En la última década han aparecido varios animes que logran conquistar el corazón del público, pero uno de los más sorprendentes es Attack on Titan, pues su historia trasciende algunos clichés de su género y ofrece a los fans ideas complejas sobre el ser humano y la Historia.
Casi diez años han pasado desde el estreno de 'Ataque a los titanes', la serie animada que, asentándose en el popular manga que adapta, se convirtió en uno de los animes más seguidos de los últimos años. A lo largo de esta trayectoria, Eren Yeager ha ido desentrañando los misterios de su mundo mientras se iba enfrentando a toda clase de amenazas cada vez más poderosas.
Esta no es la primera vez que Attack on Titan destaca en calidad y en la calificación de los usuarios, el año antepasado el episodio “Hero” alcanzó una puntuación perfecta de 10, la cual sólo ha sido alcanzada por el legendario “Ozymandias”, de Breaking Bad. Pero “Assault” no es la única sorpresa que ha traído esta última temporada, “The War Hammer Titan” y “Declaration of War” cuentan con calificaciones casi perfectas de 9.9.
El final de la tercera temporada de Shingeki no Kyojin fue decisivo por varias razones. La primera, por el impacto en el devenir de la trama, por todo lo que implicaba aquel viejo sótano que había resistido los embates del tiempo aguardando al hijo pródigo, a un Eren que guardaba consigo la llave para abrir la Caja de Pandora. Héroes y villanos, marleyanos y eldianos. La última entrega de la temporada, «Al otro lado de las murallas», servía para enaltecer uno de los mensajes más claros de la obra: la búsqueda de la libertad. La recuperación y reconstrucción de lo perdido -menos las vidas humanas, por supuesto- y la expedición hacia los confines de su pequeño mundo insular para atisbar el tan ansiado mar eran el resultado de años y años de sufrimiento, supervivencia y constantes actos de fe. Se trataba de un episodio de pura catarsis, de liberación y recompensa emocional para sus protagonistas, pero no para todos. No para Eren Jaeger. Insatisfecho y apático, formula la pregunta que da pie a todo lo que ocurrirá en el futuro. Si matan a los enemigos del otro lado del mar, aquellos que les condenaron y demonizaron, ¿podrán, al fin, ser libres de verdad?
Wit Studio cerraba la tercera iteración de la popular adaptación con un final, a fin de cuentas, agridulce, pero fiel a otro de los mensajes de la obra de Hajime Isayama: la querencia del ser humano por la violencia. Pero su conclusión también tenía otras implicaciones ajenas a la propia trama; Wit Studio anunciaba oficialmente su desvinculación de la franquicia. Tras seis años de duro trabajo, el estudio de Tokio abandonaba su magnum opus, principalmente por factores de capacidad y recursos. La producción de tres exigentes temporadas había dejado exhausto a un estudio que necesitaba sondear nuevos horizontes y asumir otro tipo de retos, como los de Vinland Saga o The Great Pretender. Así pues, la cuarta y última temporada de uno de los animes más importantes de la década se ha visto envuelta en un constante ruido desde que se anunciara que sería MAPPA quien tuviera el valor de hacerse cargo de un proyecto de inmensas exigencias. En apenas un año, el cada vez más acaparador estudio de animación se las ha tenido que ver y desear para sacar adelante un producto con exquisitos precedentes que deja poco margen de error.
Finalmente, el último capítulo de la segunda parte ya está disponible, en España a través de Crunchyroll, y con él continúa una temporada que se iniciaba ya con el difícil reto de mantener el interés tras un cambio del estudio que la anima, de Witt Studio a MAPPA. A pesar de estos y otros inconvenientes derivados de la pandemia en Japón, la serie ha sabido mantener algunos de sus rasgos característicos, aunque a cambio ha perdido otros, resultando en una traca final que resulta menos intensa y redonda que otros momentos previos de la serie.
Tras el viaje a Marley de la primera parte, en donde conocimos y empatizamos con el enemigo de los habitantes de Paradis, llega el momento de resolver la oscura conspiración urdida por Eren y sus verdaderas intenciones. Con el poder del ominoso retumbar en su haber, puede convertirse en una amenaza mayor que cualquier titán e incluso que cualquier guerra, pero para ello deberá cruzar todas las barreras y enfrentarse a quienes fueron sus aliados. Mientras Paradis se rompe al recibir un nuevo ataque de Marley, nuevas alianzas imposibles se forjan, viejos rostros conocidos regresan y se terminan de lamer las heridas de la guerra.

Tras una primera parte de la temporada 4 muy atípica, el comienzo de ésta nos devuelve al carácter bélico que caracteriza a los más frenéticos episodios de 'Ataque a los titanes'. Los maquiavélicos planes de Eren y sus alianzas con fuerzas de todo tipo protagonizan un inicio que promete devolvernos a la acción más pura de esta serie en una épica batalla. Durante algún momento se consigue que esta temporada tenga la esencia de las que la precedieron, tanto con batallas como la inicial o la del penúltimo capítulo, como con las enormes revelaciones sobre la mitología particular de este universo. Porque si algo ha caracterizado siempre a este anime es su particular forma de narrar, que incluso ha conseguido disimular bien las pocas incoherencias que ha tenido en lo narrado. Con un ritmo siempre acelerado y un constante uso del cliffhanger, esta ficción conducía a sus espectadores siempre a nuevos escenarios que le daban la vuelta a todo para sacarlos de ahí abruptamente y presentar nuevos focos para la acción que resultasen igualmente interesantes. Un ritmo que se atropelló ya ligeramente en la parte 1 de esta temporada, pero que en esta parte 2 lo hace de forma muy notable. Particularmente entre sus últimos episodios, se dan rodeos argumentales innecesarios, como el que dan los personaje sen "Orgullo".

Esta tendencia general no es óbice para que otros capítulos, como "La noche del fin", sepan bajar su ritmo para proponer una reflexión que igualmente contrasta con la acción que ha primado fundamentalmente en la serie, pero con un tono que puede ser hasta necesario para asentar algunos conceptos. Particularmente, es un capítulo que expone a través de las interacciones de sus personajes los mensajes pacifistas y humanistas que, si bien ya se habían apuntado más tímidamente con anterioridad, en esta nueva tanda de capítulos se convierten en un alegato tan descarado que, por momentos, puede convertirse incluso en excesivamente reiterativo.
Del mismo modo que ejemplifica bien ese mensaje que se va convirtiendo en más explícito a lo largo de la temporada, "La noche del fin" supone también tal vez el mejor ejemplo de la errática dirección del apartado visual en esta temporada. Aunque era un auténtico reto abordar un capítulo tan fundamentado en un diálogo estático en una serie de animación, y más en una acostumbrada a la acción, lo cierto es que las soluciones narrativas buscadas son tan torpes que no consiguen superarlo ni por asomo. La transición entre las diferencias de estilo de Witt Studio y MAPPA a la hora de animar podrían haber pasado desapercibidas por acompañar al cambio de registro que experimenta la ficción en esta temporada, pero los apretados calendarios de estreno que han empobrecido lo visual han acabado por validar la nostalgia de las primeras temporadas. Eso sí, MAPPA también demuestra que merece el prestigio que tiene con episodios que derrochan dinamismo, como el penúltimo, "Traidor".
A pesar de atravesar las dificultades y circunstancias que circundan a su producción, los personajes continúan el desarrollo iniciado en la primera parte, que les hace explorar todo su potencial. Precisamente, la atropellada y espectacular acción de otras temporadas, que apenas dejaba tiempo a sus personajes a respirar, condicionaba mucho la construcción de unos protagonistas que, a pesar de todo, conseguían ser interesantes. Los nuevos tiempos de la serie, junto con la cercanía de un final que puede ser definitivo para muchos de ellos, hacen que se exploren aspectos de su evolución que apenas se habían intuido, como en el caso de Connie. A cambio, es cierto que personajes relevantes y muy queridos por los fans, como el Capitán Levi, se ven relegados a un segundo plano.

Quien sin ninguna duda se ve favorecido en esta temporada es el trío protagonista, formado por MIkasa, Eren y Armin. Los tres amigos de la infancia resultan más interesantes en esta traca final que en todos los capítulos previos, al explorarse dimensiones y posibilidades de ellos que, en algunos casos, eran imposibles de imaginar. El caso más flagrante es, obviamente, el de Eren, que abre toda clase de especulaciones sobre sus motivaciones y alianzas, deparando algunas de las sorpresas más impactantes del anime hasta ahora. No por nada, 'Ataque a los titanes' sustituyó el enigma en torno al mundo y los monstruos que asolan su Tierra por el enigma del cambio producido en el propio Eren ya al principio de esta cuarta temporada.
Probablemente, los fans de 'Ataque a los titanes' se encuentren en esta segunda parte de la cuarta temporada a la serie dando lo mejor de sí, pero también lo peor. Unos altibajos que empañan un anime que desde sus inicios ha destacado por la regularidad en su calidad narrativa y un ritmo impecable, pero que en esta fase final de su producción comienza a renquear, aunque siga a un alto nivel, especialmente por su trama. Todo ello para conducir a una resolución que resulta de lo más inesperada, especialmente porque lo esperable era que hubiera alguna resolución.

Y es que esta temporada siempre se presentó como la temporada final, siendo éste su nombre en inglés, "The Final Season". Estaba dividida en partes, como la anterior, pero en aquel momento fueron únicamente dos. Al iniciarse estos capítulos, parecía que iba a suceder lo mismo con esta iteración, de modo que esta segunda parte sería lo último que veríamos de Eren y compañía. No obstante, según avanzaban los capítulos, quedaba claro que el clímax necesario para terminar la serie iba a necesitar más espacio que los escasos capítulos que iban quedando. Se especulaba con que se optaría por finalizar con una película para su estreno en cines, dado el éxito de esta fórmula con otros animes, pero finalmente se ha confirmado que habrá una tercera parte de esta temporada final, que llegará en 2023. La idea, que obliga al escaso material restante del manga a adaptarse en varios capítulos, podría potenciar los problemas de ritmo que ya ha demostrado la ficción en esta, ahora penúltima, parte. No obstante, ni siquiera conocemos el número de esos capítulos finales y, con todo un año de preparación, MAPPA podría dar rienda suelta al talento animando que ha demostrado sobradamente en varios momentos puntuales de esta cuarta temporada.
El pasado 13 de febrero se estrenaba la película recopilatoria de los dos últimos capítulos de la serie que finalizó en 2023. Hace dos años me quedé fascinado con este anime. Me quedé embelesado por su trama que se complicaba poco a poco, unos personajes que con el tiempo se volvían más complejos y una animación que resultaba sobresaliente a veces. Los dos últimos episodios dieron mucho de que hablar en Internet, con opiniones contrarias. Yo fui y sigo siendo partidario de que el final es increíble y satisfactorio. Ya he mencionado antes que el final de AOT me encantó en su momento y cuando vi esta película en un cine de un centro comercial me gustó más por la experiencia de verla en una pantalla grande… Y ya. Sentí una ligera decepción al ver que no hay contenido nuevo (más allá de la escena post-créditos), no hay mejoras en la animación, cambios en el montaje, etc.
El Retumbar fue un momento clave y decisivo en la historia de AOT. En general, toda la cuarta temporada supuso una ruptura de tono y sentido para los espectadores. Aquellos personajes que considerábamos los buenos ahora estaban cometiendo crímenes de guerra, como el asalto a Paradis. Pero con Eren y su plan de aniquilar a toda la raza humana salvo los eldianos para salvar a sus amigos las cosas cambiaron. Fue un estado de total confusión. Veo similitudes con el desarrollo de Ellie en ‘The Last of us 2’: esta clase de historias nos revelan que, como en la vida misma, no hay buenos ni malos, sino una inmensa escala de grises. Y en el caso de AOT: TLA, una guerra horrible que sólo trae inocentes masacrados por la búsqueda de una libertad. Aquí apenas hay lo que era la legión de reconocimiento al principio de la serie. La muerte y la traición bañan y ensucian a unos cadetes que nunca pudieron disfrutar de una vida normal. En aspectos generales, todos los personajes de esta película llegan a su final de una manera muy satisfactoria. Por mencionar algunos de los mejores: tenemos a Mikasa, aceptando que debe matar a Eren y aún así, a pesar de todas las cosas horribles que ha hecho, le agradece el haberle puesto la bufanda (además, el final con ella y la paloma es precioso). Tenemos a Reiner, mi personaje favorito si me preguntan, cometiendo la mayor de las redenciones para finalmente conseguir lo que más necesitaba: el perdón de su madre. Y, para terminar las menciones, Eren. El mayor genocida de su época, un líder para muchos eldianos, pero en el fondo no es más que un adolescente que llora y se queja como un niño pequeño.
Pido perdón por repetirme, pero debo volver a decir que la película son los dos últimos episodios juntados tal cual. La animación es exactamente la misma, siendo así que las escenas de acción sean espectaculares, pero el resto se queden bastante atrás. Es cierto que el ritmo de producción de animación en Japón es anormal, y que la cuarta temporada de Attack on Titan sufrió esto durante años, pero se podrían haber tomado la molestia de corregir ciertos planos que me sacaban de la experiencia. Esta escena no deja de ser un detalle, un regalo para los fans con un dato la mar de interesante: estos nuevos Eren, Mikasa y Armin son canon dentro del universo de AOT. ‘Attack on Titan: The Last Attack’ es increíble. Es una gran experiencia y un gran cierre para un anime que ya de por sí es increíble. Si yo me sentí satisfecho y pleno por el visionado, no me quiero imaginar las personas que llevaron la serie al día durante 10 años. Para los que vieron el final hace años, merece la pena volver a verlo en pantalla grande.
Ataque a los Titanes es un anime de gran éxito (estrenado en 2013), que ha maravillado a propios y extraños gracias a su tono épico y a la brutalidad de su premisa, en la que unos gigantes (llamados titanes) devoran a los seres humanos sin compasión, por lo que estos tendrán que defenderse, aunque no todo es lo que parece. Personalmente, creo que estamos ante uno de los mejores animes de la historia, y su regreso con la primera parte de la cuarta temporada (que será la última), no hace más que confirmarlo. Por cierto, en esta crítica no habrá spoilers, por lo que si todavía no has visto la cuarta temporada, puedes leer tranquilo/a. Sin lugar a dudas estamos ante ocho episodios impecables, donde todo encaja a la perfección, con agradecidas respuestas a infinidad de incógnitas que presentó la serie en sus inicios. Cierto es que en el primer episodio hay algo de confusión, ya que no parece la misma serie, dando un giro de 180 grados y presentándonos a nuevos personajes (con los que se conecta enseguida, ya que no dejan de ser un reflejo de otros queridos por los fans). Y es que los primeros episodios de esta primera parte del final, se cocinan a fuego lento, sin ningún tipo de prisa, pero sin perder la atención del espectador, hasta que todo estalla. Porque sí, la serie vuelve a tener momentos épicos de esos que no puedes dejar de ver, redondeados por una de las mejores bandas sonoras del anime que se recuerden (quizás la mejor). Esta cuarta temporada está dejando la sensación inequívoca de que estamos ante una propuesta cuidada, y no me refiero sólo a los detalles técnicos (todo vuelve a lucir sobresaliente, con unos combates que quitan el hipo), sino también a que todas las piezas encajan, con un giro de tuerca que hará arquear la ceja a más de uno, pero que aquí está estudiado al milímetro, invitando a la reflexión. Por supuesto, esto es un artículo sin spoilers, por lo que no puedo dar detalles de más, pero si se ven los nuevos episodios, se entenderán mis palabras. Lo único que diré es que no todo es blanco o negro, y hasta ahí puedo leer. No me queda más que confirmar lo mucho que me fascina esta serie, esperando que haya un desenlace a la altura de las circunstancias, es decir, al nivel de una serie que siempre lo ha dado todo (quizás hubo un pequeño bajón en la tercera temporada, pero tampoco nada que arruine el conjunto). Si eso se cumple, estaremos ante uno de los mejores animes de la historia, pero de lejos. Larga vida a Ataque a los Titanes.
El inicio de la cuarta temporada fue un cambio radical. Se nos presenta un mundo en guerra, con nuevos personajes y una perspectiva completamente diferente. La acción se traslada a Marley, donde seguimos a jóvenes soldados eldianos que aspiran a heredar el poder de los titanes. Esta primera parte de la temporada final se centra en la guerra y la política internacional, mostrando la crueldad y la complejidad de un conflicto que abarca décadas.
La adaptación de MAPPA ha sido fiel al manga, pero también ha sabido añadir su propio estilo. La animación es espectacular, especialmente en las secuencias de acción que involucran a los titanes. El opening, aunque experimental, refleja el tono más maduro y realista de esta temporada.
La trama se vuelve cada vez más compleja, con giros inesperados y revelaciones impactantes. Eren se ha convertido en el antagonista, y sus motivaciones son un misterio que mantiene al espectador en vilo. La serie explora la dualidad del ser humano, la escala de grises entre el bien y el mal, y el ciclo interminable de violencia y odio.
La temporada 4 de Attack on Titan ha sido una montaña rusa de emociones. Ha tenido sus altibajos, pero en general ha mantenido un alto nivel de calidad. El final ha sido polémico, pero también satisfactorio para muchos. La serie ha logrado cerrar su historia de una manera épica y coherente, dejando una marca imborrable en el mundo del anime.
El final de la serie, en particular, ha generado opiniones divididas. Algunos lo consideran un final perfecto y satisfactorio, mientras que otros lo ven como un final cojo para muchos personajes y para el propio mundo. La sensación de que la guerra no ha terminado persiste, a pesar de los eventos cataclísmicos ocurridos.
La película recopilatoria de los dos últimos episodios, "Attack on Titan: The Last Attack", ofrece una experiencia visual impresionante en pantalla grande. Sin embargo, para quienes siguieron la serie de cerca, puede resultar decepcionante la falta de contenido nuevo o mejoras significativas en la animación.
A pesar de las críticas y las controversias, 'Attack on Titan' sigue siendo uno de los animes más importantes de la década. Su capacidad para explorar temas complejos, su narrativa envolvente y su animación espectacular lo han convertido en un referente para muchos.
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En resumen, la cuarta temporada de 'Ataque a los Titanes' ha sido una conclusión ambiciosa y, en muchos aspectos, exitosa. A pesar de los desafíos de producción y las inevitables comparaciones con las temporadas anteriores, MAPPA ha logrado ofrecer un final épico y emotivo para una de las series más influyentes de la animación japonesa.