El bullicio en la casa de subastas del distrito sin ley era palpable. El subastador Frotoryak, con la voz resonante, presentaba un objeto de incalculable valor: una Fruta del Diablo. "¡Miren este magnífico ejemplar! ¡Una verdadera maravilla de la naturaleza, un regalo de Dios!", exclamó, capturando la atención de la multitud.
La historia de Grand Line está plagada de figuras legendarias como Shiki, el "Pirata Volador", y Edward Newgate, "Barbablanca", ambos consumidores de Frutas del Diablo, sin olvidar a los temibles Vicealmirantes de la Marina. La Fruta Jaula-Jaula, una Paramecia, prometía el poder de crear barreras de hierro, capaces de atrapar a cualquiera, formar jaulas e incluso lanzar lanzas de hierro. Si bien podía ser una molestia para los piratas comunes, su utilidad contra las verdaderas potencias era cuestionable.
Arthur, tras un breve examen, perdió el interés, consciente de la vasta cantidad de Frutas del Diablo que existían, miles de ellas, muchas aún sin catalogar. De repente, una risa extraña y aguda resonó, rompiendo la monotonía. Una figura grotesca, vestida extravagantemente y con un maquillaje recargado, apareció. Era Catarina Devon, la infame "Cazadora de la Luna Creciente", un pirata con una recompensa de cien millones de 'barreras'. Su llegada desató murmullos de miedo y emoción entre los asistentes.
En medio de la conmoción, la voz perezosa de Kuzan, un Vicealmirante de la Marina, se abrió paso. "Vaya, vaya. Los piratas se están volviendo más atrevidos últimamente. Los marines se llevarán esa fruta", dijo, provocando incredulidad entre la multitud. ¿Los marines interviniendo en un distrito sin ley?
Frotoryak, intentando mantener el orden, golpeó su mazo. "¡Caballeros, por favor! ¡Mantengan el orden! ¡Esto es una casa de subastas! ¡Una Fruta del Diablo, un tesoro del mar! ¡El mejor postor gana!". La puja tácita por una Fruta del Diablo comenzaba en 100 millones de 'barreras'. Comer una fruta sin conocer sus poderes era una apuesta arriesgada para la mayoría.
Catarina Devon lanzó la primera oferta: 130 millones de 'barreras', un aumento considerable. Miró con suficiencia hacia el palco de Kuzan. Los marines, a diferencia de los piratas, operaban con fondos limitados, dependiendo de sus salarios, a menos que fueran de alto rango con oportunidades de "ingresos adicionales".
Kuzan, frotándose la frente, ordenó a su subordinado Saul que fuera a la oficina a conseguir más dinero. "Después de conseguir esta fruta, arrestaremos a Catarina Devon. Usaremos su tesoro para cubrir el costo". Las reservas de Frutas del Diablo de la Marina se estaban agotando, y la reciente campaña de reclutamiento ofrecía una oportunidad para recompensar a los aspirantes prometedores.
Con Saul fuera, Kuzan retomó la puja: "Doscientos millones de Belly". Catarina Devon respondió con desdén, cuestionando si un marine podía tener tanto dinero. La tensión aumentó entre ellos, mientras los demás asistentes observaban en silencio.
Fue entonces cuando Arthur intervino, con una sonrisa burlona. "¿Vicealmirante Kuzan, sigue jugando, por lo que veo?". El semblante lánguido de Kuzan desapareció, su voz se endureció. "¿Arthur? ¿Vas a interferir en los asuntos de la Marina?". La temperatura en el palco se desplomó. La mención de "Seabury D. Arthur, el pirata novato que ha estado causando sensación este año", el que robó el Tributo Celestial y escapó de Impel Down, desató un revuelo en la sala.
El rostro de Kuzan se ensombreció. Arthur, sin interés en la disputa, se encogió de hombros. "¿Interferir? No, no. No me interesa tu pequeña pelea. Solo digo... ¿no deberías, un marine, estar arrestando piratas? ¿O es demasiado esfuerzo? Qué aburrido...". Dicho esto, Arthur se dio la vuelta y abandonó la casa de subastas.
La tolerancia de los marines ante la anarquía flagrante en el distrito sin ley era desconcertante. Solo podía significar una cosa: corrupción en las más altas esferas del Gobierno Mundial, sobornados para proteger este refugio de criminales, ordenando a los Marines que hicieran la vista gorda en ciertas áreas. La influencia del submundo había alcanzado las esferas más altas.
La Casa de subastas humanas (人間(ヒューマン)オークション会場 Hyūman Ōkushon Kaijō?), también llamada Oficina de empleo (職業安定所 Shokugyō Anteijo?) era un edificio situado en el manglar 1 del Archipiélago Sabaody, donde se vendía todo tipo de seres. Este lugar solía ser frecuentado por los Nobles Mundiales. Antes, el negocio pertenecía a Donquixote Doflamingo, pero tras el incidente con el Noble Mundial, el Señor de la Guerra del Mar le cedió el negocio a Disco, el encargado, diciéndole que lo que da dinero ahora son las SMILE.
En otro lugar, la conversación giraba en torno a las habilidades de francotirador. Os, con una confianza desbordante, declaraba: "Alguien tiene que ser el mejor francotirador del mundo, ¿por qué no yo?". Klein, impresionado por su seguridad, prometió ayudarle. "¡Solo el mejor francotirador del mundo es digno de ser compañero del Rey Marino!".
Klein comenzó a idear un plan para fortalecer a Os, considerando la necesidad de una Fruta del Diablo y el entrenamiento personal en Haki, apuntando a alcanzar la "Visión del Futuro". La prioridad número uno, sin embargo, era encontrarle una esposa que pudiera sanar. La idea de una giganta surgió, pensando en su complexión fuerte y la posibilidad de tener más hijos. Klein también pensó en Loki, el "Príncipe Maldito", y la posibilidad de "robarlo" de la Tribu Gigante, a pesar de su poder.
La narrativa luego se sumerge en una escena de combate intenso. Mr. 3, utilizando su "Candle Jacket", tortura a Brogy, Nami y Nefertari Vivi. Brogy, a pesar de su sufrimiento, recuerda su orgullo y la lucha de los guerreros de Elbaph. Zoro, atrapado pero decidido a no morir estúpidamente, decide cortarse sus propias piernas para poder moverse, sorprendiendo a todos, excepto a Brogy, quien ve en su acto la prueba de un verdadero guerrero.
La llegada de Monkey D. Luffy y Usopp interrumpe la tortura. Luffy, con su característica imprudencia, se burla de la cabeza de Mr. 3, mientras Nami le ruega que destruya el pilar de cera que los está convirtiendo en estatuas. Luffy, sin dudarlo, se prepara para la acción. La escena culmina con la promesa de un nuevo duelo, esta vez entre Crocodile y Luffy, y la búsqueda de los Sombrero de Paja de un cañonero para un plan especial.
Mientras tanto, en la saga de Alabasta, el episodio 122 presenta el duelo entre Crocodile y Luffy, con Luffy empleando un plan especial. Paralelamente, los Sombrero de Paja buscan un cañonero para la plaza, añadiendo tensión a la narrativa.
La serie "One Piece" sigue la travesía de Monkey D. Luffy y su tripulación en busca del legendario tesoro "One Piece" y el título de Rey de todos los Piratas.

En la Casa de Subastas de Sabaody, el ambiente estaba cargado de tensión. Las personas a vender fueron presentadas al público y vendidas hasta que llegó el turno de Camie. Cuando la sirena salió a la luz, Charlos no lo podía creer y dio incluso 500.000.000 por ella, a lo que ninguno de los presentes se sorprendió o rechistó, al final fue vendida al Noble Mundial. Justo al venderla, Luffy y Zoro llegaban a la Casa de Subastas estrellándose con uno de los Jinetes de Peces Voladores. Luffy corrió escaleras abajo para ir a por su amiga que lo llamaba desesperadamente desde la pecera, pero Hatchan fue a detenerlo y sin querer dejó salir los cuatro brazos extras al ser un gyojin pulpo. La gente que allí había lo miraba con desprecio y Charlos le disparó sólo por el hecho de ser un gyojin. Cuando Luffy vio esto, fue hacia el Noble Mundial sin escuchar a Hatchan, Charlos lo amenazó sin éxito e incluso le disparó, pero falló los dos tiros y Luffy le propinó un puñetazo con toda su fuerza, lo que sorprendió a todos los presentes, incluso los otros Supernovas. Sanji consiguió arrebatar el rifle a Rosward cuando iba a atacarle y Usopp le cayó encima dejándolo inconsciente. Entonces Shalria fue a disparar a Camie, pero una misteriosa fuerza espiritual hizo que todos los guardias de la Casa de Subastas y de los Nobles Mundiales e incluso Shalria se desmayaran, entonces un gigante abrió un agujero en la pared del escenario y salieron él y un anciano muy misterioso. Todos se quedaron sorprendidos y resistieron el ataque.