Blanco Humano: Un Clásico del Noir de DC Comics Reimaginado

Christopher Chance se gana la vida disfrazándose de clientes cuya vida corre peligro. En otras palabras, es un blanco humano. Sin embargo, esta vez, suplantar a Lex Luthor le ha salido muy caro, y dispone de 12 días para averiguar quién lo va a matar... y los principales sospechosos son los miembros de la Liga de la Justicia Internacional. El guionista Tom King y el dibujante Greg Smallwood recuperan a un personaje mítico del pasado de DC Comics en Blanco Humano, una historia que ha fascinado a lectores del mundo entero por saber combinar a la perfección los superhéroes con el espionaje y el género negro.

El sello Black Label se ha convertido en un gran activo de la actual DC Comics no solo por el talento de sus autores sino también por la calidad de unas historias que no deben encajar necesariamente en la continuidad habitual. Blanco Humano es una de las últimas muestras del éxito que supone combinar los dos factores.

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El Origen del Blanco Humano

“The Human Target” fue creado en 1972 por el guionista Len Wein y el superlativo dibujante Carmine Infantino como personaje secundario para el cómic de Superman “Action Comic”. Eran los tiempos en que las películas y las imitaciones de James Bond triunfaron en la Gran Pantalla y el público pedía espías en el cómic. También en la tele americana triunfaba desde 1966 la serie “Misión: Imposible” con Martin Landau, teleserie en la que Wein se inspiraría bastante, la verdad. Christopher Chance, el blanco humano, era un guardaespalda muy particular: no te defendía de un posible atentado. Te estudia, te imita, se pone una máscara de prótesis al más puro estilo Ethan “Tom Cruise” Hunt y recibe la bala por ti para atrapar al asesino, un auténtico blanco humano. Con esta increíble premisa, Chance apareció en cómics como “The Brave And The Bold” o “Detective Comics”.

La Evolución del Personaje: De Vertigo a Black Label

A finales de los noventa, en DC triunfa el sello Vertigo, un sello más adulto y más nihilista que recoge versiones más modernas de héroes olvidados de DC. También triunfa en el cine Tom Cruise como el agente invencible de la Fuerza Misión: Imposible con películas dirigidas por Brian de Palma o John Woo. Momento ideal para rescatar del baúl de los recuerdos y desempolvar a Christopher Chance, el Blanco Humano. El guionista británico Peter Milligan, con dibujantes buenísimos como Cliff Chiang o Javier Pulido, se encarga de crear a un nuevo Chance, un impersonator cuyo deber al trabajo va más allá de lo moralmente correcto al convertirse sin fisuras en la persona que lo ha contratado. Eso implica problemas morales y éticos que junto a las historias con mucho aire noir clásico convierte a “The Human Target” en una de las mejores series del principios del siglo XXI en el sello Vertigo. Tras veintiún números la serie cerró, pero Chance volvería a disfrutar de una nueva miniserie en 2010, con la participación de su creador Len Wein y con el arte de Bruno Redondo.

Saltamos a 2020, en plena pandemia. Tom King, mientras acababa guiones sobre Superman y Supergirl, decidió volver al Blanco Humano de Wein y Giordano. Obviando la etapa de Milligan, convirtió la maxiserie en algo parecido a “Mad Men”, con un Christopher Chance que es puritito Don Draper. La solución la encuentra cuando su hijo pequeño le pide que haga algo con la superheroina Hielo. King decide unir a la Liga de la Justicia Internacional de su juventud con la serie de “Blanco Humano”. Chance es envenenado por culpa de una droga que iba destinada a Lex Luthor, su cliente, y tiene diez días para averiguar quién ha sido su asesino. Todas las pistas le llevan a los antiguos miembros de la Liga de la Justicia, pero comienza a enamorarse de una de sus sospechosas: Hielo. Puro noir clásico.

Una Trama Noir con Superhéroes

Christopher Chance se ha ganado la vida asumiendo la identidad de quien le contrata para convertirse en el objetivo de asesinos. Sin embargo, todo se tuerce cuando él mismo se convierte en el objetivo. Invitados de excepción: Lex Luthor y la Liga de la Justicia.

Christopher Chance se ha ganado la vida disfrazándose y exponiéndose al peligro para proteger a otros a cambio de dinero, pero siempre ha sobrevivido gracias a su astucia y a su entrenamiento. Hasta ahora. Mientras se hacía pasar por el villano multimillonario Lex Luthor, Christopher ingirió un veneno letal destinado a Luthor que va a acabar con su vida en doce días. No hay antídoto ni cura, así que lo único que puede hacer con el tiempo que le queda es encontrar a la persona que intentaba matar a Luthor y que en cambio le ha matado a él. El problema es que los principales sospechosos son los héroes de la Liga de la Justicia Internacional.

Ilustración de Christopher Chance en acción

Hielo, Fuego, Blue Beetle, Booster Gold, el Green Lantern Guy Gardner, el Detective Marciano, Rocket Red, Batman… ¿cuál de ellos ha matado al Blanco Humano? Y, más importante aún, ¿podrá el Blanco Humano encontrar a su asesino antes de que se le acabe el tiempo?

Blanco Humano es una maxiserie de doce números que se publicó con la etiqueta Black Label de DC. Fue escrita por Tom King y dibujada por Greg Smallwood. La historia funciona fuera de la continuidad y puede leerse sin ningún conocimiento previo del Universo DC, pero al mismo tiempo hunde sus raíces en uno de los momentos más trascendentales del pasado de la editorial. Es una propuesta curiosa, como también lo es el género en el que se sitúa: esta no es una historia de superhéroes al uso, sino una historia con un marcado tono noir. Incluye todos los clichés que pueden esperarse de un noir clásico: el detective con serios problemas, la mujer fatal a la que sabe que no debe acercarse pero hacia quien se siente poderosamente atraído, la investigación de un crimen mucho más complejo de lo que parece al principio, revelaciones sorprendentes que llevan de un sospechoso a otro, la amenaza de una muerte inminente…

La Liga de la Justicia Internacional Bajo un Nuevo Prisma

En esta obra, los miembros de la Liga de la Justicia Internacional no son exactamente los mismos que protagonizaron la clásica etapa de Keith Giffen, J.M. DeMatteis y Kevin Maguire, sino más bien el recuerdo idealizado de lo que fueron en aquel entonces; tan idealizado que bien podrían considerarse una parodia, una caricatura de sí mismos. El objetivo no es poner a la Liga de la Justicia Internacional en un pedestal, sino bajarla de él y parodiarla, desmitificarla, deconstruirla. El truco funciona mejor con algunos personajes que con otros, pero este acercamiento es mucho más efectivo que el socorrido recurso de tirar de nostalgia y tratar de repetir los viejos éxitos.

Viñeta de la Liga de la Justicia Internacional en

Hielo: La Femme Fatale Inesperada

El principal obstáculo con el que se va a encontrar nuestro protagonista no es tanto el misterio sobre el veneno que ha ingerido, sino la mujer que ha entrado en su vida como consecuencia de ello: Tora Olafsdotter, más conocida como Hielo, es una de las integrantes de la Liga de la Justicia Internacional y, por lo tanto, es una sospechosa del crimen. Bien podría ser su involuntaria asesina, de hecho, pues ella más que nadie tenía motivos de sobra para querer matar a Luthor. El propio Luthor fue responsable de la muerte de Hielo, quien, como suele ocurrir con los superhéroes, acabó resucitando un tiempo después.

Decidida a acompañar a Christopher durante su investigación, Tora ejerce el rol de la mujer fatal repleta de secretos. No está claro si está ayudando a descubrir al verdadero culpable o entorpeciendo la investigación a posta, desviando el camino de Christopher de un lado a otro para que se le agote el poco tiempo que le queda. Como suele suceder en las historias en las que un detective se cruza con una mujer fatal, ambos acaban experimentando una atracción incontrolable y convertidos en pareja.

El rol de la “femme fatale” recae sobre Hielo, un personaje que tradicionalmente se ha considerado adorable, tierno e ingenuo. Al contrario que su compañera Beatriz da Costa, más conocida como Fuego, Hielo está en las antípodas del estereotipo de mujer fatal. Si rebuscamos en su historia es posible encontrar más de un momento cuestionable, pero esta es una serie del sello Black Label y por ello un tanto desconectada del pasado. El poco que referencia de la trayectoria previa del personaje, además, está seleccionado con mucho cuidado para generar suficientes dudas en el lector y transmitir la idea de que bajo la sonrisa de Tora se esconden numerosos secretos.

Tom King y Greg Smallwood están tergiversando el recuerdo de Hielo, el de esa jovencita adorable, tierna y un tanto ingenua que se dejaba llevar por los demás, y permitiendo que sea otra cosa. Están permitiendo, de hecho, que Hielo pueda ser tratada como una mujer adulta, una que ya está harta de que el mundo piense siempre en ella como si aún siguiera siendo aquella jovencita adorable, tierna y un tanto ingenua. Tora usa su sonrisa misteriosa para enmascarar lo enfadada que está realmente con el mundo, porque ya no soporta que la sigan tratando como si fuera una niñita tonta. El acercamiento que hacen King y Smallwood empodera al personaje de Hielo y lo sitúa en un contexto muy actual y muy comprensible; uno que nos lleva incluso a reevaluar el pasado que conocíamos.

El Arte de Greg Smallwood

Greg Smallwood, el dibujante de esta maxiserie, firmó uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. Su trabajo destaca por el acabado del dibujo. El trazo sigue el patrón del lápiz, sin que se aprecien tintas, con el color aplicado sobre los personajes y la escena en función del estado anímico que King busca enfatizar. Ese tono general, unido a unos colores pastel, con los colores vivos apagados, sobre un lápiz que en ocasiones parece casi un trazo rápido sin terminar, hace que la obra adquiera un aspecto de antaño, dentro de esa corriente de historias de investigaciones en las que un crepuscular detective avanza de manera pesada a través del denso entramado que ha de llevarle a solventar el caso.

Smallwood juega con la geometría de las viñetas a petición de las escenas, conjugando la verticalidad y las sucesiones cortas para acelerar las escenas, mientras que apuesta por la cuadricula de nueve cuando se necesita pausar un instante la trama para depositar la atención en las palabras. Pero en ocasiones todo ese equilibrio se rompe para volver a la horizontalidad de forma que la sensación de caída dentro de la escena se acrecienta de manera significativa. Y es gracias a todo este juego visual y de distribución el que permite que este trabajo mantenga un constante cambio de ritmo que en ningún momento penaliza a la trama.

Detalle del arte de Greg Smallwood en

Blanco Humano es un trabajo en el que hay que deleitarse en lo visual porque en cada escenario hay múltiples capas que se solapan con los afilados diálogos y textos con los que King adereza cada momento. Blanco Humano se erige como una de las apuestas más sólidas de King en lo que a este tipo de trabajos se refiere. El tándem que conforman con Smallwood fusiona a la perfección cada idea y concepto y construyen un todo que no se valora por lo que nos quiere contar, sino por como no lo cuenta y las posibles reflexiones personales que puede despertar en cada uno. Esa visión sobre la muerte, sobre la caducidad predeterminada y la levedad de nuestro ser en el universo no es otra cosa que un grito que rasga el silencio de algo sobre lo que no queremos pensar. El hoy es un potente protagonista en Blanco Humano y vivirlo es lo que de verdad importa. Extraordinaria. Un trabajo que se aleja de los superhéroes al uso, pero al mismo tiempos los abraza sin vergüenza alguna. Un relato cargado de sentimiento y que aporta valor a eso que llamamos vida. Un ejercicio potente sobre la existencia y las intenciones que nos mueven.

Comparativa de estilos artísticos de

La obra se acerca mucho a la estética de "Mad Men", donde Christopher Chance es el protagonista, un Don Draper con la ayuda del dibujante Greg Smallwood. La historia se asemeja a "Crónica de una muerte anunciada", de Gabriel García Márquez, en la que el guionista Tom King y el dibujante Greg Smallwood han tomado las riendas de uno de los personajes de detrás del telón del Universo DC, el Blanco Humano, y lo han colocado bajo los focos, para narrar una historia de miserias, venganza, muerte y desazón con la Liga de la Justicia Internacional de fondo.

El guionista Tom King se hace cargo de proyectos dentro de la línea Black Label, autocontenidos, tomando de base a personajes casi perdidos editorialmente de DC para proyectarlos al estrellato fugaz gracias a alguna de sus interesantes propuestas. Fruto de ello tenemos su magnífica Strange Adventures, la reciente Calle Peligro, Omega Men, Míster Milagro y Gotham City Año Uno, son ejemplos de lo mundano y a la que ahora tocaría añadir la obra que nos atañe. Lo primero que hay que dejar muy claro con este trabajo es que aquí lo que importa es el camino y no le final, porque el final está telegrafiado, anunciado, milimétricamente marcado, desde la primera viñeta. Blanco Humano se despliega como un relato crepuscular, arrancando la acción mediante el envenenamiento de Chance mientras realizaba uno de sus peligrosos trabajos de suplantación.

Es la excusa que pone en marcha los acontecimientos en los que poco o nada importa quien está detrás de ese acto vil. King pone en juego todas sus habilidades a la hora de escribir interesantes diálogos con los que ir construyendo un entramado que discurre a través de las vidas de Blue Beetle, Booster Gold, Guy Gardner, Fuego, Hielo, Rocket Red… y donde toma prestado de cada uno su característica definitoria, eso que destaca de cada uno de los personajes, y los define por completo, para hacer foco sobre ello, llegando incluso a la exageración, con tal de que cumplan con el objetivo que requiere la trama.

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