La revista Pulgarcito, celebrando su centenario, fue cuna de innumerables personajes que marcaron la historia del cómic español. Entre ellos, Doctor Niebla, una creación que destaca por su atmósfera de intriga y sus guiones cautivadores.
El Nacimiento de Doctor Niebla
Francisco Hidalgo, un artista con una pasión innata por el dibujo desde su infancia, comenzó su carrera a los 16 años como ilustrador en películas de dibujos animados. Su talento lo llevó a colaborar en revistas como El Gran Chicos, donde la editorial Bruguera lo fichó para crear una serie policiaca.
Así, en 1948, nació Doctor Niebla, un justiciero que sellaba sus hazañas con la distintiva firma de una flor aromática de heliotropo. Los guiones de esta serie fueron escritos por Víctor Mora, el célebre creador de El Capitán Trueno.

Un Héroe en Escenarios Internacionales
Doctor Niebla no solo cautivó a los lectores con sus misterios, sino también con sus escenarios. El personaje perseguía malhechores en ciudades icónicas como Londres, Nueva York, París y El Cairo. El propio Francisco Hidalgo, un adolescente en aquel entonces, viajaba con su creación, inspirado por el cine negro, la obra de Oscar Wilde, Will Eisner y Fritz Lang.
Hidalgo mismo reconocía en la Historia de los Cómics publicada por EL PAÍS en 1987 que nunca había disfrutado tanto como durante la época de Doctor Niebla. Preocupado por la perfección de sus dibujos, dedicaba cinco días a la semana a concebir tres páginas que podían ambientarse tanto en el peligroso puerto de Marsella como en un sórdido apartamento de San Francisco.
La Trayectoria de Francisco Hidalgo
Tras su exitosa etapa con Doctor Niebla, Francisco Hidalgo continuó su prolífica carrera publicando otros títulos históricos del cómic español, como Al Dany y Ángel Audaz, detective privado. En 1954, emigró a París, donde colaboró con revistas de renombre como Spirou, Pierrot y Pilote.
En Francia, adoptó el seudónimo de Yves Roy y creó series de calidad como Luc Lancier y el western Teddy Ted. A medida que Yves Roy ganaba reconocimiento, la fotografía, una de sus grandes pasiones, comenzó a desplazar al cómic como oficio principal. La disciplina de los lápices dio paso a la de los negativos, buscando la luz perfecta que antes plasmaba en el papel.

De las Viñetas a la Fotografía de Prestigio
En la década de los sesenta, Hidalgo viajó por el mundo contratado por agencias como Gamma y Getty, fotografiando lugares soñados como París, Venecia y Perú, tierra natal de la flor de heliotropo. Sus exposiciones en Nueva York, Tokio, Ámsterdam y Hong Kong consolidaron su reputación como fotógrafo. Recibió prestigiosos galardones como el Premio Obelisco de Oro en Colonia en 1974 y el galardón del Festival de Arles en 1976.
Sus viñetas, escasas e irrepetibles, se convirtieron en piezas de coleccionista. Hidalgo reflexionaba sobre el proceso creativo, afirmando que, si bien el esfuerzo y la dedicación son importantes, una buena idea es fundamental. "Cometí el error de conceder demasiada importancia a la realización con objeto de conseguir la perfección. Perfección que no alcancé", admitía.
#Documental sobre Goya (2002)
Doctor Niebla en el Contexto de Pulgarcito
La revista Pulgarcito, con su larga trayectoria de 1921 a 1987, se erigió como un espejo de la sociedad española del siglo XX. Antoni Guiral, crítico, editor y guionista, en su libro 100 años de Pulgarcito, destaca la importancia de esta publicación.
Guiral diferencia Pulgarcito de otras revistas como TBO, señalando que Pulgarcito, especialmente en las décadas de los cuarenta y cincuenta, marcó pautas en la organización de contenidos, apostó por la creación de personajes con series propias, concibió un microuniverso de personajes interrelacionados y creó un lenguaje propio. Su humor era más adulto y "salvaje", reflejando de forma distorsionada la sociedad española de la posguerra y transformándose en un escaparate de crítica social.
En cuanto a las series de aventuras dentro de Pulgarcito, Guiral menciona que, a pesar de ser conocida por su humor, siempre hubo un espacio interesante para ellas. Destaca, además de El Inspector Dan y El Sheriff King, otras series como Silver Roy (Bosch Penalva), las historietas históricas de Ángel Pardo, y las nuevas aventuras de El Capitán Trueno. También son relevantes las adaptaciones a la historieta de grandes clásicos de la literatura juvenil, iniciadas en Pulgarcito en 1966, y la saga de aventuras de Doctor Niebla (Rafael González y Francisco Hidalgo), aparecida en la primera etapa de Súper Pulgarcito.
El Legado de Pulgarcito y Doctor Niebla
El legado de Pulgarcito es fundamental en la cultura española actual. Antoni Guiral asegura que se manifiesta en publicaciones como la revista El Jueves y en numerosas series de televisión y películas españolas. Muchos de los guionistas y dibujantes actuales son, en cierto modo, "hijos o nietos" de Pulgarcito.
Doctor Niebla, como parte integral de este universo, representa un tesoro de la historieta española que merece ser recordado y, si es posible, reeditado. La falta de reediciones de muchos de estos clásicos en España es una cuestión que preocupa a expertos como Guiral, quienes argumentan que forman parte de nuestra memoria y patrimonio cultural.
