Batman: Año Uno y Dos – El Nacimiento de un Héroe y la Continuación de su Legado

¡La querías y aquí la tienes! Irrumpe la línea DC Finest, con recopilaciones completas de las etapas y los personajes más demandados y celebrados de la historia de DC, en offset en rústica con solapas. Empezamos con Batman: Año Uno y Dos, las aventuras que el Caballero Oscuro vivió tras las rompedoras Crisis en Tierras Infinitas, primero en manos de Frank Miller y David Mazzucchelli, y a continuación con autores como Mike W. Barr, Alan Davis, Todd McFarlane, Max Allan Collins, Norm Breyfogle, y más.

Batman: Año Uno es el título de un cómic escrito por Frank Miller, ilustrada por David Mazzucchelli y coloreada por Richmond Lewis, publicada en 1988 por DC Comics. La historia apareció por primera vez en las publicaciones 404 a 407 de la serie Batman en 1987.

La historia cuenta el principio de la carrera de Bruce Wayne como Batman y la de Jim Gordon en el Departamento de Policía de Gotham City. Bruce Wayne regresa a su casa en Gotham City tras formarse en el extranjero en artes marciales, persecución y ciencias durante los últimos 12 años, y James Gordon se muda a Gotham con su esposa, Bárbara, después de un traslado desde Chicago.

En una misión de vigilancia en el sórdido East End, Bruce disfrazado recibe proposiciones de la prostituta adolescente Holly Robinson. Él se ve envuelto en una pelea sin querer con su violento dueño y es atacado por varias prostitutas, incluyendo la dominatrix Selina Kyle. Dos agentes de policía le disparan y se lo llevan en su coche patrulla, pero en estado de aturdimiento y sangrando Bruce rompe las esposas y causa un accidente, arrastrando a los policías a una distancia segura antes de huir. Después llega a la Mansión Wayne apenas con vida y se sienta ante el busto de su padre, solicitando guía en su guerra contra el crimen.

Gordon pronto trabaja para eliminar la corrupción de la fuerza policial, pero, por órdenes del Comisario Gillian Loeb, varios agentes le atacan, incluyendo Flass, quien personalmente amenaza con hacerle algo a la esposa embarazada de Gordon. Al mismo tiempo que Gordon se convierte en una celebridad menor por varios actos de valentía, Batman ataca por primera vez, atacando a un grupo de ladrones. Batman pronto sube en la escala, atacando incluso a Flass mientras estaba aceptando sobornos de un narcotraficante.

Mientras Gordon trata en vano de atraparlo, Batman ataca a Falcone, dejándolo desnudo y atado en su cama después de arrojar su coche al río, enfureciendo más al jefe de la mafia. El ayudante del fiscal del distrito Harvey Dent se convierte en el primer aliado de Batman, mientras que la Detective Sarah Essen y Gordon, después de que Essen sugiriese a Bruce Wayne como sospechoso de ser Batman, presencian como Batman salva a una anciana de ser atropellada por un camión fuera de control.

Alegando que estaba planeada la demolición del edificio, Loeb ordena que arrojen una bomba sobre él, obligando a Batman a entrar en el sótano fortificado, abandonando su cinturón puesto que los explosivos se estaban prendiendo de fuego. Un equipo SWAT de gatillo fácil liderado por Branden es enviado, al que Batman intenta atrapar en el sótano. No tardan en escapar y, después de tranquilizar a Branden, Batman se oculta mientras el resto abren fuego, apenas logrando sobrevivir tras dos heridas de bala. Enfurecido, puesto que las balas disparadas sin cuidado por el equipo hieren a varias personas afuera, Batman vence al equipo y, después de usar un dispositivo para atraer a los murciélagos de su cueva hacia él, huye en medio del caos.

Gordon tiene un breve romance con Essen, mientras que Batman intimida a un traficante de drogas de la mafia para obtener información. El traficante acude a Gordon para declarar contra Flass, que es implicado en los cargos. Molesto con las hazañas de Gordon, Loeb chantajea a Gordon con presentar cargos con la prueba de su relación con Essen. Batman se mete en la mansión de Falcone, acertando a escuchar un plan contra Gordon, pero es interrumpido cuando Selina Kyle, con la esperanza de construirse una reputación después de que sus robos fuesen adjudicados a Batman, ataca a Falcone y sus guardaespaldas, con la ayuda de lejos de Batman.

Mientras que sale de casa, Gordon descubre a un motociclista entrando en su garaje. Desconfiado, Gordon entra para ver a Johnny Vitti, sobrino de Falcone, y sus matones reteniendo a su familia como rehenes. Gordon dispara de manera decisiva a los matones y persigue a Vitti, que ha huido con el bebé. El misterioso motociclista, ahora revelado al lector como Bruce Wayne, sale corriendo a perseguir a Vitti. Gordon revienta un neumático del coche de Vitti en un puente y los dos luchan mano a mano, perdiendo Gordon sus gafas, y Vitti y James Gordon Júnior caen por la borda. Bruce salta por encima de la barandilla y salva al bebé.

En las escenas finales de la historieta, Flass testifica contra Loeb, proporcionando a Dent pruebas y testimonios, y Loeb dimite.

Ilustración de Batman en Gotham City

El éxito de ventas y crítica de "El Regreso del Señor de la Noche" había encumbrado a Frank Miller, y podía hacer lo que le diera la gana. Como volver a Marvel y hacer otra obra maestra. Como volver a DC y traerse al artistazo de esa maravilla que es "Born Again" con él. En ese momento, Dennis O’Neil había recién heredado las cabeceras del murciélago y quería hacer algo especial, mandar un mensaje claro diciendo a los seguidores de que las cosas iban a cambiar.

Al enterarse que Miller y Mazzucchelli están haciendo una novela gráfica sobre Batman, O’Neil charla con ellos para rogarles que se serialice en el comic book a modo de origen. Les promete que se publicará en tomo con tapa dura después y todo lo que quieran y más. Aceptaron.

Miller aplica un escalpelo preciso y ni siquiera reinventa el personaje. “No era necesario empezar con Batman de nuevo, estropear décadas de continuidad porque el personaje no parecía necesitarlo”. Lo que sí hace es modernizarlo y aplicarle una pátina de realismo brutal, sin restarle un ápice de épica. Esa dualidad sólo pueden alcanzarla los maestros, y especialmente los que tienen las ideas muy claras: “Hay un peligro en rodearlos (a los superhéroes) con detalles mundanos. Idealmente, estamos hablando de leyendas. Batman es una leyenda americana.

Para ello recurre a dos elementos clave. Por un lado, justifica la necesidad de que ese ricachón dolido se vista de murciélago rodeándolo de una maldad e injusticia que claman su figura. “Batman sólo funciona en un mundo que se encuentra en una forma terrible”. Gotham se muestra sucia, atrayente, latente como un animal corrupto. Es una amalgama de ciudades norteamericanas que bebe mucho de la Nueva York de Taxi Driver. Tras una etapa en la que la ciudad había sido un decorado luminoso, en el que la propia Batcueva se localizaba bajo un rascacielos esperanzador, Miller y Mazzucchelli le dan un brochazo de mugre, pobreza, crimen e injusticia.

James Gordon, él es el gran descubrimiento de Miller. Un personaje que había quedado reducido al secundario recurrente, excusa de tramas en vez de motor de las mismas, se convierte aquí en coprotagonista junto con Bruce Wayne. James se nos muestra temeroso, arrastrando un pasado, con unos valores que le enfrentan a la corrupción que campa a sus anchas. Tiene una mujer que le recuerda un compromiso a modo de salvavidas, tendrá un hijo que lo unirá definitivamente al Caballero Oscuro y hasta tendrá una amante a modo de bocanada y a la vez hundimiento en ese mar de corrupción. Pese a un alcalde de pacotilla, pese a un comisario atosigante, pese a una serie de compañeros mezquinos, violentos y peligrosos.

Y Selina, esa prostituta bondage que escandalizó al fandom más purista. Esa mujer dueña de su destino que se inspira en esa nueva figura del vigilante disfrazado para llevar a cabo su propio sentido de la justicia. O Harvey, mostrado más claramente que nunca en su faceta más quijotesca, como doloroso aviso de su caída.

Cuatro entregas medidas al dedillo. Miller, al ceder los lápices, renuncia a su técnica de moverse entre escenas epatantes (aunque las haya) y se detiene a contarnos una historia cerrada, mucho más hilvanada de lo habitual. Si queréis detalles sobre el argumento podéis recurrir a otras reseñas, pero en resumen es una evolución de 0 a 100.

Nos podríamos detener en mil detalles de calidad y conversaciones grabadas en el olimpo de las viñetas. Como cuando Gordon recoge el cigarro de Essen en sus labios, cuando Bruce interpreta su papel de ricachón delate de éste, esa entrada en la casa del alcalde rodeado de mafiosos, salvar a una anciana, a un gato (por cierto, que el bombardeo policial a una casa de vagabundos está basado en un triste hecho real)… sentarse en un sillón a punto de morir y descubrir que el Caballero Oscuro siempre estuvo allí.

David Mazzucchelli - Batman #404 Cover

El artista de Providence es la otra cara de este clásico. Es un despliegue de técnicas narrativas barrocas disfrazadas en una simplicidad de trazo. Es un retrato de la suciedad de la calle enfundada en la belleza del estilo destilado. Son los rostros de los protagonistas ensayados una y otra vez hasta hacerlos reconocibles, entrañables, expresivos en cada línea que simula un gesto. Si antes intentaba estimular nuestro recuerdo de aquel guion cortante, más fácil resulta para el aficionado rememorar los pasajes visuales. Baste decir que llegaría una carta de un tal Alex Toth felicitando de manera entusiasta el trabajo de Mazzucchelli (publicada en Batman #411). El colorista Richmond Lewis es por supuesto también responsable de que todas estas imágenes hayan quedado grabadas en nuestra retina. Como inevitable nombrar la imaginería del magnífico rotulista Todd Klein, que recurrió a una rotulación propia para cada uno de los dos protagonistas.

Todo esto, como decía al principio, es demasiado grande para ser comparado con nada más en el tomo. Es una obra de relojería entomológica, construida con la delicadeza de un orfebre… donde Barr entra como un elefante en una cacharrería. Él lo que parece pensar es que están en un momento excelente para romper moldes y hacer cosas nuevas. Que el lector post-Crisis (contemos con que se habían cargado a Flash, borrado a Supergirl…) estaba listo para sorpresas de cualquier tipo.

Como veremos, tampoco es que le temblara el pulso antes, en el reinicio de la cabecera de Detective que exploraremos en un momento. De hecho, este Año Dos estaría inteligentemente introducido y fueron dejando algunas pistas para ello. Pero siguiendo el orden cronológico, eso lo veremos más adelante. Vayamos pues a la segunda parte del título de este DC Finest, Batman, Año Dos de Mike W. El arranque es bastante disfrutable y se despliegan una serie de muy buenas ideas. Algunas tan cautivadoras como un vigilante asesino previo a Batman, el Segador, con la lucha moral que supone enfrentar a nuestro héroe contra éste. ¡Y metatextual! Pues este enemigo es un claro sosias del Castigador, por la máscara, los métodos y hasta el origen que son innegablemente parecidos.

Nos referimos a la sorprendente decisión de Bruce de que la única manera de derrotar a este enemigo es empuñando la pistola del asesino de sus padres (aunque cierto es que haberla tenido escondida justificaría que nunca se encontrara al culpable). Tampoco es que Barr se entretenga en diatribas morales. De hecho, en algunos pasajes parece más una buddie movie entre Joe Chill y Batman que un thriller. Fue tanto el desmadre que muchas de estas historias no se han considerado canon oficial del Hombre Murciélago durante mucho tiempo.

Barr no las tiene todas consigo en ese aspecto, pues su maravillosa Batman, El Hijo del Demonio también quedó en las tinieblas de la discontinuidad hasta que Morrison (con permiso de Waid) la rescató como válida. Otro cantar son los artistas que le acompañaron, empezando por un Davis como siempre incomparable. Merece la pena detenerse, pero ya lo haremos en detalle cuando comentemos el inicio de la etapa de ambos en Detective. El primer episodio de este Año Dos brilla, empezando por esa polémica portada de Batman portando una pistola, que ya señala a lo que encontraremos en el interior.

Portada de Batman: Año Dos

En este caso DC, al contrario que con otros muchos creadores que volaron de Marvel a su seno, no supo tratar al artista. Davis ha criticado las exigentes fechas de entrega y en general el trato, que la hacía sentir como el último mono. Un cambio sin permiso de la pistola en esa famosa portada fue el detonante.

Hay que admitir que McFarlane, pese a empezar algo titubeante, en seguida se apropia del personaje. Lo que cuesta es darse cuenta de su evolución por “culpa” del entintado de Alfredo Alcalá, por otro lado soberbio como siempre. Las capas quilométricas, los rasgos caricaturescos y esos tantos tics propios, que pronto lo convertirían en mega-estrella con cierto arácnido personaje de Marvel, sientan curiosamente bien al Caballero Oscuro.

Porque ahora, siguiendo con nuestro orden cronológico para Batman, saltamos al reinicio editorial en la cabecera Batman (de hecho, se subtitula en portada “The New Adventures”) con nuevo equipo creativo, encabezado por Max Allan Collins (Batman #408-412). O’Neil de nuevo sacaría pecho al contratar a un escritor de prestigio ajeno a las viñetas, que prometía traer el éxito de nuevo al personaje.

Empezando por un Chris Warner bastante justito, que ni con el delicado entintado de Mike DeCarlo sube enteros… si acaso gana rigidez. A continuación, el viejuno Ross Andru, aunque potenciado por las tintas del “corrector” Dick Giordano. Tampoco es para decir con el descaro de Collins que “si hubiera tenido a Mazzucchelli hablarían de mi etapa tanto como la de Miller”, pero desde luego no ayudó. Porque es cierto que el guionista aporta muy buenas y frescas ideas a la cabecera.

Para los despistados, este personaje fue inventado pre-crisis (en Tierra 1) por Gerry Conway y Don Newton en Batman #357 (1983), el comienzo de una intrincada saga que acabaría en el Detective Comics #526. Aunque su primera aparición como Robin no llegaría hasta el muy posterior Batman #368 por Doug Moench y Newton. Acertadamente decíamos, Collins le da un origen mucho más original. Primero al eliminar a Grayson de la ecuación con una excusa formal muy interesante. En la enésima persecución del Joker, este dispara al dúo dinámico hiriendo de gravedad a Robin. Una vez tiene a Batman recorriendo las calles en solitario de nuevo, aparece este Jason Todd, al que conoce tras descubrir quien le ha robado ¡Las ruedas del Batmovil! Inocencia aparte, el asunto es divertido y presenta un personaje más elaborado, que nace de ese conflicto entre la vida en la calle y la heroicidad. Aunque el que llevaría esto al extremo sería un autor posterior, Jim Starlin, Collins aprovecha bien esa rebeldía para darle trasfondo al personaje.

Otra cosa es la ofensa que sufre el primer Robin, al que se le quita el puesto con una excusa que no parece importar para su substituto (esto también lo arreglaría Starlin con el tiempo en un episodio memorable). Siguiendo con el lavado de cara, Batman también es modernizado. Entre otros aspectos, su relación con Vicky Vale es reactivada y se producen unos toma y daca bastante interesantes. Pese a todo, las tramas tampoco son para tirar cohetes, empezando por todo el asunto de Ma Gunn, una entrañable cuidadora de almas descarriadas que resulta ser la maestra de su escuela del crimen. El siguiente arco sobre Dos Caras si que sirve para desarrollar el personaje de Jason, aunque la actuación del villano es más propia de la Edad de Plata.

Ahora si que podríamos pasar a ambos comienzos de cabeceras, que de hecho anuncian en portada ser crossover de Legends, plena actualidad del momento. El Batman #401 es una tonteriíta de Barbara Kesel (por entonces Randall) y un experimental Trevor von Eeden, en la que destaca especialmente la portada de Byrne. Comienza después Collins por primera vez en la cabecera correspondiente (Batman #402-403) con una breve historia autoconclusiva en dos partes. Quizá sabía ya que su debut sería cortado por Año Uno o le encargaron de prueba estos dos números antes del verdadero comienzo que acabamos de ver. La historia está muy bien relatada y tiene muchos indicios que aprovecharían otros guionistas en el futuro, como Morrison. Se nota que el escritor aún no domina el medio, pero desde luego viene bien fresco, justo como se solicitaba. Además, le acompañan dos grandes a los dibujos, nada menos que Starlin y Dennis Cowan, ambos entregando unos trabajos por encima de la media.

Y ahora sí, por fin, le toca el turno al debut de la nueva temporada de Detective Comics por Mike W. Barr y Alan Davis (DC #569-574). Un comienzo maravilloso, edadplatense pero narrado de forma adictivamente moderna y dibujado como los ángeles. Una etapa que más de un redactor de Zona ha confesado como definitoria para su imagen de Batman. Bien es cierto que es de una ligereza pasmosa, Barr no lo niega y se divierte con ello, lo abraza sin reservas. Sus Batman y Robin se toman sus aventuras con humor, despego y soltura. Davis es la otra pata de este carrusel de acción y aventura. Sus figuras son gráciles y perfectas, musculadas cual bailarines, con los rasgos de estrellas de cine imposibles. Los personajes parecen moverse de puntillas y con soltura entre las balas, las peligrosas alturas y los golpes mortales. Hasta el viejo comisario Gordon reluce de simpatía sin saber las duras pruebas que le esperan en esta nueva continuidad.

¿Por qué nos cautiva esta inocencia tan descarada? Porque pese a ese deleite en las formas ahí encontramos a Batman en su estado puro. Tenemos al detective, al acróbata, al experto luchador, al falso millonario, al duro ejecutivo, al amante imposible. A Gordon, a Robin, a Alfred, a Leslie, a Catwoman, al Joker, al Espantapájaros, al Sombrerero y sus compinches a juego. Por tener, tiene hasta la celebración del 50 aniversario de Detective Comics (DC #572) que coincidía con el centenario de Un Estudio en Escarlata, la primera historia de Sherlock Holmes. Para los fastos, este divertido número cuenta una historia en capítulos en la que Slam Bradley y el Hombre Elástico acompañan a los mejores detectives del mundo en capítulos dibujados por Davis, Terry Beatty, Carmine Infantino y E.R. Cruz, el cual dibujó la primera historia de DC sobre Holmes (el original hasta contó con un poster dibujado por el clasicazo Dick Sprang). Y para terminar la saga encontramos un episodio de origen...

BATMAN YEAR ONE: El INICIO de el CABALLERO OSCURO - El Reeker

En España la primera edición de este cómic lo hizo Ediciones Zinco en una miniserie de tres números en formato cómic-book, más tarde se reeditaría en un retapado de la misma Zinco. En mayo del 2002 Norma Editorial reeditó esta obra en un tomo de tapa dura con una introducción de Frank Miller y un epílogo de Albert Pons, actualmente esta edición es muy difícil de encontrar. Más tarde, en junio del 2005, Planeta DeAgostini lo reeditó en el primer número de un coleccionable semanal con motivo de la película de Batman Begins, esta edición de momento sí es encontrable. Pero tres años más tarde Planeta reedita la obra en formato "Absolute", que consiste en agrandar el formato de los cómics de tal manera que se convierte en un libro con un formato similar a un álbum europeo, la ventaja de esta edición es que posee bastantes extras como un epílogo nuevo hecho por David Mazzucchelli o páginas a lápiz del propio Mazzucchelli. Las de Zinco y Planeta, junto a las ediciones en tomo único de la editorial mexicana Vid, son las más populares ediciones en idioma español de esta historia.

Joel Schumacher planeaba una precuela para Batman Returns basándose en el cómic Batman: Año uno cuando fue contratado como director de la franquicia de Batman en sustitución de Tim Burton. Aunque se le exigió una secuela; la que sería Batman Forever, Schumacher le agregó referencias a dicho cómic; entre las que se destaca la relación casi cercana entre Bruce Wayne y el Comisario Gordon, el miedo de Bruce hacia los murciélagos (algo no tratado en los dos anteriores filmes de Burton) y la escena en la que Bruce llega herido a la mansión y pide consejo al busto de su padre para combatir el crimen y un murciélago rompe el vidrio y se posa sobre el busto, lo que se convierte en su inspiración para convertirse en Batman, es usada en una escena eliminada de la película donde un amnésico Bruce acompañado de Alfred bajan a una sección de la Batcueva en la cual encuentra el diario de su padre del cual se habla durante el film.

El 18 de octubre del 2011 salió al mercado en formato DVD, Blue Ray y Copia digital la adaptación cinematográfica de esta miniserie. Esta adaptación de DC Universe Animated Original Movies, fue producida por Bruce Timm y codirigida por Sam Liu y Lauren Montgomery.

Scott Rosenberg rechazó la oportunidad de escribir el guion de Batman: Año Uno en enero del 2000. A pesar del interés mostrado por Joel Schumacher, Warner Bros. contrató a Darren Aronofsky para escribir y dirigir Batman: Año Uno. Aronofsky trabajo junto con Frank Miller con la intención de reiniciar la franquicia de Batman; sin embargo en junio de 2002, el estudio decidió abandonar este proyecto ya que la historia escrita se alejaba del cómic.

Autores y Formato
Guion Frank Miller, Mike W. Barr, Max Allan Collins
Dibujo David Mazzucchelli, Alan Davis, Todd McFarlane, Norm Breyfogle, Chris Warner, Ross Andru, Dave Cockrum, Terry Beatty, Carmine Infantino, E.R. Cruz
Formato 640 páginas, a color
Ilustración de Batman y Gordon

tags: #batman #ano #uno #comic #comtinuacion