El Misterio de la Sonrisa de Bakugou: Un Viaje a Través del Tiempo y la Memoria

Por primera vez en quién sabe cuánto, a su despertar no lo acompañó ningún sonido que perforará su cabeza con alguna risa que le erice la piel, ni mucho menos un espasmo que hiciera que todo su cuerpo se retorciera sin importar que. Además, tampoco quedaba rastro alguno de esa cosa viscosa y desagradable atrapada en su garganta, más bien, solo había un ligero dolor que parecía raspar cada pared con una pequeña lija.

6:45 AM. Al menos, esa era la hora que marcaba en digital el despertador a un lado de su cama, los números brillaban con un apenas sutil azul que lograba iluminar parte de su rostro. Frente a sus ya cansados ojos, un blanco se extendía por todo el techo, este era como el cielo nocturno frío y despejado que nunca lograría ver ese día. Lo sabía. Había regresado como por arte de magia.

Las suaves cobijas lo envolvían con fuerza, protegiéndolo del frío de la mañana que parecía querer colarse en los huesos con apenas un soplido. Minutos pasaron, minutos que Katsuki apenas sintió, de hecho, hasta juraría que fueron más rápido que un chasquido, ya que de un momento para otro el amanecer se hizo presente, invadiendo el lugar poco a poco con esos cálidos rayos dorados, iluminando cada rincón de la habitación.

Dring Dring. Apenas se escuchó el despertador, Katsuki estiró el brazo derecho con un cansancio tan increíble que, incluso un suspiro, un tanto irritado, escapó de sus labios, hasta que con un buen golpe apagó el irritante y repetitivo sonido de ese maldito aparato. 7:00 AM.

Sí, algo era bastante claro, era el mismo maldito día que las veces anteriores, no solo lo sabía por el apenas y perceptible dolor en su garganta, el cual sabía que si tomaba cierta dosis de medicamentos podría seguir con el día como si nada. También, era claro por el techo blanco frente a él y por la habitación que lo rodeaba, esta estaba ridículamente ordenada, no solo hablando por los estantes que estaban colgadas en las blancas paredes, que estaban más vacías que supermercado en rebaja, apenas unos cuantos libros las decoraban.

A diferencia de su cuarto de la infancia, la cual sí tenía cierto orden, a fin de cuentas, siempre había algo que sobraba o ni siquiera ocupaba estorbando en los estantes, pero en la que se encontraba ahora mismo incluso se veía algo muerta de lo vacío que estaba. No era como si le molestara, en cambio, en ese lugar solo estaba lo necesario, no había ninguna distracción.

Con el mismo cansancio que antes, se sentó lentamente mientras le daba una última vista a todo el lugar. Luego, extendió ambos brazos, no solo para estirarse y sentirse un poco más liviano, ya que era bastante extraño que de un día para el otro todo el físico de su cuerpo cambie tan pronto. Justo ahora mismo, se sentía pesado. Le bastaba con solo verse los brazos para saber que tenía mucho más músculo que el niño de hace 14 años, sino que en esa pálida piel no le decoraba ninguna horrenda y grotesca cicatriz, ni mucho menos sentía un ardor en su boca. Incluso, sin nada de esfuerzo, su mano derecha tocó su mejilla y solo pudo soltar un gran suspiro aliviado al no sentir ninguna irregularidad en su piel.

Luego, una pequeña risa escapó de sus labios, ya que, a fin de cuentas, la pequeña teoría que tuvo era acertada; había vuelto al futuro sin ningún rasguño. Ahora, solo tenía que seguir con el día hasta que llegará la estúpida y jodida gala, pero la única ventaja que tenía era que, literalmente, sabía que iba a pasar, desde un reporte, el cual se sabía casi de memoria, hasta un traje que entregan tarde. Ahí en fuera tenía todo el día para saber qué demonios hacer para lo que pasaba durante la gala, ya que al no encontrar a lo que sea que sea que causa toda esa mierda, era más que claro que sucedería lo que tiene que pasar, a menos que evite el problema al 100%.

Como si su cuerpo estuviera programado, sacó de su mesita de noche una pequeña caja de metal que solo bastaba con sacudirla un poco para que se pudiera escuchar como las mentas dentro de este produjeran un sonido un tanto satisfactorio. Luego, abrió la tapa y sacó una, pero no antes de siquiera poder llevarla a su boca, simplemente, todo su cuerpo se congeló en segundos. Una risa golpeó de repente su mente.

“Llevas meses siguiendo la misma rutina aburrida de siempre: tomas una menta al despertar. ¡¿Qué mierda le pasaba?!”

Eso fue lo único en mi que pudo pensar Katsuki, mientras su ceño se fruncía tanto que, hasta podría romper una nuez. Incluso, parecía que esa estúpida voz fue la detonante para que la insignificante menta de su mano empezará a sacar humo poco a poco, mientras sus ojos que semejaban ser más rojos que el fuego más abrasador y doloroso del mundo.

Fue cuestión de nada para que la menta no solo siguiera sacando humo como si su vida dependiera de eso, sino que ese clásico color blanco se fue haciendo gris con cada segundo hasta que, finalmente, Katsuki solo sostenía lo que alguna vez fue una menta, el color negro era lo más llamativo de lo que sea que tuviera en la mano.

Con esa hermosa imagen frente a él, Katsuki solo chasqueó la lengua con tan fuerte que, seguramente se escuchó como un eco que inundó todo el departamento. ¡Está demente!

Sin pensarlo dos veces, terminó lanzando con tanta fuerza esa cosa negra, la cual terminó impactando y dejando una marca sobre una de las tantas paredes blancas de la habitación, hasta que tocó el suelo hecha añicos. Luego, su mirada se posó en cada rincón del lugar, desde los inexistentes libros en los estantes, la ropa que se lograba asomar del armario hasta en cada una de las lámparas colgantes a cada lado de su cama.

Aunque no les tomó importancia a muchas de las cosas que Deku le dijo durante su patética cena o las pocas mierdas que mencionó en el baño, al principió parecía que solo decía estupideces para mantener ese ambiente tenso y escalofriante, pero ahora que lo pensaba mejor, literalmente, Deku le dijo mucho y poco a la vez. Por algo Deku sabía que esa mañana decidió investigarlo tan de repente, ya que en algo tenía razón Deku, Katsuki nunca pensó en el pasado. En cuanto entró a la U.A. era obvio que iba a olvidar por completo al idiota sin quirk que anhelaba ser héroe, incluso, conforme las cosas se fueron yendo cada día más a la mierda, era más que claro que, Katsuki olvidaría por completo sus patéticos días de escuela. El mundo necesitaba héroes que estuvieran viviendo en el presente, no pensando en el pasado.

¿Qué tan demente estaba Deku? Puede que Katsuki tenga apenas una respuesta a eso, tal vez solo conocía un porcentaje bajo de quién realmente es Izuku Midoriya. Las pocas palabras de Deku solo le confirmaban una sola cosa, de hecho, no se tenía que ser muy listo como para sospechar que, tal vez, había una, dos o quizás varias cámaras grabando diferentes partes de su departamento, eso solo podría explicar porque Deku conocía con exactitud las palabras de Kirishima o el uso de la menta para despertar.

¡Mierda! ¡Aparta la mirada!

Para empezar, solo había una sola razón para que Deku lo hubiera esperado en su departamento con ese estúpido curry. Katsuki no sólo había roto su rutina mañanera, sino que empezó a investigar absolutamente todo de Deku. No había duda alguna, puede que, en ese justo momento, Deku esté detrás de un monitor de computadora viéndolo con una sonrisa sádica en su rostro.

7:11 AM.

Para su mala suerte, era un hombre de costumbres muy marcadas, sí, realmente, Deku estaba viéndolo en ese momento, se le podría hacer muy raro que no se hubiera levantado de la cama en cuanto apagó la alarma, hasta puede que se le haya hecho bastante curioso, porque no fue nada discreto, ya que no solo incendio y lanzó una menta, sino que su mirada se perdió un buen rato. ¡Mierda!

Ante esa idea de porquería en mente, lo único que pudo hacer Katsuki fue intentar desviar un poco la atención. Tal vez si fingía toser saldría de sospecha. No perdía nada intentándolo.

Cómo si las cosas no pudieran estar peor, Katsuki tomó las suaves sábanas que lo cubrían y con un movimiento veloz las terminó lanzando hasta el otro lado de la cama, el frío de la mañana lo recibió con un ligero temblor. Luego, se levantó casi de golpe, mientras volvía a meter las mentas al cajón, el cual azotó con fuerza. Enseguida empezó a caminar hacia el baño. ¡Deku se podía ir a la mierda!

Justo ahora, Katsuki estaba más que listo para interpretar el papel más creíble de su propia vida, solo tenía que pasar desaparecido. La vida estaba en su contra. De un momento a otro un insoportable dolor le golpeó con una fuerza abismal en la cabeza, hasta parecía el golpe de un villano impactando por completo contra su cuerpo y mandándolo a volar contra tres edificios. Por simple reflejo, cerró los ojos al mismo tiempo que sostenía su sien.

Cierto, por todo el caos con el idiota de Deku, casi lo olvidaba.

A diferencia de la primera vez que, parecía que todos sus jodidos recuerdos llegaban a su mente como un maldito Home Run con un dolor tan, pero tan insoportable que apenas y podía mantenerse de pie, esta vez era un poco diferente, si había dolor, pero no uno como para desear estar muerto en ese momento, más bien, era uno algo soportable.

Ahí estaba de nuevo; que divertido. Las jodidas gotas de agua fría las recordaba bañando su piel, es más el insoportable frío que parecía estar ahí solo para hacerle las cosas más difíciles de lo que ya eran. Los gritos desesperados de los idiotas que perseguía sonaban como un eco en lo más profundo de su mente, incluso recordaba reír en cuanto logró taclear e inmovilizar el primero. Todo eso pasó por su cuerpo y mente como un huracán que estaba ahí solo para fastidiarlo, golpeándolo con esas fuertes ráfagas de viento y provocando un nuevo escalofrío.

Fueron los recuerdos de su primer año en la U.A. lo que hizo que se detuviera por completo en la puerta del baño, su mano izquierda quedó suspendida a milímetros de la manija y sus dedos parecieron congelarse en cuanto hicieron contacto con el metal frio y duro.

No era experto en lo que sea que estuviera pasando, pero de algo estaba seguro y eso era que si seguía yendo y regresando lo único que iba a terminar agotado iba a ser su mente, ya que su cabeza le hacía ver toda la vida que se perdió, mientras él dormía, era como ver una película. Cada acción, sensación e incluso cada pensamiento le revolvía la cabeza. En su mayoría eran cosas que su mente simplemente las podría borrar en un santiamén, pero eran cosas que nunca abandonarían su mente, a pesar de que muchos de esos recuerdos fueron hechos en contra de su propia voluntad.

Como aquella tarde de series con sus amigos, donde la verdad no recordaba cómo terminaron viendo, más bien, todos fueron obligados a ver un programa de supervivencia de Corea, donde una cantidad infinita de chicos peleaban para formar parte de grupo musical, que seguramente nadie apoyaría. Luego de horas y horas de tortura, el único que parecía tener talento y parecía tener una pasión de verdad por lo que hacía, según Katsuki, fue eliminado de la manera más injusta. Solo recuerda haberse enojado tanto que terminó culpando a Mina por obligarlo a ver esa mierda. Aunque su cabeza estuviera hecha llamas en ese momento, fue ese simple recuerdo que lo hizo sonreír, ya que recordaba a la perfección los ingeniosos insultos que le dijo a Mina, quién no dejaba de llorar, pero de risa.

Todo lo que sus ojos no veían y lo que escuchaba eran como si tuviera dentro de la cabeza miles de fragmentos de cristal chocando unos con otros mientras reproducen sin parar un día de los que tanto se "perdió", como la muerte de Tenya Iida, el tiempo que pasó junto a Endeavor, su graduación de la U.A. o las miles de visitas de sus padres a la ciudad.

Hasta que finalmente, hasta lo más profundo de su mente, un fragmento se hizo presente, este a diferencia del resto era tan pequeño que a simple vista se perdía entre tantos fragmentos brillantes y ruidosos que había. En cuanto se empezó a reproducir, Katsuki se sorprendió al darse cuenta de lo poco que su mente tenía de Izuku. Luego de haberlo dejado en su casa ese día, no pasó nada interesante, de hecho, no volvieron a cruzar miradas ni una sola palabra. En lo poco que ese apagado e insignificante fragmento mostró, fue como poco a poco Deku se terminó aislando por completo de todo el mundo, algo que era raro, pero nadie le tomó importancia. No había que mentir, Deku siempre estaba solo, de hecho, en muchas ocasiones se le hacía realmente patético el cómo se intentaba acercarse a las personas solo para hablar, pero eso nunca salía nada bien. En esos recuerdos, Deku había dejado de intentar, hasta parecía que intentaba evitar por completo a la gente encerrándose en la biblioteca, donde pasó solo los últimos 10 meses de secundaria. Luego, nunca lo volvió a ver.

Cuando esa patética imagen de Deku abandonó su cabeza, incluso el dolor dejó de estar presente, parecía que todo había vuelto a la normalidad. Sus dedos aún rozaban la manija de la puerta, mientras que su respiración luchaba por mantenerse estable. Luego, regresó la mirada hacia atrás, donde el reloj del despertador seguía brillando con esa estúpida luz azul. 7:13 AM.

Todo el cuarto se inundó en un largo silencio que se rompió por el leve golpe de sus dedos chocando contra el frío metal de la manija, fue un golpe lo suficientemente torpe para que Katsuki abriera la puerta y la cerrara con fuerza una vez estuvo dentro del baño. Tras el estruendo del cierre, hubo un nuevo silencio acompañando del otro lado de la puerta. Sin pensarlo dos veces, un gran suspiro escapó de sus labios, este se sentía liviano fuera de su cuerpo, pero pesado mientras invadía cada rincón de sus pulmones. De algo estaba seguro, Katsuki, dentro del baño estaría seguro, no sabía con exactitud qué tan demente estaba Deku, pero de algo dentro de él le decía que ese idiota no pondría una cámara de seguridad dentro de un jodido baño, simplemente no había necesidad alguna de hacerlo, ya que eso no solo era lo más asquerosamente pervertido del mundo, sino que Deku no se veía como esa clase de personas desagradables, solo se veía medio zafado de la cabeza, pero no tanto.

¡Por favor! Compartió clase con Minoru Mineta.

Lo tuvo que soportar por tres malditos años, el simple hecho de escuchar cada estupidez que salía de su diminuta y patética boca lo repugnaba, y ni hablar de las caras que hacía cuando veía a alguien que le llamaba la atención. Es repugnante, eso explica porque no es un héroe para nada popular. ¡¿Cómo demonios le hizo para entrar al curso de heroísmo?! ¡Quién sabe!

Gracias a esa aberración de humano, de un momento a otro, Katsuki aprendió a identificar a esa clase de personas, hasta parecía que tenía el don para eso. Era raro. Ahora sabía con exactitud qué fue lo que pasó mientras él "dormía", como si vivir una vida entera en una sola noche fuera normal. Lo cual no fue nada relevante, ya que todo se repitió al pie de la letra, desde el cómo Deku se aisló de las personas, hasta la maldita persecución bajo la lluvia del...

La vida de Katsuki Bakugou da un giro inesperado cuando, tras un extraño evento, se encuentra reviviendo el mismo día una y otra vez. Atrapado en un bucle temporal, debe descifrar las intenciones de Izuku Midoriya, quien parece tener un conocimiento inquietante de sus acciones y recuerdos.

Katsuki Bakugou despertando en su habitación

Este fenómeno lo obliga a confrontar fragmentos de su pasado y del futuro, desentrañando el misterio detrás de la aparente sonrisa de Deku y su papel en este complejo rompecabezas temporal.

Izuku Midoriya observando a Katsuki Bakugou con una sonrisa enigmática

🔥 NUNCA TRATÓ de HÉROES: La TEORÍA que LO CAMBIA TODO en BNHA 😱

A medida que Katsuki intenta romper el ciclo, descubre que las acciones de Deku, a menudo ambiguas, podrían ser la clave para entender y, tal vez, alterar el curso de los acontecimientos.

La tensión aumenta al darse cuenta de que Deku podría estar observándolo, anticipando cada movimiento y utilizando la información para sus propios fines, lo que lleva a Katsuki a un juego de estrategia y supervivencia.

La narrativa se adentra en los recuerdos de Katsuki, revelando detalles de su primer año en la U.A. y la creciente soledad de Izuku, lo que añade capas de complejidad a sus interacciones.

La historia explora la posibilidad de que Deku esté grabando sus acciones, lo que le da una ventaja significativa y plantea preguntas sobre la verdadera naturaleza de su relación y sus motivaciones.

A pesar del dolor y la confusión, Katsuki se ve obligado a revivir momentos cruciales, incluyendo eventos trágicos y experiencias compartidas, que lo acercan a la verdad.

La revelación del aislamiento de Deku y su posterior desaparición de la vida de Katsuki se convierte en un punto de inflexión, sugiriendo una conexión más profunda de lo que se había imaginado.

La estructura de la historia se centra en la perspectiva de Katsuki, permitiendo al lector experimentar su confusión, frustración y eventual determinación para desentrañar el misterio.

El texto presenta un desglose de las ofertas de héroe recibidas por los estudiantes de la Clase 1-A, destacando las abrumadoras cifras para Izuku Midoriya, lo que subraya su potencial y la atención que atrae.

La narración se sumerge en el contexto de la selección de nombres de héroe y las prácticas profesionales, añadiendo una dimensión de desarrollo de personajes y anticipación al futuro.

La mención de la posible presencia de cámaras en el apartamento de Katsuki, orquestada por Deku, añade un elemento de suspense y paranoia a la trama.

El relato se apoya en la idea de que Deku, a pesar de su aparente locura, tiene un plan y un conocimiento detallado de los eventos pasados y futuros.

La historia se nutre de la tensión entre los personajes y las circunstancias extraordinarias, creando un drama psicológico centrado en la percepción y la memoria.

La inclusión de referencias a otros fanfiction y obras, aunque no directamente relacionadas con la trama principal, enriquece el contexto y la atmósfera del texto.

tags: #camie #hizo #sonreir #a #bakugou