El Bosque del Rey Hada, un lugar inexpugnable durante milenios, fue el escenario donde el destino entrelazó las vidas de Ban, un ladrón sin nada que perder, y Elaine, la solitaria guardiana de la Fuente de la Juventud. Su historia, marcada por la adversidad y un amor inesperado, se desarrolla en medio de la protección de un bosque ancestral y la amenaza de fuerzas oscuras.
La narrativa comienza con la llegada de Ban al Bosque del Rey Hada. Este joven de cabello blanco, impulsado por la información de Zhivago sobre las propiedades mágicas de la Fuente de la Juventud, buscaba la inmortalidad. Al alcanzar la cima del majestuoso árbol central, adornado con hermosas hojas rosadas, se encontró con una pequeña figura. Inicialmente desestimándola, Ban se dirigió hacia su objetivo, pero la persistente mirada de la niña lo detuvo.
Al preguntarle si estaba perdida, la niña reveló su identidad como la protectora de la Fuente, advirtiendo a Ban contra bandidos como él. Con un simple gesto, un fuerte viento lo arrojó lejos de la cima. Ante el temor de Ban por la caída, la Santa Guardiana le aseguró que su muerte no sería el final, sino una continuación como parte del bosque. Sorprendentemente para ella, Ban regresó una y otra vez, intentando alcanzar la Fuente sin éxito. La insistencia mutua, sin ceder un ápice, los llevó a un punto de desesperación.

Elaine, frustrada por la aparente falta de comprensión de Ban sobre la importancia vital de la Fuente para la supervivencia del bosque, le reprochó su ignorancia. Ban afirmó entender, pero Elaine, desconfiada, pensó en él como un humano necio. Sin embargo, al poder leer su corazón, descubrió que no albergaba malos sentimientos y percibió una profundidad insondable en él. Liberándolo de sus ataduras, Elaine preguntó por su identidad. Él se presentó como "Ban el Bandido". La Santa Guardiana, reiterando que no era una niña, se presentó como Elaine y cuestionó sus motivaciones para desear la Fuente. Ban respondió: "Aunque mi vida no haya sido del todo buena, si vivo lo suficiente... algo bueno podría pasarme...".
Conmovida por la historia de Ban, Elaine le preguntó qué sucedería si la inmortalidad no le traía nada bueno, compartiendo su propia experiencia de 700 años cuidando la Fuente en soledad, sin que nada positivo ocurriera en su vida. Ban, sorprendido, exclamó que eso debía haber sido tedioso, lo que provocó que Elaine expresara explosivamente lo aburrida que había sido su existencia, aislada del mundo exterior. Ban se marchó, dejando a Elaine algo desilusionada. Poco después, regresó con su colección de etiquetas de cerveza, comenzando a compartirlas con ella.

El Ataque del Demonio y el Sacrificio
La tranquilidad se vio interrumpida por la aparición de un ser monstruoso en el Bosque del Rey Hada, que desató enormes bolas de fuego. Elaine identificó al atacante como un miembro del Clan de los Demonios, que debió haber sido sellado hace tiempo. Ahora, con el Fuego del Purgatorio, estaba incendiando todo a su paso.
Ban instó a Elaine a tomar la Fuente y huir mientras él se enfrentaba al demonio, creyendo que su objetivo era la Fuente. Con su sansetsukon, logró arrancar un corazón del monstruo de un solo golpe. Sin embargo, Elaine no pudo advertirle que la criatura poseía más de un corazón, lo que resultó en que ambos fueran heridos mortalmente.
En un acto de sacrificio y amor, Elaine ofreció a Ban el agua de la copa. Él, sintiéndose inútil, insistió en que ella bebiera para vivir. Ante su negativa, Elaine bebió primero y, a través de un beso, le transmitió el agua a Ban. El demonio, dirigiéndose peligrosamente hacia ellos, intentó atacarlos. Ban, utilizando su recién adquirida inmortalidad, se enfrentó al enemigo en una batalla encarnizada y logró derrotarlo.

A pesar de su victoria, Ban fue sentenciado a muerte por diversos pecados, incluyendo la destrucción del Bosque del Rey Hada, el robo de la Fuente de la Juventud y el asesinato de su guardiana. Sin embargo, el destino tenía otros planes para esta pareja unida por el amor y el sacrificio.
La historia de ban y Elaine - Nanatsu no taizai
A lo largo de su existencia, Elaine demostró ser una protectora formidable. Poseía el poder suficiente para defender la Fuente de la Juventud por sí sola y, según Zhivago, tenía la capacidad de aniquilar un ejército. Sus habilidades incluían técnicas como "Manpū no Gekirin" y "Konjiki no Gekirin", además de la Transformación, que le permitía alterar su apariencia física.
El nombre de Elaine podría estar inspirado en la reina Elaine de Benoic, figura de la leyenda arturiana, esposa del rey Ban y madre de Lancelot. Esta conexión resalta la profundidad y la resonancia de su historia dentro de un contexto de leyendas y heroísmo.