El cómic, y si es que alguna vez no lo fue, se ha convertido en las últimas décadas en una disciplina capaz de desplegarse a través de una infinidad de temáticas, tantas como las que sacuden la conciencia humana. Apoyado en la acertada decisión de aportar una pigmentación distintiva a las viñetas en función de la época que pretenden acoger, este recorrido se inicia trasladándose hasta ejemplos embrionarios de ese ánimo de custodiar el buen comportamiento, concepto, y su consiguiente cuestionamiento, que se instala como epicentro reflexivo de esta obra.
Las fábricas, las barriadas, el paro o los cauces migratorios delinean un nuevo escenario sobre el que los gobiernos deciden actuar. Sería reduccionista exponer una ecuación que demostrara que a menor número de uniformes en las calles más libertad existe. En la constante reformulación que las sociedades vivían en su tránsito hacia nuevas épocas, del mismo modo la sufrían sus estamentos policiales. Una refundación que en muchas ocasiones solo atañía a siglas, uniformes y nomenclaturas varias, porque su esencia seguía manchada de oscuras huellas pretéritas.
El régimen de Vichy, títere en el Estado francés del Tercer Reich, tras la caída del régimen nazi y la consiguiente adaptación a la política desplegada por los aliados, fue sin embargo máximo abastecedor de gendarmes a las nuevas instituciones; los mismos que cumplían órdenes sobre supremacía aria mutaron milagrosamente en garantes de libertad. La misma metamorfosis que, tras la caída del muro de Berlín, sufrieron los sectores más recalcitrantes anticomunistas para adentrarse y significarse como salvaguardas de la ley en la Alemania afín al bloque soviético.
Al igual que Mark Twain decía que la historia no se repite, pero a menudo rima, muy acertadamente esta obra es capaz de vincular en sus viñetas a Sherlock Holmes con la Inteligencia Artificial o la toma de la Bastilla con las ‘primaveras árabes’. Una pirueta de fuerte simbología a la hora de representar un recorrido que no es tanto un constante progreso de ideas, sino demasiadas veces un lavado externo de viejas fórmulas.
La llegada a las páginas finales, con la incorporación por primera vez del color en sus dibujos, es también la entrada en un tiempo presente que, inevitablemente, señala a toda una red de observación donde los algoritmos y una omnisciente ciberseguridad se cuela entre cualquier rendija de nuestra vida diaria. A modo de inquietante, pero también atrevido y por lo tanto encomiable, epílogo, estas viñetas nos interpelan sobre cuestiones que, sin eludirla, van más allá de la legitimidad de ese monopolio de la violencia asumido por el Estado, ya que incluso en lugares donde este adquiere tintes casi famélicos, la represión, de una manera u otra, logra igualmente establecerse.
El cómic de policías ha explorado diversas facetas de la labor policial y la sociedad. Un ejemplo notable es la serie "Gotham Central", que se sumerge en el día a día de la Unidad de Crímenes Mayores (UMC) de Gotham City. La serie destaca por su enfoque realista y por presentar a los policías como personajes complejos y humanos, lidiando no solo con los criminales sino también con la burocracia, la presión mediática y sus propios conflictos internos.
En "Gotham Central", las conversaciones sobre problemas laborales y de presupuesto son recurrentes. El alcalde Dickerson, por ejemplo, muestra una postura pragmática y a veces distante ante las necesidades de la policía, mientras que el comisario Akins defiende las horas extras como una herramienta necesaria para el trabajo policial. Esta dinámica refleja las tensiones entre la política y la aplicación de la ley.
"¡Sus polis usan las horas extras para hinchar sus nóminas! ¡Abusan del sistema, llevan años aprovechándose!" Estas palabras del alcalde Dickerson ilustran la visión de algunos políticos que desconocen la realidad que gestionan, centrándose en cifras y descuidando a las personas.
La narrativa de "Gotham Central" también aborda la crítica a la prensa de sucesos. Se muestra cómo algunos periodistas buscan el sensacionalismo, mientras que otros colaboran con la policía para avanzar en las investigaciones. Este doble juego de la prensa es un elemento recurrente en la saga.

El género del cómic policial ha sido influenciado por diversas fuentes. El policial negro norteamericano, desarrollado por autores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler, sentó las bases para muchas historias. Películas y series como "El Halcón Maltés", "Adiós Muñeca", "Barrio Chino", "La Ciudad desnuda", "El largo adiós", "Mike Hammer", "La Ciudad Desnuda" y "Patrulla de Caminos" han sido referentes.
En el mundo del cómic, "Dick Tracy" y "Agente Secreto X-9" ganaron popularidad, y "The Spirit" de Will Eisner se destacó por su mezcla de géneros. La influencia del policial negro llegó a Europa, impactando el cine francés y la historieta italiana (fumetti gialli y fumetti nero). Ejemplos italianos incluyen "Cip l’arcipoliziotto", "Mortadelo y Filemón", "Tif y Tondu", "Diabolik", "Kriminal" y "Satanik".
El cómic de policías también ha explorado la figura del detective clásico. "Denny Colt", también conocido como "The Spirit", creado por Will Eisner, es un ejemplo. Detective de Central City, Colt opera como un justiciero espectral tras ser dado por muerto, inspirando temor a sus enemigos. Colabora con el comisario Dolan y su hija Ellen, enfrentándose a una galería de villanos memorables.
La evolución del cómic policial ha llevado a la exploración de temáticas más complejas. La Inteligencia Artificial, la ciberseguridad y la vigilancia masiva son elementos que se integran en las narrativas contemporáneas, reflejando las preocupaciones de la sociedad actual. La obra mencionada vincula a Sherlock Holmes con la IA, mostrando cómo los métodos de investigación se adaptan a las nuevas tecnologías.
¿Cuáles son las diferencias entre el Género Policial Clásico y el Policial Negro 1 Trim
El diseño de las viñetas y el uso del color juegan un papel crucial en la narrativa de los cómics policiales. Los tonos marrones y azules se utilizan para crear atmósferas de oficina o para diferenciar exteriores e interiores, mientras que el color morado oscuro puede anunciar la presencia de un vigilante nocturno. Las expresiones faciales de los personajes son fundamentales para transmitir emociones y tensiones.
La composición de las páginas, con un número variable de viñetas, permite jugar con el ritmo narrativo. Las páginas con pocas viñetas pueden ralentizar la acción para centrarse en diálogos o momentos de reflexión, mientras que una sucesión rápida de viñetas puede intensificar la acción y la tensión.
En resumen, el cómic de policías ha transitado desde sus inicios hasta convertirse en un medio capaz de abordar complejas realidades sociales y tecnológicas. La exploración de la labor policial, la crítica social y la adaptación a las nuevas tecnologías demuestran la vitalidad y la capacidad de evolución de este género.