El dragón azul, también conocido como babosa atlántica, es una fascinante criatura marina que ha captado la atención en las costas españolas. Este gasterópodo pertenece a la familia Glaucidae y es una babosa alargada, de llamativo color azul y plateado, que raramente supera los 4 centímetros de longitud. Su dorso ostenta un tono azul oscuro, contrastando con un pie plateado adornado por dos líneas de un azul más intenso que recorren su cuerpo de cabeza a cola. Esta coloración le permite mimetizarse perfectamente con el entorno, pasando desapercibido tanto para las aves en la superficie como para los peces bajo el agua.
El tronco del dragón azul posee seis apéndices ramificados, conocidos como ceratas, que son cruciales para su defensa. Estos apéndices concentran una alta cantidad de veneno procedente de las medusas que ingiere. Posee una boca con mandíbulas muy desarrolladas, cuyos dentículos forman una especie de cremallera hermética al cerrarse, y una lengua dentada con la que raspa su alimento.
La distribución del dragón azul es variada, encontrándose en las aguas tropicales y templadas de todo el mundo. Habita sobre la superficie del agua, manteniéndose a flote gracias a una burbuja de gas en su estómago. Navega a merced del viento y de las corrientes marinas, lo que le permite recorrer largas distancias. Su dieta se compone principalmente de medusas e hidrozoos, con una especial predilección por las carabelas portuguesas. De estas últimas, aprovecha las células urticantes para acumular su veneno y utilizarlo contra sus presas o como mecanismo de defensa.
Una característica notable de esta especie es su hermafroditismo; posee órganos sexuales masculinos y femeninos, aunque no puede autofecundarse, requiriendo el apareamiento con otro ejemplar por la parte ventral. Utiliza trozos de madera o esqueletos de animales como nido, donde crea cadenas cortas de 10 a 20 huevos que flotan en la superficie hasta la eclosión de las larvas. El dragón azul flota al revés debido a la ubicación de la burbuja de gas en su estómago.
El Glaucus atlanticus, el dragón azul, ha sido avistado recientemente en la Costa del Sol, mar adentro, cerca de la playa del Bombo en la Cala de Mijas. Esta especie marina, cuyas picaduras generan efectos similares a las de algunas medusas de gran tamaño, ha obligado en las últimas semanas, por precaución, a cerrar playas enteras en el Campo de Gibraltar y en la provincia de Alicante. Expertos señalan que su presencia en el Mediterráneo, después de unos 300 años sin ser observados, es un indicativo del calentamiento del mar en estas latitudes, posiblemente relacionado con el cambio climático. Integrantes de socorrismomalaga.com fueron los primeros en localizar dragones azules en el litoral de Mijas.
La alta toxicidad del dragón azul representa una amenaza para bañistas y usuarios de las playas, ya que su picadura puede ocurrir incluso al caminar descalzos por la orilla. Es importante tomar precaución en caso de avistar un ejemplar. Aunque sus picaduras no llegan a ser tan drásticas como las de la Physalia physalis (carabela portuguesa), pueden producir efectos notables. La última de las playas cerradas al baño se localizaba en el término alicantino de Guardamar del Segura, donde dos ejemplares generaron alarma, previamente activada en La Línea de la Concepción, Cádiz, donde ondeó la bandera roja durante toda una jornada.
El doctor en Ciencias y director de la cátedra de Ciencias del Litoral Costa del Sol en la UMA, Francisco Franco, indica que, al igual que con las medusas, la situación en la provincia de Málaga ha sido relativamente tranquila este verano, ya que las corrientes marinas impiden que estas especies lleguen a las playas. Sin embargo, esta situación podría variar. El enfriamiento de las aguas del mar, con la llegada de septiembre, podría contribuir a alejar la probabilidad de nuevos avistamientos. La Agencia Estatal de Meteorología anuncia una recta final de agosto con temperaturas por debajo de los niveles normales para la época en la provincia de Málaga.
Sobre el dragón azul, que es un molusco sin concha encuadrado en el grupo de los nudibranquios pelágicos, Protección Civil alerta de que las picaduras pueden generar fuertes dolores y otras lesiones que requieran atención sanitaria. Esta especie se alimenta de medusas urticantes, como la carabela portuguesa o la Velella velella. Al ingerirlas, las células venenosas pasan a formar parte de su propio organismo y se almacenan en los órganos en forma de alas llamados ceratas. El veneno almacenado incluso intensifica en las alas sus propiedades tóxicas, aunque la picadura en sí no suele ser mortal.
En muchas ocasiones, el dragón azul suele ser avistado en Canarias u otras zonas atlánticas de la Península. Recientemente, un bañista avistó dos ejemplares de dragón azul (Glaucus atlanticus) en las playas de Vivers, en Guardamar del Segura (Alicante), lo que llevó al cierre del arenal al baño hasta el día siguiente. Un suceso similar ocurrió en la playa de Santa Bárbara en La Línea de la Concepción y en las de La Garita y Famara en Lanzarote. El cierre se debe a que, a pesar de medir como máximo cuatro centímetros, la babosa puede picar y provocar irritaciones en la piel o escozor. Estas lesiones son de carácter leve y excepcional, y no son comparables a las de una carabela portuguesa, de la que se alimenta el dragón azul.
Los ayuntamientos piden precaución y que se avise de su presencia. Cuando aparecieron los dos dragones en Guardamar del Segura, se izó la bandera roja por precaución, activando el protocolo ante la incertidumbre de si había más ejemplares. Se desplegó un dispositivo de vigilancia y no se detectó ningún ejemplar más. En Cádiz, media docena de ejemplares provocaron la aparición de la bandera roja en la playa de Santa Bárbara, en La Línea de la Concepción. También se encontró un ejemplar en agosto en la playa de Canet de Berenguer, en Valencia, y en Mallorca, otro ejemplar en aguas profundas de la Sierra de Tramuntana, un hallazgo significativo ya que no hay datos científicos de ningún otro en Baleares desde 1916.
Para algunos expertos, cerrar las playas por tres o cuatro ejemplares puede ser una sobrerreacción, ya que no existe evidencia científica de su peligrosidad. Este exceso de precaución podría deberse a que la presencia del dragón azul no es muy habitual en estas aguas y habrá que observar si se hace más frecuente. A esta falta de costumbre se suma una dieta que aumenta las sospechas: al alimentarse de carabela portuguesa, que es muy tóxica, se asume que esta especie también lo debe ser. El dragón azul muerde un poco a la carabela portuguesa, no la engulle entera, y así se hace con las células urticantes de esta, que aún no están maduras, las acumula y las guarda como sistema de defensa. Los tentáculos de las carabelas tienen como unos dardos enrollados a presión que disparan cuando tocan a otro organismo e inyectan una toxina neurotóxica que afecta al sistema nervioso.
La especie vive en la superficie del mar y se deja arrastrar por las corrientes. Flotan boca arriba, como cuando nosotros hacemos el "muerto", para camuflarse con el color azul del mar, y por debajo son blancos, porque así se difuminan con la luz del sol cuando se mira desde el fondo. Es una estrategia defensiva. Esta característica diferencia al dragón azul de otras babosas marinas, que permanecen en la zona intermareal o a más profundidad. En la península Ibérica hay descritas unas 300 especies y se siguen descubriendo nuevas. Vaga por las aguas del Atlántico Norte y Sur y por el Pacífico, en aguas templadas, pero verlo por el Mediterráneo como está sucediendo es más complicado. La especie fue citada en la segunda década del siglo XX en Baleares, aunque la primera vez fue en 1839 en Canarias, pero después ha pasado mucho tiempo hasta que ha vuelto a ser detectada. No es como la carabela portuguesa, que tiene una distribución más amplia en el Mediterráneo.
La llegada de estos ejemplares se ha relacionado con el aumento de la temperatura en el Mediterráneo, que a finales de junio superaba los 28 grados, con anomalías térmicas de cinco grados. Los investigadores sostienen que no hay todavía suficientes evidencias, ya que faltan estudios de la ecología de la especie y cuáles son las condiciones ambientales más favorables para ella. Sería muy interesante realizar un seguimiento y que cuando alguien vea un ejemplar le haga una foto y la envíe para poder tener un registro.
Su nombre atemoriza. Su color impacta. Y su tamaño lo vuelve casi invisible. Se trata del dragón azul (Glaucus atlanticus) que en los últimos días ha sido el culpable del cierre de algunas playas españolas, tanto en la costa mediterránea como en islas cercanas. Los primeros avistamientos de la temporada comenzaron en Mallorca, donde no se localizaba esta especie desde hace más de 300 años. En este caso, sucedió en aguas profundas. "Estábamos con unos delfines que han empezado a seguir la barca y al mirar al agua lo he visto y he pegado un grito", declaró Gádor Muntaner, bióloga marina. En las últimas horas, se han sumado casos en la playa de Santa Bárbara y Torreguadiaro en Cádiz, Canet d’en Berenguer en la Comunidad Valenciana, Famara en Lanzarote y Guardamar en Alicante. En algunos sitios tuvieron que cerrar la playa al público, pero lo más preocupante es que podrían estar presentes en más playas.
La distribución del dragón azul es muy amplia por todo el mundo. Su presencia no se limita a una sola región y es tan común en Sudáfrica como en Australia. Algunos ejemplares encontrados en Oceanía en 2022 se estima que podrían haber procedido desde el golfo de Texas, a más de 14.000 kilómetros. Los océanos Atlántico, Pacífico y el Índico son mucho más frecuentes que el mar Mediterráneo. Como se localizan en la superficie del agua, donde consiguen mantenerse a flote por una pequeña burbuja de gas en el estómago, son extraordinarios navegantes, capaces de recorrer miles de kilómetros en la dirección que sople el viento.
Precisamente su capacidad de nado y la búsqueda de aguas templadas son los motivos por los cuales están llegando a las playas españolas. Por su cercanía, pueden provenir del océano Atlántico. Es posible que estas corrientes también sean las que las hayan impulsado a la orilla, una zona que no forma parte de su hábitat natural y que, en muchos casos, puede provocarles la muerte. Por eso, es frecuente que el avistamiento y el cierre de una playa se solucione en poco tiempo. En general, son vistos en pequeños grupos que se han perdido. Su ciclo reproductivo dura, al menos, dos semanas, pero muestra adaptaciones únicas. Tienen un sistema hermafrodita que les permite entrelazar sus penes de más de 60 milímetros durante el proceso de apareamiento y luego depositar de 10 a 30 huevos. También son capaces de adherir los huevos a las presas.
El dragón azul siempre estará flotando sobre la superficie del mar, pero su aspecto más distintivo es el intenso color azul con un toque plateado que le da cierto brillo. Ojo: pueden estar boca arriba flotando y camuflarse en el agua. Miden de 3 a 4 centímetros, unas dimensiones tan pequeñas que se podría sostener en la falange de un dedo. Sin embargo, ¡que ni se te ocurra tocarlo! Sí, es venenoso. Al ser tan pequeños y expuestos a depredadores en la rica biodiversidad marina, han desarrollado un mecanismo de protección. Lo más extraordinario es cómo lo consiguen: alimentándose de medusas e hidrozoos. Entre sus preferidas están las carabelas portuguesas. El veneno lo almacenan y lo utilizan en caso de sentirse atacados. Las células urticantes están situadas en los extremos de las ceratas, esas pequeñas “alas con plumas” que tienen en sus extremidades.
El veneno no es un peligro extremo para los seres humanos, pero es necesario evitar el contacto. El dragón azul inyecta el veneno al entrar en contacto y puede causar reacciones cutáneas. La sensación es de una profunda quemazón, más dolorosa que la de una medusa o una carabela portuguesa. Parece sacado de una película de fantasía, pero es real: los dragones azules, unas criaturas marinas tan bellas como peligrosas, podrían aparecer este verano en las costas andaluzas. Su nombre científico es Glaucus atlanticus, y aunque miden apenas unos pocos centímetros, su aspecto exótico y su picadura urticante los convierten en protagonistas inesperados del verano. Avistados recientemente en playas del Algarve portugués y en el litoral mediterráneo, los expertos advierten que podrían alcanzar próximamente las playas de Cádiz, Huelva o incluso Málaga. El motivo es que el dragón azul es un pequeño molusco del tipo nudibranquio, flotante y de intenso color azul eléctrico en su parte dorsal, con tonos plateados en el vientre. Eso significa que su picadura puede ser más potente incluso que la de sus presas, provocando dolor, ardor intenso, hinchazón e incluso reacciones alérgicas.
Lo más importante: no tocarlo. Aunque es muy tentador acercarse para observarlo o fotografiarlo, especialmente si lo encontramos varado en la arena, lo recomendable es mantener una distancia segura y avisar a los servicios de emergencia o socorristas. “El dragón azul no es agresivo, pero su contacto con la piel puede ser muy doloroso”, explica la bióloga marina Inés Calderón. “Lo ideal es no manipularlo nunca con las manos desnudas, ni siquiera si está aparentemente muerto”.
En caso de picadura, los expertos recomiendan enjuagar la zona con agua salada, nunca dulce, para evitar activar más toxinas. Aunque la posibilidad de encontrarnos con un dragón azul en la playa es aún baja, los biólogos marinos insisten en la necesidad de estar atentos y educados sobre la fauna marina, especialmente con la creciente presencia de especies no autóctonas. Como ocurre con las medusas, conocerlas es el primer paso para convivir con ellas sin riesgos. Así que este verano, al bajar a la arena, abre bien los ojos: la naturaleza puede regalarte un encuentro tan sorprendente como inolvidable.
El dragón azul mide de 3 a 4 cm de largo. En su parte dorsal presenta una coloración azul plateada, y ventralmente un azul pálido. Posee rayas azules oscuras o negras a lo largo del pie. Tiene un cuerpo troncocónico aplanado con seis apéndices que se ramifican en rayos cerata. Este nudibranquio es pelágico, con una distribución variada por los mares del mundo, en aguas templadas y tropicales. Algunas regiones donde se encuentra esta babosa incluyen el este y la costa sur de Sudáfrica, aguas europeas, la costa este de Australia y Mozambique. Esta especie flota boca abajo sobre la tensión superficial del océano. G.atlanticus depreda otros organismos pelágicos de mayor tamaño, como la altamente venenosa carabela portuguesa (Physalia physalis), Velella velella, Porpita porpita y Janthina janthina. G.atlanticus es capaz de alimentarse de P. physalis porque cuenta con inmunidad ante el veneno de los nematocistos de esta. La babosa consume la carabela portuguesa entera y parece seleccionar y almacenar las toxinas y los nematocistos para su propio uso.
Con la ayuda de un saco lleno de gas en su estómago, G.atlanticus flota por la superficie. Debido a la ubicación de esta bolsa, flota al revés: la superficie dorsal es en realidad el pie. La verdadera superficie dorsal es de un color gris plateado completamente. Es ampliamente discutido en el ámbito científico si esta babosa se mueve por sí misma o es arrastrada por la corriente.
Glaucus atlanticus, como la mayoría de babosas marinas, es hermafrodita conteniendo tanto órganos sexuales masculinos como femeninos. Glaucus atlanticus es capaz de tragar los nematocistos venenosos de sifonóforos como carabela portuguesa, y almacenarlos en las extremidades de su cerata. Tocarlo puede resultar en una picadura dolorosa, con síntomas similares a los causados por la carabela portuguesa.
El hallazgo de un dragón azul, denominado científicamente Glaucus atlanticus, en aguas de la Serra de Tramuntana a finales de primavera, ha devuelto a las costas mallorquinas una estampa que no se veía desde hacía siglos. El primer ejemplar detectado fue encontrado por la bióloga marina, Gádor Muntaner, que advierte de que su aparición debe interpretarse con cautela. Sin embargo, a lo largo de las semanas siguientes las observaciones de este pequeño animal se han ido multiplicando y han obligado a cerrar playas enteras, en Alicante. Aunque puede acumular toxinas en su organismo y generar picaduras, su presencia no debe ser motivo de alarma. “No supone un gran peligro, pero lo mejor es no tocarlo. Como norma general en el mar, no deberíamos manipular animales marinos: no sabemos qué cantidad de veneno porta y, además, podemos dañarlos”, recalca Muntaner. Sería además “raro” que llegara a las zonas de baño, puesto que es pelágico, es decir, viven en el "azul" y no están vinculados a la costa: “Aunque las mareas los traen y pueden acabar ahí, no es un peligro para nada”.
Más allá del exotismo de la especie, con su color azul eléctrico y aspecto de “pequeño dragón” o incluso “Pokémon”, su aparición refleja un mensaje más amplio. “No es una invasión ni un acontecimiento 'bueno' o 'malo'. Es un recordatorio de que el mar está cambiando y de que debemos dejar la mínima huella posible: contaminar menos y manipular lo mínimo la vida marina”, subraya la bióloga.
El dragón azul, una babosa marina de apenas cuatro centímetros, suele habitar en aguas del Atlántico y es común en Canarias. Según la exploradora, su llegada no es sorprendente, ya que las corrientes atlánticas penetran por el Estrecho de Gibraltar: “No es tan raro que haya llegado al Mediterráneo, el dragón azul no viene de tan lejos, viene del Atlántico”. Tras su primer avistamiento en Mallorca, se han registrado más ejemplares tanto en Baleares como en otras zonas.
El animal no es venenoso por sí mismo, pero se alimenta de especies muy urticantes, como la carabela portuguesa o la medusa Velella velella, que este año proliferó en grandes cantidades en las playas de Sóller. La aparición del Glaucus atlanticus podría estar relacionada con esa abundancia: “En abril y mayo, hubo una mega plaga de la Velella velella y también come de esta el dragón azul. Poco después encontramos el primer ejemplar, entonces podría ser que al haber tanta abundancia de su alimento, pues también hubiera más”. Aun así, recuerda que estos seres marinos no cuentan con "movilidad propia", es decir, se desplazan únicamente por las corrientes. “Es muy difícil dar una explicación clara porque los estudios científicos necesitan años de datos, no un hecho aislado”, subraya la bióloga especializada en tiburones. “Lo que sí sabemos es que nuestras costas están cambiando: la temperatura del agua, las corrientes, la contaminación o la degradación costera están alterando la estacionalidad de muchas especies”.
Aunque es muy "raro" que el animal llegue a las costas y zonas de baño, los efectos que generan su picadura son náuseas, dolores, vómitos, inflamación y reacciones alérgicas.
Este verano, varias playas españolas han tenido que cerrar temporalmente el acceso al baño tras la aparición de ejemplares del llamado dragón azul (Glaucus atlanticus), una babosa marina de apenas tres o cuatro centímetros de longitud, pero con una reputación inquietante. El caso más reciente se produjo en Guardamar del Segura (Alicante), donde un bañista avistó dos ejemplares en la playa de Vivers. Tal y como relató el alcalde José Luis Sáez, la bandera roja se izó apenas media hora antes de que acabara el turno de los socorristas: “No sabíamos si había más ejemplares varados o cercanos a la costa, por lo que pusimos en marcha el protocolo”. Finalmente, tras un dispositivo de vigilancia, no se detectaron más individuos, pero la precaución se mantuvo como sucede cuando aparecen medusas o, en el peor de los casos, la peligrosa carabela portuguesa.
A pesar del revuelo, algunos expertos matizan que se trata de un episodio puntual: “Cerrar las playas por tres o cuatro ejemplares es una sobrerreacción”. Recuerdan que sus picaduras suelen ser leves y que no suele alcanzar la gravedad de las de la carabela portuguesa, de la que se alimenta. Con todo, los ayuntamientos recomiendan no tocarlos y avisar a socorristas o autoridades en caso de avistamiento, ya que no se descartan reacciones alérgicas excepcionales.
Mientras tanto, el hallazgo ha despertado la curiosidad del público y los investigadores por las características de esta criatura marina que, pese a su tamaño diminuto, esconde un conjunto de adaptaciones sorprendentes.
Cada verano, las medusas proliferan en las costas españolas. Aunque afectan al turismo, también cumplen funciones ecológicas y tienen aplicaciones científicas. Su presencia refleja desequilibrios ambientales y el calentamiento global.
1. Cuando falta comida, recurre al canibalismo
Cuando los recursos escasean, el dragón azul puede recurrir al canibalismo. Se han documentado casos en los que un ejemplar devora a otro de su misma especie, comenzando por la cabeza. Esta estrategia extrema, aunque rara, asegura su supervivencia en entornos donde la disponibilidad de presas tóxicas como la carabela portuguesa disminuye.
2. Es hermafrodita
Todos los dragones azules son hermafroditas, es decir, poseen órganos reproductores tanto masculinos como femeninos. Para reproducirse necesitan un compañero y, tras el apareamiento, ambos producen huevos diminutos. Estos suelen depositarse sobre objetos flotantes como ramas, trozos de madera a la deriva o incluso esqueletos de animales marinos.
3. Roba el veneno de su presa para defenderse
Su dieta incluye especies altamente urticantes como la carabela portuguesa (Physalia physalis). Al alimentarse, selecciona las células urticantes de esta medusa -los nematocistos- y las almacena en estructuras especializadas llamadas cerata. En ellas, los conserva y los concentra, logrando que su propia picadura sea, en ocasiones, más potente que la de la presa original.
4. Flota gracias a una burbuja de gas
El dragón azul vive en la superficie del mar, donde se deja arrastrar por corrientes y viento. Esta capacidad se debe a una burbuja de gas en su estómago que actúa como flotador, complementando la tensión superficial del agua. De este modo, permanece boca abajo, mostrando hacia arriba su coloración azul metálica que lo camufla con el océano, mientras que su parte inferior blanca lo oculta de posibles depredadores que miran desde abajo.
Por ahora, los avistamientos se consideran episodios puntuales, pero suficientes para activar protocolos de seguridad en pleno verano. Los servicios de socorrismo han dejado de contar el número de dragones azules (Glaucus atlanticus) que están arribando a la orilla del litoral de Guardamar. Porque este sábado, tras decretar el Ayuntamiento la prohibición para el baño ayer viernes a última hora, y levantar ese cierre a primera hora de este sábado, ha tenido que izar la bandera roja de nuevo por la tarde al comprobar la gran cantidad de avisos que se iban recibiendo de los bañistas a lo largo de los once kilómetros de su litoral. Son playas muy abiertas y expuestas a los corrientes de levante.
El alcalde José Luis Sáez ha indicado que la situación se identifica ya con una arribazón de esta especie con muchos ejemplares. Pero, y es importante, no se ha producido ninguna picadura aunque el Ayuntamiento prefiere mantener la alerta y la bandera roja izada. Sáez ha incidido en su último mensaje en redes sociales en mantener una especial prevención con los niños y los paseos por la orilla de la playa.
La decisión afecta a los once kilómetros de litoral entre el límite con Torrevieja y el término de Elche.
En Torrevieja también, pero con bandera amarilla. Como era de esperar el dragón azul ha llegado a la playa de La Mata, en Torrevieja, que linda con el sur del litoral guardamarenco, donde se ha izado la bandera amarilla y la de precaución por medusas. El Ayuntamiento torrevejense, que sigue sin ofrecer información de precaución para los bañistas en sus redes sociales sobre el molusco urticante, tampoco ha comunicado el motivo de la bandera amarilla. El concejal de Playas de Torrevieja, Antonio Vidal, ha explicado el trabajo que está haciendo la concejalía de Playas y ha matizado que los servicios de socorrismo están vigilantes en todo momento desde el pasado miércoles en el litoral torrevejense para el caso de que se produjeran novedades. También recordó que los servicios de limpieza realizan esa labor de vigilancia porque hay varios equipos de operarios que retiran residuos a mano a primera hora y pueden detectar la presencia del dragón azul con la mar en calma a primera hora.
Vidal quiso hacer algunas matizaciones. "En Torrevieja son pocos y ejemplares muy pequeños. Estamos al tanto todo el tiempo, pero no hemos querido tomar más medidas porque, afortunadamente, no hay presencia de medusas urticantes ni carabelas portuguesas, que es de lo que se alimenta el dragón azul, y por lo tanto, el peligro de las picaduras es mucho menor", señaló, insistiendo, no obstante, en que el Ayuntamiento está vigilante.
¿Qué hacemos?
La de mantener la bandera roja izada, con la prohibición del baño, no es sencilla. No se ha producido picadura alguna desde que se detectaron los pequeños dragones azules, apenas cuatro centímetros de longitud como máximo, el pasado miércoles. Ni presencia de carabela portuguesa, de la que se alimentan los dragones azules, y que es la que realmente hace peligrosa la picadura de estos moluscos que concentran su veneno. De hecho, con carabela portuguesa el Ayuntamiento de Torrevieja sí ha llegado a cerrar las playas al baño en otras ocasiones.
El Ayuntamiento guardamarenco prohibió el baño el pasado miércoles sobre las seis de la tarde después de que hubieran sido hallados dos ejemplares de este pequeño y llamativo molusco azul varados en la orilla junto a la playa de Vivers. El cierre se prolongó hasta las doce de la mañana del jueves, con lo que apenas afectó realmente a la jornada de baño con vigilancia de socorrismo, que comienza a las once. Pero esta medida preventiva se ha vuelto a adoptar este viernes sobre las siete menos diez de la tarde, coincidiendo también con el fin de la jornada de los socorristas. Ha reabierto con bandera amarilla durante buena parte de la jornada y después ha vuelto a izar la roja.
La decisión afecta al baño en unas playas a las que acuden miles de personas durante estas jornadas de agosto, cuando el municipio de Guardamar se encuentra en su máximo nivel de ocupación turística, sobre todo turismo de tipo familiar. Para el resto de actividades, sin embargo, siguen abiertas para el disfrute del ocio veraniego. No están cerradas físicamente y la advertencia se centra en el baño.
Seguridad y prudencia
El alcalde José Luis Sáez quiso subrayar que la bandera roja se iza por un criterio de prudencia y seguridad. "Hemos comprobado que la decisión en otros municipios es cerrar con la aparición de solo tres o cuatro ejemplares. Hay que pensar en las consecuencias de una picadura en niños muy pequeños o en personas mayores con patologías que son más vulnerables y pueden sufrir efectos adversos", remarcó. De hecho, los más pequeños ya están empezando a naturalizar la presencia del "bicho", y algunos de los avisos de este sábado se han producido al atraparlos en cubos de playa, pese a que lo menos recomendable es entrar en contacto con el molusco.
¿Qué hacer si ves uno?
Estas son las recomendaciones que está difundiendo el Ayuntamiento de Guardamar en sus redes sociales:
- No lo toques, ni con guantes.
- Avisa a socorristas o autoridades.
- Si te pica, enjuaga con agua salada y acude al puesto de socorro o centro de salud.
De momento y hasta nueva comunicación prohibido el baño.
En este sentido, y sobre el debate abierto sobre la peligrosidad del dragón azul, el primer edil dijo que siempre depende de lo que haya ingerido. Si su presa son otras medusas urticantes e incluso la carabela portuguesa, puede ser "muy peligrosa", advierte, y provocar un cuadro "muy grave" en personas especialmente sensibles a reacciones alérgicas o con patologías previas. Y recordó que la cautela se extrema pensando en este riesgo potencial.
El medio centenar de efectivos con los que cuenta en Guardamar la empresa de socorrismo, los agentes de la policía local, ambos movilizados con quads, y el personal de la empresa municipal de limpieza de playas, seguirán atentos en las próximas horas para vigilar la presencia de dragones azules y evitar que los usuarios de las playas se bañen. Las advertencias se recuerdan también haciendo uso de la megafonía.
Torrevieja
Por su parte, el jueves por la tarde se localizaron dos ejemplares muertos de este pequeño animal acuático que se alimenta de medusas en el extremo sur de la playa de La Mata de Torrevieja, en la avenida del Agua, junto a Cabo Cervera, en la zona más concurrida de esta playa. Y otros tantos en la jornada de este sábado.
El Ayuntamiento torrevejense, al contrario que el guardamarenco, ha optado el jueves por no tomar medidas. Y ha izado la bandera amarilla de precaución este sábado.
¿No tan peligroso?
El Glaucus atlanticus es un nudibranquio que apenas mide 4 centímetros, que presenta un intenso azul metálico y formas que recuerdan a un dragón mitológico. Sin embargo, se alimenta de medusas, como la carabela portuguesa, de las que extrae sus células urticantes y las acumula en su organismo potenciando así su capacidad de causar dolorosas reacciones en el ser humano. En la provincia de Alicante apareció tras tres siglos sin haber sido documentada en el verano de 2021. Luego en 2023.

¿Por qué solo existen dragones en la isla de Komodo? | Misterios de Nuestro Planeta | Animal Planet
| Fecha | Localización | Número de Ejemplares | Medidas tomadas |
|---|---|---|---|
| Verano 2021 | Provincia de Alicante | No especificado | No especificado |
| Junio 2023 | Mallorca (aguas profundas) | Primer ejemplar detectado | Observación, posible aumento de avistamientos |
| Agosto 2023 | Cádiz (La Línea de la Concepción, playa Santa Bárbara) | Media docena | Bandera roja (prohibición del baño) |
| Agosto 2023 | Comunidad Valenciana (Canet d’en Berenguer) | 1 ejemplar | No especificado |
| Agosto 2023 | Alicante (Guardamar del Segura, playa Vivers) | 2 ejemplares | Bandera roja (prohibición del baño), cierre temporal de playas |
| Agosto 2023 | Lanzarote (Famara, La Garita) | No especificado | Cierre de playas |
| Agosto 2023 | Torrevieja (La Mata) | 2 ejemplares muertos (extremo sur), otros en la jornada del sábado | Bandera amarilla (precaución) |