Bernardo del Carpio: Leyenda y Realidad de un Héroe Medieval Español

En las profundidades de la historia medieval española, emerge la figura legendaria de Bernardo del Carpio, un héroe cuyo nombre resuena en romances y crónicas, inspirando innumerables obras literarias y debates sobre su existencia real. Este artículo se adentra en la fascinante historia de Bernardo del Carpio, explorando las fuentes históricas, las leyendas que lo rodean y su perdurable legado en la cultura española.

Bernardo del Carpio es un personaje legendario nacido en el Castillo de los Condes de Saldaña (Palencia), fruto de la relación extramatrimonial (según cuenta la leyenda), entre el Conde de Saldaña y una infanta hermana del rey de Asturias Alfonso II.

La principal leyenda de Bernardo del Carpio nos habla de los esfuerzos del caballero por conseguir la liberación de su propio padre de la cárcel. Éste, habría sido encarcelado por su relación con la hermana del rey, fruto del cual nacería el propio Bernardo del Carpio, quien al tener conocimiento de ello solicitó a Alfonso II «el Casto» su puesta en libertad.

Obligado a realizar las tareas encomendadas por el monarca, el caballero recibe la negativa del rey y acaba enfrentándose al mismo. Es entonces cuando el desterrado Bernardo del Carpio se hace fuerte en el Castillo del Carpio y siembra el terror por los alrededores. Ante esta situación, el rey habría pedido al caballero las llaves del castillo a cambio de la libertad de su padre. Bernardo del Carpio accedió a ello, pero esta petición era en realidad una traición, ya que su padre se encontraba muerto cuando fue liberado.

Profundizando en lo que se cuenta sobre él, dicen que el rey Alfonso ordenó que se encerrara a Sancho Díaz (su padre) y también que su hermana fuera ingresada en una orden monástica, acogiendo a Bernardo en su corte como si fuera su hijo. Bernardo fue educado como caballero y recibió el mejor adiestramiento de la época en las artes de la guerra.

Eran los tiempos de Carlo Magno como emperador romano, tiempos en los que había expulsado ya a los Omeya de Burgundia (Borgoña) y la Galia. Entonces Carlo exigió al rey Alfonso vasallaje bajo amenaza. Bernardo, que pertenecía a la guardia personal del Rey, al enterarse, organizó un ejército de hispanos, cristianos y musulmanes, para hacer frente a los francos. Todo ocurrió a espaldas del rey Alfonso, sencillamente los caballeros astures no estaban dispuestos a rendir pleitesía a un extranjero.

Ese choque de fuerzas será conocido como La Batalla de Roncesvalles. Allí, Bernardo del Carpio, sobrino de Alfonso II, rey de Asturias, venció a Roldán, sobrino de Carlomagno. Aquella fue una de las grandes batallas de la península y una de las más legendarias de la Edad Media.

Hay que saber también que, tras la famosa batalla, la historia de Bernardo prosigue. Al parecer se entera de que sus padres viven y están cautivos y pide al Rey que los libere. No consiguiéndolo ni de rodillas abandona el Reino junto a sus más fieles soldados y es contratado por el Rey Marsil de Zaragoza… curiosamente idéntica historia a la Cid, aunque unos siglos antes. En resumen: “hacía cabalgadas por tierras del rey, robaba, saqueaba y talaba ganados y campos”. Hasta que el rey accedió a lo que solicitaba, liberó a sus padres. Lo malo es que para cuando los liberó, el padre de Bernardo ya había fallecido en las mazmorras y su madre estaba muy enferma.

La leyenda épica sobre Bernardo del Carpio dio origen a numerosos romances donde el pueblo recitaba y rememoraba las supuestas hazañas de este mítico héroe.

Según la Primera Crónica General, redactada durante el reinado de Alfonso X, la muerte del legendario héroe medieval Bernardo del Carpio acaeció: «En el XXI anno (del rey Alfonso III …»

Como en otros muchos casos, el origen de los linajes nobiliarios tiene sus leyendas y sus tradiciones. Y es este también el caso de los condes de Saldaña. La primera mención de estos orígenes legendarios se encuentra en la Primera Crónica General de Alfonso X. En los capítulos 617 a 655 se narra la vida y proezas de uno de los personajes épicos más importantes de España: Bernardo del Carpio. Su nombre es hoy en día apenas conocido y está eclipsado por otras épicas, pero Bernardo del Carpio ha sido protagonista de numerosos romances, dramas y tragedias. Por su puesto, hoy en día se rechaza la veracidad de su historia, pero durante siglos fue aceptada como cierta por los distintos cronistas e historiadores.

Resumamos qué cuenta la crónica de Alfonso X sobre Bernardo del Carpio y sus orígenes en Saldaña. La leyenda según la Primera Crónica General A los 21 años del gobierno del rey Alfonso II el Casto, en el año 800, una hermana del rey llamada Jimena tuvo relaciones amorosas a escondidas con el conde Sancho Díaz de Saldaña. Y fruto de este amor tuvieron a un hijo: Bernardo. Cuando el rey se enteró de estos hechos no fue de su agrado y envió a dos nobles (Orios Godos y el conde Tiobalte) en busca del conde a Saldaña para que acudiera a la corte. Con un pequeño ejército se encaminaron a Saldaña donde el conde Sancho les recibió bien. Le convencieron y acabó viajando con ellos hacia León. Al llegar a la ciudad no hubo ningún recibimiento, cosa que Sancho Díaz no tuvo por buena señal. Y tenía razón, pues cuando entró en el palacio los monteros del rey le apresaron y le ataron, tan fuertemente, que le hicieron sangrar por las uñas. Sancho Díaz pregunta entonces al rey que qué ha hecho mal y el rey le contesta que este castigo se debe a sus amores con su hermana Jimena. Sancho Díaz, antes de ser encerrado ruega al rey que, ya que va a ser encarcelado, que se ocupe de la crianza de su hijo Bernardo. Sancho Díaz fue llevado preso al castillo de Luna; a Jimena la ingresó en un convento. Después mandó a por Bernardo y le crió como si fuera su propio hijo, ya que no tenía descendencia. Bernardo se convertirá en un fabuloso guerrero y en un legendario héroe en lucha contra francos y contra musulmanes, defendiendo el reino de Asturias, con encuentros tan famosos como la batalla de Roncesvalles.

Ya en época de Alfonso III, en el año 843 (sic), Bernardo se enfrentó a unas huestes francas comandadas por Bueso que habían invadido Castilla. Asturianos y francos se encontraron en Ordejón, cerca de Amaya. Allí Bernardo entabló combate singular con Bueso y acabó venciendo, provocando la huida de los francos. Gracias a esta hazaña, Bernardo arrancó de Alfonso el compromiso de que liberaría a su padre, el conde Sancho Díaz. Pero el rey no cumplió su palabra y dejaba pasar el tiempo. Finalmente Bernardo dejó de servir al rey en la guerra y estuvo un año sin salir de León. Al año siguiente, mientras se celebraban festejos en la ciudad leonesa, los nobles Orios Godos y Tiobate, aquellos que habían apresado a su padre, pidieron a la reina que llamara a Bernardo para que abandonara su retiro y participara con ellos en el alanceo de un tablado. Así se lo pidió la reina a Bernardo y le aseguró que se encargaría de que el rey cumpliera su palabra de liberar a su padre. Bernardo aceptó participar y venció en el juego. Entonces Orios Godos, Tiobalte y la reina, todos juntos, fueron a ver al rey para pedir la liberación de Sancho Díaz. Pero el rey argumentó que no quería quebrantar lo que había hecho Alfonso II y que no iba a liberar a Sancho Díaz. Y que si Bernardo volvía a insistir en ello, lo encarcelaría en el mismo castillo donde se encontraba su padre. Bernardo recordó al rey todas las veces que le había ayudado. De nada sirvió el alegato pues finalmente Alfonso III acabó desterrando a Bernardo. Bernardo se enemistó con el rey y se refugió en su castillo de Saldaña. Desde allí Bernardo se enfrentó a las huestes del rey y cada vez tenía más seguidores. La fuerza de Bernardo crecía, así como los territorios que dominaba. Entre ellos la fortaleza salmantina de Carpio que acabaría por ser su sobrenombre.

Estando en el asedio de esta fortaleza, los consejeros del rey le dijeron que era mejor que liberara al conde Sancho Díaz que seguir enfrentándose a Bernardo. Finalmente, el rey cedió. Orios Godos y Tiobalde fueron con el mensaje real hasta la fortaleza de Carpio, donde se encontraba Bernardo. Le dijeron que si él cedía la fortaleza, el rey liberaría a su padre. Bernardo aceptó el trato. Dio las llaves del castillo de Carpio a Alfonso y éste envió a Orios Godos y a Tiobalde junto a doce caballeros a por el conde Sancho Díaz. Pero cuando éstos llegaron a León se enteraron de que el padre de Bernardo había muerto tres días atrás. El rey y sus nobles decidieron acondicionar el cuerpo del fallecido, vestirlo y sentarlo en un sillón, y llevárselo a Bernardo. Bernardo, al darse cuenta de que su padre estaba muerto se enfureció con el rey y éste acabó desterrándolo. Bernardo se refugió entonces en la corte franca, en París. Y luego vagaría sin rumbo fijo hasta su muerte.

El Romancero Viejo de Castilla también recrea estos pasajes pero aclara que Bernardo se entera tardíamente de quién es su verdadero padre, pro su aya Elvira Sánchez y pone en boca del legendario conde don Sancho Díaz: «El Conde don Sancho Díaz, ese señor de Saldaña.(…) los tiempos de mi prisión, tan aborrecida y larga…” [se queja de que su hijo no acude a socorrerle]: ¿Qué descuido es este, hijo? ¿Cómo a voces no te llama La sangre que tienes mía A socorrer donde falta?” [Pero es que Bernardo desconoce su linaje y se tiene por bastardo. Hasta que un día su aya, Elvira Sánchez, aclara sus dudas:] “-Sabredes, fijo, sabredes, por lo que habéis preguntado que non sois bastardo, non, del Rey don Alfonso el Casto.” Bernardo replica: “-Pues Algún padre me ha engendrado.” “-Padre fidalgo habéis, fijo, fidalgo, que non villano. El Conde don Sancho Díaz, Que en Saldaña es su condado, Os ovo en Doña Ximena En casa del rey estando. Y como su hermana era, Por vengarse del agravio, En el castillo de Luna Puso al Conde aprisionado, Y a vuestra madre también, Reclusa y a buen recaudo, Porque aunque público, Non fue el matrimonio aclarado.”

La historia de los orígenes saldañeses de Bernardo del Carpio crecerá con el tiempo en obras como La libertad de España por Bernardo del Carpio, de Juan de la Cueva, La casa de los celos y selvas de Ardenia, de Miguel de Cervantes, Las mocedades de Bernardo del Carpio y El casamiento en la muerte, de Lope de Vega, y en El conde de Saldaña (primera parte) y en Hechos de Bernardo del Carpio (segunda parte del conde de Saldaña), de Álvaro Cubillo de Aragón.

Certifican su existencia las crónicas de la Batalla de Roncesvalles (agosto de 778), donde aseguran que Bernardo del Carpio estaba al frente de un ejército de vascones y soldados del Emirato de Córdoba -según algunos apuntes-, que narran la derrota del ejército de Carlomagno, mandando por su sobrino Roldán. Batalla en la que los hispanos mataron a los doce pares de Francia, además de hacer numerosos prisioneros.

La Batalla de Roncesvalles

Por cierto, como buen personaje de leyenda medieval su espada tenía nombre, era “Durandarte“ (o Durandal), se la había quitado al mismísimo Roldán. Aquella con la que el franco partió una montaña.

No se nos olvide mencionar que cuando el futuro Carlos I llegó a la península en 1517, desembarcó en Asturias, y continuó su viaje pasando por Aguilar de Campoo en donde se abrió la tumba del caballero asturiano para entregar su espada al futuro emperador, la famosa “Durandarte”, aquella quebradora de montañas que empuñó también.

¿Sería o no esa espada de la historia? No olvidemos nunca que ingleses y franceses han escrito la historia obviando sus derrotas, y por supuesto a quienes los derrotaron. La “chanson de Roland” eleva a epopeya la historia, pero obvia a Bernardo; y así seguirá siendo en los siguientes relatos que hablen de la batalla. Súmenle a esto la difusión de la leyenda negra y obtenemos el resultado de hoy en día, aunque poco a poco nos vamos despertando.

Se dice, se cuenta, se rumorea… que los restos de nuestro héroe reposan en una cueva en la localidad palentina de Aguilar de Campoo. La cueva está en la falda meridional de la Peña Longa, lugar cercano al monasterio de Santa María la Real. Cuenta la leyenda que fue un caballero ligado a la fundación del citado monasterio el que encontró la gruta. Aún es posible ver hoy una desvencijada y maltratada lápida de un sepulcro. Aquí yace sepultado el noble y esforzado cavallero Bernardo del Carpio defensor de España hijo de don Sancho Diaz conde de Saldaña í dela ínfanta doña Xímena hija del rey don Alonso el II llamado el Casto.

Cueva de Aguilar de Campoo donde supuestamente reposan los restos de Bernardo del Carpio

Excepto para el padre Flórez, quien en el siglo XVIII consideró como bueno este documento, los demás autores que se han ocupado del tema lo tienen por falso. Dentro de la cueva aún es posible ver la cubierta de un sepulcro, con toda certeza mil veces violado, en el con letra gótica se nos cuenta quien es el difunto que ahí reposa. de Saldaña í dela ínfanta doña Xímena hija del rey don Alonso el II llamado el Casto. El mismo cronista nos dice que junto a este sepulcro se hallaba otro, el de Fernán Gallo “natural de Burgos, Canciller Maior en la batalla de Ronces Valles donde perdio un ojo mas no el estandarte”. Cuando Sebastián de Miñano entre 1826 y 1829 y Pascual de Madoz entre 1845 y 1850 redactan sus respectivos Diccionarios Geográfico-Estadísticos este enterramiento aún se podía ver. Más aún, en la misma Crónica del Monasterio se habla de que fuera de la cueva, en el suelo de la ermita propiamente dicha, bajo una lápida bien grande algo levantada con una espada labrada en la misma piedra por armas, reposan los restos del caballero francés don Bueso, derrotado en batalla por el propio Bernardo.

Con los pocos restos que actualmente se conservan nos podemos plantear varias incógnitas. ¿A qué se debe todo esto? Durante la Edad Media es práctica común en iglesias y monasterios la invención de sepulturas de personajes famosos -algunos realmente las poseían-y de imágenes o reliquias milagrosas. Esto, sumado a la tradición de fundación antiquísima, hace que la institución gane en nobleza y prestigio constituyendo un buen sistema de atracción de devotos y peregrinos. ¿Fue esta la idea que animó a los monjes de Santa María la Real a inventar la tumba de Bernardo del Carpio? Es difícil dar un sí rotundo, aunque es muy probable. Este es un punto que quizás nunca lleguemos a esclarecer.

Detalles de la cueva en la que supuestamente está enterrado Bernardo del Carpio

Bernardo y Roldán fueron héroes, sin duda, legendarios y con los que ambas naciones se identificaron. Los futuros españoles y los futuros franceses.

El autor examina las diferentes fuentes históricas que hacen referencia a la vida de Bernardo, y trata de reconstruir su biografía de manera minuciosa. Además, el autor contextualiza la figura de Bernardo dentro del contexto histórico español. Este libro es esencial para aquellos interesados en la historia medieval española y la literatura épica.

Leyendas, Bernardo del Carpio

Carpio-Bernardo es una localidad de la provincia de Salamanca, ubicada en el municipio de Villagonzalo de Tormes. Protagonista de famosos romances de la Edad Media, Bernardo del Carpio es un personaje legendario nacido en el Castillo de los Condes de Saldaña (Palencia), fruto de la relación extramatrimonial (según cuenta la leyenda), entre el Conde de Saldaña y una infanta hermana del rey de Asturias Alfonso II. Las obras literarias más destacadas acerca de este caballero son el libro de caballerías de Alexandre Caetano Gomes Flaviense «La verdadera tercera parte de la historia de Carlos-Magno» y el poema de épica culta de Bernardo de Balbuena, «El Bernardo del Carpio o La victoria de Roncesvalles«.

Este libro es esencial para aquellos interesados en la historia medieval española y la literatura épica.This work has been selected by scholars as being culturally important, and is part of the knowledge base of civilization as we know it.This work is in the public domain in the United States of America, and possibly other nations. Within the United States, you may freely copy and distribute this work, as no entity (individual or corporate) has a copyright on the body of the work.Scholars believe, and we concur, that this work is important enough to be preserved, reproduced, and made generally available to the public.

Mapa de la Península Ibérica en la Edad Media

La población de Carpio-Bernardo fue ya un viejo castro en tiempos de los romanos. Se trata de un lugar muy antiguo, cercano a una calzada romana que recorría el camino entre Salamántica y Alvia (Alba de Tormes, en la actualidad), de la que sólo se conservan algunos restos en el municipio de Terradillos.

Según cuenta la leyenda, el Castillo del Carpio fue entregado al caballero de su nombre tras salvar a vida del rey Alfonso III «el Magno» y ayudar a recuperar los territorios que se habían perdido ante los avances musulmanes. Tras la entrega del Castillo al rey, es probable que esta construcción fuera tomada de nuevo en el siglo X por los musulmanes. Su posición geográfica y su elevación orográfica lo convertían en un punto estratégico ventajoso y es por ello que sería restaurado durante el reinado de Alfonso IX ante los enfrentamientos de la época, siendo repoblado con anterioridad a la guerra castellano-leonesa.

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Restos del Castillo de Carpio

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