Berserk: El Espadachín Negro y la Venganza de Guts

El Espadachín Negro es la primera saga del manga Berserk. La trama gira en torno a la venganza de Guts, marcado por el Estigma del Sacrificio, en su búsqueda de quien lo condenó como sacrificio y a sus nuevos aliados. Toma lugar después de los acontecimientos de La Edad de Oro y antes de Condena. Esta sección es un resumen de la trama narrada en los episodios del manga.

Un antihéroe oscuro y mal encarado, con un cuerpo hercúleo cincelado durante su desempeño como mercenario, sin un ápice de empatía por sus enemigos ni por sus semejantes. Tuerto y repleto de cicatrices y armado con una espada gigantesca que ningún otro hombre puede empuñar con tanta solvencia y un brazo protésico que esconde un cañón en su interior. Todo ello enmarcado en un mundo fantástico donde humanos, elfos, monstruos, demonios y demás criaturas del averno se daban la mano alrededor de un relato épico que se iba cimentando piedra a piedra. Teniendo en cuenta las cartas que Berserk ponía sobre la mesa a principios de los años 90, es obvio entender porque se convirtió automáticamente en una de las obras más relevantes dentro del mundo del cómic de fantasía oscura.

En un mundo brutal inspirado en la Europa medieval, sigue la sombría odisea de Guts, el Espadachín Negro. Desde su trágica infancia como mercenario hasta su fatídica unión con la Banda del Halcón y su carismático líder, Griffith, la vida de Guts es una espiral de violencia y supervivencia. Tras una traición devastadora conocida como el Eclipse, Guts, marcado y consumido por la sed de venganza, se embarca en una cacería implacable contra los demoníacos Apóstoles y su antiguo camarada, Griffith, en una lucha desesperada por su humanidad y el destino de aquellos a quienes protege.

El Comienzo de la Travesía

En un bosque, Guts tiene un encuentro sexual con una mujer. Repentinamente, esta se transforma en un monstruo que intenta devorarlo, pero Guts la asesina con el cañón que tiene en su brazo mecánico izquierdo. Posteriormente, Guts llega al pueblo de Koka, entrando a una taberna, no sin antes fijarse de un carruaje enjaulado que llevaba niños y mujeres. Dentro, un grupo de bandidos estaba torturando a un elfo, Puck, usándolo como blanco de cuchillos hasta que Guts asesina a varios de ellos, pidiendo después a un sobreviviente que avise a su líder que el "Espadachín Negro" ha llegado.

Ya libre, Puck sigue a Guts y le cuenta que viajaba con unos artistas callejeros hasta que los bandidos los asesinaron, quedando él como objeto de tortura. Luego le explica que el alcalde pactó con los bandidos con la promesa de frenar los asaltos, pero tal parece que comenzarán de nuevo por lo acontecido en la taberna. Puck sugiere a Guts que abandone el lugar y se sube a su cabeza, pero este lo golpea y exige que no lo toque.

El alcalde de Koka describe al temible señor de la ciudad. Poco después, Guts es atrapado por la guardia, siendo encarcelado y torturado por el incidente de la taberna. El alcalde recrimina a Guts por lo sucedido, temiendo que por su culpa el pueblo sea aniquilado por el señor de los bandidos y afirmando que no sabe con qué monstruo se ha metido. Guts afirma saber perfectamente que ese sujeto es un monstruo que come humanos, recriminando al alcalde por proveerle alimentos con niños. El alcalde se justifica alegando que es por el bien del pueblo, pero Guts le echa en cara que sólo ha pactado por su propia seguridad.

Dentro del castillo, el bandido sobreviviente informa a su señor sobre el Espadachín Negro. El alcalde llega suplicando su perdón ofreciéndole más "alimentos" y oro. El señor le pregunta si teme por su vida, arrojándole una oreja de su tenedor, lo que atemoriza al alcalde. Posando su mano sobre una armadura con motivo de cobra junto a una hacha, confiesa no tener interés en dinero o alimentos y que todo lo que desea es ver humanos tratando de huir desesperados de un apocalipsis y escuchar el crujir de los huesos de miles aplastados por hordas de caballos. Con una mirada desquiciada afirma que no necesita más excusas, procediendo sus hombres a llevarse al alcalde.

Más tarde, Guts se encuentra derribado, siendo incapaz de moverse. De repente, un deforme bebé demoníaco intenta acercarse a este, pero es duramente repudiado y desaparece ante la llegada de Puck, quien se asusta por el grito de Guts. Puck conversa con Guts y sana sus heridas, aunque terminan peleando y Puck se retira dejándole las llaves de la prisión.

Momentos después, Koka arde mientras el señor de los bandidos -que ostenta su armadura de cobra- participa en la destrucción y masacre de Koka. Guts, recuperado y armado nuevamente, emerge de una pila de cadáveres, asaetando a los bandidos y guardias de Koka y a su líder, quien unos momentos antes se presenta como un apóstol tras reconocer a Guts como aquel que los caza.

Este es derribado por Guts en dos ocasiones a punta de flechas, pero se transforma en un monstruo similar a su armadura y lo apaliza a base de coletazos. Al creer que ya lo había derrotado, levantándolo del brazo mientras se burla de él a punto de devorarlo, el apóstol es derribado con un disparo del cañón del brazo mecánico de Guts en su mandíbula. Al salir impulsado por el disparo, Guts rápidamente toma su espada Matadragones y rebana el torso del apóstol. Acto seguido lo tortura asaetándolo, exigiendo información sobre la Mano de Dios. El apóstol afirma que ellos desconocen ese tipo de información.

Al día siguiente, Guts se reencuentra con Puck tras una larga noche siendo acechado por espíritus malignos. Ambos discuten y se terminan separando nuevamente. Guts continúa su viaje pese a una fuerte tormenta, y es abordado por un hombre religioso que se ofrece a llevarlo en su carromato. Guts rechaza la oferta, explicando que es perseguido por espíritus malignos. El hombre insiste y declara que Dios y un espíritu de fortuna (Puck) se encuentran de su lado. Guts acepta, dándole igual lo que les pase.

Carruaje medieval

El guerrero entabla conversación con la hija del hombre, Collette, quien se muestra curiosa por él. El hombre nota que Guts debe ser un mercenario por sus pintas. Comentando disgustarle dicho trabajo, lamenta que su sobrino hubiera escogido eso y morir hace cinco años en lugar de tener una vida tranquila con una posible familia. Guts expresa no ver nada de malo en ello y decide tomar una siesta.

Guts sueña que es perseguido y atormentado por el mismo bebé demonio que vio en Koka, despertando alterado al percatarse que lo estaba atacando un íncubo. Tras eso, Guts sale del carruaje advirtiéndoles que no salgan del mismo, pero los caballos enloquecen y Collette sale para calmarlos. Esto termina costándole la vida al ser atravesada por una lanza. Muchos cadáveres poseídos se levantan del terreno, el cual fue anteriormente un campo de batalla. Mientras Guts lidiaba con algunos, el cadáver de Collette es poseído y decapita a su padre. Esta ataca a un impactado Guts, quien sin más remedio la remata, vomitando y comenzando seriamente su lucha.

Al amanecer, los espíritus se retiran y atormentan a Guts afirmando que no puede escapar de ellos al poseer el estigma del sacrificio.

El Conde y el Médico Vargas

Posteriormente, Guts llega a un condado donde presencia la ejecución de una mujer acusada injustamente de herejía. La cabeza de la mujer roda cerca de Guts. Este la lanza conde del lugar, haciendo una línea en su cuello con el sangrado de su estigma, indicando que sabe que el conde es un apóstol. Por su parte, el conde considera dicho acto como una declaración de guerra.

Un hombre cercano al conde, Dahl, envía soldados hacia Guts con el pretexto de simpatizar con los herejes. Guts es rodeado por varios guardias, a quienes combate. Su capitán, Zondark, reta a Guts. Cuando creía tenerlo acorralado, es fuertemente humillado y herido por este. Antes de que más soldados lleguen, Guts recibe la ayuda de un misterioso hombre vendado y huyen juntos hacia su escondite.

En el camino, al sentir un ambiente pesado en las calles, el sujeto explica que todos desconfían de todos porque en cualquier momento pueden ser acusados de herejía. Al llegar a su escondite, encuentran lo que parece un inquietante laboratorio. Este sujeto revela haber visto lo sucedido en el patíbulo, preguntando a Guts si tiene algo personal contra el conde, pero Guts lo patea, revelando que sus vendas cubrían su desfigurado rostro y que carecía de piernas reales.

Este declara que el conde es un demonio y que lo dejó en ese estado, lo que Guts cree. Guts se aterra y estrangula violentamente al sujeto, exigiendo conocer su identidad y de dónde consiguió eso. El hombre se revela como Vargas, declarando que robó el beherit al conde.

Vargas narra que fue un médico del castillo del conde hasta que este cambio tras conseguir dicho artefacto hace siete años. En ese momento, el conde empezó a hacer atrocidades contra la gente excusándose con la caza de herejes, situación de la que Vargas no quería formar parte. Un día, al intentar huir con su esposa e hijos, fue encarcelado y torturado, siendo obligado a observar cómo el conde descuartizaba y devoraba a su familia. Vargas confiesa que fue presa del miedo y fingió su muerte para huir en el momento oportuno con el beherit. Desde entonces, y pese a dedicarse a investigar sobre religión y ocultismo, no ha encontrado una pista de la naturaleza y función de dicho artefacto.

Guts explica que se trata de una llave que abre la puerta a otro mundo que se solapa sobre el nuestro, llave que invoca a los cinco miembros de la Mano de Dios.

Beherit

Mientras tanto, un enloquecido Zondark es tratado en el castillo del conde. El mandatario exige que los dejen solos, procediendo a neutralizar al salvaje capitán con su brazo. Zondark implora que hará lo que sea para matar al Espadachín Negro, por lo que el conde se ofrece a ayudarlo. Para ello, deberá permitir que un aberrante ser a su semejanza que sale de su boca ingrese a su cuerpo desde la suya. Aunque aterrado, Zondark acepta sin más.

Dahl recibe información de la localización de Guts, ordenando desplegar las tropas. Dentro del laboratorio de Vargas, Guts pregunta a este cómo consiguió el conde dicho beherit. Vargas explica que en una ocasión, el conde pasó a comprarlo a una caravana de comerciantes que pararon por el castillo. Ninguno de ellos sabía qué era, y sólo pudieron decir que lo consiguieron en un mercado de antigüedades de un pueblo oriental.

Cambiando de tema, Vargas muestra un mapa a Guts, indicándole una ruta para ingresar al recinto interior del castillo. Vargas lamenta no poder acompañarlo por su condición, implorando que se vengue por él. Guts reacciona violentamente al recibir contacto de este, denigrándolo como un monstruo. Aún así, Vargas expresa darle igual con tal de que mate al conde.

Repentinamente, Zondark irrumpe en el lugar y arremete contra Guts. Al cercenarle un brazo Guts, Zondark genera una aberrante masa monstruosa, blandiéndola como si fuera un látigo y haciendo destrozos por todo el lugar. Una tabla estaba por aplastar a Puck, pero Vargas recibe el impacto por él. Tras bloquear todos sus ataques, Guts se lanza contra él y le cercena el otro brazo y buena parte de su cabeza. Pese a estar aparentemente muerto, aparece un monstruo-sanguijuela de él, elogiando a Guts y prometiendo a Vargas que con gusto continuará lo que se dejó hace siete años. Antes de que el Zondark-conde atacara de nuevo, le cae parte del techo, dando tiempo al equipo a huir por las alcantarillas.

Ya debajo de un puente, Guts declara que desde ahí se separarán, no sin antes pedir a Vargas que le entregue el beherit como recompensa por matar al conde, aunque se lo arrebata sin que este responda. Por su lado, Puck se despide de Vargas, instándole a luchar por el futuro en lugar de vengar el pasado.

El Camino Hacia la Venganza y la Conclusión

Poco después, Guts y Puck escuchan a unos ciudadanos hablar de la futura ejecución de Vargas. Guts prepara su armamento, ignorando los intentos de Puck de preguntarle algo. Al retirarse el impaciente elfo al patíbulo, Guts considera sus semejanzas con Vargas y golpea la pared frustrado.

Ya en el patíbulo, Puck avista a Guts y se le acerca con esperanza de que viniera a salvarlo. No obstante, Guts niega que sea así, declarando que es una trampa, ya que de acercarse será acorralado por cientos de soldados. Puck recrimina a Guts por sus comentarios crueles e indiferentes, lanzándose a salvar a Vargas por sí mismo. No obstante, queda noqueado al impactar en el hacha del verdugo.

Al percatarse de la presencia de Puck -y por consiguiente la de Guts-, Vargas declara al conde que la muerte vendrá pronto por él y que las cientos de víctimas que cobró lo arrastrarán consigo al infierno. Justo antes de ser decapitado, Vargas suplica al Espadachín Negro que ofrezca la cabeza del conde ante la multitud. Guts se ve abrumado por el suceso, retirándose del lugar.

En medio del pasillo se topa con el bebe demoníaco otra vez, pero se aterra al ver que su cabeza muestra la forma de la de Vargas. Al anochecer, Guts encuentra a dos soldados a punto de arrojar el cadáver de Vargas a una fosa común. Esto justo cuando uno de ellos se burlaba del difunto médico. Tras matarlos, Guts promete a Vargas que no fallará como él.

Los espíritus llegan a acecharlo como de costumbre, pero esta vez imploraban querer ir con él. Estos poseen momentáneamente a Guts, pero este se libera y clama que ellos están muertos, que su lucha es propia y que matará al conde con su propia sangre y huesos.

Puck hace notar al conde que se convirtió en apóstol para escapar del sufrimiento que atenazaba su corazón y de sí mismo. Tras su intento de interrumpir la ejecución, Puck es entregado como mascota a la hija del conde, Theresia. El conde intenta charlar con ella, pero esta se muestra distante por su condición de encierro por -según él- la abundancia de herejes. Al intentar abrazarla, el conde es fuertemente rechazado por su temerosa hija, lo que le entristece y enfurece.

Al salir de los aposentos de su hija, el conde se percata que Guts se ha infiltrado en el castillo. Mientras Guts sube por el pasadizo secreto, se encuentra nuevamente con Zondark, que para ese punto sólo era un cadáver controlado y deformado por el alter ego parásito del conde. Mientras combatían, Guts se percata que la cabeza del parásito es su debilidad tras derribarlo con flechas, pero Guts resulta aparentemente derrotado por el conde-parásito. Mientras este presume de hacerse más fuerte y grande al ser herido en cualquier parte de su cuerpo a excepción de su cabeza, Guts justamente se la taja. Con ello, el alter-ego del conde intenta parasitar a Guts al adherirse a su espada, pero Guts rápidamente lo estrella contra la pared, aplastándolo.

Mientras tanto, Theresia libera a Puck, ganándose la confianza del elfo al comprender que le teme por ser la hija del conde y al revelarle que este cambió tras la muerte de su madre hace siete años. Según lo que le contó su padre, una secta pagana secuestró a su madre y amenazó con matarla si no les permitía realizar su culto en el territorio. Como su padre se rehusó, ellos la sacrificaron a su dios maligno.

Posteriormente, Guts llega al salón principal del castillo, viéndose rodeado de guardias al mando de Dahl. Guts los despacha sin dificultad, incluyendo a Gerico, quien aseguraba ser más fuerte que Zondark. Los sobrevivientes huyen y Guts patea a Dahl contra la puerta que da a los aposentos del conde.

Mientras tanto, Theresia le dice a Puck que su padre no la ha dejado salir de su habitación, y por lo tanto, ese es su mundo. Al percatarse -por medio de los guardias- que Guts está en el castillo, Puck se despide de Theresia, prometiéndole que la sacará de allí cuando regrese. Mientras vuela, el elfo se cuestiona lo sucedido con el conde y sus motivos.

Por otro lado, Guts finalmente se topa cara a cara con el conde, quien luego de una breve charla, desata su mal, transformándose en un gigantesco monstruo babosa. Gracias a la destrucción ocasionada por el conde, Puck encuentra el lugar. Por otro lado, la habitación de Theresia empieza a derrumbarse, lo que termina abriendo la puerta. Theresia duda de salir por temor, pero al no tener más opción y verse motivada por las palabras de ánimo previamente ofrecidas por Puck, decide hacerlo.

Mientras buscaba a Guts, el conde asesina a Dahl al confundirlo con Guts al ver que llevaba su capa, siendo herido en su rostro por el espadachín. Aunque le cegó un ojo, la...

Berserk: Arco del Espadachín Negro || Análisis y Reflexión

La construcción de la narración en Berserk es excepcional, donde cada detalle sirve a un propósito mayor en la historia. La manera de introducir a los personajes, los elementos fantásticos, la violencia, el uso de los flashbacks y su distribución… Todos los elementos son individualmente sublimes y conforman un todo perfecto. La Marca del Sacrificio es una extraña señal que Guts porta en el lado derecho de su cuello, otorgada por un grupo de demonios denominado La Mano de Dios. La marca supone un vínculo de la persona que la tiene con el mundo demoníaco, lo que hace que por las noches sea acosado por monstruos y fantasmas que se ven atraídos por su relación con el mundo del más allá, siendo una persona que actúa como enlace entre ambas realidades.

El personaje más importante es evidentemente Guts. Basado en un personaje histórico real, Götz von Berlichingen, y reminiscencias al actor Rutger Hauer en películas como Lady Halcón o Los Señores del Acero, como ya hemos dicho Guts es un joven espadachín, extremadamente fuerte, con un brazo de metal, un ojo herido y una espada gigante, Dragonslayer/Matadragones, que parece la única herramienta eficaz para terminar con los Apóstoles. Guts es una persona con una capacidad de entereza tremenda, que gracias a los palos que le ha dado la vida ha preferido luchar por ella antes que vivirla. Su personalidad puede describirse en cierto sentido como una mezcla del héroe bárbaro y el modelo de Lord Byron, una máquina de matar armada hasta los dientes y que confía todo a su fuerza bruta, todo un héroe que a la vez se ve influenciado por el romanticismo y está plagado de defectos. Guts se presenta constantemente en una lucha interna por sus conflictos, presentados de una manera romantizada, reflexionando constantemente sobre sus luchas y creencias y con una tendencia autodestructiva.

Uno de los pilares temáticos de Berserk es la búsqueda de tu lugar en la vida, tu propio objetivo, y la mayoría de los personajes que vemos en la serie ponen esas esperanzas en un superior, que generalmente suele ser Griffith. Guts por su parte decide oponerse también a eso y buscar su propio camino. En ese sentido proporciona a Miura una oportunidad de desplegar su vena metafísica, haciendo que el protagonista se pregunte constantemente porqué existe, si dejando de luchar seguiría siendo él mismo y si es capaz de existir sin la necesidad de complacer a alguien superior. Este punto es ciertamente contradictorio en Guts, ya que si bien uno de los motivos de su abandono de la Banda del Halcón viene dado por la necesidad de no depender de nadie y encontrar su propio destino, al mismo tiempo el logro de esa búsqueda es necesario para él porque le supondría ser tratado como un igual por Griffith, depende de su aprobación. Al final Guts solo es capaz de conseguir esa autorrealización gracias a Casca, una persona que lo ve como su igual y a la que no tiene que alcanzar para que deje de mirarle por encima del hombro.

Guts con su espada Matadragones

Kentaro Miura dio muestras desde su infancia de querer dedicarse a la profesión de dibujante de cómics. Con solo 10 años ya comenzó a publicar alguna obra en la revista de su escuela, bajo el título de Miuranger y que alcanzaría una extensión de 40 volúmenes. Un año más tarde volvería a publicar otro manga escolar, The Way to the Sword, lo que nos permite ver la constancia y el esfuerzo que el joven Miura ponía en su trabajo. Kentaro comenzó a poner las primeras piedras para cumplir su sueño de infancia al ingresar en 1985 en la Universidad de Nihon Daigaku como estudiante de Bellas Artes. Allí, el proyecto que presentó para garantizar su ingreso, de nombre Futanabi, le valdría la nominación a Mejor Autor Revelación por parte de la revista Weekly Shōnen Magazine de la editorial japonesa Kodansha. Miura enfocó sus esfuerzos a conseguir esa ansiada serie individual que tanto anhelaba y comenzó a trabajar en el piloto de lo que posteriormente sería Berserk, un one-shot de 48 páginas con el título de Berserk Prototype. Esta historia contenía los elementos primigenios del mundo oscuro de Berserk y un primer bosquejo de Guts, algo distinto en cuanto a carácter a su versión final, que se enfrenta al demonio Vlad Tepes para salvar a una niña llamada Fricka.

Paralelamente al desarrollo de este proyecto, que pese a su gran potencial quedó en hibernación, Miura comenzó a trabajar en la Japanese Animal House de Hakusensha en la publicación de una serie llamada Oh-Roh El Rey Lobo, poniendo su arte al servicio del guión del mítico Buronson, también llamado Sho Fumimura, el creador junto a Tetsuo Hara de una de las leyendas del manga: El Puño de la Estrella del Norte. El éxito de Oh-Roh El Rey Lobo fue arrollador, lo que provocó que en 1990 ambos autores produjesen una secuela que llevaría por título La Leyenda del Rey Lobo, así como una colaboración en el manga Japan. En esas mismas fechas se publicarían los primeros capítulos de Berserk, con un éxito moderado, hasta que finalmente, en 1992 la Japanese Animal House se convirtiese en la actual Young Animal, que apostaría enormemente por Miura y Berserk con la publicación del arco de La Edad de Oro, el más mítico de la serie y que supuso un éxito fulminante para el manga, la revista y el propio autor.

Desde entonces Miura se ha dedicado principalmente a la serialización de Berserk, aunque diversos problemas de salud, quizá derivados de ese brutal desempeño en sus inicios, y varios proyectos ajenos a la obra (entre ellos el manga Gigantomaquia del año 2013) han provocado numerosos parones que han hecho que la obra hoy, casi 30 años después de su gestación, continúe inconclusa. En 2002 ganó el Premio Osamu Tezuka gracias a ella, pero Berserk es ahora mismo una serie que navega en la incertidumbre. No sabemos si se debe a la falta de motivación, al exagerado interés de Miura por los adictivos videojuegos de dudosa moralidad o a sus problemas de espalda pero los hiatus son imprevisibles y no precisamente cortos. Desde el año 2016 parece que el autor ha conseguido hacer avanzar un poco la trama y dar signos de cierta constancia, pero lo cierto es que el final del viaje de Guts se atisba aun lejano.

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