Como suele suceder entre hermanas, Blanca no comprende del todo a Agathe, a la vez que su hermana mayor la irrita por su despreocupación, la envidia por su belleza y extroversión. Sin embargo, sus pequeñas riñas pronto se verán interrumpidas por el asesinato de Agathe a manos del apodado carnicero del baile. Ciega por la venganza, Blanca no dudará a la hora de ponerse a trabajar en el burdel donde trabajaba la última víctima, a pesar de ser virgen. 'La Virgen del Burdel' es una de esas obras cuya lectura solo puede compararse con una bofetada insospechada. Se trata de un relato tan sórdido que es difícil no quedar algo traspuesta, especialmente al terminarlo.

Tratándose de una historia esencialmente policíaca que, para más inri, está ambientada en un burdel, la censura es sencillamente inexistente: desnudos (femeninos y masculinos también, los penes flácidos también tienen derecho a aparecer en el cómic, gracias), asesinatos sangrientos, sexo explícito, y que no falte la tortura. El argumento es completamente policial. En los alrededores de París, en los bosques y en otros puntos de la ciudad, se ha cometido una serie de asesinatos. Las víctimas son criadas y prostitutas. La hermana de Blanca, Agathe y su amiga Eugenie, son atacadas una noche al regresar de un baile popular. La psicosis del asesino en serie se extiende por la ciudad y por la mente de Blanca, quien descubre el lugar donde el Carnicero perpetra sus crímenes. Agathe, accidentalmente, recibe la bala que iba dirigida a su hermana y muere. A partir de este momento, Blanca decide descubrir al culpable de su muerte. Planteamiento clásico, policial, como les dije, con un toque romántico de heroína femenina.
Un París de Contrastes
Otro París se presenta en estas páginas, un París veinte años más joven que el de Néstor Burma y veinte años más viejo que el de Adele Blanc-Sec. Para ese tiempo intermedio del primer tercio del siglo XX, que recoge los últimos coletazos de los alegres años veinte y el tufillo de los preliminares de la II Guerra Mundial, ‘La Virgen del Burdel’ puede ser otro punto de partida. En sus imágenes, en sus páginas, se respira un París distinto, a todo color, a caballo entre los oropeles de los burdeles de postín - no pierdan detalle de los salones y pasillos del ‘Pompadour’ - , el puterío de arrabal, la vida de las criadas y los vicios inconfesables de los señores "bien", políticos corruptos incluidos.

Policías, políticos, y otros hombres de bien que abogan por la clausura de todos los burdeles de París por su ausencia de moral, se codean en el gran salón del Pompadour a brindar juntos entre prostitutas sin que la ironía les impida disfrutar de su hipocresía. Lejos queda el mundo de Néstor Burma, muy próximo al Maigret de Simenon, o el de Adele Blanc-Sec de este planteamiento, muy lejos. ‘La Virgen del Burdel’, además, es un retrato de época. Las calles de París, sus barrios y sus habitantes desfilan por las viñetas, que no son postales como los fondos escenográficos de Tintín, sino decorados con vida propia. Una sucesión de bellas imágenes que enmascara esta sórdida historia de depravaciones y pasiones insospechadas de gente "gorda" (desde un comisario de policía hasta un miembro de la realeza británica). El guión gana en intensidad a medida que avanzan sus páginas y se implican otros personajes, aparentemente "inocentes". Los recursos del género policial están presentes y el goteo de pistas, falsas y buenas, dudosas y posibles, contribuye sin duda a este "in crescendo" del clímax.
El Arte de Kerascoët
El aspecto que más ha llamado la atención ha sido el cromatismo de este álbum: muy vivo. Hay una alternancia perfecta entre los tonos oscuros, para las escenas nocturnas y las de tensión, algo obvio, y los luminosamente claros para las escenas diurnas. Los bailes presentan una envoltura rojiza, insinuante, levemente lasciva, que rima inapelable con las luces y gallardetes que engalanaban aquellas verbenas populares. No puedo olvidar tampoco el trazo del dibujo, sencillo pero muy eficaz. El complemento perfecto para esta obra. Y aún hay más. Desde que tuve ante mis ojos la imagen de la protagonista de ‘La Virgen del Burdel’, la recatada Blanca, acudió a mi mente un cuadro de Matisse. Había algo en aquel rostro que me recordaba la pintura del artista francés. Matisse dibujaba con el color y algo parecido puede decirse de cada una de las viñetas de este álbum. Visto así, ‘La Virgen del Burdel’ sería el triunfo innegable del color. El dibujo es sencillamente espléndido, el dúo artístico de Kerascoët ya me dejó boquiabierta en Preciosa Oscuridad y no esperaba menos en esta ocasión. No decepcionan. Invaden las páginas de pequeñas viñetas cargadas de detalles y personajes.

Blanca: Una Protagonista Inesperada
Blanca, más conocida como señorita no-se-toca, es una protagonista maravillosa. Aunque se la presente como una mojigata reprimida, no duda ni un instante en sacrificar sus principios (aunque no su flor) con tal de conseguir justicia para su hermana. Mi parte favorita de La Virgen del Burdel ha sido la inocente y egocéntrica convicción de Blanca de que el primer degenerado con el que se cruzaba (recordemos, en un burdel) había de ser el asesino en serie. La joven Blanca no es ninguna superwoman, ni tampoco una perdedora. Con ella se inauguraría, es un decir, el espécimen de la protagonista timorata, aunque teñida con ciertas dosis de falsa inocencia, porque maneja las armas blancas con indudable destreza. Me llama la atención el título original de la serie: ‘Miss pas touche’ o lo que, literalmente, sería ‘La señorita no se toca’, como con rechifla y un puntito de envidia llamarán a Blanca sus compañeras de oficio. Un título significativo, sugerente y que refleja perfectamente lo que el lector va a encontrar en el interior del álbum. Por cierto, ¿de cuál de los tres autores sería la idea de ubicar una virgen en una casa de lenocinio? Lo ignoro y no importa. Pero me parece absolutamente genial. Jo, una de las protagonistas, se apunta a mi opinión - les aseguro que no nos hemos puesto de acuerdo - y en la página 72 afirma: "Yo diría que una chica como tú en una casa como esta es un enigma apasionante".
Lo que menos me ha gustado ha sido el final ya que, por mucho que esté magníficamente hilado, pone punto y final a unos personajes que estoy segura de que podrían dar más de sí. ¡La buena noticia es que era en realidad un punto y a parte!
| Título | La Virgen del Burdel |
|---|---|
| Autores | Hubert & Kerascoët |
| Editorial | Planeta DeAgostini (Colección Especial BD) |
| Año de Publicación | 2008 |
| Género | Policíaco, Drama, Erótico |