El guionista de cómic español: Un pilar fundamental en la creación de historias gráficas

El mundo del cómic español ha sido testigo del surgimiento de talentosos guionistas que han dejado una huella imborrable en el medio. Estos creadores, a menudo en la sombra de los dibujantes, son los arquitectos de las narrativas que cautivan a lectores de todas las edades. Su labor, que va desde la concepción de la idea hasta la estructuración detallada de cada viñeta, es esencial para dar vida a universos y personajes inolvidables.

En España, la figura del guionista de cómic ha evolucionado significativamente. Si bien en el pasado su trabajo podía ser menos visible, hoy en día se reconoce su crucial aportación artística y expresiva. La industria del cómic en España atraviesa un momento creativo excelente, y esto incluye, sin duda, a sus guionistas, quienes demuestran una gran capacidad para innovar y conectar con el público.

La importancia del guionista en la narrativa gráfica

El guionista es el responsable de dar forma a la historia, definiendo la trama, los personajes, los diálogos y la estructura general de la obra. Su habilidad para crear mundos coherentes y personajes complejos es fundamental para el éxito de cualquier cómic. A menudo, la calidad de un guion puede elevar incluso un dibujo mediocre, mientras que un guion débil puede lastrar el trabajo de un gran artista.

A diferencia del cine o la televisión, el medio del cómic presenta desafíos y oportunidades únicas. El tiempo no avanza por sí solo; depende del lector pasar las páginas. Por ello, el guionista debe concebir la página como una unidad, considerando cómo será percibida de un vistazo. Las peculiaridades del medio gráfico ofrecen posibilidades narrativas distintas, y los guionistas modernos las aprovechan para crear historias innovadoras.

Más allá de la estructura y la documentación, que son cruciales en géneros como el histórico, lo esencial en cualquier guion, y en cualquier obra de arte, es la honestidad. Crear con la convicción de lo que se está haciendo, impulsado por la necesidad de transmitir algo, ya sea una historia o un estado de ánimo, es lo que dota a la obra de profundidad y resonancia. Poner una parte de uno mismo en el proceso creativo es lo que marca la diferencia.

Gerardo Vilches, investigador y autor del libro "El guión de cómic", destaca que el guion del siglo XXI se caracteriza por la ausencia de pautas rígidas. "Hay tantas formas de escribir guiones como guionistas, prácticamente", afirma. Esta libertad permite explorar estructuras narrativas diversas y adaptar el enfoque a las necesidades de cada historia.

La evolución del guionista en la historia del cómic ha sido notable. Se ha pasado de profesionales que escribían sin firmar, a figuras reconocidas con voz autoral propia, como Carlos Giménez, quien es considerado por muchos como el mejor guionista español de todos los tiempos. Giménez demostró que el cómic podía abordar cualquier tipo de tema y que sus únicas limitaciones eran el talento de su autor.

Su obra "Paracuellos", una serie autobiográfica sobre su infancia en los hogares de Auxilio Social durante la posguerra, es un ejemplo de su maestría. Esta obra, junto a "El espinazo del diablo" de Guillermo del Toro, ha influido profundamente en guionistas posteriores. Otras obras destacadas de Giménez incluyen "Barrio", "Koolau el leproso", "Los profesionales", "Romances de andar por casa", "Bandolero" y su más reciente "Crisálida", cada una explorando diferentes facetas de la experiencia humana con una profundidad excepcional.

Retrato de Carlos Giménez

Figuras clave y obras destacadas del guionismo español

El panorama del guionismo español es rico y diverso, con autores que han dejado una marca indeleble en el medio. Carlos Giménez, como se mencionó, es una figura cumbre, cuya prolífica carrera abarca décadas y géneros. Sus guiones, a menudo combinados con su propio dibujo, son un referente de calidad y profundidad emocional.

Otros guionistas españoles han alcanzado reconocimiento internacional. Juan Díaz Canales, junto al dibujante Juanjo Guarnido, es el creador de la exitosa saga "Blacksad", galardonada con múltiples Premios Eisner, los más prestigiosos de la industria del cómic a nivel mundial. La obra de Canales destaca por su habilidad para crear atmósferas noir y personajes complejos.

Paco Roca, Premio Nacional del Cómic en 2008 por "Arrugas", cuya adaptación cinematográfica ganó el Goya al mejor guion adaptado, es otro nombre fundamental. Su obra "El abismo del olvido" ha sido un fenómeno editorial, demostrando su capacidad para abordar temas históricos y sociales con gran sensibilidad.

Ana Penyas, la primera mujer en obtener el Premio Nacional del Cómic en 2018 por "Estamos todas bien", ha aportado una perspectiva feminista y conmovedora a sus obras, homenajeando a las mujeres de posguerra.

Teresa Valero, con obras como "Contrapaso. Los hijos de los otros", ha demostrado una gran sabiduría narrativa, fruto de su experiencia en la animación y su incursión en el cómic. Ha sido reconocida como "Mejor guionista nacional" en Expocómic.

María Medem, con su segunda novela gráfica "Por culpa de una flor", se ha consolidado como una referente del género, ofreciendo obras minimalistas pero cargadas de lirismo y reflexión sobre el individuo y la sociedad.

Javier Rodríguez, además de dibujante, guionista y colorista, ha trabajado para editoriales como Marvel y DC. Sus obras, como "Arrugas" y "Los surcos del azar", han sido aclamadas y adaptadas al cine y la televisión.

Rubín, nominado a "Autor Revelación" en el Salón del Cómic de Barcelona, ha dado el salto a Estados Unidos publicando series como "La Ficción" y "Black Hammer", demostrando la proyección internacional del talento español.

El impacto internacional del cómic español es innegable, con autores que reciben reconocimientos dentro y fuera de sus fronteras. Sin embargo, a pesar del talento y la calidad de las obras, la producción de autoría española representa una parte minoritaria del mercado editorial, evidenciando una fuga de talento y una precariedad que afecta a muchos creadores.

Póster de la película

El libro "El guión de cómic" y la formación de nuevos talentos

Para aquellos interesados en comprender a fondo el oficio de guionista de cómic, el libro "El guión de cómic" de Gerardo Vilches se presenta como una obra fundamental. A través de entrevistas con cinco destacados guionistas españoles -Enrique Sánchez Abulí, Antonio Altarriba, Juan Díaz Canales, Santiago García y David Muñoz-, el libro explora las diversas facetas de la escritura de guiones, desde la documentación hasta las diferencias con el cine y la televisión.

El libro aborda la pregunta sobre si existe un "estilo de guión del siglo XXI", concluyendo que la característica principal es la ausencia de pautas fijas. Cada guionista desarrolla su propio método, lo que resulta en un panorama rico y diverso.

Vilches también reflexiona sobre la evolución del papel del guionista, pasando de ser una figura anónima a un profesional valorado y reconocido. Esta valoración es crucial para el desarrollo continuo del medio.

La formación en este campo es cada vez más accesible. Instituciones como U-tad ofrecen programas especializados, como el Programa Experto en Cómic y Manga, dirigido por Borja Crespo, que busca guiar a los futuros creadores y acercar al público al talento nacional.

El GUIÓN de CÓMIC, entrevista con Fali Ruiz-Dávila

A pesar de los desafíos del mercado, el cómic español sigue siendo un reflejo de un talento inagotable. Autores como Paco Sordo, Teresa Valero, Diego Corbalán, María Medem, Javier Rodríguez, Rubín, Juan Díaz Canales, Ana Penyas, Paco Roca y Carlos Giménez son solo algunos ejemplos de la riqueza y la calidad que definen a los guionistas de cómic españoles. Su labor es esencial para mantener viva la llama de la narrativa gráfica y continuar explorando las infinitas posibilidades de este fascinante medio.

El cómic, o novela gráfica, se ha consolidado como uno de los géneros literarios más vendidos en España, trascendiendo el público infantil y juvenil para ofrecer historias maduras de altísima calidad. Los autores españoles, con su talento, reciben continuos aplausos de crítica y público, aunque enfrentan dificultades para publicar. La industria vive un gran momento, impulsada por autores que reciben reconocimientos nacionales e internacionales. Sin embargo, la producción de autoría española ha disminuido significativamente en la última década, y numerosas obras ven la luz en España a través de traducciones, lo que indica una preocupante fuga de talento. La falta de oportunidades y la precariedad son realidades para muchos autores, ya que solo un porcentaje minoritario puede vivir de su trabajo. A pesar de estas circunstancias, los dibujantes, historietistas e ilustradores españoles continúan creando obras de incuestionable calidad, demostrando la vitalidad y la resiliencia de la escena del cómic nacional.

La industria del cómic en España vive un gran momento, en parte gracias a una generación de autores españoles rebosante de talento que recibe reconocimientos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Pero no es oro todo lo que reluce. En 2023, según datos de la Asociación Cultural Tebeosfera (ACyT), volvió a batirse el récord de lanzamientos superándose la barrera de los 5.000, pero la producción de autoría española es ahora menos de la mitad que hace una década, representando menos del 10%. De hecho, numerosas obras de autoría española ven la luz en España a través de traducciones, lo que evidencia una alarmante fuga de talento. A la falta de oportunidades, se le une la precariedad. Según el Libro Blanco del Cómic en España, un estudio elaborado por la Asociación Sectorial del Cómic, solo un 21% de los autores puede vivir de su trabajo. Pese a todo, los dibujantes, historietistas e ilustradores españoles no paran de crear obras de incuestionable calidad.

"Paracuellos". Una serie autobiográfica en la que cuenta su infancia y la de otros muchos niños en los hogares de Auxilio Social durante la posguerra. Para mí, una obra maestra, sobre todo sus dos primeras entregas. Quizá es la historia que más me ha influido como guionista junto a la novela “El señor de las moscas” de William Golding. Las descubrí cuando tenía 11 o 12 años y en ambos casos sentí que me estaban hablando directamente a mí, que me contaban. En “El espinazo del diablo” de Guillermo del Toro, mi coguionista Antonio Trashorras y yo llamamos Carlos al protagonista en homenaje a Carlos Giménez, e incluimos un par de guiños a “Paracuellos”. Por lo que sé, ha habido decenas de intentos de llevar “Paracuellos” al cine. La autobiografía de Giménez ya fuera de los hogares sigue en “Barrio”, una serie de álbumes que en su momento recuerdo que me decepcionaron un poco. Sin embargo, he vuelto a leerlos hace nada y no entiendo muy bien porque me gustaron menos. Quizá porque su tono no es tan duro (lógicamente), y oscila entre la comedia y el drama.

"Koolau el leproso". Adaptación de un relato de Jack London con un dominio del tempo narrativo y una diagramación de las páginas que a mí sigue dejándome con la boca abierta. A veces he leído que es el cómic más “cinematográfico” de Giménez, cuando en realidad casi todo lo que le hace grande es su brillante uso de recursos propios del cómic. Otra cosa es que evoque una gran película en el cerebro de sus lectores. No sé cuántas veces lo he leído.

"Los profesionales", o la vida de Giménez en Barcelona ya de veinteañero trabajando en una agencia de Barcelona, la mítica Selecciones Ilustradas de Josep Toutain, dibujando tebeos sobre todo para el extranjero, . Tiene sus momentos tristes, pero sobre todo es muy, muy divertida. Todos los personajes/dibujantes son memorables, y las anécdotas que protagonizan son en su mayor parte hilarantes. El sentido del humor de los personajes a veces puede ser muy cruel, pero Giménez se las arregla para que no dejes de quererles.

"Romances de andar por casa". Si lo lees con menos de 30, lo mismo te parece bien pero no te llega; si lo lees con más de 40 lo más probable es que descubras que es tu vida.

"Bandolero". O sea: “Historia verdadera y real de la vida y hechos notables de Juan Caballero, escrita a la memoria por él mismo y adaptada a la historieta por Carlos Giménez”. No me gustó cuando lo leí por primera vez, allá por el 90 y tantos. Pero hace dos años encontré la edición de Papel Vivo de 1987 en un saldo, lo compré, volví a leerlo y me impresionó mucho. Creo que es la gran historia del bandolerismo en España. Amarga, realista y lejos de todo romanticismo. El anti “Curro Jiménez”. Si yo fuera un productor todopoderoso, sería la película que haría de Carlos Giménez (y me contratará a mí para escribirla, claro…). La portada es algo engañosa. Parece una comedia amable, ¿no?

"Crisálida", su último cómic, publicado solo hace un par de semanas, una historia protagonizada no por uno, sino por dos alter egos del autor. Usarlos le permite contar más verdades de las que se atrevería o podría contar si él fuera el protagonista. No quiero explicaros mucho sobre “Crisálida” para no destripárosla, pero a mí su lectura (por lo que cuenta, por lo que implica, por lo que parece que anticipa) me dejó tan tocado que después me quedé un buen rato sentado en el sofá rumiando el significado de lo que había leído. Quizá porque yo también estoy empezando a ver crecer la crisálida alrededor de mí. Leerlo también es la razón por la que he acabado escribiendo esta entrada. Pero según termino de redactarla me doy cuenta de que también he escrito esta entrada porque antes de que sea demasiado tarde quería agradecer todo lo que ha significado Giménez para mí no solo como lector y como guionista, sino también como persona; para rendirle un modesto homenaje y para que antes de que se cierre totalmente la crisálida sepa que para muchos su obra no solo ha sido importante, ha sido fundamental.

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Sus primeros guiones de historieta los publicó en la revista Makoki y de 1992 a 1998 dirigió las revistas El Vibora y Kiss Comix, además de coordinar la publicación en España de la primera hornada del cómic independiente norteamericano (Peter Bagge, Daniel Clowes, Chester Brown) y nacional (Juaco Vizuete, Miguel Ángel Martín, Artur Laperla & Marcos Prior o el propio Sequeiros) a través de la Colección Brut. También ha publicado como guionista en las revistas estadounidenses Heavy Metal y Mome.

´La salida de la clase´, con dibujo de Rubén del Rincón, le reportó el Premio al Mejor Álbum Erótico del Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2001, y al año siguiente obtendría el Premio en la categoría de Mejor Guión, concedido por el mismo Salón, gracias al thriller ´El hombre con miedo´, con dibujo de Manolo Carot. Siguieron un par de colaboraciones más con este artista, también para La Cúpula: ´Kung Fu Kiyo´ y ´Ari, la salvadora del Universo´, finalista del Premio al Mejor Manga Extranjero otorgado por el Ministerio de Cultura del Japón.

Para Norma Editorial inicia una nueva etapa como guionista de novelas gráficas (´Olimpita´ y ´Plagio: El secuestro de Melina´, nominadas ambas a Mejor Obra en el Salón Internacional Expocómic de Madrid) en tándem con el dibujante Joan Marín, y con Ediciones Glénat emprende uno de sus proyectos más ambiciosos, la resurrección del mítico tebeo ´Hazañas Bélicas´, rebautizadas ´Nuevas Hazañas Bélicas´ (2012) y ambientadas en la Guerra Civil Española, con portadas de Daniel Acuña y con más de una veintena de cuadernillos escritos para los dibujantes más destacados del panorama español: Kim, Monteys, Natacha Bustos, Kano, Juanjo Sáez, Cels Piñol, Calpurnio, Keko, Ventura o Seguí, etc.

En realidad, más que guionista debería llamarle historietista, ya que suele dibujar sus cómics además de escribirlos.

Si Giménez hubiera escrito películas, o series de televisión, sería un nombre tan conocido entre los lectores de este blog como el de Rafael Azcona (porque… ¿sabéis quién es Rafael Azcona, no?, sino, todos a ver ya por ejemplo sus películas con el director Luis García Berlanga). Pero Giménez se ha dedicado siempre al cómic, y encima empezó a hacerlo en una época en la que se llamaban “tebeos”, en la que el medio era visto desde la cultura “mainstream” como el hermano tonto del cine, o como un cine para pobres en el que solo tenían cabida historias no solo infantiles como infantiloides.

Antes de seguir, una aclaración: en la primera frase de esta entrada a lo mejor debería haber escrito que, en mi opinión, Carlos Giménez es el mejor guionista español de todos los tiempos. Escribir no es una carrera donde es fácil saber quién es el mejor porque es el primero que llega a la meta, y seguramente cada uno pensamos que “mejor” significa una cosa distinta. Porque esa es la intención de esta entrada, que leáis a Giménez. Nos gustaría creer que no es así, pero la mayor parte de los guionistas solo sabemos bien hacer dos o tres cosas. Muchas veces sin querer acabamos especializándonos en un determinado género, y es raro ver que por ejemplo un guionista de comedia firma de pronto una película de terror (no quiero decir que no pueda ocurrir o que no haya ocurrido; sino que es muy inusual). A ello contribuye que nos pasa un poco como a los actores: que nos acaban encasillando, y si hacemos algo que funciona bien en un determinado registro, lo que nos piden una y otra vez es más de lo mismo. Pero para dominar un nuevo registro hace falta práctica. Es necesario pasar un aprendizaje. Además, fue un pionero. A los que empezamos a leer tebeos para adultos en los 80 nos enseñó que los cómics podían ser cualquier cosa, que podían abordar todo tipo de temas, que como medio no eran el hermano tonto de ningún otro y que su única limitación era el talento de su autor. Aunque si no le leéis, todo lo anterior seguirán siendo solo palabras vacías, halagos que olvidaréis dentro de un rato, en cuanto paséis un ratillo más navegando por Internet. Pero como pasa con cualquier autor, no todas las obras de Giménez tienen el mismo interés. En una vida dedicada a los tebeos, son normales los altibajos. Si uno va a una librería y compra lo primero de Giménez que se encuentre, puede equivocarse. Para no abrumar, he reducido la lista al mínimo. Giménez tiene más obras que merece la pena leer, pero si os interesan estas, seguro que hacéis por descubrir las demás. Y ah, no detallo qué ediciones podéis encontrar porque la verdad es que no lo tengo muy claro. De hecho, de algunas yo tengo varias.

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El cómic, o novela gráfica, es uno de los géneros literarios más vendidos en España. Además, ha trascendido al público infantil y juvenil para, de la mano de historias más maduras, alcanzar altísimas cotas de calidad. Paradójicamente, los autores españoles, cuyo inagotable talento recibe continuamente el aplauso de crítica y público, ven como cada vez les cuesta más publicar.

La última obra de Paco Roca, El abismo del olvido, se ha convertido en un fenómeno editorial. Con sus dibujos, el Premio Nacional del Cómic en 2008 por Arrugas, cuya adaptación al cine le valió el Goya al mejor guion adaptado, rescata la historia de Pepica Celda y su lucha de décadas por sacar de una fosa común los restos de su padre, José Celda, fusilado en 1940 por el régimen de Franco.

Con solo 29 años, Ana Penyas se convirtió en la primera mujer en obtener el Premio Nacional del Cómic en 2018. Lo hizo con Estamos todas bien, un título que homenajeaba a las mujeres de posguerra desde una perspectiva feminista.

Junto al guionista Juan Díaz Canales, el dibujante Juanjo Guarnido es el creador de una de las sagas más exitosas de la actualidad: Blacksad. Nacida con el nuevo siglo -Un lugar entre las sombras (2000)- de la mano de la editorial francesa Dargaud, el pasado año salió a la luz su última entrega: Todo cae. Segunda Parte. Ganador de varios Premios Eisner, los más prestigiosos de la industria del cómic a nivel mundial, en 2014 recibió el Premio Nacional del Cómic por Amarillo, quinta entrega de Blacksad.

El pasado año, Ana Oncina publicó su trabajo más ambicioso y maduro, Planeta, una historia intimista que trasciende los tópicos de la ciencia ficción para hablar de las relaciones de pareja en la era virtual.

Desde literatura infantil a tiras de humor gráfico, pasando por series de animación. Paco Sordo ha dedicado su vida al dibujo, pero no fue hasta 2021, con la salida de El pacto, que los focos se posaron en él.

El primer cómic de Teresa Valero, Contrapaso. Los hijos de los otros (2021), se hizo esperar, pero en él volcó toda la sabiduría acumulada. Primero en el mundo de la animación, donde pasó de secretaria de producción en el histórico estudio de Cruz Delgado -responsable de series como Don Quijote- a dibujante de storyboards, para terminar fundando su propio estudio: Tridente Animación. ‘Contrapaso. El monje Magius fue uno de los miniaturistas más famosos de la Edad Media. En homenaje a su figura, el murciano Diego Corbalán eligió ese sobrenombre. La estética medieval, de hecho, es una de las grandes influencias del Premio Nacional del Cómic 2021, un galardón que recibió por la satírica y genial Primavera en Madrid.

La segunda novela gráfica de María Medem, Por culpa de una flor, se convirtió en uno de los fenómenos editoriales de 2023 y, tras Cénit (2018), la consolidó como una de las referentes del género en España. Una obra minimalista, pese a su exuberante uso del color, y cargada de lirismo que reflexiona sobre el individuo y su papel en la sociedad.

El cómic español ha vivido mejores y peores momentos, pero lo que siempre se ha mantenido intacto es el talento de nuestros dibujantes, historietistas e ilustradores. ¿Quieres empezar a familiarizarte con el cómic y no sabes por dónde empezar? ¿Te gustaría darle una oportunidad a dibujantes nacionales? Desde U-tad te presentamos de la mano de Borja Crespo, director de nuestro Programa Experto en Cómic y Manga, cinco artistas que no te puedes perder. ¡Estate atento!

Javier Rodríguez (Oviedo, 1972) es dibujante, guionista, colorista, portadista, entintador, historietista, ilustrador y autor. Su carrera profesional en el mundo del cómic comenzó con la publicación del fanzine Froilán y el dibujo a lápiz para Anselmo Ensombras, así como con Love Gun. Sin embargo, su despegue no inició hasta la llegada de El Víbora, revista de Ediciones La Cúpula. En 1999 Rodríguez fue nominado en los Premios del Salón del Cómic de Barcelona en la categoría ‘Autor Revelación’, y en 2002 publicó su primer álbum a todo color: Wake Up. Por esas fechas empezó también su aventura por Estados Unidos, donde dio rienda suelta a su faceta como colorista en Marvel y DC. Actualmente está dibujando para Superman. Entre sus más de 15 obras, con las que ha conseguido reconocimientos tan importantes como el Premio Nacional de Cómic, destacan Arrugas (2007) o Los surcos del azar (2013). La primera fue llevada al cine en el año 2011, obteniendo el Goya a ‘Mejor película de animación’ y a ‘Mejor guion adaptado’. El tesoro del Cisne Negro (2018) también fue convertida en una serie, dirigida por Alejandro Amenábar. Roca también ha trabajado para organizaciones como Greenpeace, Amnistía Internacional o Cruz Roja, así como participado en diferentes programas de radio.

Tras colaborar con diferentes revistas, Rubín publicó en 2005 una recopilación de sus trabajos en revistas y fanzines bajo el nombre El circo del desaliento junto a tres historias inéditas. Un año más tarde, fue nominado a ‘Autor Revelación’ en el Salón del Cómic de Barcelona por esa misma obra. Su siguiente obra, La tetería del oso malayo (2007) también se llevó cuatro nominaciones a los premios del Salón del Cómic de Barcelona, así como el puesto finalista del I Premio Nacional del Cómic. Muchos trabajos después, Rubín dio el salto a Estados Unidos, publicando series como La Ficción, Black Hammer o la trilogía Ether. Ya en diciembre del año pasado publicó El fuego, su novela gráfica más ambiciosa hasta la fecha.

En el año 1996 fundó el estudio Tridente Animation junto con Juan Díaz Canales, Ángel Martín y Juan Carlos Moreno. Sus inicios en el mundo del cómic como guionista fueron con Sorcelleries (2008) junto a Juanjo Guarnido. Más tarde, consolidó su trabajo con Curiosity Shop (2011) con Monserrat Martín y We are Family (2013) de Marie Pavlenko. Ya en 2021 publicó su primera novela gráfica como autora completa: la novela gráfica Contrapaso. Su último trabajo, Gentlemind, junto a Enric González y Juan Díaz Canales vio la luz en 2022. Valero cuenta con los premios a ‘Mejor guionista nacional’ de Expocómic 2012 y ‘Premier Bulle’ en el Festival AngersBD, entre otros reconocimientos.

Allí dio sus primeros pasos en el mundo del cómic publicando en varios fanzines. A lo largo de su carrera, ha trabajado como diseñadora de vestuario y escenografía en la obra Morpheus de Factory Producciones y en varios estudios de animación como storyboarder, además de como fondista para la película Memorias de un hombre en pijama. En 2017 ganó la Beca Carnet Jove Connecta’t al Còmic, gracias a la cual pudo publicar su primera obra como autora total: Red & Blue. Desde entonces no ha parado de trabajar para editoriales nacionales e internacionales, habiendo publicado En la oscuridad, Planeta Manga vol. 2, Dr. Horrible: Best Friends Forever o Plants vs. Zombies: A Little problem. En 2021 publica US, un fanzine reconvertido en novela gráfica, y Season of the Bruja junto a Aarón Durán, una miniserie publicada en España bajo el nombre Temporada de Brujas. Actualmente, Soler continúa trabajando en diferentes proyectos al mismo tiempo que imparte el curso online ‘Narrativa para cómic’ de La Llama School. Y tú, ¿tienes algún favorito? ¡Pronto más recomendaciones! ¿Te gustaría formarte en esta área? Consulta nuestro Programa Experto en Cómic y Manga. ¡Resolveremos todas tus dudas sin compromiso!

Portada del libro

El GUIÓN de CÓMIC, entrevista con Fali Ruiz-Dávila

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