El mundo del cómic, más allá de ser un medio de entretenimiento, se ha consolidado como una poderosa herramienta para la narración de historias personales, explorando las profundidades de la experiencia humana a través de la autobiografía. Esta forma de expresión artística permite a los autores compartir sus vidas, sus luchas y sus triunfos, ofreciendo a los lectores una ventana a realidades íntimas y, a menudo, universales.
Shigeru Mizuki: La Guerra y el Renacer de un Maestro del Manga
Shigeru Mizuki es, sin duda, uno de los autores de manga que goza de un mayor prestigio en Japón. De su mano han salido obras tan importantes como NonNonBa, Operación Muerte o Kitaro, publicadas en castellano por Astiberri. Parte de su periplo vital ha quedado plasmado en las dos primeras obras mencionadas, pero en su serie autobiográfica, que consta de seis volúmenes, el autor japonés aborda su vida desde la infancia hasta la actualidad. Una vida apasionante en la que haber perdido un brazo en la Segunda Guerra Mundial no le impidió convertirse en uno de los autores más admirados del público japonés y, en los últimos años, en uno de los más celebrados a nivel internacional.
Nacido el 8 de marzo de 1922 en el poblado de Kohama, cerca de Osaka, Mizuki pasó su infancia en Sakaiminato, un pequeño pueblo pesquero de la prefectura de Tottori. Con apenas veinte años, fue enrolado en el ejército japonés y enviado a la jungla de Nueva Guinea, donde vivió una auténtica pesadilla: contrajo la malaria, asistió a la muerte de la mayor parte de sus compañeros y perdió el brazo izquierdo en un bombardeo. El signo de la guerra cambió y las condiciones de vida de las tropas japonesas se deterioraron a marchas forzadas. En el cuarto tomo de su autobiografía, Mizuki cuenta la forma en que perdió su brazo, el desprecio por la vida humana de los mandos japoneses, su vida con los nativos y su regreso a un Japón devastado por la contienda. En este mismo volumen, Mizuki se reintregra a la vida civil al finalizar la guerra e inicia su carrera como autor de manga.
Shigeru Mizuki ganó el premio al mejor álbum en el Salón Internacional del Cómic de Angoulême 2007 por NonNonBa, y el premio “Esencial Patrimonio” del salón de Angoulême 2009, por Operación Muerte. Falleció en Tokio el 30 de noviembre de 2015, a los 93 años.

Tessa Hulls: Un Grito Generacional en "Alimentar los Fantasmas"
El panorama del mundo del cómic está de celebración, ya que se marca un hito histórico gracias al galardón que ha recibido Tessa Hulls en los Premios Pulitzer por su obra "Alimentar los Fantasmas". Este reconocimiento, otorgado por la Universidad de Columbia, destaca los mejores trabajos en los ámbitos de periodismo, literatura, teatro y música. Se trata de un galardón que se convierte en el segundo en la historia en el que un cómic es reconocido dentro de estos premios, siendo el primero "Maus" de Art Spiegelman en 1992.
"Alimentar los Fantasmas", publicado por la editorial Reservoir Books, es la autobiografía de la autora Tessa Hulls, donde narra las vidas de su madre y su abuela. Tres generaciones de mujeres se reúnen en esta obra: su abuela Sun Yi, una periodista perseguida tras la victoria de los comunistas en China; su madre, Rose, quien cargó durante años con el peso del exilio y el dolor, y ella misma, que al cumplir treinta años decidió rescatar la memoria de su familia.
Después de escapar de Shanghái en 1957, Sun Yi recaló con su hija en Hong Kong, donde escribió unas memorias sobre la persecución sufrida; un relato de supervivencia que se convirtió en un best seller inesperado. Al poco tiempo, sufrió una crisis nerviosa que la llevó a necesitar cuidados de por vida. Tessa creció viendo cómo su madre se ocupaba más de Sun Yi que de ella, y cómo iba oprimiéndolas a las tres la carga de los traumas silenciados. Tras intentar escapar en vano de su pasado y vivir en los lugares más remotos del mundo, la autora volvió a casa sabiendo que, si quería cerrar sus heridas, debía narrar su historia familiar. "Alimentar a los fantasmas" es el resultado de diez años de trabajo intenso y profundo, un libro que retrata los mecanismos por los que el duelo se transmite de una generación a otra, y que celebra el amor necesario para mantenerlas unidas.
En relación al galardón, Hulls hablaba sobre la relación con su madre: "De pequeñas mi madre y yo aprendimos lo mismo: a enterrar la ternura tras altos muros desde los que gruñíamos a modo de aviso, con los dientes afilados. Fue necesario escribir este libro para volver a conectar con lo que siempre habíamos sido. Madres e hijas heridas y salvadas por nuestro amor imperfecto. Tres mujeres que habían cruzado océanos tratando de encontrarnos un hogar".
Cuando los cruceros atracan en Juneau, capital de Alaska, la invasión de turistas hace que la frágil señal de internet se vuelva inestable para sus vecinos. Por eso, Tessa Hulls se tuvo que enterar el lunes pasado de boca de alguien de que "Alimentar a los fantasmas", su debut en la novela gráfica, acababa de convertirse en el segundo cómic de la historia en ganar un premio Pulitzer. Lo hizo en la misma categoría, la de literatura autobiográfica, que conquistó en 1992 el tebeo "Maus", obra maestra de Art Spiegelman a partir de los recuerdos de su padre, superviviente del Holocausto.
Hulls estaba trabajando como cocinera en el Capitolio de Juneau. Fue un congresista quien la avisó de un premio, dotado con 15.000 dólares, que no esperaba. "Alimentar los fantasmas" no ha parado de acumular galardones de cómic desde que se publicó hace un año en inglés (al español se tradujo en febrero pasado), pero el Pulitzer es otra cosa, porque ahí competía con autobiografías y memorias al uso, obras de un género presuntamente mayor. El jurado consideró la novela gráfica, de casi 400 páginas, como “una conmovedora obra de arte literario cuyas ilustraciones dan vida a (...) la experiencia del trauma que viaja a través de las historias familiares”.
En ella, Hulls trepa por el árbol genealógico para indagar en su pasado y en la historia de China, donde nacieron su abuela y su madre. Sun Yi es la abuela, una moderna periodista de Shanghái que escapó a Hong Kong como madre soltera y publicó en 1957 una exitosa memoria sobre sus años bajo el yugo de Mao escrita de un tirón en tres meses y en un estado de febril paranoia. Después, se internó en un sanatorio. “Perdió la cabeza y ya no volvió a encontrarla”, escribe su nieta. La madre se llama Rose. Tras estudiar en un colegio de élite para expatriados europeos, se llevó en 1970 a la familia a Estados Unidos. En 1985, tuvo a Tessa, que creció en una diminuta localidad del norte de California con el “fantasma” siempre presente de la abuela, que moriría en 2012.
Su idea al acometer el proyecto era abordar la fracturada relación entre su madre y su abuela con el siglo XX de fondo. "Pensé que bastaría con aprender un poco de historia del maoísmo", explicó el viernes la autora. Fue al dar a traducir la memoria de Sun Yi y leerla por primera vez cuando la cosa cambió. “Me di cuenta de que sería algo mucho más rico y complejo”. Pasó los primeros cuatro años “investigando”. No solo hubo que aprender historia y algo de chino, también cómo se hace una novela gráfica, porque algo sí estuvo claro desde el principio: que ese sería el lenguaje que requería su historia. Al final, llegó a otra conclusión: no piensa publicar otro libro.
Cuando empezó con "Alimentar a los fantasmas", Hulls ni siquiera estaba interesada en el cómic como medio. Se había dedicado primordialmente a la pintura. También, a correr las más variadas aventuras: trabajar como cocinera en la Antártida, pintar murales en Ghana o cubrir en bicicleta los 5.000 kilómetros que separan el sur de California de Maine. “De pequeña, me encantaban las historietas de Calvin y Hobbes, fueron las que hicieron que quisiera ser artista”, dice Hulls. Con "Fun Home", inolvidable novela gráfica con la que Alison Bechdel ajustó cuentas con su padre, vio por “primera vez el potencial del formato”. Además de tebeos, Hulls leyó todos los libros de historia china que encontró. También entró en contacto con expertos, historiadores y periodistas, que le ayudaron con el cómic, que incorpora notas al final como si se tratara de un ensayo. El esfuerzo por entender se adivina: el resultado también puede leerse como una lección sobre el convulso siglo XX en China y Hong Kong.
Como aquella novela gráfica, "Alimentar a los fantasmas" es también (o sobre todo) la historia de una relación materno-filial, con todo su arco de culpa, reproche y reconciliación. Juntas viajaron a China y a Hong Kong como parte de la investigación de Hulls, y su madre estuvo presente, dice la hija, en todo el proceso. “Me preocupaba lastimarla, y en las sucesivas revisiones me dediqué a añadir capas de compasión. No quise enseñarle el resultado hasta que no estuviera terminado. La pena es que cuando ese momento llegó, la demencia ya se había apoderado de ella”, lamenta la autora.

Biografías en Cómic: Un Género en Auge
Cuando un autor nos gusta, enseguida nos suscita interés por su biografía personal; queremos saber qué le pasó en su vida, qué lo llevó a escribir de determinados temas o a tener una particular visión del mundo. Leer la autobiografía es una posibilidad, o su biografía, normalmente exhaustiva en datos y anécdotas, pero cada vez es más común también, junto al auge de la novela gráfica, encontrar biografías de escritores realizadas en cómic. Puede ser un magnífico regalo para acercar nuestros autores preferidos a otras personas que a priori no sean sus lectores, o para dar a conocer los clásicos a los jóvenes.
El cómic es un medio, no un género. Esta distinción está más que superada. En el cómic, la biografía como género no se deja ver desde el principio. Pasarán bastantes años hasta que empecemos a ver los primeros cómics biográficos o autobiográficos. La biografía es un género que presenta la vida de una persona o un fragmento.
Harvey Pekar fue uno de los guionistas underground más interesantes. “Lo reseñable de Pekar es que su vida es la de cualquier estadounidense medio. En España, Carlos Giménez (1941) inicia su serie “Paracuellos” en 1975. Giménez no solo cuenta su historia personal, su autobiografía, sino que a través de ella nos está contando la historia de España. Es uno de los grandes pioneros del género en nuestro país. “Persépolis” (2000) de Marjane Satrapi (1969) cuenta la infancia y juventud de la autora. La autora estadounidense Alison Bechdel (1960) firma “Fun Home.
Dentro del apartado de ‘biografía documentada’ incluyo aquellas biografías de personas que no tienen vínculo personal con el autor o la autora del cómic y que se desarrolla tras el necesario proceso de investigación sobre la persona biografiada. Dos tebeos más recientes: “Doña Concha. La rosa y la espina” (2021) de Carla Berrocal (1983) nos cuenta la biografía de la cantante Concha Piquer. Las biografías con un alto grado de ficción, dramatización o fantasía no están menos documentadas que las biografías al uso que se presentan desde una visión objetiva y neutra. “George Sprott (1894-1975)” (2009) del canadiense Seth (1962) es una ficticia biografía de un presentador de TV.
Como en otros medios, en el cómic auto/biográfico no solo se nos narra la vida o la parte de la vida de alguien, sino que vemos también la historia de una época, de unas circunstancias o unos hechos que son más que el telón de fondo.
El presente ensayo tiene como objetivo ofrecer una panorámica de algunas de las obras más importantes que se han realizado en el mundo del cómic autobiográfico desde una perspectiva feminista. De este modo, el análisis parte del "Persépolis" de Marjane Satrapi, que se configura como un hito esencial para comprender la expansión de la autobiografía y la memoria personal a través de la novela gráfica.
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