La serie de historietas humorísticas Mortadelo y Filemón, creada por el español Francisco Ibáñez en 1958, es una de las más populares y queridas del cómic en España. Nacida bajo el nombre de "Mortadelo y Filemón, agencia de información", la serie se basaba cómicamente en la ficción de detectives, presentando historietas de una a cuatro páginas.
Desde sus inicios, los personajes protagonistas estaban claramente definidos: Filemón, un hombre colérico de tan solo dos pelos y con el rol de jefe, y Mortadelo, un hombre alto y calvo, con nulo sentido común y la asombrosa capacidad de disfrazarse de cualquier cosa, siempre a las órdenes de Filemón.
En 1969, la pareja de detectives ingresó en las filas de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), una desastrosa agencia secreta que permitió a Ibáñez parodiar las historias de espías. A la nómina de personajes fijos se unieron el despótico superintendente (apodado "Súper"), el catastrófico científico profesor Bacterio, la oronda secretaria Ofelia y la atractiva secretaria Irma (actualmente fuera de servicio).
La primera historieta de Mortadelo y Filemón apareció el 20 de enero de 1958 en el número 1394 de la revista Pulgarcito. En sus orígenes, Mortadelo y Filemón eran una parodia de Sherlock Holmes y el Doctor Watson. En "Mortadelo y Filemón, agencia de información", Filemón era el jefe de una agencia de detectives y Mortadelo su único empleado y ayudante. Las primeras historias, de una sola página y en blanco y negro, seguían un esquema sencillo: alguien contrataba los servicios de la agencia, pero un equívoco desembocaba en un completo fracaso de la misión, que solía terminar en una persecución o en alguien desmayándose.
Filemón lucía una nariz aguileña, vestía chaqueta y sombrero de felpa, y fumaba en pipa. Mortadelo, además de sus habituales gafas y levita negras, llevaba bombín y paraguas del mismo color, un diseño muy similar al de Fúlmine del argentino Divito. El bombín de Mortadelo servía para guardar sus disfraces, un recurso que con el tiempo se revelaría innecesario.

Posteriormente, se iniciaron las historietas largas, que solían tener 44 páginas y se organizaban en episodios autoconclusivos de 4 páginas, narrando los sucesos de un día. Esta estructura se debía a que los episodios se publicarían semanalmente, primero en la revista Gran Pulgarcito y más tarde en la revista Mortadelo. El hilo argumental servía solo como medio para estructurar los capítulos y encadenar situaciones cómicas.
La T.I.A. presentaba claras reminiscencias de la C.I.A., y las referencias a Sherlock Holmes fueron sustituidas por la parodia de las historias de espías. El estilo de dibujo y las personalidades de los detectives estaban casi totalmente definidos, y se incorporaron nuevos personajes: el superintendente Vicente, el profesor Saturnino Bacterio y, en 1978, la secretaria Ofelia.
La primera historia extensa fue El sulfato atómico (1969). En ella, el estilo de dibujo era inusitadamente detallista, con influencias de la escuela francobelga, especialmente de Franquin. Este estilo se relajó en las siguientes aventuras.
La etapa madura de la serie se puede dividir en clásica y moderna. Una diferencia notable es el número de filas de viñetas: hasta El transformador metabólico (1979), las historias tenían cinco filas, y a partir de entonces se pasó a cuatro. Esto implicaba una disminución en el número de viñetas por aventura. Otra diferencia es la incorporación de referencias a la actualidad en las historias más recientes, mientras que las primeras eran más intemporales. También aumentó el uso de gags escatológicos y repetidos.
Entre 1986 y 1987, Ibáñez perdió temporalmente los derechos de publicación de sus personajes, lo que dio lugar a varias historietas apócrifas. Tras recuperar los derechos, Ibáñez creó nuevas aventuras originales, aunque en ocasiones siguió apoyándose en colaboradores. Las historias incorporaron aún más referencias a la actualidad, involucrando a Mortadelo y Filemón directamente con los acontecimientos reales.
A partir de 1996, las historietas se editaron directamente en formato álbum, alcanzando un gran nivel de perfección gráfica, con personajes detallados y expresivos, y una mejora notable del color y los efectos de relleno. La tendencia a incorporar la actualidad se hizo más evidente, con álbumes que reflejaban la llegada del euro, la crisis económica o casos de corrupción.

Los personajes recurrentes, además de Mortadelo y Filemón, son miembros de la T.I.A. como El Súper, Ofelia y el profesor Bacterio. También aparecen otros personajes con menos tradición, villanos y el agente Bestiajez de la TIA.
Hasta la fecha, se han publicado 221 aventuras largas. La mayoría fueron realizadas por Francisco Ibáñez, pero algunas fueron obra de otros autores apócrifos, consideradas hoy piezas de coleccionista. Estas aventuras largas se originaron en 1969 y se serializaron en diversas revistas, para luego ser recopiladas en formato álbum.
Hasta 2023, las publicaciones activas donde se han estrenado las aventuras más recientes son Magos del Humor y la Colección Olé! Mortadelo. Originalmente, las nuevas historietas se publicaban en revistas como Pulgarcito o Mortadelo, y posteriormente se recopilaron en álbumes. Existen otras colecciones recopilatorias como Súper Humor y Magos del humor.
Las historietas han sido publicadas en Europa con muchos nombres diferentes, teniendo una gran acogida en Alemania, donde se publicaron historietas apócrifas exclusivas.
Durante la etapa madura, gran parte del material fue escrito y dibujado por personas distintas a Francisco Ibáñez. Las únicas acreditadas oficialmente como "no Ibáñez" son las firmadas por el Bruguera Equip. Entre los dibujantes que colaboraron anónimamente se encuentran Ramón Bernardó, Ramón María Casanyes, Mart-Os y Raf.
En las portadas, Ibáñez explotaba su faceta artística y humorística. A mediados de los 90, Ibáñez dio vida a su firma en las portadas, incorporando brazos, piernas y expresiones. El humor de las portadas se puede categorizar en mudas y habladas. Las mudas utilizaban una situación cómica a través de un dibujo vistoso, mientras que las habladas se volvieron más habituales y se basaban en diálogos.

El lenguaje utilizado por Ibáñez es peculiar, con palabras y expresiones de uso reducido actualmente que son comunes en el universo de Mortadelo y Filemón. Otra característica es que los protagonistas se hablan de usted, incluso siendo viejos conocidos. Un detalle gráfico recurrente es la presencia de telarañas triangulares en los rincones de las habitaciones.
El humor de fondo de cada viñeta es otra característica propia de Ibáñez, con elementos humorísticos ajenos a la acción principal. Los nombres de los personajes secundarios suelen acabar en "-ez" y hacen referencia a sus características (Petrólez, Tontáinez, Bestiájez).
La serie ha sido traducida a numerosos idiomas, enfrentándose los traductores al reto de adaptar regionalismos y modismos culturales. La adaptación francesa, por ejemplo, se considera la que más se asemeja al original por factores idiomáticos y culturales.
Mortadelo y Filemón 🤯 | La Misión Más Desastrosa (Pero con una Gran Lección)
Mortadelo es despistado, le encanta disfrazarse y, aunque bobalicón, a veces es astuto. Filemón es la "voz de la razón", de mal genio, y suele tener las ideas más coherentes. El Súper es el jefe malhumorado, el profesor Bacterio el inventor fracasado, y Ofelia la secretaria obesa y cursi.
El lenguaje de Ibáñez incluía interjecciones y onomatopeyas, a veces sustituyendo insultos o palabras malsonantes por símbolos o dibujos. La serie ha sido elogiada por su capacidad para enseñar lectura, imaginación y humor, y por su crítica social implícita.