lugar lo ocupó Solano López. Ese fue el primer gran éxito que compartieron, hasta que llegó “El eternauta”, la obra cumbre de la pareja. Esta extraordinaria historieta, que comienza con una invasión extraterrestre, ha tenido con el tiempo diversas interpretaciones de carácter ideológico. Y hace pocas semanas Netflix anunció que la convertirá en una serie, dirigida por Bruno Stagnaro.

Mort Cinder: Misterio y Viajes en el Tiempo
Mort Cinder es una obra mayor del guionista Héctor G. Oesterheld y del dibujante Alberto Breccia. Ezra Winston, un anticuario de Londres, es guiado por misteriosas señales hasta la tumba de un ajusticiado, un tal Mort Cinder. Este vuelve de la muerte para arrastrarlo a sombrías aventuras y para contarle historias ocurridas en el fondo de los tiempos. Apareció por primera vez en 1962 en la revista Misterix. Aunque abundan las ediciones extranjeras -es considerado un clásico de la historieta mundial- esta es su primera edición en castellano.
Patoruzú: El Símbolo del Arquetipo Argentino
Patoruzú es el monumento de la historieta nacional, un superhéroe telúrico. Fue la base de una gran empresa de comunicación gráfica y audiovisual que aún perdura. Todo nació en 1928, cuando el joven dibujante Dante Quinterno tenía 19 años y comenzó a publicar en el diario Crítica la historieta “Aventuras de Don Gil Contento”, donde aparecería un tehuelche ingenuo y pajuerano: Curugua - Curiaguagüigua”. Muy pronto pasó a llamarse Patoruzú, porque pronunciar su nombre “le descoyunta las mandíbulas” según admitió su propio creador. En 1935 Patoruzú debutó como protagonista de una tira propia en el matutino El Mundo y menos de un año después salió a la calle la revista Patoruzú, con su inconfundible formato apaisado. Generoso, ético, solidario, noble, Patoruzú se transformó en un símbolo de las virtudes del arquetipo argentino. Una legión de dibujantes y escritores se formaron al lado de Quinterno, que en 1942 estrenó “Upa en apuros”, la película de dibujos animados en colores que sentó las bases de esa industria en el país. Walt Disney lo admiraba, René Goscinny -co creador de Asterix- no pudo evitar su influencia. Las empanadas de la Chacha, la lealtad de Ñancul y las vivezas de Isidoro lo siguen acompañando, lo mismo que una popularidad que se renueva a través de las generaciones.

Mafalda: La Niña Filósofa que Conquistó el Mundo
Mafalda, la archiconocidísima tira cómica de Quino, es una revolución en la historieta argentina. En apenas 10 años (sólo se publicó entre 1964 y 1973), revolucionó la Argentina para después pasar a conquistar el mundo. Según el diccionario, una historieta es un “Relato o historia explicada mediante viñetas o recuadros que contienen ilustraciones y en el que algunas o todas las viñetas pueden contener un texto más o menos breve”. También se ha dicho que una historieta es una novela gráfica. O un relato dibujado. Para los fanáticos del género -recuerdo que Federico Luppi lo era, como lo es mi colega locutor Pancho Ibáñez- leer una historieta es disfrutar de una narración que puede transcurrir en el espacio sideral, en el far west o en una carrera de autos. No hay límites para el escenario, que no depende de ningún presupuesto de producción: alcanza con la imaginación del guionista y la destreza del dibujante.
Nuevas Visiones y Estilos Contemporáneos
El panorama de la historieta argentina se ha enriquecido con propuestas contemporáneas que exploran nuevas temáticas y estilos, demostrando la vitalidad y la capacidad de reinvención del género.
Macanudo Universal: Humor y Melancolía
Macanudo Universal es una colección de microhistorias que fusionan lo cotidiano con lo fantástico. Todas las tiras que integran los cinco primeros tomos de Macanudo, enriquecidas con otras inéditas, algunas apócrifas, bocetos, delirios y textos, en un tomo encuadernado en tapa dura, para la biblioteca o para regalarle a un amigo muy amigo. Liniers, con su mezcla única entre risa y melancolía, ha cautivado a lectores de medio planeta.
Parque Chas: Relatos Fantásticos en el Barrio Laberíntico
Parque Chas narra historias fantásticas que transcurren en ese barrio laberíntico de Buenos Aires que van desde la del Falcon verde que no dejó de ser una amenaza mortal a la de una ventana que da a otra dimensión, pasando por una batalla contra una raza insectoide, el túnel de escape construido por Perón, hombres con pistolas de rayos y dragones que corren por las calles oscuras. Ricardo Barreiro y Eduardo Risso son los artífices de esta obra.
Sarna: Calidad Europea en Cómics Nacionales
Sarna es la creación de una dupla increíble: Carlos Trillo y Juan Sáenz Valiente. Una historieta 100% nacional, con un formato y una calidad bien europea, a un precio accesible, que nos permite soñar con una nueva era dorada del comic argentino. Argentina fue y será siempre un semillero de grandes guionistas y dibujantes. Lamentablemente hoy en día, estos artistas tienen mas reconocimiento en otros países que en el propio y para los lectores de Argentina es irónico que la única forma de conseguir alguna de estas obras, sea por medio de la compra de material importado.
La Burbuja de Bertold: Ciencia Ficción y Desesperanza
La Burbuja de Bertold es una obra que inicia la trilogía Último sur, de los autores Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti. No hay esperanza para los habitantes de Butania. Con la gran burbuja dominando el horizonte, las gentes de la ciudad esperan poco de la vida. Pero la voz de Bertold se alzará de entre los más desgraciados. Fue nominada al Gran premio de la crítica entregado por la Asociación de Críticos de BD. Francia, 2005, y ganó el Primer premio a la mejor BD de Ciencia ficción, Festival de Utopiales, Nantes (Francia) y el Gran premio del jurado. Festival de Colomiers. Francia, 2005.
Otras Joyas del Cómic Argentino
La riqueza del cómic argentino se extiende a muchas otras obras que merecen ser descubiertas y valoradas.
- Gilgamesh, el Inmortal: Creado por Lucho Olivera, narra la historia de un guerrero invencible en un mundo fantástico. El origen de su inmortalidad se debe al marciano Utnapishtim, quien lo salva de la muerte pero a su vez lo maldice dotándolo con esta única y excepcional capacidad de no morir, de vivir para siempre. El libro arranca en el Año 10.000 DC, luego de una hecatombe nuclear, donde Gilgamesh debe velar por los últimos 12 humanos en estado de hibernación que son la última esperanza de la raza.
- Arenas: Arenas es un hipnotizador que desentierra recuerdos dormidos en sus pacientes. Mientras ayuda a otros a enfrentar sus verdades, lucha con su propio insomnio sobrenatural y una vida cargada de enigmas.
- 4 Segundos: En esta original ucronía, una inusual pareja protagónica enfrenta problemas que se multiplican al mejor estilo folletinesco. Por primera vez, todas las historias de la genial creación de Alejo Valdearena y Feliciano Zecchin, tanto las serializadas en la revista Ultra como las publicadas independientemente, en un tomo recopilatorio a todo color.
- Boogie el Aceitoso: Este libro contiene todas las historietas de Boogie dibujadas por Fontanarrosa: no sólo las ya publicadas por Ediciones de la Flor, sino un centenar de páginas que nunca fueron recopiladas en libros. Roberto Fontanarrosa es, junto a Quino, uno de los padres de la historieta argentina de humor.
- Langostino: No tiene contra. Por sus méritos como historieta y también porque en el mundo del dibujo hubo poca gente tan querida como Eduardo Ferro, su creador. La altísima calidad del dibujo y la perfección narrativa se pusieron al servicio de una sucesión de aventuras, nacidas de la desbordante imaginación del autor.
- Don Pascual: Única, irrepetible. Tuvo varios nombres: “Mangucho y Meneca”, “El sapo Felipe”, “Mangucho con todo” y este -el más conocido- “Don Pascual”. Su creador se llamaba Roberto Battaglia y hace un año (el domingo 24 de marzo de 2019) publicamos aquí en Infobae su misteriosa historia: en pleno éxito profesional se fue a vivir a Estados Unidos, donde dejó de tener contacto con colegas y amigos.
- El Loco Chávez y Pampita (la original): Es la gran comedia costumbrista porteña de la historieta nacional. Sus creadores fueron el guionista Carlos Trillo y el dibujante Horacio Altuna. Empezó a publicarse en 1975 en la contratapa del diario Clarín.
- La Vaca Aurora: Pocas historietas tuvieron tan largo recorrido, a través de diferentes publicaciones. Mirco Repetto fue su creador como guionista y dibujante. En 1939 publicó en el diario socialista “La Vanguardia” la historieta “Don Alfonso”, en la que se destacó un curioso personaje secundario: era una vaca. Se llamaba Aurora, al año siguiente se independizó y apareció en la revista “Cara sucia”.

El Día Nacional de la Historieta y su Significado
Cada 4 de septiembre se celebra en Argentina el Día Nacional de la Historieta. El origen de esta efemérides se remonta hasta 2005, cuando un grupo de aficionados al cómic decidió que este sería el día perfecto para homenajear a un arte que tantas alegrías ha traído al país latinoamericano. Aprovechando que el 4 de septiembre de 1957 se publicó el primer capítulo de El Eternauta, obra seminal de Oesterheld y Solano López, desde entonces celebramos la excelencia del cómic argentino. La historieta sigue ejerciendo un mágico influjo en los chicos. Ese es el motivo por el que florecen los talleres de expresión historietística en muchos barrios, en los que nenas y nenes crean sus propios relatos dibujados. Y aunque el formato cambie y la plataforma de publicación sea el smartphone y no el papel, la magia de una buena historia relatada en una secuencia gráfica es invencible.
HISTORIA del CÓMIC ARGENTINO | Gatto Comics
La fantástica calidad del género explica las coincidencias, justifica las diferencias y absuelve las omisiones. El Museo Severo Vaccaro, de la calle Lima 1035, en la ciudad de Buenos Aires, alberga obras de Divito, Lino Palacio, Landrú, Solano López, Mordillo, Ramón Columba, Garaycochea, Quino, Caloi, Dante Quinterno, Cao, Sábat y cientos de artistas más. Algún funcionario debería romper el candado de la puerta y registrar el lugar. Será una manera de cumplir con el eterno e ingenuo mandato de la historieta: “continuará”.
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