El Cómic como Forma de Alta Expresión Artística en la Actualidad

Desde sus humildes inicios en las tiras cómicas de los periódicos hasta las complejas novelas gráficas que llenan estanterías y museos, el cómic ha recorrido un camino fascinante que lo ha llevado a ser considerado una forma de alta expresión artística.

Los Orígenes y la Evolución del Noveno Arte

La historia del cómic remonta a finales del siglo XIX, cuando las primeras tiras cómicas comenzaron a aparecer en los periódicos. Sin embargo, el cómic tal como lo conocemos hoy empezó a tomar forma en las décadas de 1930 y 1940, con la llegada de superhéroes icónicos como Superman y Batman. Uno de los aspectos que distingue al cómic de otras formas de arte es su capacidad para combinar imágenes y texto de manera que cuenten historias complejas. Esta fusión no solo hace que el contenido sea más accesible, sino que también permite al lector experimentar la narrativa de una manera única. A medida que el arte del cómic ha evolucionado, también lo han hecho sus estilos y técnicas. Los primeros cómics dependían de líneas simples y colores vivos, pero con el paso del tiempo, los artistas comenzaron a experimentar con diferentes técnicas gráficas y narrativas.

En sus inicios, los cómics se consideraban una forma de entretenimiento popular, un elemento de baja cultura, de fácil lectura que estaba destinado a entretener, sobre todo, a los más jóvenes. Considerado de indigno debate, por suerte todo ha cambiado. El cómic se sirve de una serie de imágenes repetidas y símbolos reconocibles y cuando éstos se usan una y otra vez para dar a entender ideas similares, se convierten en un lenguaje o, si se prefiere, en una forma literaria. Y es esta aplicación disciplinada la que crea la gramática a la que llamó arte secuencial. Un arte que se sirve además, del diseño, del dibujo, de la caricatura y de la escritura, formando así un lenguaje determinado basado en la experiencia visual, de la que participan tanto el profesional como el público.

Evolución histórica del cómic

El Cómic en el Ámbito del Arte Contemporáneo

Hoy en día, el cómic es considerado una forma legítima de arte contemporáneo. Museos de todo el mundo han comenzado a exhibir obras de cómic y a honrar a sus creadores como artistas. Exposiciones dedicadas a figuras como Hergé, el creador de “Las aventuras de Tintín”, y a la obra de artistas independientes destacan la importancia del cómic en el diálogo cultural actual. Existen un puñado de autores que han dejado una huella imborrable en la historia del cómic y han contribuido a su evolución como forma de arte. Más allá de entretener, el cómic ha encontrado su voz como un vehículo poderoso para la crítica social. Muchos autores han utilizado el medio para abordar cuestiones como la guerra, la opresión, la desigualdad de género y la raza.

Los grandes centros de arte han tomado conciencia de la importancia del cómic. En 2005, Fabrice Douar, editor en el Museo del Louvre, y Sébastien Gnaedig, director editorial de Futuropolis, crearon una colección de cómics en los que el propio museo y sus colecciones de arte eran elementos centrales de la historia. Estos álbumes estaban dibujados y escritos por algunas de las figuras más importantes del cómic franco-belga y japonés. En 2009, esta iniciativa se materializó en la exposición Le Louvre invite la bande dessinée, donde el primer museo de Francia abrió sus puertas para mostrar el trabajo de los autores que participaron en esta colección. En 2012, una nueva exposición de cómic mostró los originales del álbum Les Fantômes du Louvre de Enki Bilal. El artista realizó fotografías en las salas del museo, dibujó 22 personajes fantasmagóricos sobre ellas e imaginó historias ligadas a los cuadros que estaban contemplando. Esta iniciativa inspiró a otros museos que entendieron las posibilidades narrativas del cómic. El Museo de Orsay, junto a la editorial Futuropolis, creó en 2014 su propia colección de cómics ambientada en la mítica estación de tren y sus colecciones de arte. Hasta la fecha han aparecido dos álbumes dibujados por Catherine Meurisse y Manuele Fior.

La Fundación Telefónica se suma a esta iniciativa encargando versiones libres de algunas de las mejores piezas de su patrimonio artístico a ilustradores e historietistas de prestigio. Javier Olivares y Santiago García, ofrecen su visión de Constructivo en blanco y negro «TBA» (1933) de Joaquín Torres García. Javier Olivares se lleva el grafismo sintético del pintor a su propio terreno, convirtiendo líneas en viñetas, y figuras esquemáticas en personajes con su característico trazo a medio camino entre el cubismo y el expresionismo. Mamen Moreu opta por un camino bien distinto, transformando las tres imágenes de manera sustancial. Realiza tres ilustraciones que homenajean a las obras Le peintre au travail de Pablo Picasso, Assemblage amb graffitti, de Antoni Tàpies, y La Belle Société, de René Magritte. Juan Berrio por su parte, se documenta sobre el periodo en que María Blanchard pinta la obra composición cubista (1918), y realiza una historieta de una sola página que emula la estructura del mítico cómic 13, Rue del percebe de Francisco Ibáñez.

En la primera sección de la muestra, veremos cómo las grandes obras de la pintura aparecen en el cómic. Se trata de un acercamiento novedoso al mundo de la pintura, una mirada personal y un homenaje de los historietistas que, conscientes de la capacidad narrativa del noveno arte, utilizan sus recursos para mostrarnos el mundo de la pintura de un modo distinto al que habitualmente ofrecen críticos y teóricos del arte. Esta parte de la exposición cuenta con piezas como La voz del pueblo, de Gustavo Rico y Jorge García que recrea La carga de los mamelucos de Francisco de Goya; o Espejo del alma, de Teresa Valero y Juan Díaz Canales, que incluye versiones de algunos de los principales lienzos del movimiento impresionista. GatoRembrandt Harmenszoon van Rijn by himself (2009) de Jacobo Fernández Serrano, incluye diversos autorretratos del pintor holandés que se metamorfosean hasta convertirse en retratos del felino que protagoniza la historieta. Santiago Valenzuela quedó impresionado por el cuadro La torre de Babel de Peter Brueghel el Viejo y la exposición recoge cuatro ejemplos de torres que protagonizan su obra gráfica. Otro ejemplo es la portada del número 100 de El Víbora, en la que los principales personajes de la mítica revista aparecen retratados como los náufragos del famoso cuadro La balsa de la medusa de Géricault.

El Museo del Prado publica cómic

La Influencia del Cómic en Otras Artes y la Cultura Popular

El impacto del cómic se extiende a otras formas de arte y entretenimiento, incluyendo el cine, la literatura y los videojuegos. Con la adaptación cinematográfica de cómics populares, como las producciones del universo Marvel y DC, el propio cómic ha resurgido en la cultura popular de forma masiva. El poder comunicativo del cómic como medio de expresión de masas es una herramienta permeable que permite su utilización en otras artes que trascienden el medio. A los artistas les compensa el emplear la fuerza y connotación tanto de los personajes de cómic como sus elementos comunicativos (bocadillos, líneas cinéticas, espacios inter icónicos, onomatopeyas y recursos gráficos, saturación del color…), bien sea para reforzar la sensación que quiere despertarse dentro del espectador, o bien para jugar con el estereotipo o la ruptura de éste.

El cómic ha sido y es en muchos casos significado de evasión, de reconforte, de visualizar un paisaje en el que nunca hemos estado e imaginarnos que podemos estar ahí y que lo vivimos o incluso recordamos tras una experiencia física. El cómic como el arte tiene la posibilidad de crear mundos, de proyectarlos y representarlos, de compartir con los demás aquellas historias o recuerdos que el autor o el artista quieren llegar a expresar, haciéndolo a través de un punto de vista visual.

En la actualidad, el cómic se ha reivindicado como un medio de la cultura visual de indiscutible influencia artística, comparable a cualquiera otra forma de expresión contemporánea. Aunque forma parte de un debate amplio, existe cierto consenso en considerar al cómic como el noveno arte, equiparable a las bellas artes tradicionales clasificadas en el período helenístico. Sin embargo, durante mucho tiempo no se reconoció su valor cultural y fue catalogado como una atracción menor, una fuente de entretenimiento, aunque la fotografía y el cine también lo fueron en sus comienzos. El arte en los cómics ha recorrido un largo camino desde las primeras tiras de prensa en blanco y negro hasta las complejas y vibrantes obras digitales que vemos hoy en día. A lo largo de las décadas, los estilos y las técnicas utilizadas por los artistas han evolucionado enormemente, reflejando tanto los avances tecnológicos como los cambios culturales.

Los cómics comenzaron como tiras en los periódicos a principios del siglo XX, con obras como "Little Nemo in Slumberland" de Winsor McCay y "The Katzenjammer Kids". Estas tiras, aunque simples en comparación con los cómics modernos, establecieron las bases del medio: una narrativa visual secuencial. Los artistas utilizaban herramientas tradicionales como tinta y papel, y las historias eran en blanco y negro debido a las limitaciones de impresión. Con el auge de los cómics de superhéroes en las décadas de 1930 y 1940, el arte en los cómics comenzó a evolucionar hacia un estilo más dinámico y colorido. Jack Kirby y Steve Ditko, entre otros, revolucionaron el medio con sus figuras musculosas, poses dramáticas y acción intensa. Estos artistas definieron lo que hoy conocemos como el estilo de los cómics de superhéroes, que aún tiene una gran influencia en la industria. Durante las décadas de 1950 y 1960, los cómics entraron en lo que se conoce como la Edad de Plata. El arte se volvió más refinado, con una mayor atención al detalle en el diseño de los personajes y los fondos. Los artistas comenzaron a experimentar con nuevos ángulos de cámara y composiciones de página más atrevidas. En las décadas de 1980 y 1990, el arte de los cómics experimentó una nueva revolución, impulsada por una mayor libertad creativa y el surgimiento de editoriales independientes. Artistas como Frank Miller, con su trabajo en “The Dark Knight Returns”, y Alan Moore en “Watchmen”, comenzaron a utilizar un estilo visual más oscuro y complejo. Esta época también vio la llegada de influencias del manga, que introdujeron un enfoque más cinemático y una narrativa visual diferente.

Con el advenimiento de la era digital a finales de los años 90 y principios de los 2000, los artistas de cómics comenzaron a adoptar nuevas tecnologías. Herramientas como Photoshop, Procreate y Clip Studio Paint permitieron a los artistas crear cómics directamente en formato digital, lo que facilitó el proceso de producción y permitió un mayor control sobre el color y los detalles. El uso de tablets gráficas y monitores interactivos ha dado lugar a una precisión y una flexibilidad sin precedentes. Hoy en día, el arte de los cómics es más diverso que nunca. La digitalización ha permitido que artistas de todo el mundo puedan compartir sus creaciones sin las barreras tradicionales de publicación. Esto ha dado lugar a una explosión de estilos y géneros. Desde el minimalismo estilizado de cómics como "Scott Pilgrim", hasta el detallado realismo de obras como "Saga", el cómic moderno refleja una gama de influencias culturales y artísticas.

Exposición: El arte en el cómic

El Cómic como Lenguaje y Herramienta de Investigación

En los últimos años está creciendo el interés por investigar todas las posibilidades del cómic, como su relación con otras artes y disciplinas o sus posibles usos en educación y investigación. La mejor prueba de ello es la recién creada Aula del Cómic de la Universidad de Valencia, dirigida por Álvaro Pons. Y la publicación de varios libros, entre los que destacada Nuevas visiones sobre el cómic. Un enfoque interdisciplinar, editado por la Universidad de Zaragoza y coordinado por dos expertos en historia del arte, Julio A. Gracia Lana y Ana Asión Suñer. Un libro que recoge una selección de las ponencias del Primer Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares sobre Cómic celebrado en Zaragoza en 2017 y del que se celebrará una segunda edición este 2019.

Nuevas visiones sobre el cómic plantea un panorama acerca de las investigaciones actuales sobre cómic que se están produciendo en el ámbito académico, tanto a nivel nacional como internacional. Podría definirse por lo tanto como un estado de la cuestión de los estudios sobre cómic en la actualidad. Nos habla de las líneas de investigación más importantes o con mayor número de investigadores que existen hoy acerca del tema. La definición que se puede dar de Nuevas visiones sobre el cómic está ligada al propio objetivo que persigue como publicación: un compendio de propuestas de trabajo sobre el noveno arte que busca aglutinar al mayor número de investigadores sobre la materia. O lo que es lo mismo, un mapa para conocer cómo se está trabajando el cómic en la actualidad.

El libro recoge varios artículos de investigadores sobre el cómic. La principal idea que aglutina el libro es la del aislamiento. Los investigadores sobre cómic se encuentran por lo general aislados en distintos departamentos en las universidades o centros de investigación. Historia del Arte, Filología, Historia o Ciencias de la Información son algunos de ellos. Conviven por lo tanto con especialistas en Picasso o Borges, pero no en Winsor McCay o Frank Miller. Este aislamiento puede ser considerado como algo negativo o como una oportunidad: al proceder de distintas disciplinas, los investigadores sobre cómic pueden aportar prismas muy diferentes sobre el mismo objeto de estudio. Con este libro buscamos romper dicho aislamiento, aprovechando las posibilidades que ofrecía la procedencia de los teóricos desde ámbitos a veces muy alejados.

El enfoque histórico es un tema transversal que impregna a muchas de las propuestas. El análisis de la historia en el cómic permite extraer muchos análisis que nos hablan de la sociedad, la época, el mercado o su evolución. Destaca también el auge de los estudios de género, tan necesarios para entender y permitir evolucionar al medio, o la importancia del manga. El libro busca mostrar cómo el carácter híbrido del cómic permite que sea trabajado desde diferentes ámbitos. Igual que ocurre en otros campos vinculados con las Humanidades, el investigador muchas veces no es consciente de las sinergias que se pueden establecer con otras materias afines, y que sin duda ayudan a hacer crecer la propia investigación. Nuevas visiones sobre el cómic es un primer paso para romper con esta tendencia, mostrando la diversidad de líneas existentes y su diferente naturaleza. Uno de los valores que impregna a la publicación es la variedad de temas que se trabajan, pudiendo elegir desde enfoques más ligados intrínsecamente con el lenguaje del cómic o su historia hasta propuestas cercanas al mundo del cine o el diseño.

Temas de Investigación en Estudios sobre Cómic
Bloque Temático Subtemas
Lenguaje Análisis del lenguaje visual y narrativo del cómic.
Estudios Históricos Evolución del cómic, contexto social y de mercado, historia de la publicación.
Prisma de Género y LGTBI Representación de género, estudios queer en el cómic.
Humor Gráfico, Cómic y Periodismo Análisis del cómic como herramienta periodística y de crítica social.
Didáctica y Educación Uso del cómic en contextos educativos.
Manga e Influencia Japonesa Estudios sobre el manga y su impacto cultural.
Relaciones con Otras Artes Vínculos del cómic con la pintura, literatura, cine, etc.

En cuanto a los artículos que nos vamos a encontrar en Nuevas visiones sobre el cómic, son muy directos y bien documentados. En pocas páginas narran investigaciones que han podido desarrollarse durante meses o incluso años. Este hecho hace del libro una herramienta muy útil de lectura y, también, de consulta. Creo que dan un panorama del cómic actual y le sirven como apoyo. La investigación universitaria no debe quedarse encerrada tras los muros de la institución sino que tiene que constituirse como un agente activo de apoyo y de transformación del medio. Si trazamos un panorama, por ejemplo, sobre el cómic en los años ochenta, tenemos como objetivo construir la historia, hablar de la sociedad del momento (con todo el impacto que ello supone) o permitir que un historietista o un editor conozcan lo que ha ocurrido con anterioridad. De esta forma, podrá ejercer su oficio conociendo bien a sus precedentes.

Si algo caracteriza a los textos incluidos en el libro es su diversidad. Se trata de trabajos de una gran calidad, fruto de una ardua investigación y de una excelente capacidad de síntesis, ya que, debido al amplio número de propuestas, su extensión es reducida. No solo dan un panorama del cómic actual, sino que al mismo tiempo muestran cómo se han ido desarrollando estas líneas de investigación en los últimos años. Una virtud que le permite al lector conocer de dónde nace la situación actual en la que se encuentran los estudios vinculados con el noveno arte.

Estamos en un momento muy bueno. Y cada vez mejor. Estamos, en mi opinión, en una época de consolidación de los estudios sobre cómic. Aunque aún queda mucho camino por recorrer, ya no resulta tan "raro" ser teórico del medio y cada vez hay más apoyos institucionales. Claramente, la investigación, como hemos comentado, tiene que ser compañera inseparable del cómic y de la actualidad.

No somos objetivos, pero yo diría que el cómic tiene muchísimo futuro. Cada vez se publica más y mejor con autores de un talento increíble. Forma parte de manera creciente de las crónicas de los medios de comunicación y gana en fuerza y prestigio cultural. Queda mucho por hacer, pero de momento el futuro es muy prometedor. Por otra parte, desde el punto de vista académico, si algo nos ha demostrado el congreso es que existe una gran cantera de investigadores españoles que están dedicando su trabajo al universo del cómic y que quieren seguir dentro de esta materia. Un indicador que refuerza la importancia que está adquiriendo a todos los niveles.

Portada del libro 'Nuevas visiones sobre el cómic. Un enfoque interdisciplinar'

El cómic es un medio de expresión creativo cuyo formato visual emplea una sucesión consecutiva de ilustraciones (viñetas) y texto (globos de diálogo) como base de una narración. Aunque sus fronteras son permeables con artes plásticas como la literatura, la pintura y el cine, el cómic ha emergido como un arte autónomo que cuenta con elementos propios como las onomatopeyas, las viñetas y el uso de bocadillos. Según el historietista estadounidense Will Eisner («The Spirit»), es «un arte secuencial» y el especialista español Román Gubern lo describe «formado por pictogramas separados gráficamente, pero relacionados estructuralmente con la finalidad de articular una narración». La secuencia narrativa que caracteriza al cómic, un recurso formal que comparte con otras formas artísticas se remonta a las pinturas rupestres del Paleolítico y tiene presencia en los jeroglíficos egipcios y los bajorrelieves romanos. Asimismo, el antecedente más claro de los primeros globos de texto fueron las filacterias de la iconografía medieval, que representaban la vida de Cristo y de los santos.

Sin embargo, el antecedente directo del cómic actual fueron las historietas que se publicaban periódicamente en los diarios a partir del siglo XVIII y que se denominaron comic strip (tira cómica). De hecho, el término anglosajón cómic procede etimológicamente del concepto latino «komos» (divertido), aunque las historietas no tenían que ser necesariamente graciosas. De este modo, los franceses emplean también los vocablos `bande dessinée´ (tiras dibujadas), los italianos `fumetto´ (nubecilla) en referencia a la forma de los bocadillos del diálogo, los japoneses manga y los españoles tebeo por la revista infantil TBO. A pesar de las referencias a los humoristas satíricos gráficos ingleses, según los expertos la serie germinal del cómic moderno es «Hogan’s Alley» (1896) de Richard F. Outcault, protagonizada por The Yellow Kid y publicada en el diario New York World. Se consideró el momento fundacional porque utilizó el primer globo de diálogo (bocadillo) para representar el acto de habla de un personaje.

Desde sus antecedentes históricos, el cómic desarrolló su particular lenguaje visual, pero no fue hasta principios del siglo XX, coincidiendo con el mayor desarrollo de la fotografía y el cine, cuando penetró en la cultura de masas y comenzó su renovación temática y estilística. En la actualidad, el cómic se ha reivindicado como un medio de la cultura visual de indiscutible influencia artística, comparable a cualquiera otra forma de expresión contemporánea. Aunque forma parte de un debate amplio, existe cierto consenso en considerar al cómic como el noveno arte, equiparable a las bellas artes tradicionales clasificadas en el período helenístico.

El Yellow Kid, precursor del cómic moderno

Mirando hacia el futuro, el cómic parece estar en un momento de transformación constante. Con más autores experimentando con el medio y empujando los límites de lo que puede significar contar historias a través de imágenes y texto, es emocionante imaginar adónde nos llevará esta forma de expresión artística. En resumen, el cómic ha evolucionado desde sus esquemas gráficos simples hasta convertirse en una forma de alta expresión artística que abarca temas complejos y aborda la condición humana de maneras innovadoras. Con su capacidad para combinar imágenes y texto de manera efectiva, el cómic ha ganado reconocimiento y respeto en el mundo del arte contemporáneo. Al mirar hacia adelante, no cabe duda de que esta forma de arte seguirá desafiando las expectativas, ampliando narrativas y atrayendo a nuevas audiencias.

tags: #comic #en #la #actualidad #se #dice