En 1872, mucho antes de que Sigmund Freud sentara las bases del psicoanálisis, un enigmático personaje llamado Francis Duncan dio un paso audaz hacia la exploración de la psique humana a través de un medio innovador: el cómic.
Este "capitán de la Royal Navy y parlamentario británico, instructor de tiro y archivero", cuya biografía no revela explícitamente su interés por las cuestiones del yo y la conciencia, creó una obra que hoy es considerada por muchos como un precursor del género de cómic.
La obra, materializada entre 1872 y 1877, se titula 'Nueve preguntas'. Su disposición en lo que podrían ser unas primitivas viñetas y, de manera notable, la inclusión de un bocadillo de texto saliendo de la boca de uno de los personajes, la distinguen como un hito temprano en la historia del noveno arte.
Este cuaderno manuscrito de 18 páginas, además de su antigüedad, es un verdadero tesoro por su conexión con el azar. Permaneció oculto hasta que un coleccionista lo descubrió en una librería de lance en Mallorca, añadiendo un velo de misterio a su ya fascinante existencia.

El resultado de esta recuperación es la publicación de 'Nueve preguntas' en facsímil por Dibukks. El volumen no solo recupera las láminas desaparecidas durante años, sino que también incorpora las aportaciones de destacados autores contemporáneos. Entre ellos se encuentran Max, Kim, Bartolomé Seguí (todos ellos distinguidos con el Premio Nacional del Cómic), Miguel Gallardo, Keko, Calpurnio, Fernando Vicente, Javier Olivares, Sergio Bleda, José Domingo y Miguel Porto, entre otros.
"Ofrecí participar en este proyecto a autores conocidos por mí y en muchos casos también amigos personales", explica el coordinador, quien, siguiendo el ejemplo de Duncan, se une a una nómina que incluye 32 firmas más.
La obra original de Duncan, según el crítico Martí Santandreu, merece ser valorada como un documento histórico. Santandreu destaca que las respuestas de los autores de la época reflejan las preocupaciones de su tiempo, señalando que "el tabaco ya era considerado como el principal vicio".
Uno de los aspectos que más atrae de los originales es la respuesta de un autor anónimo cuyas iniciales son W.H.G.D., fechada en 1876. Este artista responde a las nueve preguntas planteadas por Duncan con nueve cuadros colgados de una pared, creando un misterio en torno a su amor.
Al reflexionar sobre las interpretaciones actuales, se destaca la obra de Kim, autor de títulos como 'El arte de volar' y 'Martinez El Facha'.
El cómic, como medio de expresión, ha enfrentado a lo largo de su historia diversas controversias. En Estados Unidos, entre 1940 y 1960, se desarrolló una intensa campaña anti-cómic impulsada por grupos que consideraban esta lectura perjudicial para los niños y la consideraban responsable del aumento de la delincuencia juvenil.

Un punto de inflexión se produjo cuando psiquiatras y psicólogos se unieron a esta campaña. Su líder fue Fredric Wertham, un psiquiatra de origen germano que acusó a los cómics de dañar la mente de los niños debido a su contenido cargado de violencia, sexo, horror y racismo.
Algunos especialistas en salud mental siguieron los planteamientos de Wertham, mientras que otros los consideraron erróneos al carecer de evidencia científica sobre el daño causado por los cómics en la mente infantil.
La intervención de estos especialistas fue esencial para la campaña anti-cómic, siendo citados por la prensa, la radio, la televisión e incluso el Senado de los Estados Unidos, que los convocó como testigos en sesiones para analizar la relación entre los cómics y el comportamiento infantil.
Por este motivo, Wertham y sus colegas son vistos hoy como responsables de la caída que sufrió el negocio de los cómics a finales de los años cincuenta.
El origen de esta campaña se remonta a finales de los años treinta, en plena depresión económica, cuando Estados Unidos vio nacer el comic book, una hibridación de las tiras cómicas publicadas en periódicos y los "pulp magazines".
Los cómics heredaron de las tiras cómicas un método narrativo secuencial a través de viñetas que combinaban imagen y texto, con diálogos en "globos". De los "pulp magazines" tomaron la estructura de revistas de publicación mensual, con un número de páginas que variaba, especialmente a partir de la Segunda Guerra Mundial debido a las restricciones de papel.
El precio asequible de los cómics, generalmente diez centavos, y una intensa política distributiva facilitaron su rápida y espectacular difusión, superando las ventas de cualquier otra revista.
Los primeros géneros de cómic mantuvieron una continuidad con las tiras cómicas de los periódicos, centrándose en el humor, la aventura y la ciencia ficción, inspirados por personajes como Buck Rogers y Flash Gordon.
En 1939, la aparición de Superman marcó un cambio sustancial, dando lugar a la proliferación de superhéroes como Batman, Captain Marvel y Wonder Woman. El género superheroico se consolidó durante la Segunda Guerra Mundial, transmitiendo un fuerte sentimiento patriótico.
Tras la guerra, el género de superhéroes decayó, y la industria exploró temáticas diversas, desde aventuras en la jungla hasta westerns y el género negro, popularizado por el cómic Crime Does Not Pay.
En los años cincuenta, los cómics de romance y los protagonizados por adolescentes ganaron popularidad, seguidos por el género de horror, con editoriales como Entertaining Comics y títulos como Tales from the Crypt.
Los cómics se convirtieron en el principal medio de ocio para niños y adolescentes, alcanzando cifras de ventas millonarias y un número aún mayor de lectores a través de la reventa y el préstamo.
Este éxito generó recelo en algunos grupos sociales, alarmados por el formato y el contenido de los cómics. Se inició así una campaña social que involucró a medios de comunicación, literatos, educadores, religiosos y asociaciones de padres.

Se organizaron quemas públicas y comités ciudadanos presionaron a los quiosqueros, dando lugar a una "censura social" cuyo máximo exponente fue la creación del Cincinnati Committee on Evaluation of Comic Books, que elaboraba listas de cómics nocivos.
La figura de Fredric Wertham se erigió como el principal adalid de esta campaña. Su libro "Seduction of the Innocent" (1953) es considerado un punto de inflexión, acusando a los cómics de incitar a la violencia, el crimen y la inmoralidad.
Wertham argumentaba que los cómics eran una causa evidente del incremento de la violencia infantil y juvenil, basándose en recortes de prensa de delitos cometidos por menores, sin demostrar una relación causal directa.
La irrupción de psicólogos y psiquiatras en la campaña anti-cómic aportó un aire de cientificidad a las acusaciones, centrando el debate en los problemas de salud mental derivados de la lectura de cómics.
La obra de Juan Marsé, por otro lado, representa una cumbre de la literatura en lengua castellana. Sus novelas retratan la dureza de la posguerra, la humillación de los perdedores y la hipocresía de la burguesía, a la vez que destilan la ternura de la infancia perdida.
El universo de Marsé, poblado por personajes a menudo perdedores, refleja la crueldad de la Historia. Su obra, adscrita inicialmente al realismo social, se caracteriza por una conciencia moral de izquierdas, escéptica y con un toque de humor socarrón.
Marsé se consideraba ante todo un narrador, creyendo en la imaginación como refugio ante una realidad cruel. Evitaba las etiquetas de "intelectual" y prefería la sátira a la gravedad ideológica.

Su narrativa se nutre de la gran literatura, los tebeos de aventuras y el cine, siendo un reflejo de su infancia marcada por la pobreza y la posguerra. Novelas como "Si te dicen que caí" son consideradas obras maestras por su maestría narrativa y su profunda exploración de la condición humana.
En el ámbito de la ciencia ficción, la novela gráfica "Estela" (Sillage en su original francés), creada por Jean-David Morvan y Philippe Buchet, presenta un gigantesco convoy de naves espaciales en busca de planetas colonizables.
La serie sigue las aventuras de Navis, la única humana a bordo, quien se convierte en agente especial de Estela. Su particularidad reside en que su mente no puede ser sondeada por las razas telepáticas del convoy, lo que la convierte en un personaje único y rebelde contra las injusticias.

Entre los personajes secundarios destacan Bobo, un migrador inteligente; Snivel, un robot multiusos; el General Rib'Wund, un militar leal; y el Cónsul Enshu Atsukau, un telépata de gran poder con intenciones ocultas.
La precuela de "Estela", titulada "Nävis", narra la infancia de la protagonista y su fiel acompañante Houyo, con guion de Jean-David Morvan, Philippe Buchet y dibujo de José Luis Munuera.
La afición por los cómics, a pesar de los prejuicios que la tildan de infantil, ha demostrado ser una fuente inagotable de entretenimiento, emoción y aprendizaje. Desde las aventuras de superhéroes hasta complejas exploraciones de la condición humana, los cómics continúan cautivando a lectores de todas las edades.
La influencia de los cómics se ha extendido a otros medios, como el cine y la televisión, contribuyendo a una mayor aceptación y popularidad del género.
Métal Hurlant: La Revolución del Cómic que Marcó la Cultura Pop
El cómic, desde sus humildes orígenes con Francis Duncan hasta las complejas narrativas actuales, ha demostrado ser un medio artístico versátil y poderoso, capaz de explorar las profundidades de la psique humana y de reflejar las inquietudes de cada época.