Los superhéroes de los cómics, convertidos desde su mismo nacimiento en parte destacada de la cultura de masas, han adquirido hoy en día aún más relevancia con su paso a la gran pantalla.
Capitán América, Batman, Superman o la Antorcha Humana son nombres familiares para todos. Pero ¿quién recuerda a Fighting Jack, Pyroman, Radior, Magno, Green Lama o Phantasmo? Los primeros superhéroes, del especialista Pedro Angosto, cuenta con un prólogo de la leyenda del cómic Roy Thomas, y recorre las primeras apariciones de los héroes de la Edad de Oro, desde finales de los años treinta y cuarenta hasta mediados de los cincuenta del siglo pasado.
Desde finales de los años 20, el concepto se estaba incubando en las series de aventuras de grafismo realista y las pulp magazines. Lee Falk sería el guionista El Fantasma en 1936, que puede considerarse un precursor estético del género, cuando no su pionero. Tradicionalmente se considera, sin embargo, que el primer superhéroe fue Superman, aparecido en 1938, cuyo éxito fue enorme y generó un sinfín de imitaciones que sostuvieron la industria del comic book durante años.
Nacen entonces personajes como "Batman" en 1939, y al año siguiente la "Antorcha Humana", "Namor", "Flash" o "Linterna Verde". Como señala Oscar Masotta, "no es casual que el período que va desde el "crash" de 1930, pasando por los años sangrientos de la revolución española, hasta el comienzo de la segunda guerra mundial, coincida con la aparición de Superman, Batman, Capitán Marvel".
Éstos tenían esquemas narrativos muy parecidos a los de las últimas tiras de aventuras: Historia entre la realidad y la ficción, en forma de serie continua, basada en un protagonista carismático con doble identidad, máscara/disfraz o complementos. Bien visto, lo único que añadieron algunos superhéroes fueron los superpoderes, pero desde el punto de vista industrial acabarían revolucionando el mercado.
Igual que las historietas japonesas coetáneas, pronto se dejarán imbuir del espíritu bélico de la Segunda Guerra Mundial, presentando en muchas ocasiones nombres o uniformes relacionados con sus símbolos nacionales y enfrentándose a los enemigos del país. Es el caso de The Shield de MLJ Magazines y Uncle Sam de Quality Comics, que surgieron en 1940, y la Mujer Maravilla de William Moulton Marston y el Capitán América de Joe Simon y Jack Kirby, ambos de 1941. Gracias al marco histórico en el que nacieron lograron un gran éxito comercial, pero al finalizar la guerra fueron cayendo en el olvido.
La participación de los superhéroes en el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial y la propaganda que de ello se hizo en historias y portadas concluye -con un epílogo de nuestro adorado Gary Carlson- el volumen de 268 pags.

Muy diferente es el renovador The Spirit (1940) de Will Eisner.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el éxito de las historietas de superhéroes empezó a disminuir, siendo sustituidas por todo tipo de géneros (como la serie negra, historietas infantiles, románticas, de monstruos, westerns, etc). Por si esto fuera poco, el psiquiatra Fredric Wertham (en su obra La seducción del inocente) afirmaba a finales de los años 50 que los superhéroes creaban una distorsión de la realidad. Citaba, entre otros ejemplos, que el hecho de que Superman pudiera volar generaba falsas esperanzas, que Batman y Robin tenían una relación pedófila y que la Mujer Maravilla no podía estar como igual en un grupo de hombres como la Liga de la Justicia.
Todo eso cambió en 1961, cuando siguiendo la estela de la Liga de la Justicia de DC, la editorial Marvel Comics decidió crear su propio grupo de superhéroes y se lo encargó al editor y guionista Stan Lee, que trabajó con varios dibujantes. El primer número de Los 4 Fantásticos, obra de Lee y del dibujante Jack Kirby, apareció en noviembre de 1961, y la humanidad de los personajes, sumada a la combinación de elementos de otros géneros mucho más comerciales de la época, catapultó a la serie en las listas de ventas.

Azuzados por este éxito, Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko se lanzaron a la creación de una gran cantidad de personajes: "Hulk", "Thor", "Spider-Man", "Daredevil" o "X-Men", todos ellos superhéroes con problemas de diferente índole (problemas de salud, de aceptación social, económicos, etc.). Uno de los méritos de Stan Lee es la humanización de los personajes, así como el hecho de convertir en héroes a personas con problemas. Spiderman es un joven del que abusan sus compañeros de clase, en parte porque es empollón. Dare Devil es ciego, Thor, cuando es humano, es cojo, Iron Man es un enfermo del corazón... La Patrulla X, como se llamó en España en sus orígenes a X-Men está formada por jóvenes marginados.
En cierta medida, este universo de superhéroes es un reflejo de los cambios profundos que comenzaba a vivir EEUU con las luchas por los derechos civiles".
Las relaciones de tipo humano entre los superhéroes pasaron a ser más importantes, pudiendo haber enfrentamientos, o por lo menos retos, entre los buenos, como sucede entre la Antorcha humana y Spider-man. También hay que destacar que estos superhéroes procuran no matar cuando actúan y que sus motivaciones son principios de justicia abstractos, no venganzas personales.
En otras editoriales estadounidenses aparecieron Mr. A y The Question (1967). En Reino Unido había emergido Zarpa de Acero cinco años antes. Las historietas de superhéroes no sólo presentaban las angustias personales de sus protagonistas, sino que empezaron a reflejar los asuntos de candente actualidad. Es el caso de la reunión de Linterna Verde y Flecha Verde que Dennis O'Neil y Neal Adams realizaron en 1970.

La revista británica "2000 AD" (1977) será el caldo de cultivo de toda una hornada de nuevos autores británicos que a partir de 1982, vendrían a revitalizar el comic-book de superhéroes estadounidense con obras como "Watchmen" (1986), de Alan Moore/Dave Gibbons, junto a nativos como Frank Miller. La primera mostraba un futuro más negro y realista de la forma en como interactuarían los ciudadanos normales con respecto a las consecuencias de las acciones de los héroes que se suponía debían protegerlos. Destacando la humanidad en ellos como imperfecciones y problemas sociales de sus alter ego, lo que permitía verlos como personas con dificultades normales. Trabajos como The Dark Knight Returns, de Frank Miller, en el caso de Batman, denotaron un ambiente más adulto para la historieta de superhéroes. También hay que destacar eventos como Crisis en Tierras Infinitas, que fueron la antesala a un proceso evolutivo dentro de la historieta de superhéroes.
Los artistas que fundaron Image Comics en 1992 crearon nuevas series como Spawn o The Maxx. Actualmente, el género se ha revitalizado, apareciendo nuevos autores (Mark Millar, Brian Bendis, Michael Straczynski) y recuperando a otros (Chris Claremont, Kurt Busiek, Alan Davis). Así, los superhéroes constituyen la mayor parte de la industria del Comic en los Estados Unidos.
Además, los superhéroes han sido objeto de innumerables adaptaciones cinematográficas y televisivas, facilitadas últimamente por la mejora de los efectos especiales debida a la tecnología digital. Podemos destacar películas clásicas como "Superman" (1978), de Richard Donner, "Batman" (1989) y "Batman vuelve" (1992), ambas de Tim Burton.
La historia de los efectos especiales en el cine
Es nuestro personal homenaje no ya a aquellos héroes, sino a los ideales de Verdad y Justicia que defendieron, de quienes los aprendimos y que hoy nos comprometen también a sus lectores, aún en este Kali Yuga que atravesamos. Siempre nos quedarán los cómics antiguos y sus personajes, y es nuestro deber trabajar para que, con ellos en sus versiones más impecables y elaboradas, se imponga, más allá de las viñetas, una nueva Edad de Oro.
Próximamente anunciaremos las presentaciones del libro que estará en librerías la segunda semana de Diciembre. ¡Corred que se acaban!
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