La pérdida de un bebé durante la gestación o el parto es una experiencia devastadora que marca profundamente a los padres. La muerte fetal, definida como la que ocurre desde la semana 22 de gestación hasta una semana después del nacimiento, es una de las situaciones más difíciles de enfrentar en la práctica obstétrica. Este evento trunca un proyecto vital y genera un duelo complejo y a menudo poco reconocido por la sociedad, ya que el bebé, aunque no ha existido de forma tangible para el entorno, ha sido imaginado y amado.
En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) considera muerte perinatal a aquella que ocurre en el feto en estado avanzado de gestación y hasta una semana después del nacimiento. La muerte neonatal abarca los casos hasta un mes después del nacimiento. En 2011, la tasa de muertes fetales tardías fue de 3,23 por cada mil nacimientos, una cifra que, aunque descendente respecto a décadas anteriores, sigue representando a miles de familias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe el período perinatal desde las 22 semanas de gestación hasta una semana después del nacimiento. La experiencia clínica sugiere que no existe una correlación directa entre la intensidad del duelo y el tiempo de embarazo o el grado de contacto con el recién nacido. Por ello, es fundamental un acompañamiento integral en todas las etapas.
La comunicación y el apoyo psicológico son pilares fundamentales en la atención a la muerte perinatal. Los profesionales sanitarios, a menudo carentes de formación específica o recursos, pueden mostrarse fríos o distantes, lo que agrava la situación de los padres. Gestos y palabras inadecuadas en este momento tan vulnerable pueden ser recordados durante años, impactando significativamente en el proceso de duelo.
El Duelo Perinatal: Un Proceso Complejo
La muerte fetal intrauterina es una condición que debe ser abordada como un duelo, requiriendo especial énfasis en el apoyo psicológico, especialmente a la madre. Los hospitales, según apuntan algunos expertos, tienden a minimizar el impacto de estas muertes. Sin embargo, la comunicación empática y el apoyo profesional son cruciales para reducir las probabilidades de recaer en la ansiedad y la depresión.
Existen asociaciones como El Parto es Nuestro y Umamanita que ofrecen apoyo a padres que atraviesan esta difícil situación. Estas organizaciones han elaborado guías y materiales para mejorar la atención en casos de muerte perinatal y neonatal, destacando la tendencia a infravalorar o negar el duelo en estas circunstancias.
El duelo perinatal se caracteriza por varias etapas:
- Shock emocional y negación del hecho: Ante la inesperada noticia, los padres pueden mostrar incredulidad como mecanismo de autodefensa. Es importante que los profesionales acepten y comprendan esta negación, repitiendo exploraciones si es necesario y mostrando la ausencia de latido cardíaco fetal en la ecografía.
- Búsqueda del porqué: Los padres intentan justificar la pérdida o buscar culpabilidad, ya sea en sí mismos o en el personal sanitario. En esta fase, es crucial saber escuchar, ser receptivos y acompañar en el dolor, ofreciendo toda la información científica disponible y asegurando que se investigarán las causas.
- "¿Y ahora qué?": Los padres se sienten desorientados, tristes e incapaces de superar la situación. La seguridad y el apoyo profesional son fundamentales. Se debe informar sobre el proceso del parto, que idealmente debe ser inducido, evitando cesáreas no justificadas médicamente y sedaciones excesivas para favorecer la conciencia de la realidad.
Tras el parto, es esencial permitir un tiempo de intimidad para que los padres asimilen la situación y consoliden el duelo. Se les debe preguntar si desean algún recuerdo del bebé, como la pulsera de identificación. Los hospitales deberían disponer de espacios físicos adecuados para el desarrollo del duelo, y las madres, si es posible, ser ingresadas en plantas distintas a las del puerperio.

Comunicación y Acompañamiento: Claves para un Duelo Saludable
La comunicación es un factor decisivo en la relación médico-paciente. Una comunicación satisfactoria reduce la probabilidad de estados ansiosos o depresivos. La asociación MISS Foundation ha diseñado un listado de acciones y frases recomendadas para acompañar a los padres:
Acciones Recomendadas:
- Aceptar que no se puede quitar el dolor, pero sí compartirlo y ayudar a que se sientan menos solos.
- Llamar al bebé por su nombre.
- Tratar a ambos miembros de la pareja por igual, reconociendo que ambos necesitan apoyo.
- Estar disponibles para escuchar, ayudar con tareas prácticas o con otros hijos si los tienen.
- Permitirles hablar del bebé fallecido todo lo que necesiten.
- Ser sensibles a sus cambios de humor, sin juzgarles.
- Decir "lo siento".
Acciones a Evitar:
- Pensar que la edad del bebé determina su valor e impacto.
- Cambiar de tema de conversación cuando mencionan al bebé.
- Presionar a los padres durante el proceso de duelo.
- Decir "sé cómo te sientes" si no se ha pasado por una situación similar.
- Buscar el lado positivo de la muerte del bebé.
- Mencionar que "al menos tienen otros hijos", que "serán capaces de tener otros", o que "deben ser fuertes por sus otros hijos".
Frases a Evitar:
- "Sé valiente y ya no llores."
- "Es voluntad de Dios o de otro ser divino."
- "Es una bendición."
- "Debes seguir con tu vida, esto no es el fin del mundo."
- "Ahora hay una estrella más."
- "Por lo menos no era mayor."
- "Lo estás haciendo muy bien."
- "Eres joven, ya te repondrás."
- "El tiempo todo lo cura."
Es fundamental el uso del acrónimo LAST (Listen, Acknowledgement, Support, Touch) por parte de los profesionales sanitarios: escuchar, reconocer el dolor, ofrecer apoyo y prestar atención al tacto, tono de voz, gestos y postura.

El Derecho a un Nombre y la Lucha por el Reconocimiento
La lucha por el derecho a un nombre para los bebés fallecidos es una reivindicación importante. La asociación Umamanita, fundada por padres que sufrieron la pérdida de su hija, se enfrentó a la burocracia y a la ausencia del nombre elegido para la niña en la documentación y la urna. Modificar el reglamento del Registro Civil español, que hasta ahora solo permite inscribir a bebés que hayan vivido al menos 24 horas después del nacimiento, es uno de sus objetivos.
La falta de reconocimiento social y la invisibilidad del duelo perinatal dificultan aún más el proceso. La sociedad a menudo no visibiliza estas pérdidas, lo que lleva a que el dolor se viva en silencio. Crear recuerdos, como acariciar al bebé, hacer fotografías o tener tiempo para despedirse, ayuda a hacer el duelo y compartirlo con el entorno.
La pérdida de un hijo |Entrevista con Gaby Pérez Islas | Dr. César Lozano
Protocolos y Seguimiento Postparto
La revisión de guías de práctica clínica y consensos profesionales indica que el método y el momento del parto tras una muerte fetal intrauterina dependen de la edad gestacional, los antecedentes obstétricos maternos y la preferencia materna. A las mujeres en buen estado físico, se les puede advertir sobre los riesgos de retrasos prolongados en el parto, tanto físicos como de ansiedad.
Se deben discutir los detalles del plan de parto, incluyendo el modo de parto, el alivio del dolor y las oportunidades para crear recuerdos. Es importante ofrecer un intérprete profesional si es necesario.
En el postparto, se recomienda el alta hospitalaria precoz (incluso a las seis horas si es posible) y la programación de visitas de seguimiento con psicólogos clínicos especializados en duelo perinatal, ginecólogos y asesoramiento reproductivo. También es crucial facilitar los trámites administrativos relacionados con el fallecimiento del bebé.
La identificación de la sala de partos con símbolos como la mariposa azul puede ayudar a que todo el equipo sepa que el proceso implica una pérdida, permitiendo una atención más sensible y adaptada. La creación de una caja de recuerdos, que incluya fotografías, huellas o prendas de ropa, es una herramienta valiosa para ayudar a las familias a asimilar el duelo.
La paciente necesita un cierto grado de seguridad para el futuro. Se debe hablar sobre la planificación de una nueva gestación, indicando que no debe plantearse hasta que la mujer se sienta bien física y psíquicamente. Si hay otros hijos, es importante hablarles de forma sencilla sobre la pérdida, asegurándoles que su madre está bien.
La reintegración al entorno sociofamiliar puede ser complicada, con tendencia a conductas evitativas. Se aconseja que las parejas expresen sus sentimientos mutuamente, ya que la comprensión es clave para el retorno a la normalidad. La espera del informe de la necropsia es un momento crucial, aunque a veces no se identifique una causa única, lo que puede generar frustración e impotencia, requiriendo un apoyo continuo.

En conclusión, la atención al parto tras obito fetal requiere un enfoque multidisciplinar centrado en el respeto, la empatía y el apoyo continuo a los padres. La comunicación clara, la creación de recuerdos significativos y un seguimiento psicológico adecuado son esenciales para facilitar un duelo no patológico y sentar las bases para el futuro.