En la historia de Televisión Española hay nombres escritos con letras de oro por su excepcional aportación al patrimonio audiovisual de la radiotelevisión pública: es el caso del realizador, director, actor y guionista Narciso Ibáñez Serrador, fallecido en 2019 en Madrid a los 83 años.
Todo el mundo coincide en que se nos fue un genio sin cuyo trabajo la televisión en España habría sido muy diferente (y acaso irreconocible).
Narciso Ibáñez Serrador nació en 1935 en Montevideo; fue el único hijo del matrimonio formado por el director y actor teatral Narciso Ibáñez Menta y la actriz Pepita Serrador.
Hijo del director teatral español Narciso Ibáñez Menta y de la actriz argentina Pepita Serrador, Narciso (más conocido como Chicho) nació en 1935 en Montevideo y vivió su infancia en tierras latinoamericanas acompañando a sus progenitores en sus giras.
Ibáñez Serrador estuvo marcado en su infancia por la púrpura hemorrágica, una enfermedad que le impedía jugar con otros niños y practicar deporte, lo que lo convirtió en un muchacho solitario.
La profesión de sus padres aumentó aún más su aislamiento, pues solían ausentarse al estar frecuentemente de gira.
La carrera profesional de Ibáñez Serrador se había iniciado escribiendo novelas radiofónicas y con el estreno teatral de su primera comedia Obsesión, que siempre firmaba bajo el pseudónimo “Luis Peñafiel”.
No obstante, su despegue profesional tuvo lugar a su regreso a Argentina, donde empezó a trabajar en televisión de la mano de su padre, que en los años previos había desarrollado una firme carrera en el cine argentino.
Fue en 1963, 16 años después de establecerse en España, cuando empezó a trabajar en TVE con la adaptación de clásicos literarios.
El nombre de Ibáñez Serrador comenzó a ganar fuerza en TVE en 1966.
"N.N.23" es el título de uno de los capítulos más celebrados de su serie Mañana puede ser verdad, que fue emitida en Argentina unos años antes que en España (1964-1965).
En "N.N.23", los habitantes de la "ciudad mundial" han sido convertidos en autómatas en un régimen tecnocrático de resonancias orwellianas en el que está prohibido leer.
El éxito de Mañana puede ser verdad llevó a Chicho a apostar en TVE por otra serie parecida: Historias para no dormir.
Emitidas a lo largo de tres temporadas entre 1966 y 1982, Historias para no dormir eran adaptaciones televisivas de obras de terror, misterio y fantásticas, basadas en escritos de autores como Edgar Allan Poe.
Muchos de los capítulos son presentados por el propio Ibáñez Serrador.
Uno de ellos, "El asfalto", fue premiado en 1967 en el Festival de Montecarlo con la Ninfa de Oro al mejor guion, primer galardón internacional cosechado por TVE en su historia.

Con un mayor reconocimiento por parte de la televisión pública, en 1967 realiza y escribe junto a Jaime de Armiñán el programa especial de humor Historia de la frivolidad, interpretado por Irene Gutiérrez Caba.
En 1968, Chicho realiza y escribe junto a Jaime de Armiñán el programa cómico Historia de la frivolidad, interpretado por Irene Gutiérrez Caba, una producción que también recibió una Ninfa de Oro en Montecarlo.
Una puritana y sus ayudantes, que están en contra de todo lo que se aleje de la castidad, nos irán mostrando con un ingenioso recorrido el erotismo a través de la historia.
En TVE se esperaba que el programa ganara nuevos premios internacionales y ayudase a blanquear la imagen de España, que seguía bajo un régimen dictatorial.
Sin embargo, la censura se negó a su emisión, lo que suponía un problema: el programa no podía competir en el exterior si previamente no había aparecido en televisión, lo que se solucionó con una emisión sin anunciar y pasada la medianoche.
Ibáñez Serrador c.
Pero también otras cuestiones como las fantasías sexuales.
Su amplia experiencia en todo tipo de trabajos en el teatro le dio un conocimiento muy amplio y diverso del mundo del espectáculo, y eso le llevó a ser muy perfeccionista, y por ello, pese a ser una persona generalmente descrita como afable y agradable en el trato, en los ensayos era muy duro y exigente.
Miriam Díaz-Aroca, que trabajó con él en el programa "Un, dos, tres" señalaba su gran talento, pero también su parte más oscura: “Tenía ese lado malévolo. Tenía esa psicología que él utilizaba de que si te ponía al límite tú ibas a crecer y dar lo mejor de ti.
Pese a que la mayor parte de su carrera la desarrolló en democracia, sus primeros años en TVE estuvieron marcado por la censura y la necesidad de evitarla.
Ibáñez Serrador jugó a cumplir sus normas al mismo tiempo que, de forma disimulada, introducía mensajes y guiños que generalmente escapaban a la supervisión de los censores.
El propio realizador recuerda que la censura española “no entendía mucho de metáforas.
El 24 de abril de 1972 comienza un concurso que marcará un hito en TVE y forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones de españoles: Un, dos, tres.
Su mayor éxito no iba a provenir ni del cine ni del teatro, sino nuevamente de la televisión, donde en 1972 desarrolla un concurso televisivo que revolucionará la pequeña pantalla española: el Un, dos, tres.

Presentado primeramente por Kiko Ledgard, y luego por Mayra Gómez Kemp y otros, el programa cosechó un gran éxito de audiencia en sus diez etapas repartidas a lo largo de cuatro décadas.
El formato del Un, dos, tres llegó a venderse a otros países como Portugal, el Reino Unido, los Países Bajos y Alemania.
A Ibáñez Menta no le hizo mucha gracia que su hijo realizara un concurso televisivo: tras el éxito obtenido en los años previos, aquello le parecía un paso atrás.
Es por eso que Ibáñez Serrador decidió que su nombre no apareciera en los créditos del programa, y solo cuando este demostró ser un éxito incluyó al inicio un curioso mensaje: “Y si algo falla el responsable es...
El éxito en Un, dos, tres... precipitó el ascenso de Ibáñez Serrador al cargo de Director de Programas de RTVE en 1974, aunque era un puesto de gestión que no casaba con su vocación, por lo que se limitó a poner fin a la figura del censor (a partir de ese momento los productores usarían el sentido común, no los dictados de un funcionario) y a las pocas semanas presentó su dimisión.
Durante ese tiempo, compaginó el éxito de Un, dos, tres... con nuevas adaptaciones de novelas como El televisor, interpretada por su padre, o la serie radiofónica Historias para imaginar para Radio Nacional de España.
Durante la Transición española, Ibáñez Serrador decidió volver con una segunda etapa del Un, dos, tres, que abarcaría de 1976 hasta 1978, y que volvería a contar con Kiko Ledgard al frente del programa.
Se contó con un nuevo elenco de azafatas, entre las que se encontraba una joven Victoria Abril que aún no había hecho carrera en el cine.
De hecho, los problemas para continuar produciendo Historias para no dormir le hacen regresar con una nueva etapa del Un, dos, tres (1982-1988).
En esta nueva andadura fue necesario buscar un sustituto para Ledgard, llegando a barajarse como presentador a un jovencísimo Emilio Aragón, si bien se terminó por elegir a una actriz que había aparecido varias veces en la etapa anterior del programa, Mayra Gómez Kemp, siendo la primera mujer en dirigir un programa de esas características.
Muchos de esos programas, como Mis terrores favoritos o una nueva temporada de Historias para no dormir, se emitieron en la segunda cadena de TVE,[10] que por entonces cosechaba una audiencia menor.
Mis terrores favoritos fue una serie de películas de suspense y terror que Chicho seleccionó y se encargó de introducir a su estilo, con mucho humor negro.
Se mantuvo en antena en dos temporadas en La 2 (1981-1982 y 1994-1995), en las que los televidentes pudieron ver obras como La semilla del diablo, Drácula, Los pájaros, La mosca o Pesadilla en Elm Street.
Tras varios años intensos de Un, dos, tres, Ibáñez Serrador decidió darle un parón al programa y crear nuevos formatos.
El primero de ellos fue Waku Waku, presentado por Consuelo Berlanga, que apareció en 1989.
En 1989 se estrenó el concurso Waku Waku, con preguntas relacionadas con los animales, presentado en una primera etapa por Consuelo Berlanga (1989-1991) y en una segunda por Nuria Roca (1998-2001).
Hablemos de sexo fue otro programa rompedor, que llegó a los televisores en 1990 en una España en la que la democracia ya estaba consolidada, pero donde la mentalidad aún no había terminado de cambiar y en la que hablar de sexo en televisión seguía estando mal visto.
En 1990 llegó a TVE el primer programa sobre sexología en nuestro país: Hablemos de sexo, presentado por la doctora Elena Ochoa.
Con él, Chicho logró su primer Premio Ondas.
Hablemos de sexo también marcó época, pues pues por vez primera se empezó a hablar en la televisión española con toda naturalidad de temas como la masturbación, la homosexualidad o las fantasías sexuales.
El éxito de estas propuestas no impidió que Ibáñez Serrador regrasara al Un, dos, tres una vez más entre 1991 y 1994, aunque en esta ocasión sustituiría a Gómez Kemp, primero por una pareja de presentadores, Jordi Estadella y Miriam Díaz-Aroca, y luego por Josep María Bachs.
Entre 1994 y 1995 se emitió el programa de sucesos Luz roja, también con la presentación de Elena Ochoa, en el que se abordaban problemas como la violencia doméstica, el alcoholismo, la ludopatía o las sectas.
En 1995 se pone en marcha El semáforo, presentado por Jordi Estadella, concurso de artistas noveles que se mantuvo en antena hasta 1997.
Fue su última gran apuesta televisiva.
Tras haber centrado las últimas décadas de su vida a la televisión, Ibáñez Serrador hizo un parón para retomar el teatro.
De este modo, en 2001 recuperó su obra Aprobado en castidad (escrita en 1952 como Luis Peñafiel), donde apareció figuró como actor y director.
Al año siguiente ganó el Premio Lope de Vega de teatro con la obra El águila y la niebla.
A partir de 2003 Ibáñez Serrador recuperó algunas de sus creaciones previas, como Waku Waku, rebautizada en esta ocasión como Jimanji Kanana (2003) y presentado por Rosa García Caro.
En 2003 conoció una tercera época, con la conducción de Rosa García Caro, bajo el nuevo nombre de Jimanji Kanana.
El regreso más esperado fue, no obstante, la última etapa de Un, dos, tres (2004), en esta ocasión con la coletilla ¡...a leer esta vez!
Su última temporada, en 2004, con el nombre de Un, dos, tres... a leer esta vez, pretendía fomentar la lectura.
En 2005 la cadena privada Telecinco le pidió la grabación de varias películas de televisión bajo el título Películas para no dormir, para las que Chicho contó con directores como Álex de la Iglesia o Enrique Urbizu entre otros.
Sin embargo, la cadena no se decidió a emitirlas hasta 2007, y el espacio fue relegado a las pocas semanas a los canales de TDT del grupo.
Su última creación fue Memoria de elefante (2003-2008), un programa presentado por Patricia Pérez y poco conocido por haber sido emitido por la cadena autonómica Castilla-La Mancha TV.
Chicho Ibáñez Serrador Historias para recordar
A lo largo de su vida, destacó por su contribución al cine fantástico y de terror en idioma español, así como por los numerosos programas que dirigió para Televisión Española, entre los que destacan Historias para no dormir, Historia de la frivolidad y Un, dos, tres... responda otra vez, entre otros.
El propio realizador sentía que el cine lo había trabajado menos debido a las limitaciones que tuvo, no a la falta de interés: “Hice el cine que me dejaron”.
Buscaba hacer aquello que le interesaba y motivaba, convencido de que “es una barbaridad moverse por dinero.
La influencia de Ibáñez Serrador ha sido enorme no solo en televisión, sino también en el cine, y ha sido reconocida públicamente por profesionales como Álex de la Iglesia, Alejandro Amenábar y Juan Antonio Bayona.
Pese a ello, Ibáñez Serrador no se sentía del todo cómodo con la idea de ser mentor de las nuevas generaciones: “Siempre me negué al título de maestro, me parecía excesivo.
Su primera esposa fue Adriana Gardiazábal, con la que estuvo casado entre 1959 y 1961.
Su segundo matrimonio se celebró en 1974, en esta ocasión con Diana Nauta, a la que había conocido en el programa Un, dos, tres, y con la que tuvo dos hijos, Josefina Agnes y Alejandro.
En sus últimos años de vida, Ibáñez Serrador se vio afectado por una enfermedad degenerativa que le hizo perder movilidad, requiriendo de una silla de ruedas para desplazarse.
Residía en su casa de Somosaguas, una lujosa urbanización al noroeste de Madrid, donde vivía completamente retirado del trabajo.
Seguía disfrutando de la lectura, pero se había refugiado en los textos que ya conocía: “Me gusta lo conocido para encontrar giros que me habían pasado inadvertidos.
Pese a su enfermedad, intentó acudir a los diversos premios y homenajes que se le realizaron.

Tabla de Programas Destacados de Narciso Ibáñez Serrador
| Programa | Año(s) de Emisión | Género | Notas |
|---|---|---|---|
| Mañana puede ser verdad | 1964-1965 | Ciencia Ficción, Terror | Incluye el célebre capítulo "N.N.23" |
| Historias para no dormir | 1966-1982 | Terror, Misterio, Fantasía | Adaptaciones de obras literarias, premio Ninfa de Oro |
| Historia de la frivolidad | 1967 | Comedia, Humor | Premio Ninfa de Oro en Montecarlo |
| Un, dos, tres... responda otra vez | 1972-2004 | Concurso | Hito en la televisión española, gran éxito de audiencia |
| Mis terrores favoritos | 1981-1982, 1994-1995 | Terror, Suspense | Selección e introducción de películas de género |
| Waku Waku | 1989-2003 | Concurso | Temática sobre animales |
| Hablemos de sexo | 1990 | Sexología | Pionero en abordar temas sexuales con naturalidad, Premio Ondas |
| Luz roja | 1994-1995 | Sucesos, Problemática Social | Abordaba temas como violencia doméstica, alcoholismo, etc. |
| El semáforo | 1995-1997 | Concurso | Concurso de artistas noveles |
| Películas para no dormir | 2007 | Terror, Suspense | Producción para Telecinco con directores invitados |