El éxito de Bola de Dragón en nuestro país fue algo asombroso: una serie japonesa doblada inicialmente al catalán que fascinó a una generación de niños desde Girona hasta Benidorm.
Fue un fenómeno imprevisto, que nadie planeó ni supo predecir. Un contagio infantil que prendió la costa en 1990 y desde allí, ya en castellano, al resto del país. Imaginen un pueblito de diez mil habitantes de pronto globalizado en una imagen: un niño que camina entre algarrobos haciendo Kame hame has. Aquello fue una tormenta perfecta y para que se produjese tuvieron que darse siete circunstancias.
Bola de Dragón nos gustaba por su parafernalia fantástica y futurística, por su acción trepidante y por sus batallas perfectamente coreografiadas. Pero también por aquel despliegue de temas impropios de un producto infantil.
La Profundidad Inesperada de Dragon Ball
Sus personajes evolucionaban, los villanos tenían matices, los enemigos morían, los amigos morían y hasta los héroes morían. Se moría mucha gente y aquello era asombroso. Incluso el formato era inusual. El arranque de Bola de Dragón Z lo ilustra. Se nos presenta un héroe transformado -Goku-, que ahora es un hombre adulto, retirado de la vida aventurera, casado y padre de un hijo al que no enseñará a luchar. Pero aquella paz se trunca en un frenesí de acontecimientos: un ser llegado del espacio se presenta como el hermano de Goku, amenaza con destruir a todos los humanos y provoca una alianza entre nuestro héroe y un viejo archienemigo. En un puñado de episodios nuestro protagonista vive una vida familiar pero se la arrebatan, descubre que es un alienígena, se enfrenta a su hermano y lo asesina, pero muere él mismo en sacrificio y deja a su hijo en manos de un rival, Satanás cor petit (Picolo en la versión en castellano). Un personaje, este último, cuya complejidad explota en un fractal: Satanás es el hijo del lado maléfico de Dios -sí, Dios-, que más tarde descubriremos no era un Dios sobrenatural, sino un anciano alienígena llegado de un planeta remoto, un mundo de pacíficos y ovíparos agricultores. La serie apenas había empezado y ya nos estallaba la cabeza. Me recuerdo pensando en esos otros planetas, discutiendo sobre cómo deberíamos juzgar a un enemigo que da muestras de humanidad y un poco preocupado con aquello de que Dios fuese en realidad un alienígena vulgar y corriente.

El Fenómeno de la Escasez en los 90
Para explicar el fenómeno, hay que viajar a 1990 y recordar que era un tiempo distinto. Un tiempo en el que era posible la escasez. Y es que Bola de Dragón escaseaba. Éramos adictos diminutos y para alimentarnos solo teníamos un capítulo diario de una serie lenta como una telenovela. Una serie que quedaba en suspenso y en suspense cada pocos meses, mientras TV3 y Canal Nou emitían capítulos repetidos para inflarnos como globos de expectación. No teníamos cómics que leer, ni cromos que coleccionar. La serie no era un éxito prefabricado y nadie había previsto que iba a hacer falta un montón de merchandising.
Por eso produjimos un fenómeno social. Una generación de niños nos pusimos a intercambiar fotocopias de Bola de Dragón. Todavía no me lo explico. ¿Quién empezó aquello? Porque eran eso: copias malas de imágenes del manga original. ¿Y de dónde llegaban esas imágenes? No lo sabíamos. Pero las coleccionábamos con entusiasmo e hicimos emerger un mercado de cromos caótico y amateur. Cómo sería la cosa, que algunas papelerías de mala reputación empezaron a vender fotocopias de contrabando. Recuerdo un señor malcarado mirándome de arriba a abajo -a mí y mis once años- antes de apartar una cortina y darme paso a un almacén donde se amontonaban las fotocopias. «Date prisa en elegir», me dijo nervioso. Salí de allí cinco minutos después apretando contra el pecho un fajo de imágenes inéditas en mi pueblo. Millonario, vaya.
El vacío además de consumista era informativo: apenas sabíamos nada de la serie. Nos llevó un tiempo descubrir que Bola de Dragón era en origen un cómic. Lo averiguamos porque algunas fotocopias eran viñetas ininteligibles, escritas en japonés y colocadas a voleo -fue mucho más tarde cuando aprendimos que los japoneses escriben del revés y pudimos seguir las viñetas en el orden correcto-. Lo mejor era cuando en aquellas imágenes aparecían sucesos inéditos y nos entregamos a descifrarlos. Recuerdo que nos llegaron unas páginas con un personaje misterioso, un tipo armado con una espada y capaz de convertirse en superguerrero sin esfuerzo. ¿Quién era aquel joven? Nos pasamos días interpretando cuatro páginas como Champollion la piedra Rosetta. El mito de Bola de Dragón se alimentó de aquel vacío. Fue gracias a eso que nos pasábamos las tardes elucubrando teorías y fantaseando con un mundo de abundancia -un Japón idealizado-, donde existían cómics, pósteres y hasta videojuegos de la serie. Nos inflábamos de expectación y hacíamos lo que todos los niños: ponernos a esperar.

Hoy en día aquella escasez es imposible, especialmente después de internet, y por eso Bola de Dragón es un fenómeno difícil de repetir. Fue extraño incluso para 1990 y de ahí que durase poco. Pronto empezó un flujo de merchandising y pasamos de la escasez a la sobreabundancia. Llegaron los cromos de Panini, las tonterías de Matutano y hasta los cómics puestos del derecho. Y así, poco a poco, la magia se fue extinguiendo.
Los Orígenes y la Evolución de la Saga
Dragon Ball apareció por primera vez en las pantallas de televisión hace la friolera de 36 años. Sin duda, un día histórico para el mundo friki, este 26 de febrero de 1986, cuando el mundo (en realidad solo Japón) conoció a los personajes de Goku y Bulma. Hoy estamos celebrando el aniversario de la serie original de Dragon Ball, pero es que no podemos dejar pasar la oportunidad de explayarnos sobre el que es uno de los anime de nuestra vida. En los años 90, la serie estaba en pleno apogeo, ya internacionalizada y viéndose por todo el mundo. Eran años en los que éramos frikis sin saberlo, porque todos los días veíamos Sailor Moon o Dragon Ball y tan felices.
Dragon Ball (ドラゴンボール Doragon Bōru¿?), inicialmente llamada Bola de dragón en España y Zero y el dragón mágico en Hispanoamérica, es una serie animada de televisión estrenada el 26 de febrero de 1986 y finalizada el 19 de abril de 1989. Fue producida por Toei Animation y Fuji Television. Es la adaptación animada de la serie de manga homónima del autor Akira Toriyama, publicada en un inicio en la revista Weekly Shonen Jump de Shueisha. Abarca los acontecimientos de los primeros 194 capítulos de la obra original en 153 episodios.
En la profundidad de las montañas, vive un pequeño niño el cual es muy fuerte y es un gran conocedor de las artes marciales. Desde entonces el se encarga de las labores cotidianas como cortar la leña o cazar animales para comer. Bulma, una chica con 16 años, ha iniciado un largo viaje para encontrar las esferas del dragón, de las que habla una leyenda. Cada una de estas esferas, según su orden, tiene un número concreto de estrellas. Si se encuentran las siete esferas del dragón y se reúnen, se podría convocar a un dragón sagrado, que concedería un deseo. Bulma, al igual que su padre, es experta en electrónica y ella misma ha sido capaz de construir un radar que detecta donde se encuentran las bolas de dragón estén donde estén. Al iniciar su trayecto se encuentra con un chico de 10 años bastante extraño, con cola y una extraordinaria fuerza su nombre era Goku.
A la hora de crear ‘Dragon Ball’, Akira Toriyama se inspiró en un antiguo relato chino, del siglo XVI, bastante popular llamado ‘Viaje al Oeste‘ (西遊記 / Xī Yóu Jì) también conocido como La Leyenda del Rey Mono. Sun Wukong es un mono muy poderoso creado a partir de la piedra y cuyo carácter travieso le llevo a tener ciertas discrepancias con las deidades taoístas culminando en una gran rebelión.
Tras un centenar de episodios ‘Bola de Dragón’ fue cambiando poco a poco de modo que las bolas quedasen relegadas a un segundo plano en la serie. En la serie los años pasaban y los nuevos retos, sobre todo con la saga de Piccolo, hicieron que la función de Goku y compañía pasase definitivamente a la de protectores del mundo y, por extensión, del Universo. Al final de ‘Bola de Dragón’ asistíamos a la boda de Goku con Chi Chi y al comienzo de esta nueva serie ya tienen un hijo de cuatro años llamado Son Gohan (Son Gohanda o simplemente Gohan).
Dragon Ball Z (ドラゴンボールZ Doragon Bōru Zetto?) es una serie de anime japonesa creada por Akira Toriyama y producida por Toei Animation. Es el segundo producto de la franquicia Dragon Ball, es la secuela de la serie de anime de 1986 Dragon Ball y adapta los últimos 325 capítulos de la serie de manga Dragon Ball creada por Akira Toriyama, que se publicó en Weekly Shōnen Jump de 1988 a 1995. Ha tenido una secuela alternativa, Dragon Ball GT (1996-1997), y una intercuela, Dragon Ball Super (2015-2018).
Dragon Ball Z retoma la historia cinco años después de la serie de anime Dragon Ball, mostrando a Gokū como un adulto joven, esposo de Chi-Chi y padre de Gohan. La trama se intensifica con la llegada de Raditz, un extraterrestre humanoide que revela a Gokū su verdadera identidad como su hermano menor y miembro de la raza guerrera Saiyajin del planeta Vegeta. Raditz busca la ayuda de Gokū para una misión de conquista, pero al ser rechazado, secuestra a Gohan y amenaza con matarlo a menos que Gokū cumpla con sus demandas.

Después del enfrentamiento con Raditz, Piccolo asume la responsabilidad de entrenar a Gohan para el enfrentamiento inminente contra los Saiyajin. Mientras tanto, en el más allá, Gokū se entrena bajo la tutela de Kaio-sama, aprendiendo técnicas poderosas como el Kaio-ken y la Genkidama. A pesar de su inicial aspereza, Piccolo desarrolla un vínculo emocional con Gohan durante su entrenamiento, preparándolo para el desafío por venir. La batalla final contra los Saiyajin, liderada por Vegeta, pone a prueba a Gokū y sus amigos hasta el límite.
La saga de Freezer se convirtió en uno de los arcos argumentales más memorables, culminando en la legendaria transformación de Gokū en Super Saiyajin, un hito que redefinió el poder y la determinación en el universo de Dragon Ball.
La llegada de Cell, un androide creado genéticamente con el objetivo de alcanzar la perfección, introdujo un nuevo nivel de amenaza y desafíos para los Guerreros Z, llevando a combates épicos y sacrificios.
La saga de Majin Boo presentó a uno de los villanos más icónicos y destructivos, cuya capacidad de regeneración y transformación puso a prueba los límites de todos los héroes, culminando en la fusión de Gokū y Vegeta como Vegetto.
El Legado Duradero de Dragon Ball
Parece que Dragon Ball siempre ha estado entre nosotras. Nacemos, crecemos, vemos el anime de Dragon Ball y nos enganchamos para el resto de nuestras vidas. Porque hoy en día, Goku, es uno de los grandes iconos de la cultura popular de Japón, uno de los personajes del manga y el anime más famosos, y las bolas de dragón, una aventura legendaria que no pasa de moda generación tras generación.
El éxito de ‘Dragon Ball’ fue abrumador convirtiéndose en todo un megaéxito allá donde se emitía y uno de los manganimes de mayor impacto. Todo esto llevó a que cuando en 1996 se terminase la emisión de ‘Dragon Ball Z’ tras 291 episodios, y viendo que las ventas de merchandishing crecían como la espuma, desde Toei Animation orquestaron una continuación de la franquicia llamada ‘Dragon Ball GT’ que creaban directamente nuevas aventuras de los personajes.
Pero a esas alturas de la vida había que seguir explotando la historia y hasta el momento ‘Dragon Ball’ cuenta con decenas de videojuegos y distintos OVAs y películas (olvidables como ‘Dragon Ball Evolution’). Personalmente yo no me perdía ningún episodio de la serie a pesar de que mi madre no le gustaban estos “dibujos violentos”. Y es que hablar de ‘Dragon Ball’ es hablar, a todas luces, de un gran manga y anime que marcó una época. Algo de unos niveles que no se había visto hasta el momento y que supuso un estupendo empujón para la cultura otaku en España.

DRAGON BALL en 52 Minutos Desde el Inicio Hasta el final - RESUMEN COMPLETO
Diez años después, las vidas de los protagonistas han cambiado drásticamente. Goten, Trunks, Gohan y Videl han crecido, con Gohan y Videl casados y con una hija llamada Pan. Vegeta y Bulma también han formado una familia, con una hija llamada Bra. Todos se inscriben en un nuevo Torneo de Artes Marciales, donde Gokū busca a un nuevo rival.
La influencia que ejerció en el anime, y en todo el mundo de las series de animación, fue tan potente que nos atrevemos a decir que sin Dragon Ball Z el anime no sería hoy lo que es, ni tan popular.
En una época en la que en cuestión de animación nipona en España reina ‘Naruto‘ (y ‘Naruto Shippuden’), creo que es buen momento para comentar, en este espacio que dedicamos cada domingo a aquellas series que recordamos con cierta añoranza, el que quizás fuera el primer gran megahit del género. ‘Bola de Dragón‘ (más conocida como ‘Dragon Ball’) es un anime basado en el manga homónimo de Akira Toriyama, a quien también debemos la magnífica ‘Dr. Slump’. Este shonen (historia orientada principalmente a un público masculino joven), debutó en las páginas de la revista ‘Weekly Shonen Jump‘ en el año 1984. Tal fue el éxito del manga que Toei Animation adquirió los derechos para realizar su adaptación al anime que Fuji TV estrernaría en febrero de 1986, comenzando en ese momento una época mítica para todos.